La retórica victimista y la simpatía por el “Alcorconazo”

La teoría marca que la retórica victimista «es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones». El sujeto «adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque». La última comisión parlamentaria de Hacienda fue un caso práctico. «Hay que ser contundentes contra la corrupción», señaló María Jesús Montero, instando a los populares a «pedir perdón» ante las «difamaciones y permanentes insidias hacia personas con cargos a los que se le ha archivado la causa, pero el PP tiene afán por arrojar sombras de duda y no le interesa recuperar el dinero público». El PP preguntó por los expedientes de reintegro caducados y las transferencias a IFA/IDEA, el ente del «fondo de reptiles».

Con el 26J a la vista, la actualidad judicial –el sobreseimiento del consejero Ramírez de Arellano en el «caso Centrius» y el auto judicial que asegura que en Jaén no se ha producido fraude en la formación, cargando contra la Policía– ha cargado a la Junta de argumentos para rescatar la teoría de la «causa general». La consejera María Jesús Montero se escudó en los citados casos. «Tienen que pedir perdón», señaló repetidamente aludiendo a Arellano, por más que, por ejemplo, en el bando popular haya sido absuelta la ex alcaldesa de Jerez María José García Pelayo y tampoco nadie haya pedido perdón públicamente. «El chicle no estira más», insistió sobre la formación, acusando al PP de «empozoñar» la vida pública y de seguir «intentando prolongar la comisión de formación y los casos que les aporta rédito electoral, pero ya no estira más». «La misma cantinela, el mismo tam-tam, erre que erre y sin pedir perdón», señaló Montero al ser cuestionada por los fondos recuperados en el «caso ERE» –855 millones en entredicho– o en la formación –tres millones de 90 reclamados, de 2.896 millones repartidos–. «La Junta, junto a la Agencia Tributaria estatal, hará lo imposible para recuperar hasta el último euro», defendió Montero.

«El victimista se disfraza de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás», continúa la teoría. La estrategia y la mercadotecnia –sucesivos cortes en la televisión pública incidiendo en la idea– hacen el resto. El trasfondo psicológico es el mismo que hace que durante una eliminatoria entre el Real Madrid y el Alcorcón o el Barcelona y el Numancia el aficionado vea con simpatía al rival más débil o que en Roland Garros se abucheara a Nadal o en Tour a Indurain. «La Junta no tiene interés en recuperar los fondos porque quedaría al descubierto la red clientelar», señaló el PP. La consejera aseguró que «los reintegros de la Junta los gestiona la Agencia Tributaria de Montoro».

Los objetivos de esta estrategia pasan por polarizar (se señala a un enemigo externo, a un antagonista reconocible); desacreditar («El PP va a dar lecciones, teniendo que pagar una fianza por la reforma de su sede», recordó Montero); y reforzar (la pertenencia a un grupo). La polarización y el refuerzo tienen un efecto evidente sobre el voto propio (Chaves utilizó esta estrategia del agravio con rédito durante los años de Aznar). El descrédito del rival, por su parte, persigue debilitar el voto ajeno más susceptible de cambiar de opción política así como los indecisos. Otro efecto es el del «recuerdo negativo», provocando que a la hora de la decisión electoral se asocie determinada marca con determinado caso. PP-Gürtel, PSOE-ERE o Formación, por ejemplo. Se trata de una técnica recurrente y en muchas eficaz a corto plazo –caso de Camps en Valencia, que con las acusaciones iniciales de los trajes ganó un escaño– en los casos en los que se exige la asunción de responsabilidades y se cuenta con un importante caladero de votos y otros tantos que fluctúan en su intención.El PP denunció que “todo lo que ocurre pone en evidencia que la Administración carece de mecanismos para controlar lo que se recupera. No sabemos la cuantía reclamada y la cuantía reintegrada”, señaló la diputada Ruiz Sillero, dudando de las “cifras redondas” que ofreció la Junta tras meses sin respuesta. Miranda, también por el PP, señaló que la Junta “ha denunciado al funcionario” que denunció la “falta de procedimiento” en el “caso Invercaria” en lugar de perseguir el fraude. “No es lo mismo un ilícito penal que errores contables. No utilice la fiscalización cuando le interesa”, respondió Montero, cuestionando continuamente “de qué año habla” y acusando a la oposición de crear “una apariencia de que es ahora mismo” cuando “la Junta toma nota de todos los órganos de fiscalización y no difamamos como ustedes”.

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Cerrado por envidia

Envidia (15)

La Envidia. Grabado alemán, c. 1587. “Invidia atra hues, successibus aspera faustis, ipsa fit infaelix carnificina sui”.

