Teresa y Susana, diferentemente iguales: la muñeca rusa, un concurso de dibujos para el 28F y un Gobierno sin oposición

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Juanma Moreno y Luis Rubiales con la Copa del Rey. Imagen de la cuenta de Twitter del presidente andaluz

«El antílope no necesita ser más rápido que el depredador para sobrevivir. Le basta con correr más que los otros antílopes», reza un proverbio africano. Juanma Moreno encara el 40 aniversario del 28F con la bandera del andalucismo en una mano y en la otra el sable de la confrontación a cuenta de la financiación –la política del Ministerio de Hacienda es terreno abonado al agravio– y de la igualdad entre los territorios de España. Juanma Moreno ha pasado en poco más de un año de estar a las puertas de una gestora para el partido a gobernar sin oposición por parte de las formaciones de izquierda –con los de la derecha mantiene un pacto parlamentario, en un caso, y de gobierno, en otro– por incomparecencia. Del «Andaluz, éste no es tu referéndum» que lastró a la derecha durante cuatro décadas se ha pasado a un presidente popular con imagen moderada y centrista, pese al acuerdo con Vox, y lazo doblemente verde –por Andalucía y por el ecologismo– en la solapa defendiendo los intereses de la región en Bruselas en tanto el PSOE-A convoca un concurso de dibujos escolares para el 28F y Adelante Andalucía se fagocita en su última aventura de corte trotskista.

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Después del “Terexit”

El «Terexit», la escisión de los Anticapitalistas de Podemos, por más que esperado, dibuja un escenario incierto. Teresa Rodríguez explicó las razones de la separación, apuntando al objetivo de construir «un sujeto político propio andaluz» mirándose en el espejo de En Comú Podem de Ada Colau. «Alguien tiene que coger la bandera de Andalucía» porque «los andaluces estamos haciendo el tonto». La todavía líder de Podemos Andalucía anunció el objetivo de crear un partido nacionalista andaluz en la estela de las organizaciones vascas, gallegas, catalanas «y hasta de Teruel», que tienen representación en el Congreso y «consiguen poner sus legítimos intereses en el centro del debate político». La segunda causa de disolución, la gota que colmó el vaso, ha sido el pacto con el PSOE para formar Gobierno. Ahora, según el acuerdo con Pablo Iglesias, Teresa Rodríguez y los 10 diputados de su cuerda continuarán en Adelante en el Parlamento, pese a la separación, y el objetivo de Rodríguez es potenciar esta marca común aunque todavía –dijo– no ha hablado con IU, también socio de Gobierno con Pedro Sánchez. Rodríguez tenía una perfecta sintonía con el ex coordinador de la coalición Antonio Maíllo, aunque desde su entorno se criticó el «chiringuito» montado por no estar de acuerdo con la mayoría. Su sucesor, Toni Valero, anunció que no renunciará a su espacio en Adelante y señaló que Podemos es su socio prioritario, más aún cuando ahora gobiernan juntos, aunque tendiendo la mano a la incorporación de «otras fuerzas» a la izquierda del PSOE. Entre el sector anticapitalista y el de IU hay tensión en la Cámara.

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«Cien años de soledad» en el PSOE andaluz

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Susana Díaz, ante el abismo. Foto de su cuenta de Twitter

Apenas un año y un mes antes, en plena campaña de las autonómicas, en la sede del PP-A, como en los bares cofrades, se contaban los días al revés. «Faltan 33 días para el cambio», anunciaba un cartel con la foto del hoy presidente de la Junta. El entonces candidato popular, en cuatro años de oposición, echó canas y cambió el estilo de sus zapatos (las borlas por el sport, los calcetines a rayas). Apenas una manzana le acompañaba para la travesía sobre la mesa del despacho junto al portátil. A Newton le bastó para hacer historia. A Juanma Moreno, también. «La región involucionará, iremos a recesión en menos de un año, se disparará el gasto público y se va a politizar todo mucho más», vaticinaba sobre un hipotético gobierno «socialcomunista». Un año después preside una comunidad «bloqueada», sin posibilidad de salir a financiarse a los mercados por incumplimientos heredados. Su posición débil en el partido ahora es de fuerza, convertido en el principal barón junto a Feijóo y en la cara amable del «cambio». La fontanería se reserva para Bendodo, vicepresidente de facto –a Juan Marín ya le ha traicionado varias veces el subconsciente– y convertido en la bestia negra de la oposición como el consejero con más influencia que se recuerda en la Junta, salvando las distancias, desde los mejores años de Zarrías. La mano derecha de Chaves pasaba por promesa como carrilero colchonero y el malagueño es corredor de fondo.

