Telémaco de las Cinco Llagas

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Maíllo regresa a las aulas. Imagen de su cuenta personal de Twitter.

“Yo sé de derrotas”, admitió Antonio Maíllo alguna vez en el Parlamento de Andalucía. Tampoco se le caían los anillos al reconocer que las moquetas de palacio –la primera línea de la política- producen adicción. “Claro que engancha. Aquí se vive muy bien”, venía a decir. El coordinador general de IULV-CA presenta la dimisión sin ambages ni tutelajes para el relevo. “Se puede luchar contra el sistema, pero no contra la biología”, proclamó.

La última intervención de Maíllo en la Cámara ya tuvo algo de despedida, cuando se cumplían 30 años y un día del estreno de “La última cruzada”. Fue en la sesión de control al presidente, el día después a que el Gobierno andaluz salvase una bola de partido con la enmienda a la totalidad de Vox. El propio Juanma Moreno y los portavoces de los grupos que componen el Ejecutivo le reconocieron la valía y la brillantez a Maíllo. El portavoz de Adelante Andalucía avisó: “Está banalizando el mal”, con el pacto con Vox. La última intervención de Maíllo resume y condensa al orador. Ácido, mordaz, culto e inteligente. “Sólo el penitente pasará”, le dice Sean Connery a Harrison Ford en busca del cáliz de la eternidad. “El penitente se arrodilla ante Dios”. Ese día, Maíllo llevaba la misma camisa, la misma chaqueta azul, el mismo pantalón marrón y el mismo cinturón. “Hoy es siempre todavía”, concluyó. Sigue leyendo

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“No digas que fue un sueño”

La “spanish revolution» cumplió hace diez días ocho años. Dos legislaturas han pasado del hito del 15M, con sus acampadas, y de la masiva manifestación el 29 de mayo de 2011 que supuso un punto de inflexión en la política y las calles. Entonces, se gritaba «No somos antisistema, el sistema es antinosotros». Y algo de cierto debía ser porque el gentío, en aquellas protestas, respetaba hasta el sentido de la circulación al tomar las rotondas a pie con las calles cortadas al tráfico. El escenario de mucho de los actores que participaron en aquellas marchas ha cambiado. Teresa Rodríguez, entonces en las plazas pero ya con carrera previa como anticapitalista en IU, ahora es la líder de la confluencia de izquierdas en Andalucía y la mínima piedra en el zapato del devenir de Podemos a escala nacional. De los fundadores del partido apenas queda Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. Jesús Maeztu, que también participó en esa marcha a título particular, en 2011 era el Comisionado para el Polígono Sur. Este año repetirá como Defensor del Pueblo andaluz, con un Gobierno de diferente signo político en la Junta por primera vez en 37 años. Paradójicamente, lo que se suponía un movimiento transversal pero con origen en la izquierda ha dado lugar a un Ejecutivo en la Junta con dos partidos de centro-derecha (respetando la definición propia que hace cada formación, en la que caben múltiples matices) y el apoyo parlamentario externo de un grupo de derecha radical. “Verdadera”, se proclama Vox. La revolución del 15M emparentó, como símbolo, con las tiendas de campaña Quechua que llenaron las plazas. La gran virtud de este elemento es su bajo coste y su facilidad para el montaje. Lo complicado es el desmontaje. En el caso de la “spanish revolution”, como el azucarillo, se ha deshecho aparentemente solo y el nutrido grupo de descontentos –entre los 400.000 y los 600.000 votos- ha virado a Vox. La transversalidad, literalmente, resulta innegable. Sigue leyendo

“De purísima y oro”, la tierra y el balón oval: Jorge Haurie Briol

“Academia de corte y confección, sabañones, aceite de ricino, gasógeno, zapatos Topolino. El género dentro por la calor”. “Para primores”, Almacenes Peyré. Sigue leyendo

El Gobierno del cambio, la bandera de Mozambique y el cortisol

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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, desde la barrera. Foto de su cuenta personal de Twitter.

