Un «atentado a la inteligencia», un epitafio político, un «castigo» (y una ausencia)

En la política como en la física no existe el vacío. De la hecatombe de la sentencia de los ERE, el Parlamento pasó sin solución de continuidad a la comisión de investigación de la Faffe, en la que se investiga el fin y el uso de la extinta fundación judicializada por el presunto enchufismo y los gastos en comilonas, fiestas y puticlubs con cargo al erario público. Con el eco aún presente de la tensión con Chaves a horas de las elecciones y el paso del dueño del Don Angelo, comparecieron los ex consejeros Antonio Ávila, José Antonio Viera y Manuel Recio. El también ex titular de Empleo Antonio Fernández no acudió alegando que no le llegó la citación, como hicieran el propio Griñán o la misma Susana Díaz.

Ávila señaló que «no tuvo constancia de alarmas ni alertas de ningún tema». «Cuando hay un tránsito de una materia a otra, hay retrasos», señaló en referencia a la asunción de las competencias de Empleo por parte de Educación en su etapa. «Forma parte del coste de reorganizar los servicios de una administración que se entiende que se compensará con el mejor efecto que se va a conseguir». «Uno siempre intenta hacerlo de la mejor manera posible», alegó. «Hubo dificultades, lo mismo que las ha habido siempre y las volverá a haber». Ávila apuntó a «la tensión entre el control y la agilidad en todas las administraciones. Eso lo tiene que llevar el legislador». «Más control» supone «más retrasos». «Si se opta por ser más ‘liberales’, se perderá seguridad. Hay parcelas en las que deben primar unas y otras en las que otras. En este caso, tendría la precaución de delimitar los problemas», señaló. Sobre la vía libre que tuvo la Faffe, Ávila argumentó que «en plena segunda oleada de la crisis, no era objeto de atención un ente extinguido» (mayo de 2012), por más que, como señaló el diputado de Vox Francisco Serrano hubiera «200 trabajadores vinculados al PSOE». «Si pretende que todo aquel que ha tenido responsabilidades de Gobierno en la Junta quede manchado, señalado, tachado en su honor, en su servicio público durante tantos años en función del listado que ha dicho, lamento decirle que este ciudadano no va a participar en esa actuación», defendió Ávila. ¿Estaban enterados y eran conformes? «Los altos responsables no tienen por qué ser conocedores de todo lo que hace cualquiera. Es una obviedad que parece atentar a la inteligencia siquiera». De la mancha a causa de la Faffe o los ERE, Ávila, que pasó durante la sesión de la ironía a la retranca jiennense, señaló: «Entiendo que el PSOE es el mismo desde hace 140 años».
Génesis
Del fin al origen de la Faffe. El día previo la Fiscalía solicitó el ingreso en prisión de Viera y Fernández. El primero acudió a la comisión con la cabeza erguida pese al luto judicial y defendió la finalidad de la Faffe, creada en su época, «para que Andalucía tuviera la capacidad de adaptar su capital humano». ¿Los controles? «El modelo era muy similar al del Ministerio». El fichaje de Fernando Villén, señalado por el gasto en prostíbulos, se produjo por su «experiencia como director general técnico». «Me hacen llegar las cualidades y buen rendimiento de Villén», dijo. De su gestión en entredicho, señaló que «es muy complicado estar en el día a día del detalle en el Gobierno de una comunidad con la dimensión de Portugal». Sobre el enchufismo, respondió: «Yo no hago el contrato del alcalde de Lebrija o Montellano o la concejal de Coria –de donde es él, precisamente–, es el director general técnico», se excusó. Viera se retrotrajo a la reconversión industrial para hablar de la Faffe y, sobre la asimilación de los trabajadores, recordó que «a un funcionario no se le puede echar del SAE». «Con esta fundación tratamos de tener instrumentos para amortiguar el drama», argumentó –y el fantasma de las «criaturitas» que citó Guerrero se paseó por las mentes–, poniendo como ejemplo la «apuesta por la aeronáutica» y como parábola el A400M sobrevolando el cielo de Sevilla. «No me puedo sentir orgulloso de las cosas que se han hecho mal, pero sí de lo que se ha hecho bien, que ha sido mucho», dijo. «Los controles los pone la ley. No tomé ningún camino para escabullirnos de la legalidad», añadió. «Creo que la fundación hizo un gran papel, me pondría una nota positiva», respondió a la diputada Teresa Pardo, que pasó del «cuánto cuesta un cubata» al dueño del puticlub al «qué calificación se pondría» para Viera, profesor de Educación Física. «El resultado final es lo que se ha hecho para los jóvenes y desempleados. Estos acontecimientos recientes, por muy graves que sean, son de un hecho concreto», se excusó. «No hubo una confabulación para estar ajenos al control, que depende de la voluntad del Parlamento». «En modo alguno recibí informe de ninguna irregularidad en la fundación», dijo. «Siempre soy partidario de que la administración se dote de todos los instrumentos, aunque puedan ralentizar, para que no haya ni un euro público bajo control», apostilló. «Mis conductas en la vida han estado marcadas por la ética, la legalidad y la honradez», señaló a modo de epitafio (político). Viera, según la sentencia de los ERE es uno de los principales artífices de la creación del mecanismo de sombra para evitar los controles en las ayudas, por lo que ha sido condenado –como el ausente Antonio Fernández– a siete años y once meses de prisión.
De la génesis a la cilogénesis explosiva. La comparecencia final del ex consejero de Empleo Manuel Recio devolvió la tensión, con un enfrentamiento directo con el presidente, el diputado de Cs Enrique Moreno. Recio rehusó contestar porque está siendo investigado por los cursos de formación a los ex de Delphi, que afectan a 33 millones, pidió salir apelando a la jurisprudencia pero el presidente ordenó que se quedara, en contra del criterio del letrado de la Cámara. El PSOE denunció el «escarnio público» de la decisión. La comisión de investigación ha derivado en «castigo».
FAFFE ÁVILA

El ex consejero Antonio Ávila, durante su comparecencia, a la izquierda de la imagen y la diestra del presidente de la comisión de investigación de la Faffe, Enrique Moreno. Foto del Parlamento de Andalucía

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