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La «paradoja naranja»

LA PARADOJA NARANJA

En la anterior campaña autonómica, Rivera ya se presentaba como Prometeo de la nueva Transición e igual citaba a Adolfo Suárez que a Alfonso Guerra. Entonces, Ciudadanos aparecía como un partido de centro pero sus guiños lo situaban en el centro-izquierda, más aún en Andalucía, donde el electorado se sitúa en el centro –30,9% según el Egopa– aunque los resultados autonómicos denotan una clara querencia zurda. En la presente precampaña, sobre todo tras la irrupción de Pablo Casado como líder del PP, la formación naranja, después de una legislatura apoyando al Gobierno socialista de la Junta, ha dado un golpe de timón: un viraje hacia el centro-derecha. La paradoja naranja radica en que, estadística y matemáticamente, para una formación que predica la necesidad de «un cambio» después de 40 años de gobiernos socialistas, toda posibilidad de alternancia en la Junta pasa, ante la imposibilidad empírica de una mayoría absoluta, por captar votos en el caladero del PSOE-A y Cs, usando un símil muy del gusto de Rivera, ha tirado la caña al caladero popular. La suma Cs-PP, de producirse un trasvase de votos de un partido a otro, resulta inocua ante la fortaleza del suelo electoral de la formación de Susana Díaz. «El antílope no necesita ser más rápido que el depredador para sobrevivir. Le basta con ser más rápido que los otros antílopes», reza un proverbio africano.

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Telémaco de las Cinco Llagas

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Maíllo regresa a las aulas. Imagen de su cuenta personal de Twitter.

“Yo sé de derrotas”, admitió Antonio Maíllo alguna vez en el Parlamento de Andalucía. Tampoco se le caían los anillos al reconocer que las moquetas de palacio –la primera línea de la política- producen adicción. “Claro que engancha. Aquí se vive muy bien”, venía a decir. El coordinador general de IULV-CA presenta la dimisión sin ambages ni tutelajes para el relevo. “Se puede luchar contra el sistema, pero no contra la biología”, proclamó.

La última intervención de Maíllo en la Cámara ya tuvo algo de despedida, cuando se cumplían 30 años y un día del estreno de “La última cruzada”. Fue en la sesión de control al presidente, el día después a que el Gobierno andaluz salvase una bola de partido con la enmienda a la totalidad de Vox. El propio Juanma Moreno y los portavoces de los grupos que componen el Ejecutivo le reconocieron la valía y la brillantez a Maíllo. El portavoz de Adelante Andalucía avisó: “Está banalizando el mal”, con el pacto con Vox. La última intervención de Maíllo resume y condensa al orador. Ácido, mordaz, culto e inteligente. “Sólo el penitente pasará”, le dice Sean Connery a Harrison Ford en busca del cáliz de la eternidad. “El penitente se arrodilla ante Dios”. Ese día, Maíllo llevaba la misma camisa, la misma chaqueta azul, el mismo pantalón marrón y el mismo cinturón. “Hoy es siempre todavía”, concluyó. Sigue leyendo

El mirlo blanco de la sucesión frustrada

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María Jesús Montero. Fotografía de Manuel Olmedo.

