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“El jardín de los senderos que se bifurcan” en el CIS

Continuacion del Debate sobre el Estado de la Comunidad en el Pa

Susana Díaz. Foto de Manuel Olmedo

“En el desierto/acontece la aurora./ Alguien lo sabe”. El haiku de Borges emparenta con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de Tezanos. Como un réquiem existencial, toda vida y, por tanto, todo acontecimiento, se sustenta sobre tres pilares: lo que creemos ser, lo que quisiéramos ser y lo que de verdad somos. La realidad de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre se sustenta en impresiones. El conflicto catalán influyó en el escrutinio de las urnas pero no tanto como sostiene el PSOE-A como coartada, más que como argumento, a la abstención. Casi 37 años de gobiernos socialistas, una corrupción epidérmica y el rechazo suscitado por el hiperliderazgo atrófico de Susana Díaz –quien ayer señalaba que no le ha dado tiempo a leer el «Manual de resistencia» de Pedro Sánchez porque lleva todo el día «currando»– dieron paso al ahora denominado «Gobierno del cambio». Las primeras impresiones carecen de segundas oportunidades. Aún conociendo los resultados, a toro pasado, el 68,6% de los encuestados por el CIS habría votado por el mismo partido. Sólo el 3,6% de los electores habría cambiado su voto conociendo el resultado.

Los cruces por el recuerdo de voto señalan que el 21% de los que no votaron lo harían por un partido o coalición en lugar de abstenerse. Hasta ahí, en resumen, la mirada a los días del presente pasado, en forma de pretérito imperfecto según Tezanos, cuyo rigor científico se abraza a la creencia de un desgaste monumental en un mes de bipartito (PP y Cs) más uno (Vox como tercer elemento). El aroma de la cocina del CIS apunta a teflón quemado: un cansancio personificado en la líder que quiso irse a Madrid y se tuvo que quedar en San Telmo, a pesar de ella. El futuro inmediato viene marcado por las elecciones generales. El 24% de los andaluces encuestados votaría al PSOE. Ciudadanos –11,3%– adelantaría al PP –10,3%–. El llamado «sorpasso». Unidos Podemos cuenta, según el CIS, con el 8,8% de los apoyos. Vox alcanzaría el 4,4%. El 16,6% no tiene decidido el voto.

De vuelta a Andalucía, el PSOE-A mantiene que si se hubiera sabido que el PP y Cs gobernarían con el apoyo para la investidura de Vox, Susana Díaz seguiría gobernando. Los socialistas siguen negando la mayor, agarrados a las cifras de Tezanos, como si el factor catalán –esto es, la gestión de la crisis territorial por parte de Pedro Sánchez– fuera incompatible con el hastío y el cansancio del electorado tras casi cuatro décadas de ejecutivos socialistas. El 29,3% siguió la campaña «con ningún interés» y el 26,3 con «poco interés». Casi el 60% de los electores –el 58,3%– tenía decidido su voto antes de la campaña y el 16,4% tenía decidida la abstención. La encuesta –casi 3.000 entrevistas en 201 municipios entre el 10 de diciembre y el 3 de enero (el Parlamento se constituyó el 27 de diciembre y Moreno fue investido el 15 y 16 de enero)– señala que casi el 16% de los andaluces no quiso votar. De ellos, un 22,7% se considera votante socialista; el 5,5% de Adelante Andalucía. Casi el 27% no votó porque ningún partido le inspiraba confianza. El 42,1% decidió «hace bastante tiempo» que no votaría. El 11,3% decidió su voto la última semana; casi el 12%, el último día. Cuando se realizó la encuesta, el 22,1% prefería a Susana Díaz de presidenta; el 14,5% a Juanma Moreno. El 15,6% valoraba una coalición entre PSOE y Adelante. Entre «la realidad y el deseo», como la obra de Cernuda. Esta posibilidad siquiera se barajó fuera de la política ficción ante la incompatibilidad entre los líderes de ambas formaciones –siquiera por la posibilidad de espantar el «fantasma» de Vox, al que el electorado define como de «extrema derecha»– y, por parte de Podemos e IU, de exigir un candidato diferente a Susana Díaz tras haber ganado las elecciones y ante la certeza de que juntos tampoco sumaban una mayoría suficiente para contraponer la suma de PP, Cs y Vox. El 11,7% de los encuestados eligió el pacto de las derechas. En una proyección de las 2.842.114 personas que no fueron a votar el 2D, el 22,7% supondría 645.160 votantes más para el PSOE y la posibilidad para el PSOE de seguir en San Telmo.

