Los restos del naufragio

Antonio Maíllo, tras los resultados electorales del 22M. Foto: IU Andalucía.

Antonio Maíllo, tras los resultados electorales del 22M. Foto: IU Andalucía.

Al capitán Ahab se lo comió la ballena, entre el Leviatán de Podemos y C’s y Susana Díaz henchida de ego y patria. Fuentes oficiosas creyeron anoche ver a Pablo Iglesias aún en el velódromo de Dos Hermanas. Sin estructura, ha arrastrado a IU al peor resultado de su historia en Andalucía, una tierra donde las instituciones tienen querencia de cortijo. Una foto de Iglesias y Teresa Rodríguez en el cierre de campaña junto a un galgo resultó premonitoria. Si les dan una bicicleta, batir el récord de la hora no parece descabellado. Maíllo, en unas elecciones en las que el camino no era largo, se quedó en mastín. A la coalición la ha adelantado Podemos por la izquierda, el centro o la derecha, que los morados se dicen «de arriba y abajo» y «transversales». Ciudadanos, la «banda de rock» –en definición de Albert Rivera– de Juan Marín, convertido ya en Bryan Ferry, por la diestra. Maíllo representaba la nobleza y la elegancia del gato como valores. Dignidad. Un gato son siete vidas. Podemos y Ciudadanos, dos 4×4  que suman 24 escaños. No parece que siete vidas felinas ni cinco diputados aguanten tamaño atropello. Lo dijo Julio Anguita: «Con dignidad no se come pero sin dignidad no se come». La dignidad tampoco da votos por más que se confiara en el retorno de Anguita, la presencia de Syriza y el pestañeo de Maíllo para formar algo parecido a un efecto mariposa el 22M. Dos días después del estallido de la primavera, en Andalucía ha dado tiempo a unas elecciones, un eclipse y el inicio de la temporada de ebastina. El 22M para IU ha sido histamina y Nagasaki. Un naufragio. El pacto  entre PSOE e IU -que fue como el amor entre esquimales, se fue enfriando- ha pasado factura. Los dignos votantes de IU no perdonan el desliz con el bipartidismo ni se llegaron a creer la coartada de evitar que gobernara el PP en 2012. En Andalucía, el PSOE es«casta» pata negra. IU ha pasado del desalojo en la Junta a un tour con los gastos pendientes por el monte Calvario. «Si no hubiera luz, si no la hubiera, buscaríamos un faro en la tormenta, haríamos un fuego, construiríamos la luz», decían los versos de David Eloy en el spot de IU. Sobrepasando los límites entre lo temible y lo acogedor, cinco diputados, lo mínimo para formar grupo parlamentario. «Son unos malos resultados», admitió Antonio Maíllo, junto a Alberto Garzón, circunspecto como cuando murió Chanquete. A todo verso suelto siempre le acecha un mal ripio. El último, con dignidad, que apague la luz.

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