Pavón(es) y Zidanes

23246_746633774_1656_nHay (pseudo)periodistas que van por la vida aparentando, con voz engominada y tono caciquil; en algunos casos, hijos de papá, con apellidos más o menos largos o familiares del tipo ése que le hace los ERE a la empresa y, por tanto, blindados ante el desamparo y la cola del paro. Hay (pseudo)periodistas de esos, demasiados de un tiempo a esta parte, que dan muy bien para rellenar un ratito de basura en la tele y ante los focos o que escriben libros y se creen escritores. Y luego, hay periodistas de verdad –no tantos- que no necesitan más que el respeto y una callada labor para ganarse afectos y el reconocimiento. Sigue leyendo

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“Boxeo”. “Más boxeo”. “Hoy nos ha dado por el boxeo”: doble homenaje a El Correo en el Parlamento

“Boxeo”. «Más boxeo». «Hoy nos ha dado por el boxeo». El Parlamento aprobó una declaración institucional en apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía –el tercer periódico más antiguo de España tras el Faro de Vigo y el Diario de Cádiz– ante un ERE que supondría su desaparición y, en el desarrollo del debate, rememoró los históricos cintillos de Pepe Guzmán en las páginas de Deportes. «Mi idea de la vida es la siguiente página, el siguiente párrafo, la siguiente oración», decía Bukowski. Lo que aplicado al político supone «el siguiente Pleno» o, en su defecto, «el siguiente mitin». En épocas preelectorales, ambos escenarios se confunden. Aparte del intercambio de golpes entre políticos, la jornada dejó un anunció: la reunión entre la ministra Montero y el consejero Arellano para abordar la financiación prometida por Pedro Sánchez será el 8 de octubre.

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Última hora (para morir matando)

La última hora de hace un rato decía que han muerto dos periodistas franceses que estaban raptados en Malí. En Sevilla, 53 profesionales de la comunicación llevan varios años secuestrados y, pese a todo, con las agallas y la suprema dignidad –para entendernos, los huevos del caballo de Espartero- de arrancarse la mordaza de la boca y gritar y seguir contando las verdades del barquero, la información de la comunidad, la ciudad, la provincia; el horóscopo del día, la cartelera; la última derrota del Betis. Informando y defendiendo su empleo. La SER y El País se han hecho eco. Inma Carretero y Carlos Mármol lo cuentan mejor que yo.

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La “reprobación De Llera” y el “Periodismo Cien Montaditos”

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Susana Díaz y De Llera, en plena reprobación. Foto de Manuel Olmedo.

Empezó el día muy poético en el Parlamento andaluz, con Maíllo citando a León Felipe (supuestamente): “Las palabras no sirven, son palabras”. Mercedes de Pablo apuntaba después en Twitter que la cita en realidad es de Alberti. “Rafael no se enfadaría”, añadió Maíllo. Si el coordinador de IU en Andalucía, que sabe latín, puede equivocarse, cualquiera puede hacerlo. Y no es en este caso por las confluencias. (Que también). Continuó en la sesión vespertina Mario Jiménez con la lírica y le pidió “unas palabras a Machado” no sabemos si vía ouija, vía wikipedia o vía biblioteca.

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Gran Pepón (Jurado) de las pequeñas cosas

Al principio fue Pepón, después, quizás, vino la palabra. Pero antes de todo eso, seguro, fue la música. Un poco de blues. Una marcha de Semana Santa. Un soul. Lo demás fue una derivada en un cruce de caminos como el que, dicen, engendró a Robert Johnson.

