La “reprobación De Llera” y el “Periodismo Cien Montaditos”

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Susana Díaz y De Llera, en plena reprobación. Foto de Manuel Olmedo.

Empezó el día muy poético en el Parlamento andaluz, con Maíllo citando a León Felipe (supuestamente): “Las palabras no sirven, son palabras”. Mercedes de Pablo apuntaba después en Twitter que la cita en realidad es de Alberti. “Rafael no se enfadaría”, añadió Maíllo. Si el coordinador de IU en Andalucía, que sabe latín, puede equivocarse, cualquiera puede hacerlo. Y no es en este caso por las confluencias. (Que también). Continuó en la sesión vespertina Mario Jiménez con la lírica y le pidió “unas palabras a Machado” no sabemos si vía ouija, vía wikipedia o vía biblioteca.

Las cosas se fueron poniendo tensas, como en la RAE. Se debatía la reprobación del consejero Emilio de Llera. Susana Díaz se sentó junto al consejero, para que la retrataran; y se fue. La diputada Patricia Navarro (PP), recién operada de apendicitis, sin embargo, vino expresamente al Parlamento para reprobar a De Llera porque el presidente del Parlamento le negó la delegación del voto en otro alarde de comprensión y democracia. La intervención de José Antonio Castro, por parte de IU, fue un tirón de orejas desde el cariño. IU estaba más por ponerle un “coach” a De Llera que por reprobarle, por eso anunció su abstención. “Cuídese, contrólose y no meta más la pata”. Pero la retranca castrense hizo mella en el consejero, que miraba el móvil y no sabía muy bien dónde meterse, después de llegar del Rocío, con la que estaba cayendo, para la cosas del Plan Romero. La portavoz del PP, Carmen Crespo, centró su intervención en que De Llera es un “dique de contención” en el caso de los ERE más que en las declaraciones en sí. Llegado este punto, el debate fue deslizándose entre el homenaje bizarro al Mineralismo de Arrabal y el tributo sutil a Beckett, Ionesco y el absurdo. Marta Bosquet, por Ciudadanos, anunciaba el apoyo a la reprobación pero en su tono, en sus gestos y hasta en sus palabras no había atisbo alguno de reprobación. La portavoz de C’s incluso besó a De Llera tras confirmar su voto. Del turno inicial de palabra, quedaba claro que, aunque se le reprobara, en el trasfondo se teatralizaba a modo de “remake” el “Yo quiero tener un millón de amigos” de Roberto Carlos. El brasileño, pero no el que jugó en el Real Madrid sino el cantante al que el lateral izquierdo con la voz que tendría Harpo si no fuera mudo le debe su nombre. (De los mejores de la historia en su puesto, por cierto).

Emilio de Llera está por ver si es o no de los mejores consejeros de la historia de la Junta. En determinadas declaraciones, por decir muchas veces lo que todo el mundo piensa y no se atreve -porque no es político, vaya, sino fiscal en excedencia- ha metido la pata. Más allá de sus declaraciones sobre la independencia de los jueces -¿En serio se puede uno escandalizar por eso, más allá del paroximo de que lo diga el titular de Justicia?- o sobre la capacidad de trabajo y la belleza de la jueza Alaya -dos aspectos que puede ver cualquiera con ojos en la cara-, a De Llera se le puede reprochar falta de sensibilidad y empatía en algunas afirmaciones en relación al caso Marta del Castillo.

El diputado de Podemos Moreno Yagüe, alias Hackabogado, siguió en la misma línea que IU y C’s. Reprobando, pero “sólo la puntita”. En el grupo de Podemos había dudas sobre el sentido del voto y hasta se barajó la elección individual en plan Eurovisión. La actuación matutina de Susana Díaz – “Si ustedes quieren nombrar consejeros, ganen las elecciones”-, tras mentar Juanma Moreno el apellido Moriche, y la posterior de Mario Jiménez, en cuanto terminó de citar a Machado, fue determinante para orientar el sentido del voto de la formación morada hacia la reprobación. “El Sr. De Llera tiene parte de razón en sus declaraciones. Nuestra justicia está muy mal”, señaló Moreno Yagüe, a quien no deben confundir con Josema Yuste de Martes y 13.

