“Siete crisantemos” junto al Palacio de San Telmo

A los mitos sólo los juzga el tiempo. A Joaquín Sabina, Hijo Predilecto de madre putativa, jiennense de Madrid, madrileño de Úbeda,  lo llamó «Susana», «la tarde de febrero» que cumplió «67 tacos». «Presidenta, le dije, no me tiente, con medallas impropias de un gualtrapa, aunque si es de mi tierra y de mi gente será un honor lucirla en la solapa», recitó con  mucho arte, escasa voz y calaveras en los calcetines. «Alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado alguna vez más de lo que doy», cantó una vez Sabina, que sabe que «en Las Ventas se trabaja y en La Maestranza se  torea». Sabina llegó a Sevilla, recitó unos versos y cogió el AVE de vuelta a Madrid. Tiempo justo para los abrazos de Susana Díaz y selfis varios, entre ellos con el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, que confesaba que «Sabina ha sido siempre predilecto para mí. Desde hoy es Hijo Predilecto de toda Andalucía».

El día previo al 28F, en los fastos del PSOE en el Casino de la Exposición, Mercedes de Pablos recordaba que la consejería de Presidencia «cabía en un taxi». Treinta y seis años después, la Junta es el pesebre del 10% de la población activa andaluza De ahí, quizás, que hubiera que habilitar más alas del Teatro de la Maestranza que otros años. De ahí, por ejemplo, que se dejara ver el ex alcalde Monteseirín, flamante nuevo alto cargo a dedo de la Consejería de Salud. El titular del ramo, Aquilino Alonso, sonreía orgulloso cuando le decían, a las puertas del teatro que tres de los galardones eran para Ángel Salvatierra (especialista en trasplantes en Córdoba), Miguel Ángel Arráez (Neurocirugía en Málaga) y Medicus Mundi.

Salvatierra habló «por un quiebro de Sabina». El protocolo no entiende de mitos. Así que, bautizados como «hermanos predilectos», ambos tomaron la palabra. «No digo que sea injusto pero sí que sobrepasa mis méritos, me lo tomo como premio a los miembros del hospital», dijo Salvatierra. Habló de «un sistema sanitario que considero la joya de la corona, imperfecto pero al que todos pueden acceder y de muy alta calidad». «Hacen falta más recursos. Públicos y privados. Salud y Educación», reclamó. En «una época materialista», aludió a «la felicidad que da la entrega» con «gratitud a mis pacientes por lo que me han enseñado de la vida». Sabina bromeó sobre «la magia de Andalucía», de ahí «un hermano predilecto de tal fuste». El trovador jiennense tiró de Machado: «Estos días azules y este sol de la infancia». «Uno acepta encomiendas federales si no son desiguales y gregarias. Urge por eso, en tan inciertos días construir puentes, destruir barreras, que sea la verdiblanca la bandera de la cultura, el pan y la alegría». Señaló que «por ser buen andaluz no es necesario tocarle tantas palmas al ombligo. Mejor pasar a limpio los pecados, los ERE, la ignorancia, el desempleo. Andalucía sabe demasiado lo ingrato que es bailar con el más feo», refirió, para repasar después «el vivan las ‘‘caenas’’», «que aquí nacieron Lorca y su asesino» y «por eso a los tribunos que gobiernan les pido una patria decente, audaz, moderna, humana, justa, libre y progresista». De epitafio: «Dos versos, un cuaderno, un sacramento póstumo del mejor de los Machado, que nos dejó de noble testamento su cómo ser un andaluz honrado».

Entre el gentío, numerosos representantes de la llamada «casta»: Juanma Moreno siguió rompiendo con la tradición de Arenas de no acudir; Zoido; Antonio Sanz; Maeztu, defensor del Pueblo Andaluz, con muletas; Los del Río, cuya «Macarena» bailara Clinton; Diego Valderas, ex vicepresidente de Susana Díaz, y Juan Marín, portavoz de C’s en el Parlamento, unidos por el poderío capilar y como socios capitulares del PSOE en la Junta; los concejales Antonio Muñoz y Carmen Castreño; el ex presidente del Parlamento Torres Vela; o los consejeros de la Junta, entre ellos el actual vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, que al término del acto salió a fumar y a cuya pareja la Policía no dejaba volver a entrar, igual que a los concejales del pueblo de Manuel Carrasco. De los «anticasta» apenas se dejaron ver los diputados Begoña Gutiérrez y Moreno Yagüe. También, como cada 28F, «mucha, mucha Policía» –como cantó Sabina–, pendiente de la clásica manifestación a las puertas del Maestranza, que volvió a sacar en procesión a la «Santa Vagina».