Pepón no era un hombre, es una cátedra de vida. “Soul man” con cigarrillos Celtas en el bolsillo de una camisa de formas imposibles. No es que Pepón fuera retro, es que, como los grandes clásicos, era atemporal. Un Expediente-X al que aferrarse gravitando por quién sabe qué constelación. Casi dos metros de tío dotado con la empatía rudimentaria de nuestros primos los macacos, que se dice pronto, en una jungla de asfalto y ojana; y con “la intelijensia de saber el nombre esacto de las cosas”, que ya quisiera Juan Ramón. Grande y vetusto como una farola fernandina que alumbrara con luz de gas. Tan intrahistoria es Pepón que al final se coló en la Historia. En la de Sevilla, en la de la prensa de Sevilla. Eso a él le importaba el carajo la vela. A él, tan grande y tan chico a la vez, lo que de verdad le importaba era nuestra historia, que era intra(historia) y era entre todos nosotros. Sigue leyendo

Ponga un Juan Marín en su vida (un homenaje a Buster Keaton)

Ciudadanos realizó en el debate sobre el estado de la comunidad un homenaje de culto a Buster Keaton y la infundada leyenda de un enfrentamiento con Chaplin, más dado a la sensiblería, a «la piel» en palabras de Susana Díaz. Juan Marín, con talante de anestesista, trató de hacer ver que la oposición de C’s, tras nueve meses, va más allá del asentimiento mudo. «Tendo dudas de que el debate sirva de algo», arrancó.

El líder de C’s citó a Einstein, quizás por aquello de la «relatividad» de la posición de C’s respecto al PSOE en Andalucía: «Si quieres resultados diferentes, no puedes seguir siempre haciendo las mismas cosas». Marín habló de una «mejor inversión» para Educación, «de ir eliminando privilegios», «reducir la carga de impuestos». «Hay que erradicar corrupción, no sacar pecho. Ya hay muchos cargos que no están. Tolerancia cero, ahí nos va a encontrar. Cualquier acuerdo pasará por alejar la corrupción» señaló, «cansado del ‘y tú más’». Respondió a los que acusan a C’s de dar «su apoyo a cambio de nada». «No queremos sillones sino más recursos», indicó, para esgrimir las cifras de su pacto de investidura. En este punto, Marín amagó con la dureza, con sacar las uñas, pero acabó en ronroneo. La «ternura» de la que adolece, según sus críticos, por más que C’s rechace el término «bisoñez». «Que esos acuerdos se ejecuten ya», solicitó. «Si no se hace, desde el respeto, no vamos a poder seguir siendo comprensivos», señaló, amagando con no apoyar unos «nuevos Presupuestos si lo que está firmado no se cumple». «No estamos plenamente satisfechos», señaló como antesala de la peligrosa frase de «tenemos que hablar» que pronostica una ruptura en todo pacto y toda pareja, también política. Marín reclamó a Susana Díaz que «se ponga las pilas» y que sean «alcalinas». Sigue leyendo