En cuanto a una valoración de los líderes, la media sitúa al candidato de Vox, Francisco Serrano, como el peor puntuado de todos los líderes regionales y nacionales con un 2,5 sobre diez. Teniendo sólo en cuenta a los líderes en Andalucía, le sigue el líder de IU, Antonio Maíllo, con un 3,4. La candidata de Adelante, Teresa Rodríguez, y la del PSOE, Susana Díaz, aparecen ambas valoradas con un 3,6, mientras que el presidente Juanma Moreno tiene una nota de 3,7. El líder andaluz con nota más alta es el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, con un 4,1. El político de perfil más bajo obtiene el resultado más alto.

El líder nacional peor valorado es el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (2,6). El segundo peor es el presidente de Vox, Santiago Abascal (2,9). El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el del PP, Pablo Casado empatan (3,7). Albert Rivera, es el mejor valorado con un 4,3.

Antonio Muñoz Molina señaló del poema de Borges que «la aurora del desierto no necesita testigos para suceder; de hecho, las auroras, igual que los anocheceres, o que las apariciones de la luna, o que la floración de los almendros, han sucedido sobre la tierra a lo largo de millones de años antes de que ningunos ojos humanos pudieran mirarlas. Pero esa idea es irritante, incluso inaceptable». Susana Díaz, en una interpretación del CIS como «El jardín de los senderos que se bifurcan», señaló que los andaluces ya han descubierto al «Gobierno del cambiazo» y que la encuesta de Tezanos le da «fortaleza» para que el PSOE-A vuelva a la Junta «cuanto antes».

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El mirlo blanco de la sucesión frustrada

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María Jesús Montero. Fotografía de Manuel Olmedo.

Cuando Ana Oramas tiró de «las Tres Mil Viviendas» despertó la ira de Capuleto que habita en Montero, política de corte siciliano, como traída de una película de Visconti. La respuesta de la ministra fue impecable: «Su discurso divide, estigmatiza y enfrenta, parece que se ha contagiado de las derechas». El PSOE perdió la posibilidad de aprobar el Presupuesto pero ganó el debate. Y Madrid puso el foco en Montero, una política tan de los detalles, donde dice la sabiduría popular que mora el diablo.

Cuando Twitter apenas echaba los dientes, al móvil de la entonces consejera de Salud de la Junta de Andalucía le llegó una alerta. Un paciente acudió a un centro de salud con una muela colgando y la recepcionista le decía que aquello no era una urgencia y que volviera el lunes. «Dígame por favor el centro de salud para ponerle solución», vino a contestar la consejera. La recepción en el Nuestra Señora de la Paz de San Juan de Aznalfarache mejoró exponencialmente.

Cada vez que el presidente de la Junta de Andalucía, donde hasta el pasado 2D se tenía ya por costumbre que fuera socialista, nombraba gabinete, había una parte de la ecuación resuelta. «Y como siempre, el Gobierno andaluz está formado por doce consejeros y María Jesús Montero». El líder de IU, Antonio Maíllo, resumía la evidencia tras conocer el organigrama de Susana Díaz tras el frustrado intento de liderar Ferraz. María Jesús Montero (Sevilla, 1966), con 14 años de bagaje, es la tercera consejera más longeva de la historia de la Junta de Andalucía, tras Paulino Plata (15 años) y Gaspar Zarrías (17 años como consejero). Tras la titular de Hacienda van Concha Gutiérrez e Isaías Pérez Saldaña (12 años); Vallejo y Montaner (11); García de Arboleya, Carmeli Hermosín y Magdalena Álvarez, por su parte, suman una década de gestión en la Junta. Montero sola acumulaba más experiencia de Gobierno que todos los consejeros del decimoséptimo Ejecutivo andaluz juntos (sin contar a la presidenta y al vicepresidente en el cómputo).