Dentro del coliseo, hubo tiempo de levantar la bandera de la igualdad y, merecidamente, elevar a los altares a Alejandro Sanz, tanto por Susana Díaz –se barrunta nuevo Hijo Predilecto–, como por Sabina. Las condenas por botellas rotas en rostro de mujer son cosas del pasado, al punto que hasta la diputada y ex directora del IAM, Silvia Oñate, subrayó su talento. Parte del discurso de la presidenta sobre la importancia de los entes supramunicipales, en respuesta al pacto de Pedro Sánchez y Albert Rivera y la tentativa de supresión/cambio de nominación, debieron recordar a Sabina las que siempre ha dicho que fueron las últimas palabras de su padre -el comisario con el que se casó Adelita- en su lecho de muerte: “Ya quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales”.

La presentadora, Carmen Rodríguez, habló de un «progreso innegable» en Andalucía. Como la inercia en el autobús. Se recordó a Carlos Cano  un par de ocasiones, con los acordes de «La verdiblanca». En la antesala de las Medallas, la fiesta del PSOE a la que no invitaron a Chaves y Griñán, Escuredo, también presente ayer, se acordó de García Caparrós y señaló que «Blas Infante también era nuestro». Está al caer que se presente a Carlos Cano como socialista. «La rosa, por tener tantos significados, ya los ha perdido todos», señaló Umberto Eco. Sabina citó «El nombre de la rosa».« La barba es un hecho semiótico que permite distinguir un capuchino de un dominico», decía su autor. En el estrado había un jesuita y periodista –doble devoción y clausura–, Jaime Loring, que aguantaba para no dormitar durante el discurso, rojo en la vestimenta, de la presidenta. Israel Galván, zapatos verdes, demostró que los bailaores se mueven distinto hasta para recoger un premio. Los de IU, con Centella desprovisto ya de la luz del Congreso, esperaban a la viuda de Marcelino Camacho, Josefina Samper, que recogió el galardón con los brazos en alto, para hacerse fotos en plan «Beliebers». Pilar del Río abrazó la medalla. Susana Díaz entregó el premio a los andaluces más mediáticos entre los citados y Juan de Dios Mellado, Gracia Rodríguez, Migasa, Manuel Carrasco y María Luisa Escribano, mientras Canal Sur retransmitía con inverso entusiasmo que ante el encargo de televisar una comisión de investigación.  Al penúltimo que abrazó Díaz, tras el himno de Andalucía de Dorantes y Arcángel,  fue a un muchacho con síndrome down, días después de tumbar en el Parlamento una ley que garantice la atención temprana en Andalucía. «Siete crisantemos», que cantó Sabina, junto al Palacio de San Telmo.

 

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“The truth is out there”

«Yo no entiendo de venganzas ni perdones. El olvido es la única venganza y el único perdón», sostenía Borges, presuntamente autor de cabecera de Zapatero y a ello se agarra el PSOE. Chirbes esculpió a tinta que un delito es «un negocio sin capital inicial» emparentando con la máxima de Balzac: «Detrás de la fortuna, el crimen». Podemos suscribe. El resentimiento del PP aspira a ser fructífero asido a Asimov: «Negar un hecho es lo más fácil; mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho». El Parlamento constituye hoy la comisión de investigación sobre el fraude en la formación, la segunda, tras los ERE, en los últimos 20 años. La crispación, lejos de la voluntad común de esclarecer la gestión de los fondos de formación desde 2002, es la única constante hasta ahora tras el bloqueo de las iniciativas que preceden a la constitución de la comisión.