Se lo escuché a Juan Cruz en “La ventana”. Después, de golpe, rememoré las clases de latín del catedrático Antonio Recio. “Envidia” significa etimológicamente “mirar mal”. Hay cosas que uno no es que no las olvide, sino que jamás deja de recordarlas. Isabel Coixet mira la vida con gafas de pasta con montura de colores. Coixet sabe aquello que enseñó el Principito, que “lo esencial es invisible a los ojos”. Por eso, mira con los ojos cerrados. Ella sabe que las palabras tienen vida secreta, que sin palabras con las que dar nombre a las cosas (a la vida), la vida no es, la vida no existe. El maestro Raúl del Pozo lo tiene claro: “Si al hombre se le cambia el sentido de las palabras sólo queda un mono pajillero”. Del Pozo, pozo de sabiduría, cuenta noches en vela y, por ejemplo, a la hora de elegir del diccionario, se queda con “coño”. “Porque es el punto de apoyo, el centro de la vida”. María Sharapova también lo sabe. “Ser objeto de envidias forma parte de mi vida”, dice, agraciada como está con el inmisericorde don de la belleza. Al parecer, vivimos en una sociedad incapaz de amar pero capaz de sentir envidia sana, lo cual es algo tan engañoso, tan falso, como el anuncio que el caníbal puso en internet: “Busco hombre para devorar”. Y el hombre fue y se dejó devorar. “El hombre, lobo para el hombre”, nunca mejor dicho. Esta misma sociedad nuestra nos da ejemplos diarios. “Qué morbo tiene” decimos sobre algo o alguien que se supone nos atrae. Morbo procede del latín “morbius” (muerte). Con el miedo que se tiene a la dama blanca, resulta extraña la proliferación de esta palabra, su uso desmedido. La otra noche lo soñé. Acudí a la consulta de un médico que resultó ser, literalmente, un corazón. Se lo conté, que en las palabras somos y existimos, que nos unen y separan, que no es lo mismo “ser” que “estar”, que me sentía incapaz de sentir “envidia sana”, poseído por la tristeza del bien ajeno. El corazón, paradójicamente, se quedó pensando. No dijo nada, ni sístole ni diástole. Con su nerviosa letra de hormiguita, recomendaba: “diccionario y abrazos. Tratamiento intensivo”.
Al día siguiente regresé a la consulta. Quería saber si el corazón conocía algún lugar donde tropezar con abrazos más allá de las luces de neón. En la puerta encontré el mismo cartel que halló Juan Cruz, bajo el signo del síndrome de Solomon, donde ya no quedaba el humo de un estanco de Palma: Cerrado por envidia.

La discapacidad del alma

Signorelli

He contemplado más odios para toda la vida que amores eternos. He observado más eternidad en la rabia que en el cariño. He visto más pasión en la venganza que en la culminación del amor. Más veces llorar de pena que de alegría.

Me cuenta Marta Iglesias Márquez –experta en los entresijos de la psique humana y bendecida con una belleza que enloquece- que, en la mayoría de las ocasiones, estas actitudes responden a un único estímulo interior: el miedo. Miedo a querer. Miedo a entregarse. Miedo al desgarro. Miedo al abandono. Miedo, al fin, a la pasión, a la vida. Y me dice mi amigo Quintero –experto en el difícil arte de sonreír a la vida- que eso “es de tiesos”. Pero, claro, en las conversaciones con mi amigo suelen mediar varias copas de vino.

La mayoría de los que leemos estos renglones originalmente torcidos tenemos “casi de todo”: coche, vivienda, trabajo, familia… Al punto de avergonzarnos de no sentirnos plenamente felices. Y, sin embargo, tenemos una sensación de vacío, de ausencia de felicidad, de desgarro en el alma. Tenemos pero no somos, como eternos insatisfechos. Nos sentimos personas incompletas que andan faltitas de luz, ciegas de todo, discapacitadas de alma. En estas circunstancias, hay quien opta por arrancarse el corazón y “tirar pa’lante hasta que el corazón aguante”. Hay también quien cae en las aguas de la tristeza, como en “La Historia Interminable”. (Los últimos estudios dicen que la depresión afecta también a los bebés). Hay quien se ve obligado a tirar el corazón al mar para dejar de sufrir, que es dejar de sentir y, esto es, en el fondo, dejar de vivir. Y, entonces, se sobrevive.

Con todo, ahí seguimos: tristes, si estamos solos, faltos de abrazos, pequeños, desordenados… eternamente contradictorios. Y es que ansiamos eso que no tenemos y, al tiempo, dejamos a un lado cuanto se nos es dado. Somos, en cierto modo, condenados. Porque el que ansía algo más que el paraíso, vive en tormento, vive en el infierno. Entonces la vida recuerda a ese cuadro de Luca Signorelli (“El Juicio Final o Los condenados”) en el que se vislumbra a un bufón, entre las sombras, riéndose del llanto de aquellos que van a morir.