Entrado en materia Mario Jiménez, empezó por acordarse del cuerpo de letrados del Parlamento. Mario Jiménez es al PSOE lo que Arbeloa al Madrid o la Selección. Un tipo que resuelve, lateral derecho nato, puede jugar por la izquierda si se tercia y no va a dudar en ir a la espinilla si hace falta. Tal fue el tono de Jiménez que Carmen Crespo se ofuscó. “Usted ha sido un radical en esta tribuna”. Tanto subió el tono, que le faltó a la portavoz popular decir aquello de “Estoy cansada de la familia Rivera. No era tu marido, Pepa”. Para hacerse una idea, en los mercados de Sevilla, se grita menos que en el Parlamento andaluz.Así estaba la película cuando volvió Susana Díaz, otra vez a fotografiarse con De Llera. Paco Correal escribía del cierre de la calentería del Postigo y Emilio de Llera -también Susana Díaz- salió calentito del Parlamento. De Llera fue reprobado.

Entonces, empezó a correr como la pólvora la especie de que se trataba del primer consejero reprobado en la historia del Parlamento. Así salió publicado en la mayoría de medios, aunque no se ajustaba a la realidad. De los últimos diez años a esta parte, los medios han prescindido de los periodistas con mayor bagaje. El periodismo en los años del Twitter. El nuevo periodismo no es para viejos. Si quiera es periodismo. David Simon. El creador de “The Wire” recuerda que “el periodismo, cuando se practica adecuadamente, es un acto increíblemente delicado, ético y exigente de tiempo que requiere conocer un asunto, mantener las fuentes, saber qué usar y qué no usar de estas fuentes, volver cada día para saber qué es nuevo y relevante en la institución que estás cubriendo y escribir de un modo sofisticado que a la larga desvele cosas complicadas sobre esa institución. Es algo que no puede hacerse desde el cuarto de estar, sino desde la calle y con llamadas telefónicas. La mejor gente que he conocido lo hacía, y cubría las instituciones durante ocho, nueve o diez años. En los periódicos de hoy en día, los reporteros con 10, 15 o 20 años de experiencia se han ido y no confío en que vayamos a descubrir lo que deberíamos descubrir en el ayuntamiento, en el departamento de policía o en el sistema escolar porque el reportero de 24 años que lo cubre lleva sólo seis meses”.

Resulta que antes que De Llera, la entonces consejera Magdalena Álvarez ya fue reprobada. Es cierto que el Parlamento informó mal.  Lo que conduce al: “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”, que decía Groucho Marx. La credibilidad se gana día a día, palabra a palabra, titular a titular; pero se pierde en segundos. La máxima de que hay que hacer “más con menos” es una falacia. Hacen falta Pepones y Pavones en las redacciones. Con menos, de pura lógica, siempre, quitando un hipotético arreón de dignidad inicial, siempre se hará menos. En los Cien Montaditos no busquen caviar. 

 

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La reprobación del consejero De Llera o “la que has liao’, pollito”

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El consejero De Llera, en el Pleno en el Parlamento de Andalucía. Foto: Manuel Olmedo.

La última propuesta de reprobación en el Parlamento andaluz data de 2012, a cuenta de los asaltos a supermercados encabezados por el entonces diputado de IU y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo.

Se reprobaron los asaltos pero no a Sánchez Gordillo en sí. Por entonces IU era socio de Gobierno del PSOE en la Junta. Fue una suerte de «sí pero no». Un quiebro al principio clásico-lógico-filosófico de no contradicción, también llamado a veces principio de contradicción, según el cual una proposición y su negación no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. La «reprobación De Llera» lleva el mismo camino.