Cuando Ana Oramas tiró de «las Tres Mil Viviendas» despertó la ira de Capuleto que habita en Montero, política de corte siciliano, como traída de una película de Visconti. La respuesta de la ministra fue impecable: «Su discurso divide, estigmatiza y enfrenta, parece que se ha contagiado de las derechas». El PSOE perdió la posibilidad de aprobar el Presupuesto pero ganó el debate. Y Madrid puso el foco en Montero, una política tan de los detalles, donde dice la sabiduría popular que mora el diablo. Sigue leyendo

“Boxeo”. “Más boxeo”. “Hoy nos ha dado por el boxeo”: doble homenaje a El Correo en el Parlamento

“Boxeo”. «Más boxeo». «Hoy nos ha dado por el boxeo». El Parlamento aprobó una declaración institucional en apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía –el tercer periódico más antiguo de España tras el Faro de Vigo y el Diario de Cádiz– ante un ERE que supondría su desaparición y, en el desarrollo del debate, rememoró los históricos cintillos de Pepe Guzmán en las páginas de Deportes. «Mi idea de la vida es la siguiente página, el siguiente párrafo, la siguiente oración», decía Bukowski. Lo que aplicado al político supone «el siguiente Pleno» o, en su defecto, «el siguiente mitin». En épocas preelectorales, ambos escenarios se confunden. Aparte del intercambio de golpes entre políticos, la jornada dejó un anunció: la reunión entre la ministra Montero y el consejero Arellano para abordar la financiación prometida por Pedro Sánchez será el 8 de octubre.

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“¿Sentado dónde?”

Teresa Rodríguez, cedida por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

Teresa Rodríguez, cedida por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

«Ese hombre tiene una pistola» fue la frase que pasó a la posteridad de la junta de accionistas de 1997 del Sevilla FC. Del Nido acorraló al presidente Caldas formando un alboroto con la presunta condición armada del mandatario. El argumentario de Podemos y Ciudadanos en los preliminares a la ronda de «contactos bilaterales» con el PSOE para la investidura de Susana Díaz engarza con el anecdotario y remite a otras dos frases históricas de la Sevilla -sede vacante o en funciones de la Junta- más profunda. El «¿Sentado dónde?» atribuido a un histórico de las ondas y su consiguiente «Me levanto y me voy». Podemos lo ve, se apodera del «luz y taquígrafos» de Zoido, sube la apuesta y, además de especificar sus «líneas rojas», solicita formalmente la retransmisión de las negociaciones «por cualesquiera de los medios técnicos disponibles».

«Seguimos esperando una respuesta de Susana Díaz a las medidas de sentido común que le hemos planteado. Mientras tanto, nada que hablar», indicó Teresa Rodríguez vía Twitter. La candidata de Podemos agradeció a Pablo Iglesias su «apoyo» a las condiciones planteadas como «líneas rojas» y no negociables. No es que Podemos se enroque en sus «líneas rojas» sino que mueve ficha. Hoy detallarán las tres medidas interpuestas (dimisiones, no tratar con bancos que desahucien, recorte en altos cargos), se las harán llegar al resto de grupos «y en particular al PSOE-A» y la sociedad civil y se reunirán con «estas fuerzas políticas y colectivos». «Es voluntad de Podemos que dichas reuniones sean públicas tanto en su desarrollo como en sus resultados» y propone que sean retransmitidas «por cualesquiera medios técnicos disponibles». «Cuando del futuro de los andaluces se esté hablando, luz y taquígrafos», subraya.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, acusó, en una entrevista en A3, a Susana Díaz y a Pedro Sánchez de no cumplir su palabra al no expulsar a los ex presidentes Chaves y Griñán, quienes, insinuó, fueron «sus jefes», «facilitaron avales para la secretaría a Sánchez» y «pusieron a Díaz de recambio» en la comunidad. Rivera recordó que para permitir la investidura, el candidato en Andalucía Juan Marín «ha escrito una carta» con su pacto anticorrupción.

