Presidenta de la Junta de día, candidata de noche; y viceversa

Correr el rumor –antesala de la noticia antes de Twitter- de que Susana Díaz, como Del Nido en los años del Sevilla hexacampeón, tiene un doble. O que es ubicua. Díaz es un no parar de Sevilla a Almería, parando en Antequera, y viceversa. “Y ya que estamos vamos a la feria de muestras de la Diputación”. Abarca tantos actos como Zoido, cuya máxima es “voy a todo”, multiplicado por dos. Adolfo Suárez se alimentó de tortilla francesa, tabaco negro y ambición política. Susana Díaz tiene tanta hambre que le sobra la tortilla y hasta el cigarrito de después de comer. El actual líder de PP-A, recién llegado, ya preguntaba a la presidenta si no se iba a coger unos días en agosto. Una fuerza de la naturaleza. En las de subidas de tono y lágrimas de los mítines, las abuelas –pensando en su “chiquitillo”- le piden “un poquito de por favor”, como el portero andaluz de “Aquí no hay quien viva”, la serie que le gusta a Maduro, el presunto camarada de Podemos, que tenía mitin justo en la orilla contraria que Díaz, en el Muelle de la Sal, con Íñigo Errejón  y su rostro imberbe escocido por los expedientes en campaña de la UMA y de quien Susana Díaz dijo que la Junta comprobará los cobros.

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