El PP propone que el presidente de la comisión sea rotatorio y por sorteo. En Génova 13 la lotería es una forma de vida. En la calle San Fernando es toda una estrategia.De hecho, algunas voces apuntan que en el alma de Juanma Moreno mora un niño de San Ildefonso. «Hablo con la autoridad que da el fracaso», dijo F. Scott Fitzgerald y evoca el portavoz parlamentario del PP-A, Carlos Rojas. C’s se opone a la petición popular y propone a su diputado Julio Díaz, que también contaría con los votos socialistas. C’s, como «jugador número 12» del PSOE. En este arranque de legislatura, los cuadros de Ciudadanos se han destapado como más de Susana Díaz que en la misma Triana. Juan Marín acumula méritos para ser el padrino del pequeño “Chicharito”. Podemos postula a Begoña Gutiérrez como presidenta de la comisión en los ratos libres que le dejen las rencillas con Participa Sevilla, el franquiciado podemita que les ha salido un poco rana; IU presentará candidato si hay consenso y el PSOE renuncia a esta posibilidad. El PP pretende que declaren Susana Díaz y los ex presidentes Chaves y Griñán. El portavoz socialista, Mario Jiménez, exige «seriedad y rigor» y sostiene que «no tiene ningún sentido» citar a Díaz. Podemos recalca que no permitirá un «desfile» de cargos sin depurar responsabilidades. Hasta julio, la Junta ha reclamado la devolución de 71,9 millones por ayudas concedidas desde 2007 sin justificar. La Administración concedió 1.613 millones. Hasta 18 juzgados investigan el fraude en los cursos de formación. Para abrir boca, la nueva temporada de Expediente X arranca con homenaje en las Cinco Llagas. Pasarela de otoño. «The truh is out there».

“Por una Andalucía libre de transgénicos” (Carlos Rojas rompe a cantar por Nino Bravo)

Las paradojas vitales llevan a que en la plaza donde se ubicaba el antiguo estadio de Atocha esté prohibido jugar al fútbol y que en el Parlamento, el órgano de representación de los andaluces, no haya consenso ni al darse los buenos días. La materia oscura, según la ciencia, se repele a si misma. Ayer se cumplían 42 años de la muerte de Nino Bravo y Carlos Rojas, el diputado con hechuras de romper a cantar «Noelia» o «Libre» , le cantó las 40 a Luis Pizarro, tío carnal de Alejandro Sánchez Pizarro, Alejandro Sanz para las masas, Medalla de Andalucía y autor del single «Un zombie a la interperie». Un tema sin relación, que se sepa, con el único miembro del PP en la Mesa de un Parlamento al que llegaron, como savia nueva, 64 diputados por primera vez.

Teresa Rodríguez tiene en la Cámara un sitio privilegiado, frente al presidente del Parlamento, controlando todo, con IU y Ciudadanos más PSOE a la diestra; y PP y Juan Marín, en un islote de tranquilidad, a siniestra. Como en la fila 11 del cine, reservada para imprevistos y personas con movilidad reducida. Rodríguez se acercó a las manifestaciones de la puerta. A saber, ALPE, corralas y los Delphi instalados en la protesta hace una década, a punto de salir en «Cuéntame». «Quienes quieren seguir permitiendo el sufrimiento de la gente nos tendrán aquí. Enfrente. Éste es mi sitio», señaló en Twitter.

El presidente de la Cámara prometió el cargo. La vicepresidenta primera, igual. Oña juró y repitió, tras la bronca, «Acatar la Constitución y el Estatuto». El resto de la Mesa prometió. Castro, «por imperativo legal», y repitió, en respuesta a Oña: «Acatar, acatar». El diputado de Podemos por Cádiz Jesús Rodríguez, fue el primero del año con camiseta reivindicativa. Por la educación pública. Competencia seria para Castro. Maldonado acudió sin fular. Los de Podemos vinieron con bebé y carrito. José Antonio Castro le subió la silla al podemita Juan Antonio Gil. La veteranía es un grado. Que le pregunten al PSOE y a Pizarro.