A Sánchez Gordillo no se le reprobó personalmente por su condición de parlamentario y el PSOE-A remite ahora al informe que los letrados elaboraron entonces para que no se tramite la iniciativa contra el consejero de Justicia por censurar en una entrevista en Ondaluz TV que los jueces de instrucción actúen «como si fueran reyes de Taifas», acusar a sus compañeros fiscales de no ser «independientes» porque pueden «recibir instrucciones de superiores jerárquicos» y éstas pueden ser «de una manera u otra», dependiendo de su «color político»; o subrayar que «los jueces son independientes, pero son tan independientes y tan irresponsables que hacen lo que les da la gana», recordando que «Hitler era independiente y fíjese la que montó». Al día siguiente, tras la petición de dimisión de las asociaciones de juristas y las críticas de todos los partidos y los miembros de la judicatura, un comunicado matizaba las palabras del consejero que, sostenía, formaban parte de una valoración crítica del sistema en su conjunto pidiendo disculpas tanto a los profesionales de la justicia como a los votantes de Podemos – «Si sube, es que la sociedad está enferma», dijo también–, por haberse expresado de forma «desafortunada».

El PSOE-A criticó que Podemos, C’s e IU actúen como «mariachis» del PP-A al apoyar que la reprobación del consejero De Llera llegue al Pleno, lo que consideró «ilegal». En realidad, el PP siempre ha sido más de Nino Bravo.La estratagema burocrática, la vía Sánchez Gordillo, es el último recurso de los socialistas para evitar la reprobación de un consejero al que, justificada o injustificadamente, se le atribuye buena parte del mérito o demérito –siguiendo con el principio de contradicción– de lograr que la jueza Alaya –quien calificó al alto cargo andaluz como un «notorio detractor» de su trabajo– siga con la instrucción de las diferentes macrocausas que afectan a la Junta de Andalucía.

A diferencia de otras votaciones (como con la negativa a aprobar una ley de atención temprana) en las que hubiera quedado en evidencia la debilidad en la Cámara del Gobierno de Susana Díaz (la oposición ha tumbado esta legislatura dos leyes de la Junta), el PSOE-A no cuenta con la posibilidad de tirar del «comodín» de Ciudadanos. Tras las críticas del PP-A a la «doble vara» de medir de la formación naranja al apoyar la continuidad del consejero Arellano pese a estar siendo investigado por el TSJA, Juan Marín anunció que su grupo va a apoyar la proposición no de Ley (PNL) que defiende hoy en el Pleno de la Cámara el PP-A para reprobar a De Llera por sus declaraciones «desafortunadas e impropias de un consejero de la Junta» sobre la justicia. Ciudadanos, haciendo equilibrios de nuevo sobre el principio de contradicción, no obstante, no va a pedir la dimisión del consejero, ya que considera que su continuidad o no en el Gobierno andaluz está en manos del criterio que tenga la presidenta, Susana Díaz. En Juan Marín, bético confeso, ha calado otro principio filosófico que tuvo gran arraigo a finales del siglo XX en Sevilla. “Lo que diga Donmanué“, versión 3.0.

Podemos, por su parte, a pesar de la alusión del consejero en sus declaraciones televisivas, decidió no desvelar el sentido de su voto tras reunirse para debatir su posicionamiento. Aseguran que hay división en el grupo. La abstención morada salvaría a la presidenta andaluza de la tesitura de la reprobación. La portavoz del PP-A en el Parlamento, Carmen Crespo, señaló que la presidenta «sabrá lo que hace» si el consejero es reprobado y no lo cesa. A esta hora, la reprobación del sin par Emilio De Llera, con ese aire a Luis Varela en “Camera Café”, apunta a remake del histórico “la que has liado’, pollito”.

De móviles requisados, retenciones de periodistas, la juez Alaya y la falta de medios de los juzgados

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La juez Mercedes Alaya. Fotografía de Manuel Olmedo.