El “Mineralismo” ha llegado (y Cospedal es su profeta)

Bajo la locución latina españolizada “lapsus línguae” se define el “error lingüístico o tropiezo al hablar”. El subconsciente pasa por “un antiguo término utilizado en psicología y psicoanálisis para referirse a lo inconsciente, a lo débilmente consciente o a lo que se encuentra “por debajo del umbral de la conciencia”. Según ese señor obsesionado con el sexo llamado Sigmund Freud, los lapsus línguae responden a malas jugadas del inconsciente y los relaciona con la ciencia mental.

La ciencia mental es una “reacción del inconsciente ante la manifestación consciente”. Lo que significa que el sujeto sufre un conflicto interno que provoca que no se diga lo que la conciencia pretendía sino lo que en realidad íntimamente se estaba interesado en decir. Presuntamente, como la mayoría de las teorías de Freud; los sobres en B del Partido Popular; o la evasión fiscal de Rodrigo Rato.

Freud -que pasa por un señor muy serio y con barba, igual que Rajoy- apuntaba al afloramiento de lo reprimido a causa, generalmente, del estrés o la angustia. De haber estudiado la España del siglo XXI, igual don Sigmund hubiera añadido el desahogo y la poca vergüenza. Presuntamente.

En ocasiones, lo reprimido no tiene que ser verdad por más que case con la teoría de quien en la actualidad sería considerado un gran pensador español: Paco Gandía y la teoría de lo verídico. En otros casos, lo reprimido emana de un deseo que ha sido reprimido por el inconsciente a causa de imperativos morales. Si la represión es contínua y férrea -como el rostro de algunos representantes públicos- y se produce una relajación por cansancio o fatiga, emana el lapsus línguae.

La RAE habla de “error involuntario que se comete al hablar”. Literalmente, “error de la lengua”. Un “lapsus línguae”, por ejemplo, sería decir que Sigmund Freud era político; Paco Gandía, filósofo; y María Dolores de Cospedal, humorista. Presuntamente. Lo que sí parece verídico es que el PP, en dura competencia con el PSOE, se ha convertido en la mayor cantera de “saqueadores” de España y, en férrea pugna también con los socialistas -sobre todo, Pedro Sánchez, con tantas opciones de ser presidente del Gobierno como de ocupar un sillón de la Real Academia de la Lengua (que Machado lo perdone en su tumba de Colliure)-, en la mayor cantera de humoristas de España. Mucho más graciosos los vídeos a coro con piel del PP o los monólogos de Carlos Floriano -que viene ocupando el hueco dejado por Eugenio en el panorama humorístico español-, que “La alfombra roja” o el “Sopa de Ganso” de Flo. El sindicato de humoristas está encantado con el bipartidismo. Les dan los chistes hechos. José María Aznar, que ha despuntado como feriante y cuenta en casa con una alumna aventajada de Ionesco, en una interpretación digna del mejor Fernando Arrabal, ya lo avisó en su día: “Estamos trabajando en ello”. Presuntamente. La “minoría silenciosa” ya es consciente y Cospedal es su profeta. El “Mineralismo”, “esa maravillosa ideología apocalíptica”, era esto.

 

Los ríos secretos de la Antártida

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a una pérdida. El 22M rozó el homenaje al filme «Cuatro bodas y un funeral». El resultado desembocó en tres festejos –el único verdaderamente feliz, el de Ciudadanos– y tres sepelios y medio (UPyD; PA, que igual ya estaba políticamente muerto; IU; y PP, que anda enfermo). En lo que a representación parlamentaria y expectativas se refiere, la comedia británica del 94, el año de la «pinza», pero al revés: «Una boda y cuatro funerales». Se habló también de la defunción del bipartidismo pero los últimos movimientos vislumbran que de la alternancia entre las grandes formaciones, como de un edredón en invierno, no es sencillo salir. El líder del PP-A, Juanma Moreno, por primera vez desde el 22M varió el tono. El primer estado del duelo es la negación. El segundo, el enfado, la indiferencia y la ira: «Susana Díaz manda a negociar a unos ‘hooligans’, nos insultan y después pide que apoyemos».

Moreno reclamó un «cambio de actitud» a la presidenta en funciones, a la que pidió que aprenda a «escuchar, hablar y dialogar» en contraposición a «la única manera que sabe (de negociar), que es bronca y confrontación», a pesar de que los ciudadanos «han pedido diálogo». Moreno recordó que es a Susana Díaz a quien le compete la responsabilidad de formar Gobierno, pero «pasan los días y veo lentitud y pasividad a la hora de establecer contactos».

