Sherlock Kennedy Rus

Sevilla 15-03-2016 Miguel Rus, presidente de la CESFoto: Manuel Olmedo

Miguel Rus, presidente de la CES, por Manuel Olmedo

Sucedió a Antonio Galadí -que era muy del sombrero cordobés- por aclamación y ha sido reelegido sin oposición. Miguel Rus dirige la patronal sevillana -la CES- sin necesidad de levantar la voz pero pendiente de cada detalle. En Sevilla, Randolph Hearst se pronuncia Juan Robles. Y el I+D+i más visible radica en los veladores, con sus aspersores y estufitas. «¿Esa bicicleta de quién es, María Luisa?», pregunta a su (hoy) contracturada jefa de comunicación tras capear al sol de frente desde la azotea de la nueva sede de la calle Granada, desde cuya oficina, dotada de proyector, se ve el Ayuntamiento, como si fuera un contrapoder en el mismo centro neurálgico de la capital. María Luisa Roldán, en sí misma, tiene una entrevista, con todo el empresariado en la cabeza. ¿Qué fue antes María Luisa Roldán o la CES? Sigue leyendo

Gran Pepón (Jurado) de las pequeñas cosas

Al principio fue Pepón, después, quizás, vino la palabra. Pero antes de todo eso, seguro, fue la música. Un poco de blues. Una marcha de Semana Santa. Un soul. Lo demás fue una derivada en un cruce de caminos como el que, dicen, engendró a Robert Johnson.

Pepón no era un hombre, es una cátedra de vida. “Soul man” con cigarrillos Celtas en el bolsillo de una camisa de formas imposibles. No es que Pepón fuera retro, es que, como los grandes clásicos, era atemporal. Un Expediente-X al que aferrarse gravitando por quién sabe qué constelación. Casi dos metros de tío dotado con la empatía rudimentaria de nuestros primos los macacos, que se dice pronto, en una jungla de asfalto y ojana; y con “la intelijensia de saber el nombre esacto de las cosas”, que ya quisiera Juan Ramón. Grande y vetusto como una farola fernandina que alumbrara con luz de gas. Tan intrahistoria es Pepón que al final se coló en la Historia. En la de Sevilla, en la de la prensa de Sevilla. Eso a él le importaba el carajo la vela. A él, tan grande y tan chico a la vez, lo que de verdad le importaba era nuestra historia, que era intra(historia) y era entre todos nosotros. Sigue leyendo

Ponga un Juan Marín en su vida (un homenaje a Buster Keaton)

Ciudadanos realizó en el debate sobre el estado de la comunidad un homenaje de culto a Buster Keaton y la infundada leyenda de un enfrentamiento con Chaplin, más dado a la sensiblería, a «la piel» en palabras de Susana Díaz. Juan Marín, con talante de anestesista, trató de hacer ver que la oposición de C’s, tras nueve meses, va más allá del asentimiento mudo. «Tendo dudas de que el debate sirva de algo», arrancó.

El líder de C’s citó a Einstein, quizás por aquello de la «relatividad» de la posición de C’s respecto al PSOE en Andalucía: «Si quieres resultados diferentes, no puedes seguir siempre haciendo las mismas cosas». Marín habló de una «mejor inversión» para Educación, «de ir eliminando privilegios», «reducir la carga de impuestos». «Hay que erradicar corrupción, no sacar pecho. Ya hay muchos cargos que no están. Tolerancia cero, ahí nos va a encontrar. Cualquier acuerdo pasará por alejar la corrupción» señaló, «cansado del ‘y tú más’». Respondió a los que acusan a C’s de dar «su apoyo a cambio de nada». «No queremos sillones sino más recursos», indicó, para esgrimir las cifras de su pacto de investidura. En este punto, Marín amagó con la dureza, con sacar las uñas, pero acabó en ronroneo. La «ternura» de la que adolece, según sus críticos, por más que C’s rechace el término «bisoñez». «Que esos acuerdos se ejecuten ya», solicitó. «Si no se hace, desde el respeto, no vamos a poder seguir siendo comprensivos», señaló, amagando con no apoyar unos «nuevos Presupuestos si lo que está firmado no se cumple». «No estamos plenamente satisfechos», señaló como antesala de la peligrosa frase de «tenemos que hablar» que pronostica una ruptura en todo pacto y toda pareja, también política. Marín reclamó a Susana Díaz que «se ponga las pilas» y que sean «alcalinas». Sigue leyendo

Susana, “tengo que hacerte una autocrítica”

La portavoz de Podemos, Teresa Rodríguez, en un intento de no pasarse de frenada –como se le achacó en el último Pleno, cuando habló de que «el cortijo apesta»–, utilizó Doñana «como metáfora» de la región. También pidió «la Medalla de Andalucía para los bosques andaluces». «Me cansa el morbo del duelo con usted», señaló a Susana Díaz, que no se salió del contraataque preestablecido en su guion. Sigue leyendo