Cuando algo viejo está muriendo, y no quiere, y algo nuevo no acaba de nacer

Andalucía, tras muchos años en un segundo plano por la coincidencia de generales y autonómicas, acapara todos los focos de cara al 22M, que se presenta como una fecha para la historia en plena encrucijada para el bipartidismo. El S. XXI,  en Andalucía, en lo que a reparto de poder se refiere tras 40 años de dictadura y 35 de régimen socialista, comienza a nacer ahora por más que los libros de historia marquen el 9 de noviembre de 1989. El clientelismo andaluz  sobrevivó al Muro de Berlín.
«Todo lo que existe tiene forma; todo lo que tiene forma puede ser definido; todo lo que puede ser definido puede ser derrotado»,  decía el general Sun Bin. Las andaluzas son las elecciones que pueden marcar el fin del bipartidismo a escalana nacional y que pondrán nombre y, por tanto, ayudarán a definir a los nuevos actores de la escena política. El uno, Podemos, con la vehemencia del paquidermo en la cacharrería. El otro, Ciudadanos, con la querencia y la quietud de la pelusa, que está aunque no se vea. Otros partidos como UPyD, el PA, Vox y puede que hasta IU pese a haber sido fuerza de Gobierno, pelearán por los restos del naufragio. De los comicios puede, incluso, salir una líder nacional. Aunque ella lo niegue, Susana Díaz se presenta como candidata a presidenta de la Junta (por primera vez, hasta ahora ostenta el cargo por decisión dactilar de Griñán) y como aspirante a presidenta del Gobierno, Pedro Sánchez mediante.
La campaña electoral que arranca a las 00:00 con la clásica –y caduca– pegada de carteles, como todo el curso político, se está viendo marcada por la corrupción, con los distintos casos siguiendo su  curso. Los tiempos de la Justicia no son los políticos, dicen. Su influencia puede ser determinante por más que en 2012 sólo le diera al PP para una «triste» victoria. Ganar para perder, esa taciturna paradoja.  El mensaje de la «casta» y el alejamiento de rostros no salpicados por corrupciones o corruptelas ha llevado a las formaciones a apostar por caras nuevas para la X Legislatura. De los 109 candidatos por partido, el PSOE  ha renovado 83 (aunque blindó en la Diputación Permanente a los señalados por los ERE) y el PP, a 56.  Un total de 22 partidos, una coalición y una agrupación concurren a las elecciones. Casi 6,5 millones de electores están llamado a votar. Las encuestas dan una mayoría simple al PSOE, lo que obligaría a Díaz, que está rehuyendo de un «cara a cara» con Juanma Moreno y de la presencia de Pedro Sánchez, a pactar de nuevo. «Hay partido», dice el PP, que tiene día sí y otro también a los ministros y/o Rajoy por la región. En lo que coinciden todas las formaciones es en que el apretón final será decisivo. «Alea iacta est», señalan las formaciones ahora que el viejo grito de «Podemos» tiene copyright. «Crisis es cuando algo viejo está muriendo y algo nuevo no acaba de nacer».De Bertol Brecht en esta campaña se vuelve a la «Murga de los Currelantes» de Carlos Cano como perfecto compendio de las inquietudes que regisra el CIS. La X en las papeletas de los décimos comicios andaluces será definitoria.
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