El comentario de Maíllo se realizaba desde el cariño, la complicidad y el reconocimiento. Montero fue la primera persona que abrazó a Maíllo tras su regreso al Parlamento, en plena terapia de recuperación de un cáncer de estómago. El líder de IU, incluso, agradeció públicamente el aliento y el apoyo de la consejera, que es médica de profesión (licenciada en Medicina y Cirugía y máster en Gestión Hospitalaria), en los momentos más duros de la enfermedad. Montero también fue la primera que atendió al fotógrafo de LA RAZÓN, Manuel Olmedo, tras sufrir un vahído en la Cámara. La titular de Hacienda, destacan quienes la han tratado, es humana y meticulosa; dura sin que por ello pierda sensibilidad hacia las personas y hacia los problemas sociales. Posee «una capacidad de manejar datos que impresiona». «Una curranta muy capaz», resumen. De su «dureza» como negociadora puede dar fe el propio Maíllo –que tuvo que tratar con ella, por ejemplo, la crisis de la Corrala Utopía que acabó desembocando en la ruptura del pacto de Gobierno de la legislatura el pacto con IU– o el líder de Ciudadanos, Juan Marín, que en pleno debate sucesorio de Susana Díaz mostraba su preferencia por el vicepresidente Jiménez Barrios debido a que «Montero es muy dura, y Susana ni te digo».

La ahora ministra fue la única consejera que ha ejercido bajo tres presidentes: Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Es madre de dos hijas y estuvo vinculada a movimientos católicos de base, formando parte del Consejo de la Juventud de Andalucía hasta que se licenció en 1990. En más de una intervención ha confesado sus inicios marxistas, moderados con el tiempo. La «muy vitalista» o «incansable» Chusa –para los cercanos– Montero es trianera, como Susana Díaz. Llegó al Gobierno andaluz como viceconsejera en 2002, en el equipo de Francisco Vallejo. En 2004 pasó a ser la primera mujer que ocupaba la máxima responsabilidad en la consejería con más presupuesto de la Junta. En 2012 asumió también Bienestar Social. Desde 2013 fue consejera de Hacienda y Administración Pública, hasta que tiró de ella Pedro Sánchez.

Montero ha sonado en las quinielas para sustituir a Susana Díaz o para ser candidata a la Alcaldía de Sevilla, es militante socialista relativamente reciente, a pesar de ser parlamentaria por el Grupo Socialista desde 2008. Montero une perfil político y técnico. Llegó a Hacienda «sin conocer el paño» y en poco tiempo tomó el pulso de la consejería, cerrando los ejercicios salvando el tope de déficit. Su mayor caballo de batalla fue el impuesto de sucesiones y donaciones. Montero defiende que es un impuesto de ricos e, incluso, ha «bajado a la arena» de debatirlo con afectados en directo en programas de la mañana, con mayor o menor fortuna en lo que a comunicación no verbal respecta.

Madrid la ha descubierto ahora. «Hizo el discurso de una presidenta». Lleva con el mismo equipo desde los inicios. Le repelen las luchas intestinas y el adoctrinamiento de cuna de partido. «Sea lo que sea, me cogerá trabajando», siempre responde. Con Susana Díaz, se miraban de reojo, como los líderes natos cuando reconocen a otro. Díaz es más de que no le hagan sombra. Montero, que carece de apoyos orgánicos, no teme al talento. Todo ello convierte a María Jesús Montero, aún más, en rara avis en el organigrama andaluz y la convertía, en cuanto a capacidad reconocida, en el posible mirlo blanco de la sucesión frustrada. «¿Qué tiene usted con las Tres Mil Viviendas de Sevilla? Es un barrio, como cualquier otro de este país». «La Caída de los Dioses», donde se retrata el populismo nazi, fue otra de las grandes obras de Luchino Visconti, padrino de Miguel (Luchino Dominguín) Bosé, uno de los últimos señalados por el Ministerio de Hacienda que aún dirige Montero.

Cuatro bodas y un funeral

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Expectación máxima en el Salón de los Espejos del Palacio de San Telmo durante la toma de posesión de los nuevos consejeros. Foto de Manuel Olmedo

Los universos son cíclicos. Se crean o nacen; se expanden, frenan en seco, se contraen; colapsan y, eterno retorno, vuelta a empezar. El trajín de San Telmo, con la puesta de largo de los consejeros de Juanma Moreno en el Salón de los Espejos escondía tras las bambalinas el adiós de los que se van. El engranaje del poder. «He dejado todo recogido y he pasado la fregona», bromeaba más allá del arco de seguridad una asesora de comunicación. La política se rige por los principios de la vida. Unos llegan, otros marchan; en el marco de lo que supone la cuarta celebración institucional por parte del Gobierno PP-Cs, tras las dos jornadas de investidura y la toma de posesión del máximo dirigente popular en el Parlamento andaluz. Bajo la luz cenital de la antigua Escuela de Mareantes –con la venia de Vázquez Consuegra–, el día después del «Blue Monday», «cuatro bodas y un funeral».