Le llaman Manuel, se apellida Olmedo

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Dice que se llama Manuel y que se apellida Olmedo. Pero, sabiendo que el tipo ha sido detective y le han puesto una ‘pipa’ en la sien, es mejor ponerlo en cuarentena. Pertenece a esa rara estirpe de periodistas –fotoperiodista, en su caso- que vive la cotidianidad como algo extraordinario. Para Olmedo, el barrio de los Pajaritos es como la franja de Gaza y subir la Cuesta del Rosario es como escalar el K-2. Tiene alma de Quijote y talante de Sancho, lo que viene a ser lo mismo que decir que es un loco cuerdo o un cuerdo loco. Nuestro Morenatti, que en los altares está, tiene mérito, pero no más que Manolo Olmedo, que el Ruso, que Acedo, que el Gómez y tantos foteros que se la juegan a diario, lo mismo da que sea empotrados en un camión de los Estados Juntitos de América que en una redada en las Tres Mil o sacándole el plano bueno al concejal de turno, algo, a veces, poco menos que imposible. El espíritu es el mismo, sólo cambian las circunstancias. Las circunstancias de Olmedo son sus hijos, que son su vida. No hay sesión de fotos que no comente que su niño tiene un examen o que una de sus niñas está resfriada. Tampoco hay foto que se le resista. Proviene de un linaje de foteros y por sus venas corre el alma de su abuela, de la que siempre lleva una foto de los tiempos de los hermanos Lumière. Los hay igual de artistas que él; más profesionales no los hay. Si los hay, yo no los he visto. Olmedo trabaja lo imposible. El plano desde la planta 15 de un piso; el balcón frente al sitio donde se ha cometido un asesinato; el interior de la sotana del cura. Si hay una cena de Navidad, ahí está el tío sacando fotos. Si está en su balcón conversando con su loro, ahí está el tío fotografiando a unos mangantes que roban cobre de las cocheras del metro. Hace unos años, su loro –tan célebre en su barrio que están pensando cambiar el nombre de Cerro del Águila por el de Cerro del Loro de Olmedo-, le salvó la vida en un escape de gas. El bicho se desmayó y ésa fue la alarma para el incidente. Yo creo que no fue un accidente, sino alguna venganza de su época de detective privado, de antes de ser Tintín, de cuando jugaba a Mortadelo sin Filemón. A los malos, no les gustan los buenos. A los plumillas –que no somos ni buenos ni malos, sino todo lo contrario-, nos podrá gustar más o menos Olmedo, pero todos, da igual el medio en que trabajemos, coincidimos en que lo queremos; en que es un lujo poder llamarlo compañero; y en que su loro debería tener un monumento al lado del de Cayetana de Alba. El honor y los fastos serían para la duquesa, como pasa con las noticias, que toda la gloria se la queda el plumilla. Pero el monumento a la sangre de verdad noble sería el del fotero-aventurero Olmedo, con su loro y su cámara. PD: Hoy es su cumpleaños. Felicidad(es) y salud.

Crónica de una muerte anunciada

La valkirias, los ángeles de la muerte, se posan sobre nuestras ventanas y hasta nos guiñan un ojo, pícaras y putas, mientras tecleamos nuestro teclado sin poder fumar. Primero fueron las olivettis, ahora os toca a vosotros; parecen decir a nuestro luto de pena negra. El canto de los pájaros suena estos días al más triste réquiem de Mozart. Hoy ha cerrado La Opinión de Granada, muriendo de la mano de Francisco Ayala. Pero mañana será Onda Giralda, la delegación de El Mundo en Huelva o La Voz de Cádiz. Las campanas repican y el sepulturero prepara la fosa. Esto no ha hecho más que empezar. La Caja de Pandora, con sus truenos y sus plagas, ha sido abierta. Sigue leyendo

Rosebud

Este pacto que hice con el diablo. Este goteo incesante de almas. Un adiós detrás de otro. Los abrazos que se fueron. Los besos que no volverán…. Sueños que se duermen (y silencios autoimpuestos) en algún lugar. Los dedos en el teclado y las letras como una catarata de lágrimas. No hay “ctrl+alt+supr” en la vida; “ctrl+c” la nostalgia, como un bucle. Desfile de ojos que se van. La vida esperando ser contada y cada vez menos sangre en las venas y menos caracteres que maquetar. En una redacción cualquiera, paseo de peones muertos. La pirámide invertida bocabajo se desangra. El nuevo periodismo se hizo viejo. Al último que sobreviva, el diablo le firmará el último lamento. El finiquito es una espiral con forma de obituario. Peor que aparecer en la última esquela, es quedarse hasta el final… y escribirla con iniciales como si fuera un teletipo. Nosotros nacimos para contarlo. Gutenberg murió para matarnos. F5 para actualizar.

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El limbo de los periodistas. (Meditaciones postoposición a Canal Sur)

Ahora que trabajo en un oficio que se extingue, descubro que existe el limbo de los periodistas. El limbo descrito en esa recopilación de relatos llamada Biblia, pero con una división por gremios. Supongo, pues, que existirá también el limbo de los taxistas. El limbo de las putas. Y el limbo de los políticos, los banqueros y los delincuentes, que pueden ser uno mismo por la afinidad entre las profesiones. Sigue leyendo