“¿Dónde vas, Adolfo Ponce?” o de cómo el soldado Bonilla se convirtió en Juanma Moreno

Título: “Paseo por Sevilla de Juanma Moreno, Juan Bueno y Virginia Pérez”. Autor: Manuel Olmedo.

La instantánea fue tomada la mañana previa al debate a tres en Canal Sur. Entonces, el hombre que, de entrada, pidió que le llamaran Juanma aún era, incluso para los suyos, el candidato Bonilla. El “soldado Bonilla”, según el PSOE, al que Mariano Rajoy visita en Andalucía todas las semanas desde que se anunció el adelanto electoral, igual que las madres llenan a sus hijos las neveras de tuppers, “que no me comes nada”, “ay, qué sufrimiento”.

Esa mañana, nadie daba un duro por el “candidato Bonilla”. En el flanco izquierdo de la imagen (para el lector), puede verse a John Good (Juan Bueno), número 1 por Sevilla en la lista del PP al Parlamento andaluz y hasta se le intuye a modo de bocadillo de cómic la frase “qué hostia te vas a meter, miarma”. A John Good, en relación al PP de Sevilla, se le puede aplicar, salvando las distancias y los tiempos -ya se sabe, cualquier tiempo pasado fue anterior-, lo mismo que a Manuel Fraga respecto a España. Le cabe el partido en la cabeza. Good va a muerte con el “soldado Bonilla”. La mañana en la que pidió el apoyo para José Luis Sanz como presidente provincial del PP quedó olvidada esa misma tarde cuando el dedo de Rajoy sujetado por Soraya nombró al “soldado Bonilla” como presidente del PP andaluz. “Para un día ser dragón, hay que tragar muchos sapos”. Eso o hacerse vegano.

A la derecha de la imagen puede apreciarse a un ciudadano vestido de rojo, con los botines bien conjuntados con las gafas, al que se le lee en la expresión de la cara, que es el espejo del alma, “¿Dónde vas, Bonilla?”, en velado homenaje al histórico capítulo de “Farmacia de Guardia” titulado “¿Dónde vas, Adolfo Ponce?”.

En la fotografía de Manuel Olmedo ya se aprecia el talante con que el “soldado Bonilla” afrontaba el día, dispuesto a saltar por encima de cuanto barril de cerveza se le pusiera por delante. Bonilla no tenía nada que perder y todo por ganar. Bonilla, como Clark Kent, se quitó las gafas, se apretó los boxers -en el PP puede que aún les llaman “bradleys”- y a la sonrisa y ‘caidita’ de ojos que le acompaña a diario le sumó el poquito de colmillo que se le echaba en falta. En el PSOE y en el propio PP ya saben que el señor Bonilla es Juanma Moreno. Como poco, ‘habemus líder de la oposición’. Efectivamente, las “hechuras” del salto no son lo que se dice olímpicas, pero en el debate de Canal Sur, cumplió de sobra ante una Susana Díaz quizás confiada en exceso, pelín sobrada, superada por momentos en el debate, y que, como mucho, sólo salvó los muebles. En defensa de Susana Díaz, hay que decir que llevaba tres años siendo víctima de lo que se ha demostrado que era la estrategia última del PP en el Parlamento andaluz: dejarla sin adversario dialéctico alguno y sin oposición real durante tres años para que en el momento último, llegado el debate, se confiara. La táctica de la aparente mandanga, se llama. Está por ver si da para salvar un descalabro electoral.

Nota a pie de página: No está confirmada ninguna relación del señor que conduce el palé de barriles de cerveza con Javier Arenas, presidente de honor del PP andaluz, número 4 en la lista por Almería, ni que hubiera ningún tipo de intencionalidad en el presunto intento de atropello.

Anuncios

2 comentarios en ““¿Dónde vas, Adolfo Ponce?” o de cómo el soldado Bonilla se convirtió en Juanma Moreno

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s