Desde el PSOE, Mario Jiménez insistió en que la líder socialista ha ofrecido a todas las formaciones un gran acuerdo para garantizar la transparencia en la actividad política e institucional y combatir y prevenir la corrupción. «El 22M ha sido el epicentro de un terremoto que está afectando al conjunto de la política en España y que ha marcado claramente las expectativas de futuro en nuestro país», señaló El negociador socialista reclamó a los partidos emergentes «clarificarse internamente» y rechazó líneas rojas «no entendibles» para la ciudadanía. Para el PSOE, «no existe ninguna razón para que las fuerzas que han obtenido representación en las urnas no se sienten a dialogar y a buscar entendimiento desde el punto de vista institucional». «Quien no responda a ese mandato, los ciudadanos van a volverle la espalda», indicó Jiménez. «Si somos capaces de dejar a un lado las cuestiones partidistas y poner encima de la mesa el interés general de Andalucía, estamos convencidos de que podemos alcanzar acuerdos», señaló Cornejo, que claramente juega el papel de agente «bueno» en la negociación. Desde la Junta, el portavoz Miguel Ángel Vázquez llamó a la «responsabilidad» y señaló que las fuerzas parlamentarias «tendrán que ceder» en la negociación para facilitar la investidura.

Las formaciones emergentes saben que las tomas de contacto con el PSOE están viciadas por lo que ocurra tras el desfile de ex presidentes y ex consejeros camino del Supremo y del TSJA. Podemos y C’s saben que los cantos de sirena de Susana Díaz, aunque parezca que aguardan las puertas del cielo, encierran la combinación de la caja de Pandora y ven a los emisarios socialistas como una suerte de cancerbero político con dos cabezas –a saber, Mario Jiménez y Francisco Cornejo–. Cuando les dicen investidura (de investir), visualizan embestidura (de embestir), con el ejemplo moribundo de IU tras el 22M, con quien los socialistas se reunieron ayer.

Las negociaciones bilaterales duraron menos de una hora. Cornejo y Jiménez por los socialistas; José Antonio Castro y María del Carmen Cantero, por IU, recordando que «nadie entendería» que Podemos y C’s no acudieran a las reuniones. Según Mario Jiménez, trasladaron a sus ex socios las líneas marcadas por Díaz para la investidura, vinculadas a la reactivación económica, la transparencia, la lucha contra la corrupción o la defensa de un nuevo sistema de financiación. Castro señaló que IU «ha venido a escuchar» e insistió en que votarán «no» en la investidura, con la experiencia (y un parte político de politraumatismo severo) del abrazo del oso del bipartito. «A partir de ahí, esperamos más encuentros con el resto de grupos». Castro indicó que «la pluralidad de la Cámara tiene que ponerse a funcionar, tenemos que hablar todos pensando en la necesaria estabilidad», dijo. La «política con mayúscula». «Podemos y C’s ya son protagonistas y tienen una responsabilidad». El coordinador Antonio Maíllo especificó que «a IU que la registren cuando se habla de estabilidad, cuando ha sido Díaz la que ha adelantado las elecciones; ahora no le salen las cuentas porque aunque aparente que ha ganado se encuentra en un sistema de minoría mayoritaria y hay un Parlamento con el que tendrá que dialogar».

Una nueva cita electoral se antoja ahora mismo más viable que meter en el redil de la investidura a los emergentes. La corriente más poderosa a día de hoy en Podemos y Ciudadanos es la de no sentarse a dialogar, con la conciencia de que un pacto, como la niñez, sólo adquiere sentido desde lejos.

Los restos del naufragio

Antonio Maíllo, tras los resultados electorales del 22M. Foto: IU Andalucía.

Antonio Maíllo, tras los resultados electorales del 22M. Foto: IU Andalucía.