Sólo hay una bandera en el mundo –Mozambique– que incluye entre sus símbolos un kalashnikov. El Gobierno «del cambio» ha gozado de los 100 días de gracia y el fin de la tregua política coincide con el varapalo electoral al PP del pasado 28A. El cortisol es una hormona clave para la supervivencia. El homo sapiens 3.0 vive en un estado de alerta permanente. El organismo, para sobrevivir, sobresaltado, manda señales al hipotálamo y activa otras zonas cerebrales. Así comienza una respuesta involuntaria del organismo a través de señales hormonales y nerviosas. Es lo que se conoce como estrés. Tras ello, las glándulas suprarrenales liberan adrenalina y el cortisol, que no es malo pero en exceso es contraproducente. Las elecciones del 28A han supuesto el principal test de estrés para el Gobierno del cambio. Sigue leyendo

Susana Díaz y el mito del pebetero olímpico (“¿Velaske, yo soy guapa?”)

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Antonio  Rebollo, retratado por Efe, grabado en la memoria de una generación. Foto de Efe.

La luna, según los astronautas que estuvieron allí, huele a pólvora quemada. Igual que la sede de la calle San Vicente la noche del 2D o la de Génova y San Fernando a la caída del sol este 28A. El clásico bipartidismo cae al 51,4% en Andalucía –13,3 puntos menos que en junio de 2016, con una pérdida de casi 405.000 votos– y queda bajo la lupa demoscópica, por diversos motivos. Unos por el fracaso sin paliativos y sobrepasado de lamentaciones, caso de Génova; otros por un éxito sobrevenido que plantea cuestiones con mar de fondo. El Gobierno andaluz cierra filas a pesar del «sorpasso» de Cs en la comunidad -aunque en lontananza se oye el galope de Abascal amenazando con no apoyar los presupuestos- y Ferraz mira de reojo a Susana Díaz, todavía «enemiga» necesaria al menos hasta que las próximas elecciones municipales y europeas confirmen la ruta de las especias que emprendió Pedro Sánchez, al que en Alemania llaman “el guapo”, siguiendo los cantos de sirena de Pablo Iglesias, cual Magallanes y Elcano. La ex presidenta de la Junta se aferra al mito del pebetero olímpico. La noche del 25 de julio de 1992 pasadas las 22:38 horas, un arquero paralímpico,  Antonio Rebollo, lanzó una flecha en llamas en el Estadio de Montjüic. Milésimas de segundo después, el pebetero ardió en llamas. El mito y la inocencia defienden que efectivamente Rebollo alcanzó a acertar, con su flecha en el momento y el lugar exactos, su objetivo. La razón, prima hermana de la malicia, atribuye a la técnica mecánica aquella proeza. Se pulsó un botón y el pebetero ardió mientras la flecha, en expresión de la abuela de Sara Arguijo, “sabe Dios dónde andará” y unos operarios la buscaban allende la montaña mágica de Montjüic. De hecho, por aquella época, “Quién sabe dónde” era un programa de gran éxito. El botón estas elecciones ha sido la fábula de Pedro y/o el lobo. Al final, pudo más que el “efecto Vox” su contraefecto. “El defecto Vox”. Susana Díaz defenderá que en Andalucía ella lanzó la flecha en llamas y ardió el pebetero. 

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“La historia de Marco Polo al revés”

japón recorteEn Japón, con la llegada de la primavera, celebran la fiesta del «hanami» y se vive el nacimiento del cerezo en flor como un acontecimiento espiritual. Su belleza y brevedad constituyen el símbolo de los días más felices de la vida. Al tiempo que la primavera estalla en Coria del Río (Sevilla) se celebra el Día del Albur, un pez plateado de cabeza picuda y aplastada que frecuenta las desembocaduras del Guadiana y el Guadalquivir. A este último llegó en 1614 la expedición Keicho, con el objetivo comercial (y religioso) de alcanzar Madrid y Roma. La expedición arribó en Coria del Río y el legado japonés germinó en Sevilla. Los albures, con el tiempo, se impusieron al sushi. De hecho, en Coria del Río no hay ningún restaurante japonés. Sigue leyendo

La segunda ley de la termodinámica y el padre de Joaquín Sabina

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Susana Díaz y Alfonso Guerra. Fotografía del PSOE-A.