La voz de la juez Alaya, como la nariz de Cleopatra VII, es un misterio. A Mercedes Alaya, como a los emperadores de la dinastía Ming, nadie la nombra en los juzgados de Sevilla. En el Prado de San Sebastián, por los pasillos, la llaman «Su Señoría». Los más intrépidos, se atreven con un «doña Mercedes». La innombrable. La jefa de todo. La emperadora de todo. La instructora de las megacausas que tienen en jaque a las que pasan por las dos instituciones con más fieles de Sevilla: el Real Betis Balompié y la Junta de Andalucía. No necesariamente en este orden. Si a Alaya le molesta la presencia de los periodistas enrededor de su juzgado, el juez decano acepta y exilia a la prensa a un banco varias plantas más abajo. La capital de Andalucía, conviene recordarlo, alberga su sede judicial en unos edificios infradotados, sin medios, a la espera de una Ciudad de la Justicia que legislatura a legislatura se promete pero no llega. Los periodistas no tienen ni una sala en la que ejercer la libertad de prensa de una manera digna. Las quejas de la Asociación de la Prensa de Sevilla caen continuadamente en saco roto ante el TSJA. Se da la circunstancia de que el único enchufe que funciona en la planta del juzgado de Alaya está junto a su despacho. La magistrada, tras regalarle al periodista de LA RAZÓN la oportunidad de escuchar su voz –escasas personas, y menos sin imputar, la han escuchado– y mantener una conversación sobre su móvil, que se estaba cargando, cuestionó al redactor si «¿no hay en todo el edificio más enchufes que el que está junto a mi despacho?». Minutos después, la juez apareció con un Guardia Civil que instó al periodista a acompañarle, tras lo que se le «requisó» el teléfono y posteriormente se le «identificó» debido a que «Su Señoría ha dado orden de averiguar si se ha grabado algo». Tras algo más de 30 minutos de retención, en una labor que a los propios agentes de la Guardia Civil les resultaba ingrata e inspeccionar que efectivamente el móvil ni siquiera había sido encendido, el redactor de LA RAZÓN, que en todo momento estuvo apoyado por los compañeros presentes de otros medios, pudo salir de las dependencias policiales del Juzgado de Guardia para continuar con su labor. Una anécdota -o un magnífico homenaje a modo de charlotada en el aniversario del nacimiento de Chaplin- que revela el grado de nerviosismo de doña Mercedes y la presión que sufre. Su Señoría.

El soldado Ryan no tiene quien le escriba

Sevilla 02-05-2012 Debate de investidura del candidato a la Presidencia de la Junta Foto: Manuel Olmedo

Retrato de Viera con Zarrías de fondo. 
Foto: Manuel Olmedo.

El PSOE-A lanzó ayer dos ideas fuerza. No deja tirados a «los suyos» y «Chaves y Griñán son dos caballeros que se visten por los pies». Los socialistas andaluces han propuesto como los cinco representantes que le corresponden en el Senado a su secretario de Organización y diputado autonómico Juan Cornejo; el ex parlamentario andaluz José Caballos; y los ex consejeros Elena Víboras, Francisco Menacho y Mar Moreno, recién exculpada por el Tribunal Supremo en el «caso de los ERE». El PSOE premia a dos ex consejeros ahora sin cartera como Víboras y Menacho; y «rescata» a la ex presidenta del Parlamento, que repetirá en el Senado.

Mario Cornejo defendió la trayectoria, la valía, la formación y las cualidades humanas y personales de Mar Moreno. Habló del «respeto» de los compañeros y aseguró que no hay ningún motivo para que la ex diputada, a la que se buscó abrigo en la Cámara Baja para conservar el aforamiento, no siga siendo senadora. La dirección del PSOE-A defendió la «honestidad y honradez» de los ex presidentes Chaves y Griñán, negando que el «caso ERE» tenga como base una «red clientelar». «El PSOE cumple con sus compromisos y con su palabra y ahora también lo va a cumplir», señaló. Los «dos caballeros que se visten por los pies» –Chaves y Griñán– son, además, «dos grandes personas» y «en ningún momento se les acusa de haberse llevado ni un solo euro». Ninguno llegó a la política con intención de «aprovecharse o enriquecerse». En cualquier caso, oficialmente no consta que Ferraz les vaya a pagar la defensa. «Enemigo a las puertas».