Al capitán Ahab se lo comió la ballena, entre el Leviatán de Podemos y C’s y Susana Díaz henchida de ego y patria. Fuentes oficiosas creyeron anoche ver a Pablo Iglesias aún en el velódromo de Dos Hermanas. Sin estructura, ha arrastrado a IU al peor resultado de su historia en Andalucía, una tierra donde las instituciones tienen querencia de cortijo. Una foto de Iglesias y Teresa Rodríguez en el cierre de campaña junto a un galgo resultó premonitoria. Si les dan una bicicleta, batir el récord de la hora no parece descabellado. Maíllo, en unas elecciones en las que el camino no era largo, se quedó en mastín. A la coalición la ha adelantado Podemos por la izquierda, el centro o la derecha, que los morados se dicen «de arriba y abajo» y «transversales». Ciudadanos, la «banda de rock» –en definición de Albert Rivera– de Juan Marín, convertido ya en Bryan Ferry, por la diestra. Maíllo representaba la nobleza y la elegancia del gato como valores. Dignidad. Un gato son siete vidas. Podemos y Ciudadanos, dos 4×4  que suman 24 escaños. No parece que siete vidas felinas ni cinco diputados aguanten tamaño atropello. Lo dijo Julio Anguita: «Con dignidad no se come pero sin dignidad no se come». La dignidad tampoco da votos por más que se confiara en el retorno de Anguita, la presencia de Syriza y el pestañeo de Maíllo para formar algo parecido a un efecto mariposa el 22M. Dos días después del estallido de la primavera, en Andalucía ha dado tiempo a unas elecciones, un eclipse y el inicio de la temporada de ebastina. El 22M para IU ha sido histamina y Nagasaki. Un naufragio. El pacto  entre PSOE e IU -que fue como el amor entre esquimales, se fue enfriando- ha pasado factura. Los dignos votantes de IU no perdonan el desliz con el bipartidismo ni se llegaron a creer la coartada de evitar que gobernara el PP en 2012. En Andalucía, el PSOE es«casta» pata negra. IU ha pasado del desalojo en la Junta a un tour con los gastos pendientes por el monte Calvario. «Si no hubiera luz, si no la hubiera, buscaríamos un faro en la tormenta, haríamos un fuego, construiríamos la luz», decían los versos de David Eloy en el spot de IU. Sobrepasando los límites entre lo temible y lo acogedor, cinco diputados, lo mínimo para formar grupo parlamentario. «Son unos malos resultados», admitió Antonio Maíllo, junto a Alberto Garzón, circunspecto como cuando murió Chanquete. A todo verso suelto siempre le acecha un mal ripio. El último, con dignidad, que apague la luz.

De cábalas, encuestas, reflexiones y apuestas

6_1_hijos_predilectos_270x270_0El escaño del PA, o de VOX, en las casas de apuestas debe valer oro. De existir un Bet365 (Bet de Bética, se entiende) o una sucursal de William Hill andaluza -Blas Infante puede ser un nombre socorrido-, igual podría andar el diputado andalucista o de la formación con nombre diccionarioenciclopédico a 500 a 1, o cosa así. Una apuesta arriesgada, sin duda. Algo más que la de adelantar las elecciones, que, el 22M se confirmará, pasa, estratégicamente, por un acierto. Una jugada maestra en el Risk. Andalucía es el inicio de todo lo que está por venir. Durante unas semanas no ha sido sol, Semana Santa y Feria de Abril. Ahí lo llevas. El día que Madrid se entere de que es una villa, lo van a flipar.

El tiempo es un cabrón muy didáctico. Enseña cosas. Una de ellas es que Susana Díaz siempre gana. Si no gana, no se presenta. Gana cuando gana y gana cuando pierde y, por ejemplo, la mandan una temporadita a los Madriles. Eran otros tiempos, todavía no era rubia pero gastaba las mismas formas, energía y ambición. A Susana Díaz, de chica, le preguntabas qué quería ser y, cuando los demás niños decían que futbolista o veterinaria, ella ya sabía que quería ser “presidenta, canijo”.  Después, cuando los adolescentes pensaban en ser funcionarios, ella le pidió a los Magos de Oriente, igual que los niños pedían un Scaletrix, un “Partido Susanista Obrero Español”. Y ya lo tiene.