La segunda ley de la termodinámica señala que un sistema aislado o permanece estable o cambia hacia un estado de mayor desorden. El PSOE en general y el andaluz en particular suponen un tratado de física (cuántica) y escasa química entre puntos cardinales. Los platos rotos no se reconstruyen, las sopas tienden a enfriarse y los muertos no vuelven a la vida, salvo en “The walking dead” o que te llames Pedro Sánchez. El caso de Susana Díaz se acerca más a “El sexto sentido” o “Los otros”. Lo “normal” es que el universo tienda al caos. Entropía es el concepto en la termodinámica, sustentado en un principio de tiempo absoluto. No obstante, como pasó en las pasadas elecciones del 2D en Andalucía, en ocasiones, un factor inesperado cambia las leyes (del Parlamento, al tiempo con la Memoria Histórica). El factor Vox. Una moneda al aire de la que depende el destino -el futuro- tanto de Pedro Sánchez como de Susana Díaz y su rol en el presente de España. Sigue leyendo

Humanista en Harvard, Ricote en Sevilla

Ya calza 78 púas y se marchó «obligado» hace medio siglo, pero conserva intacto el olfato de «hereje». Catedrático en Harvard y candidato al Príncipe de Asturias; humano, humanista e hispanista; discípulo de Américo Castro, maestro sin afán de crear escuela; fronterizo Hijo Predilecto de Andalucía; Francisco Márquez Villanueva pisa estos días el lugar en que nació, con motivo del Congreso de Directores de Bachillerato Internacional. De paso, de su boca surgen historias con iluminación de entierro que alumbran los pasajes más ocultos del pasado y un puñado de reflexiones de la educación que suenan a verdades como puños. Sigue leyendo

El negro de Tráfico y el portero del Parma

Dicen que Sorrentino recuerda a Fellini y que París tiene puntos en común con Sevilla. Entró con unos guantes de lana negros guillotinados, de ésos que dejan los dedos libres. El kiosco de la esquina de Tráfico con la avenida de la Palmera, no muy lejos del campo del Betis, tiene reminiscencias de película de los hermanos Coen, pero sin nieve de por medio. Hay buen café y prensa y el camarero es eficiente y sobrio, sin conversación innecesaria: “Buenos días”. “Buenos días”. “Qué va a ser”. “Un cortado y media con aceite”. “Muy bien”. “La simpatía está sobrevalorada”, como defiende Fátima Rojas. El tipo llevaba el uniforme típico de aparcacoches, azul y grana. El camarero inmediatamente llenó un vaso de agua y sirvió un café cortado para llevar. El gorrilla le dio monedas y el camarero le devolvió algún billete. En los bares siempre viene bien la calderilla suelta. El negro estuvo apenas unos minutos, sin lamentaciones a pesar de que en la calle los días apuraban el frío. Con un deje afrancesado comentó la derrota del Betis la noche anterior  frente al Rennes. “No puede ser”, dijo. “Es que no mete un gol a nadie. Es que no tiran a puerta. Manque pierda ni manque pierda, ‘miarma’…”. El tipo está más adaptado a la ciudad, a sus formas y estados, probablemente, que esos articulistas defensores de la sevillanía pura y sagrada que rinden culto a la última churrería del Postigo. La luna, según los astronautas que estuvieron allí, huele a pólvora quemada. Hubo un tiempo en que todos los europeos fuimos negros. “Hasta mañana”. “Hasta mañana”. “Las emociones están sobrevaloradas, pero las emociones son todo lo que tenemos”, escribió Sorrentino. En las ciudades vivas, no todo es lo que parece. Las “gárgolas medievales” de París ni son gárgolas ni son medievales. Son del loco Le Duc, del siglo XIX y se llaman “quimeras”. La Catedral de Sevilla también tiene sus grotescos, para expulsar el agua y ahuyentar los malos espíritus. Un señor negro aparcacoches puede ser más sevillano y estar más integrado en la cotidianidad de los días -la intrahistoria, que decía Unamuno- que muchos onanistas de teclado, patillas, azahar en la solapa y palco en la Campana; o que un hipster de la Alameda. Sorrentino se llama también el portero del Parma. 

Pavón(es) y Zidanes

23246_746633774_1656_nHay (pseudo)periodistas que van por la vida aparentando, con voz engominada y tono caciquil; en algunos casos, hijos de papá, con apellidos más o menos largos o familiares del tipo ése que le hace los ERE a la empresa y, por tanto, blindados ante el desamparo y la cola del paro. Hay (pseudo)periodistas de esos, demasiados de un tiempo a esta parte, que dan muy bien para rellenar un ratito de basura en la tele y ante los focos o que escriben libros y se creen escritores. Y luego, hay periodistas de verdad –no tantos- que no necesitan más que el respeto y una callada labor para ganarse afectos y el reconocimiento. Sigue leyendo