«Tears in heaven» y labios rojos para el Estatuto

199413_1903004262747_5670694_nConcha Caballero, en una declaración de feminidad y feminismo y en un mundo de mujeres avocadas a adoptar roles masculinos, se pintaba los labios de rojo antes de subir al estrado del Parlamento de Andalucía. «Siempre estaba atenta a que los fotógrafos ‘no me pillaran’ retocándome los labios, pero no lo conseguí. Menos mal que entonces la política no estaba tan desprestigiada como ahora porque hubieran dicho: ‘Fíjense en qué se entretiene la diputada en su escaño’. La verdad es que trabajaba en horarios de diez o doce horas, como muchos otros diputados y diputadas (que no todos), que aprendí y estudié mucho, que me ayudó a tener una idea de nuestra sociedad mucho más compleja y diversa, que hice lo que pude para defender a los que menos tienen, por defender criterios y principios bastante opuestos a los que mayoritariamente se instalaron en esa época de crecimiento… Ya sé que los resultados fueron escasos pero fue un honor representar al pueblo andaluz y poder volver a mi trabajo con la certeza de que quedaba muchísimo por hacer pero, al mismo tiempo, con una cierta sensación de deber cumplido. Sí, me pintaba los labios en los plenos antes de salir a la tribuna. Una pequeña coquetería ‘imperdonable’». La ex portavoz de IU en el Parlamento andaluz falleció en la noche del martes a los 58 años, víctima de un cáncer diagnosticado hace varias semanas, según fuentes de la familia. Concha Caballero era profesora en un instituto público de Coria del Río (Sevilla) –al que regresó sin estridencias y algo decepcionada tras su etapa en la primera línea de la política– y era una de las principales colaboradoras y con más repercusión de El País y la Cadena Ser. Su último artículo impreso se titula «Mujeres, asignatura pendiente». Recientemente publicó el libro «Sevilla, ciudad de palabras» y confesó a los más cercanos que tenía en mente una novela con una gran editorial. Sus alumnos atesoran «sus palabras tranquilizadoras, su cariño, su tiempo y dedicación. Su sonrisa, los debates y las lecturas en esos bancos del patio y los chistes de rubias».
Concha Caballero Cubillo se afilió al PCE en 1975 y fue la primera mujer portavoz de un grupo parlamentario en la cámara andaluza. Ocupó el cargo cuatro años y desempeñó también los puestos de coordinadora provincial de Sevilla y parlamentaria por IU entre 1994 y 2008. Arrancó su andadura en la política institucional como representante de IU en el consejo de administración de la RTVA entre 1987 y 1994. Caballero fue clave –y se sentía orgullosa de ello– en la tramitación de la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía. Nacida en Baena (Córdoba) el 26 de diciembre de 1956, era licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y pertenecía a la Asociación de la Prensa de Sevilla. Todas las fuerzas políticas coincidieron en el «dolor» por la marcha de Concha Caballero y la destacaron como «gran persona» y «política brillante». Nacida en el seno de una familia agroburguesa de Córdoba, se alineó en la lucha por las libertades. «A mí nunca me dieron palos porque me veían con tacones y pintada y pensaban que yo no estaba en la manifestación». «En identidad, a los andaluces no nos gana nadie; lo que pasa es que nuestra identidad es la solidaridad y la no exclusión», defendía. Desde todos los ámbitos, resaltaron que estaba dotada de una «dulzura incisiva» y un «complejo sentido común». «Lo tenía todo, inteligencia, compromiso y, sobre todo, corazón». «Una gran persona, una política tenaz, netamente de izquierdas, una oradora brillante, luchadora incansable por la igualdad», «nada sectaria». Le gustaba Eric Clapton y el recuerdo de sus palabras amables pero contundentes, como una primavera en Sevilla, con los labios pintados de rojo, dibuja «una sonrisa»  y evoca el «Tears in heaven» junto a su Golden.
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