En relación a Viera, Cornejo lamentó su decisión de no dejar el escaño tras abandonar la militancia socialista «después de 30 años en el PSOE». «Un mal final para un político acabar como un tránsfuga para los meses que quedan», añadió. De las dos ideas fuerzas lanzadas por el PSOE andaluz subyace una tercera implícita. Si Griñán y Chaves «son dos caballeros que se visten por los pies», en contraposición, Viera, al no renunciar a su acta en el Congreso, no atesora esta dignidad, no se viste por los pies, no es un caballero o todo a un tiempo. En su condición de ciudadano romano, San Pablo fue degollado con una espada por Nerón en lugar de ser crucificado. Como aforado, Viera –versión oficial del PSOE– prefiere el oprobio de su propio partido a la posibilidad de comparecer ante la jueza Alaya. Viera, bajo el signo de Hernán Cortés, cuyos restos ni son ni se espera que sean visitados por los Reyes de España a su paso por México. Escondido y olvidado en una iglesia cerrada en el país azteca y, pese a todo, conquistador y artífice de una de las mayores (y más sangrientas) gestas de la historia. No está bien visto reconocer la valía y los servicios prestados al Imperio (español o socialista). El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, pidió ayer «perdón» por la «deslealtad» del ex consejero de Empleo y ex secretario general de los socialistas en Sevilla. «Pido perdón a los ciudadanos porque este señor –el término que usó Susana Díaz emulando a Carlos Floriano con Bárcenas– ha sido elegido diputado con las siglas del PSOE. Viera ha traicionado la confianza de los militantes y pido perdón por el mal ejemplo», dijo.

Viera señaló en la Ser que al no renunciar al acta usa su derecho al aforamiento «porque durante cuatro años he recibido a través de los medios, por filtraciones de los autos y atestados de la Guardia Civil y la Policía, que yo jugaba un papel esencial en las ayudas de la Sierra Norte de Sevilla». Según Viera –que cobra 4.636 euros al mes, no ha presentado ni una iniciativa en el Congreso y tiempo atrás aseguró que el aforamiento le perjudicaba–, ante el TS «es la primera vez» que ha podido defenderse. El ex presidente del IFA dijo no temer «al juzgado de Instrucción 6 ni a ningún otro». Defendió que es «un señor» y recordó que Susana Díaz trabajó en el PSOE de Sevilla con él «seis años» y le enseñó «a ser una persona leal y democrática, orgánica, institucional y personalmente». «He sido un buen socialista, he puesto capacidad y honradez al servicio de los ciudadanos y en este momento de despedida esa tristeza me embarga y me llevo esa amargura». El soldado Ryan no tiene quien le salve ni quien le escriba. Se escucha en la grabación del «caso Mercasevilla» que desembocó en la causa de los ERE: «La Junta ayuda a quien le ayuda».

“Hasta que la política nos abandone” (una canción de Perales)

«Aunque haya ganado las elecciones, jamás olvide que al final va a perder el poder. Prepárese usted. La victoria de ser presidente desemboca fatalmente en la derrota de ser ex presidente. Prepárese usted. Hay que tener más imaginación para ser ex presidente que para ser presidente. Porque fatalmente dejará detrás de sí un problema con nombre: el suyo». Lo escribió Carlos Fuentes en «La silla del águila» como si tuviera presente la situación de Chaves y Griñán; no hace tanto, amigos, compañeros de cineclub y residentes en Sevilla.

Manolo (Chaves) y Pepe (Griñán) son ya un retrato abocado al sepia, historia de cuerpo presente de la Junta y del PSOE andaluz, que no es lo mismo aunque desde hace tres décadas parezca que es igual. La de Chaves y Griñán es una renuncia en diferido, como la indemnización por el despido de Bárcenas. «Las mayores mentiras se dicen siempre en silencio» (Robert L. Stevenson). Chaves y Griñán se marchan motu proprio. «Por motivos personales» pero empujados por el partido, la situación y el bloqueo del Parlamento. La salida menos honrosa (y “virgencita, que me quede como estoy”) tras una vida en la política. El fin del trayecto, en diferido, con la certeza, aunque en voz alta se niegue, de que, salvo excepciones, en España nadie deja la política sino que es la política la que abandona al político.

Tras el titubeo característico de su oratoria y la imposición consecuente del paso dado por Griñán anunciando su salida «para evitar presión al partido», Chaves comunicó a Ferraz que no se presentará de nuevo como diputado por Cádiz. Chaves no ha podido manejar los tiempos tras ponerlo su otrora amigo Griñán a los pies de los caballos, (los) Podemos y (los) Ciudadanos. En Ferraz, si no directamente sí con indirectas, como en un monólogo de Gila, le señalaron la salida a Chaves, que cumplirá 70 años en julio y fue diputado en las primeras elecciones democráticas (1977), presidente de la Junta 16 años y vicepresidente del Gobierno. Desde San Telmo, la respuesta de Susana Díaz al correo de Griñán con asunto «por mí que no quede, que no se diga, ahí os quedáis» fue un lacónico: «Déjame a mí que yo gobierne esto».