La más favorable de las encuestas otorga a Susana Díaz 50 escaños. De media entre los sondeos, le salen 45. En 2012, Griñán se negó a una cita electoral conjunta, esperó a que Rajoy incumpliera sus primeras promesas y en marzo, tras el peor de los escenarios posibles y el castigo a Zapatero como padre de todos los males del país, salvó 47 diputados. El Hotel Renacimiento -ironías del destino- fue una fiesta a la que se fueron sumando dirigentes que estaban en sus casas preparando su currículum vitae para buscarse las habichuelas al margen del calor de una administración que, se daba por hecho, iba a pasar a manos del PP de Javier Arenas. Esa noche, hubo que reescribir las crónicas porque el que más y el que menos llevaba preparado un bruto contando la alegría y el alborozo en la sede popular de la calle San Fernando. La fiesta se convirtió en un velatorio. El papelito de la salida al balcón fue como si se cantara un cumpleaños feliz en un entierro. Los militantes del PP se fueron yendo a sus casas, igual que los del PSOE se echaron a la calle. Algo parecido al último minuto de la final de Champions entre el Atlético y el Real Madrid. La historia que parecía escrita cambió en un instante.  Por tanto, el PSOE, en el peor de los escenarios posibles, salvó 47 diputados. El suelo socialista se encuentra entre esa cifra y los 45 de 1994, en el preludio de Aznar, a punto de convertirse en “Centroman”. Luego, los 50 -quizás la cifra mínima para presentar a Susana Díaz cual Virgen del Rocío salvadora de la debacle socialista, domadora de Podemos- no se antojan ninguna barbaridad. El factor “Italia” es la clave, esto es, la atomización del Parlamento con la previsible entrada de cinco grupos.

Las clases medias-altas creen que los debates, el tono de Susana Díaz, su cuestionable educación durante los mismos, le pueden quitar algún voto. Los debates pasan por una suerte de circo en el que cada cual se retrata ante los suyos. Más que para restar votos -salvo que uno se marque un Arenas y ni aparezca, como en 2012- pueden servir para movilizar a los propios. Y los suyos, a Susana, donde el observador neutral vio marrullería y malos modos, vieron a una señora embarazada que podría ser su hija -el votante medio socialista andaluz no es ya un chavalito- partiéndose la cara por Andalucía y los andaluces. El factor Evita Perón de Susana Díaz es algo inexplicable, de difícil análisis racional, pero que es algo que se tiene o no se tiene. Susana lo tiene. Y por más que duelan los oídos de escuchar hablar del padre fontanero, el marido, el hijo, el barrio, de Susana Díaz al votante medio andaluz le llega. Susana Díaz es una suerte de Raúl González Blanco. Puede que no sea brillante en nada, pero es la más lista sobre el terreno de juego, la que más corre -12.000 kilómetros embarazada en esta campaña- y la que, llegado el momento, nunca falla. Susana Díaz puede que no sea brillante en nada, como Raúl, pero su ambición le da para aspirar al Balón de Oro y ser el 7 de España hasta que un David Villa y el paso del tiempo lo permitan.  Así las cosas, tres décadas de socialismo en Andalucía, una de las tasas de paro más elevadas de Europa o la corrupción, no parece que puedan derribar el “efecto Susana”. Como saque más de 50, Susana se puede venir arriba y no ir ya a por Rajoy sino directamente a por la cancillería de Merkel. Para una posible apuesta, 47-48 es una cifra conservadora; 50, más que posible; más del medio centenar de diputados, el éxtasis del susanismo. Del Susanismo al Susanato hay unos diputados de distancia.

El PP ha conseguido, a base de empadronar a Rajoy  en Andalucía, que a Juanma Moreno se le conozca en España, que suene su cara, que en “El Intermedio” se corten un poco con las bromas. En Andalucía, la presencia del señor Mariano, al votante indeciso, le puede hasta restar votos al PP. La mejor de las encuestas otorga a Juanma Moreno un máximo de 38 diputados. La peor, 27. De media, salen 30, que, como están las cosas, sería salvar los muebles. El peor resultado de los populares fue en 1990, 26 escaños. Es posible, incluso, que el PP se vea más perjudicado por el efecto Ciudadanos que el PSOE por el efecto Podemos, que también afecta a IU.

Luego está IU, que en 2012 arañó votos al PSOE y pasó de los seis diputados de 2008 a 12. Las encuestas le dan a la formación de Antonio Maíllo -que pasa por el candidato más aseao’, con más preparación y bagaje al margen de las encuestas aunque con los tics propios de la coalición y la obsesión por el Tratado de Libre Comercio, la OTAN, la madre que me parió y otras cosas que tanto interesan al andaluz medio-, de media, seis escaños. El suelo electoral de IU, antes de Podemos. Si Maíllo salva 8 diputados, como le da la más favorable de las encuestas, en IU harán la ola al ritmo de sus pestañas. En esta campaña, han movilizado a Julio Anguita y a Syriza. Con Permiso de Podemos, entre los 6 y los 8 diputados puede estar la cosa. Más, sería un éxito rotundo. Menos, para coger y acostarse.