«Díaz manda a negociar a unos ‘hooligans’, nos insulta y encima nos pide que le apoyemos; negociar es escuchar, dialogar y ceder; le hace falta un curso intensivo y rápido sobre negociación», añadió el presidente del PP-A, que incidió en que Susana Díaz «no puede estar sentada en San Telmo esperando que se resuelvan los problemas», sino que «tiene que mover pieza». Por ello, pidió a Susana Díaz que «se ponga a trabajar, que ella personalmente se acerque a los grupos parlamentarios, a los partidos», y que «coja el toro por los cuernos». «Es importante que el Gobierno se ponga a trabajar con el objetivo de poner en marcha reformas que nos traigan oportunidades y empleo», añadió, «además de medidas de transparencia que eviten que nos encontremos con más casos de corrupción en Andalucía». En relación a la Mesa del Parlamento, Moreno insistió en que «no tiene sentido» que el PP, con 33 escaños, tenga la misma representación que IU, que tiene cinco. Esta «imposición» del PSOE y de Díaz, «que ha buscado la mayoría para controlar iniciativas parlamentarias», supone «un flaco favor a la democracia parlamentaria y al entendimiento», ya que, agregó, ha sido como dar «una patada en la espinilla a 1.064.000 andaluces» que han votado al PP.

Un hecho social es aquel fenómeno que tiene una pluralidad de dimensiones y no puede explicarse por una sola de ellas. Como la Semana Santa, el fútbol o la política. La definición de «hooligans» utilizada por Moreno apunta directamente a los negociadores socialistas Mario Jiménez y Cornejo. Como una suerte de Vinnie Jones –«Sentía su aliento detrás de mí. Se me acercó y me dijo: ‘Me llamo Vinnie Jones, soy gitano, gano mucho dinero. Te voy a arrancar la oreja con los dientes y luego la voy a escupir en la hierba. ¡Estás solo, gordo, solo conmigo!’», relató Gascoigne), que ahora hace de gángster o sicario en el cine, y de Gentile (recordado por su intento de dejar inválido a Maradona, su «Matar a un ruiseñor»). Decían los griegos que la frivolidad es necesaria para no morir de intensidad. Los puentes de la investidura están rotos. Las relaciones ya son como los ríos secretos de la Antártida.

El secretario de Política Institucional del PSOE-A, Francisco Cornejo, respondió a las «provocaciones» e «insultos» asegurando que «no van a apartarnos de la senda del diálogo». «Por más que se empeñen en dinamitar los puentes y dificultar los contactos vamos a mantener abierta la interlocución, porque los socialistas hemos entendido perfectamente que éste ha sido el mandato de las urnas», indicó Cornejo. El socialista lamentó que «el PP pierda los papeles después de haber caído en picado en las autonómicas. La derecha andaluza está demostrando su nerviosismo. Moreno sabe que su liderazgo está en la cuerda floja y se comporta como una marioneta de Arenas y como lo que siempre ha sido, un mandado de Rajoy». «Desde el 22M, el PP-A anda perdido, sin rumbo, desorientado por el duro golpe recibido en las urnas y, desde ese día, persiste en una estrategia perdedora, comportándose de un modo absolutamente irresponsable». Para Conejo, «los negociadores designados van a seguir desarrollando su tarea en nombre de todos los socialistas, hablando de las cuestiones relativas a la investidura, con total transparencia y desde el impecable respeto y la consideración a todas las sensibilidades, como se ha demostrado en la ronda de contactos». El tercer estado del duelo es la negociación.

Del líder de C’s, Juan Marín, lo último que trascendió es que la primera sesión plenaria, como quien aparece en un fotograma del 23F junto a Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo, le pareció «tranquila». Por parte de Podemos, Teresa Rodríguez pidió responsabilidad y sensibilidad con los andaluces «no con la voluntad del PSOE», criticando la «poca generosidad» del PSOE en la Mesa, «que debería tener una representación más compensada». Sergio Pascual, el hombre de Pablo Iglesias en Sevilla, asegura que «votaremos ‘no’ a la investidura si no aceptan nuestras propuestas».

La Mesa del Parlamento, en su primera reunión tras su constitución, aprueba hoy la estructura organizativa de los grupos. Se prevé que el presidente del Parlamento inicie la semana próxima los contactos para la investidura, con el rumor de nuevos comicios en septiembre al acecho. El cuarto y quinto estado del duelo son el dolor emocional y la aceptación.