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“Tengan cuidado ahí fuera”

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Juanma Moreno, séptimo presidente de la Junta de Andalucía, sexto sin contar el período preautonómico. Foto de la cuenta personal del Twitter de @JuanMa_Moreno

En el intervalo de tiempo que arquea dos veces la ceja izquierda, Arenas -al que le dan la enhorabuena a la entrada, como a los suegros en las bodas- ya ha ubicado a todo el espectro parlamentario, ujieres incluidos y hasta a Sor Úrsula, el fantasma del antiguo Hospital de las Cinco Llagas. También a los periodistas. “Te había visto fuera y no nos hemos saludado”, señala, entre la advertencia y el halago. Arenas, de hecho, es un maestro en el arte del mantener el equilibrio entre el palo y la zanahoria. “También te he visto a ti, ni lo dudes, y también sé quién eres tú (o como poco, tiene que parecer que sé quién eres tú porque aunque tú no te creas importante, o sí, para mí todo detalle es importante y, en el peor de los casos, por si acaso)”, sería la traducción libre a las freudianas maneras. Arenas, que por momentos mira al infinito de sus adentros como un matemático buscando el origen del cero, se sienta al lado de José Caballos, con trienios en el Parlamento como para llamarle John Horses y encargarle una banda sonora a Ennio Morricone. Dos cabezas privilegiadas al lado. Caballos fue quien mandó al destierro de Madrid a Susana Díaz cuando ésta todavía no tenía consejeros áulicos, áureos ni máximos que alimentaran su mesianismo. Del combate federal con Pedro Sánchez a esta parte, a Susana le pasó lo que a Cuéllar en el Betis. Se fueron o se quisieron ir -que no es lo mismo, pero es igual- y a la vuelta ya no eran los mismos a ojos de la gente porque, de hecho, no eran los mismos. Lo escribió Sabina y lo cantó mejor que nadie Ana Belén: “En Macondo comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Susana Díaz, acebrada y hermosa como una Dolorosa, entró por un lateral del Parlamento, en un principio desapercibida, a las 12 horas y 27 minutos, hablando de “responsabilidad” y presentándose como “la garantía de la defensa de la igualdad”. Dos minutos antes, a las 12:25 horas, Juanma Moreno apareció en escena, arrullado por un enjambre de medios, mostrándose “muy ilusionado” en “un día para la esperanza y la ilusión”. Cientos de personas, mujeres en su mayoría, alentadas por el PSOE, Podemos, IU, los sindicatos y colectivos sociales y hasta por el Gobierno en funciones, ya protestaban a las puertas del Parlamento contra la “dictadura patriarcal”. “No era el momento”,  señaló Moreno.

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“Boxeo”. “Más boxeo”. “Hoy nos ha dado por el boxeo”: doble homenaje a El Correo en el Parlamento

“Boxeo”. «Más boxeo». «Hoy nos ha dado por el boxeo». El Parlamento aprobó una declaración institucional en apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía –el tercer periódico más antiguo de España tras el Faro de Vigo y el Diario de Cádiz– ante un ERE que supondría su desaparición y, en el desarrollo del debate, rememoró los históricos cintillos de Pepe Guzmán en las páginas de Deportes. «Mi idea de la vida es la siguiente página, el siguiente párrafo, la siguiente oración», decía Bukowski. Lo que aplicado al político supone «el siguiente Pleno» o, en su defecto, «el siguiente mitin». En épocas preelectorales, ambos escenarios se confunden. Aparte del intercambio de golpes entre políticos, la jornada dejó un anunció: la reunión entre la ministra Montero y el consejero Arellano para abordar la financiación prometida por Pedro Sánchez será el 8 de octubre.

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Entre la mitología y la demagogia

La reforma del sistema de financiación se ha convertido en el principal argumento del PSOE de cara a unas hipotéticas elecciones. La Junta, que abrió un frente común con todos los agentes sociales tras la derrota de Susana Díaz en las primarias socialistas, urge a la reforma. Los tiempos, no obstante, no coinciden con los argumentos que van esgrimiendo los diferentes expertos que se citan desde el 13 de septiembre en el grupo de trabajo abierto en el Parlamento. Mientras los políticos hablan de puertas para afuera de la urgencia de la reforma, de puertas para adentro, los técnicos describen la anatomía del hipotético cambio del sistema de financiación con los rasgos de un animal mitológico.