Podemos y Ciudadanos suponen una falla en el sistema. Son nuevos y no hay precedentes. En las Europeas, por ejemplo, les daban las encuestas en el mejor de los casos un eurodiputado y sacaron cinco los de Pablo Iglesias. Son la opción del desencanto y, por otro lado, aunque Ciudadanos no presente en Andalucía unos candidatos para tirar cohetes -de hecho, una empresa ya les está buscando talentos-, los “naranjitos” y los morados pasan por los políticos más preparados del momento. Aire fresco. Acudir a sus actos evidencia que algo está cambiando y moviéndose. Por un lado, Podemos, porque no dan puntada sin hilo -como el fin de campaña en el velódromo- y, por otro, por el interés mediático -haberlo haylo desde la encuesta de El País- en que el desencanto, teniendo en cuenta que a PSOE y PP no va a votar, opte por una opción menos rompedora con el sistema como la de Albert Rivera, que, por otro lado, también pasa por un yerno ideal para pasar revista. A Podemos, de media, las encuestas le dan cerca de 17 escaños. Un bastinazo, que podría decir Teresa Rodríguez, la candidata más fotogénica, sin desmerecer otras virtudes y también defectos- de largo. Hasta 20 escaños le dan los sondeos más favorables a Podemos. El efecto velódromo -por más que PSOE y PP hagan el ridículo diciendo la obviedad de que ellos metieron a más gente y callándose lo que se gastaron en autobuses y prebendas- hace pensar que es posible. El voto rural es la incógnita. El fichaje de Cañamero le garantiza algo en alguna zona, igual que le resta en otras. Ciudadanos cuenta con 10 escaños de media en los sondeos; 8, el que menos; 12 el más optimista. Entre la media y el dato ascendente puede andar la cosa. Han tenido una buena campaña gracias a la ayuda inestimable del PP, que les ha buscado apodo -“los naranjitos”- y les ha dado un empujón en los medios con ciertos ramalazos xenófobos. Ya lo dice Montoro, el PP es como Cáritas.

Una opción, aunque arriesgada, suculenta para las apuestas es la de UPyD. La formación de Martín de la Herrán -que pasa por un estupendo candidato para Ciudadanos- se ha centrado en Málaga ante la evidencia de que, salvo milagro, arañar un escaño pasa por la cosmopolita y pujante ciudad. Rosa Díez ha hecho campaña con su candidato-  “Yes we Herrán” en las redes-, lo que puede restarle más votos de los que les pueda otorgar. Díez, sencillamente, le cae mal al personal igual que Susana Díaz le cae bien.

Sucede que en estos comicios el voto oculto favorece a los partidos de la llamada “casta”. Empieza a estar mal visto socialmente votar al “bipartidismo”. En resumen, a trazo grueso, se trata de un partido cuyo presidente se dirige a los españoles a través de un plasma, acusado de recibir sobresueldos en azul, oscuro casi negro y de remodelar su sede directamente en negro. Y otro partido con varios ex presidente autonómicos imputados, señalados o investigados -llámalo x- y con varios fraudes pestilentes a sus espaldas, entre ellos, alguno con dinero de los parados, lo que no pasa por algo muy estético. Así que muchos votantes que se dicen indecisos, al final, porque esto es como cuando se es de una cofradía o de un equipo de fútbol, votará a su partido hegemónico de toda la vida. El Betis tiene un señor acusado de maltrato metiendo goles y varios imputados por vender partidos y cada domingo más de 30.000 almas le hacen la ola. Pues algo igual. “Viva el Betis, manque pierda”. Y el PP y el PSOE, manque presunta o probadamente manguen.

Como escribe Lucas Haurie hoy mismo en La Razón, como uno reflexione mucho, coge y no vota. Reflexión o agarrarse a aquello de “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”. Y a ti te encontré en la calle. Que los Idus de Marzo -alea iacta est- y lo que vendrá después nos cojan confesaos’.