Aunque animales políticos ambos, la naturaleza de Chaves y Griñán es muy diferente. Chaves sólo aceptó, cuando se escuchaba el tantán de guerra de los ERE, una escapada «hacia arriba», de la mano de Zapatero, en la Semana Santa de 2009. Se trata de dos personalidades complementarias si se quiere pero antitéticas. Uno, listo y experto en el arte del status quo; inteligente, culto y no exento de soberbia, el otro. Ambos, tan cercanos antes y alejados desde que Chaves eligiera por democracia dactilar como sucesor a Griñán, se exponen ahora, con el fin de su aforamiento, a formar parte de la instrucción de la jueza Alaya. La renuncia de los ex presidentes, de facto, al margen del valor simbólico, sólo les afecta a ellos mismos en tanto el burladero aforado del Congreso y el Senado se derrumba. Los ex presidentes no han podido salir por la Puerta del Príncipe. Del desarrollo del proceso judicial dependerá que haya puerta de enfermería. La situación procesal de Griñán, como ex consejero que desoyó los informes de la Intervención, se antoja más complicada que la de Chaves. También difiere la aceptación de la realidad procesal, una vez desterrada la teoría de «los cuatro golfos» (Chaves y después asumió la tesis Griñán) y el «es imposible que la jueza me impute» (Griñán dixit). «No hubo un gran plan pero hubo un gran fraude», mantuvo Griñán en el Supremo. «He renunciado a todo, qué más quieren que haga», señaló tras su renuncia. «Yo no renuncio a nada», indicó Chaves, que en el Supremo se limitó a señalar que no sabía nada o que le era imposible conocer a los 200 directores generales de las consejerías, entre ellos, Guerrero. «No soy ningún Superman», indicó en la SER, con el pensamiento de reojo en el orgullo de su antiguo amigo Pepe. Griñán trató de manejar la situación heredada tras Chaves, de crear (leves) cortafuegos con las ayudas, de separar el PSOE de la Junta, algo que pronto vio que era como extirpar un parásito del órgano anfitrión y a lo que acabó renunciando en nombre de un bien mayor: conservar el poder. Retrasó las elecciones en 2012, consiguió una dulce derrota para gobernar y en 2013 se marchó por «motivos personales». Como ahora Chaves. Esta vez Griñán sí ha admitido la erosión por los ERE. En un comité director, Griñán alzó la voz y echó en cara a los presentes la situación. «Todos sabéis de dónde vengo y cómo me iré. No todos podéis decir lo mismo». Los presentes agacharon la cabeza. Después siguieron conspirando.

«Cuando el tiempo nos alcanza»
En la primera parte de su biografía, Alfonso Guerra citaba a Percy Shelley: «Nadie apedrea un árbol que no esté cargado de frutos». Los nuevos partidos han puesto en el punto de mira a los ex presidentes, igual que el cazador buscar cobrarse una pieza de caza mayor, en el nombre de la regeneración democrática. Se trata más de un gesto simbólico que del fin de una era. A los ex consejeros imputados en los ERE nadie les ha pedido su dimisión. A Alfonso Guerra, en la infancia, le llamaron el «resucitado» porque sobrevivió a una enfermedad de las que se te llevaba por delante. Ni Chaves ni Griñán han sobrevivido a los ERE, por más que hayan tratado de alargar la agonía. Cuenta también el Guerra en sus memorias que un día le cogió Felipe y le dijo: «Alfonso, si tú ves que yo algún día pierdo el sentido de la realidad, me desvío de la senda acertada, adviértemelo para corregir inmediatamente. Y si te ocurre a ti, yo te llamaré la atención». El auriga que susurra al oído «recuerda que eres mortal». Memento mori, que en el caso de Chaves y Griñán suena al “Frente a frente” de Jeanette con unos ojos cargados de mirada y la postdata: «Que Alaya nos coja confesados. Hasta aquí hemos llegado».