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El «principio de parsimonia» en la Audiencia de Sevilla

El 13 de diciembre de 2010, Griñán, como presidente de la Junta, y Rubalcaba, como vicepresidente del Gobierno, cerraban acuerdos sobre Doñana, viviendas y chiringuitos. Siete años devoran todos los espejos y hace añicos las garnachas. Ahora, el ex presidente autonómico, junto a su predecesor en el cargo, Manuel Chaves, y otros 20 ex altos cargos de la Junta se sientan en los bancos de la Audiencia como investigados en la pieza del «procedimiento específico» del «caso ERE», para dilucidar si las ayudas sociolaborales y la partida 31L, el llamado «fondo de reptiles», eran una suerte de «chiringuito» desde el que se hilaba la tela de araña de la red clientelar de la administración. El grueso del juicio queda pospuesto a partir del 9 de enero. El «turrón» del «caso ERE» se dirimirá tras los polvorones de Navidad y la digestión se vislumbra pesada. Tras tres jornadas, queda para la historia la imagen de un Consejo de Gobierno en la bancada de los acusados y la aparición en escena de la principal instructora de la causa, Mercedes Alaya, poniendo en cuestión, con la pálida querencia de Clarise M. Sterling ante el doctor Lecter, lapsus incluido, hasta la propia independencia judicial. «No parece prudente ni sensato que un juez ponga en cuestión de forma corriente la independencia de jueces de otros órganos jurisdiccionales; ni que envíe al público opiniones subjetivas sobre un juicio actual de cuya instrucción ella se ocupó», concluyó el abogado de Griñán, José María Mohedano, quien comparte apellido con la titular original del título de «la más grande» con el que en su día apodaron las partes a la jueza Alaya.

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Después de “Pura” y detrás de “Dexter”

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Como el matemático que pasó su vida buscando el origen del cero, Alejandro Lobo y Rafael Melgar, fundadores en 2016 de «35 Lobitos», viven en un caos sincronizado buscando localizaciones entre campos de girasoles y dando forma a la influencia en retales de Bukowski, Woody Allen, Billy Wilder, Almodóvar, Amenábar, Alberto Rodríguez, Tarantino o León de Aranoa. Consiguieron recientemente el primer premio al mejor cortometraje de RNE con «Pura» y la productora anda embarcada ahora en «Every 75 minutes».

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“¿En qué momento se jodió el PSOE, Zavalita?”

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Susana Díaz flanqueada por Juan Cornejo y Micaela Navarro. Por Manuel Olmedo.

Entre los rigores del verano y el rigor mortis postelectoral y ante el Comité Director, máximo órgano entre congresos, existía cierta expectación en conocer si la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, acertaría a responder algo así como «en qué momento se jodió el Perú» que cuestionaba el Zavalita de Vargas Llosa pero aplicado a los socialistas y al 26J y a si desde el sur se abrirá la veda para un hipotético apoyo/abstención a un Gobierno de Rajoy.

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“Yo también tendré que descansar”, un homenaje a Blas Infante en el Parlamento

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Juanma Moreno, en el homenaje a Blas Infante, con Susana Díaz y Chiqui Jiménez Barrios abanicándose en segundo plano y la consejera María Jesús Montero en modo “Éxtasis” de Santa Teresa. Foto del PP-A.

Un 11 de agosto, hace 80 años en el kilómetro 4 de la antigua Carretera de Carmona, fue asesinado Blas Infante. En torno a esa fecha y en ese punto su fundación celebra un homenaje en el que suelen destacar las ausencias. La efeméride encarta mal. El calendario laboral manda. Como solía alegar un antiguo jefe de sección, «yo también tendré que descansar». “¿Y yo cuándo como?”, añadiría el maestro Araújo. El Parlamento en su sede de las Cinco Llagas conmemora su nacimiento coincidiendo, ahora que la Transición está tan en boga, con los 40 años (y dos días) de la investidura de Suárez, contrario en principio al «café para todos». La presidenta de la Junta, Susana Díaz, reivindicó la figura y el legado del padre de la Patria Andaluza en el aniversario capicúa, 131, de su nacimiento, llamando a llevar a cabo «de una vez por todas» una reforma del estado de las autonomías para construir «un país más atractivo». «Se trata de construir una España de progreso, dentro de una Europa que tiene que ser más solidaria, más humanitaria y respetuosa con esos ideales más profundos que por historia nos unen».

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