Arenas, al jurar el cargo, se paró a ponerse las gafas antes de leer. Podemos expuso una amalgama de intenciones: «Recuperar la conciencia del pueblo andaluz», «servir siempre a la gente»; «por cambios legislativos y estatutarios»; «por que las paredes del Parlamento sean de cristal y al servicio de los andaluces» (Begoña Gutiérrez), «como garantía de los derechos humanos en lugar del pago a la banca», «no servir al interés de los propios partidos»; «por una Andalucía libre de paro, desahucios y transgénicos». «Prometo la Constitución hasta que la cambiemos para que obedezca a la gente y no a los bancos», Teresa Rodríguez. Elena Cortés prometió también por exigencia legal, como sus compañeros de IU y muchos de Podemos. Susana Díaz juró, igual que Juanma Moreno y Juan Marín, que salió del islote. Ciudadanos no vio» bronca» y celebró una jornada histórica. Marín, el hombre tranquilo, lo vio todo desde la «normalidad». Podemos señaló que «esta violencia dialéctica es símbolo del declive del bipartidismo». A Juanma Moreno no le aplaudieron durante su toma de posesión. A Susana Díaz, que no pestañeó durante la bronca, los suyos sí. Maíllo calificó la trifulca como «una pataleta un poco heavy». Susana Díaz apuntó que el PP «no quería que IU estuviese en la Mesa». Todos los ex presidentes del Parlamento acudieron, salvo Mar Moreno, que declara el martes por los ERE. Chaves, quizás, y Griñán, seguro, vieron por la tele el nuevo y a la vez tan viejo Parlamento.

Alguien voló sobre el nido de Susana Díaz

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La palabra «Sinsajo» sirve de título a la novela de Suzanne Collins que forma la tercera parte de «Los juegos del hambre» y proviene de los pájaros híbridos que aparecen en la obra y son el cruce de un sinsonte y un charlajo, un pájaro genéticamente alterado por el Capitolio. Se describe a los sinsajos como «los pájaros híbridos que son un importante símbolo de esperanza y rebelión». Collins compara a la protagonista Katniss –encarnada en el cine por Jennifer Lawrence– con un sinsajo por el hecho de que «nunca debería haber existido». El sinsajo, como Pablo Iglesias, es un ser en contra del sistema pero auspiciado, sobradamente preparado y amamantado por el propio sistema. De la Transición a esta parte, ninguna formación ha manejado la política con más perspectiva que Podemos, el partido que ha levantado la bandera de la antipolítica bajo un doble colchón marxista. De un lado, Karl y la lucha de clases, por más que termine con Carmen Lomana ofreciéndose a plancharle las camisas a Monedero vía Twitter. De otro, Groucho: «Estos son mis principios; pero si no les gustan, tengo otros». Pablo Iglesias –que viene a ser para el pueblo lo que «Rosa de España» a OT o Katniss a «Los juegos del hambre»–, en una crisis caracterizada por el aumento de personas al borde o en el umbral de la pobreza, tomó ayer el auditorio de Fibes, el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla, convertido hasta ahora por y para Susana Díaz en el velódromo de Dos Hermanas del PSOE de Felipe González; en el primer aniversario del concepto político-intelectual surgido de una serie de cabezas pensantes que han sabido aglutinar la «indignación» social española y que, previo crecimiento exponencial tertulia a tertulia, tuit a tuit, se presenta ahora como la primera fuerza en intención de voto en España según el CIS. Pablo Iglesias, como el cuco, voló ayer sobre el nido de Susana Díaz, la retó y acabó, incluso, con el auditorio en pie cantando el himno de Andalucía, tras la atribución parcial de una figura histórica y minusvalorada en la memoria autonómica  como la de Carlos Cano –la voz del PA se escucha lo mismo que a Diego Valderas en la Junta cuando reivindica el Sáhara–, «Murga de los currelantes» a capela incluida.

El cuco se encuadra en la familia de aves pertenecientes al orden de los «Cuculiformes», en la que se incluyen también los críalos, koeles, malcohas, garrapateros y correcaminos. Se trata de un pájaro que levanta mucho recelo en el orden natural. El huevo del cuco será, si no igual, muy parecido en color, tamaño y forma a los huevos del ave huésped en cuyo nido deja sus huevos. En ocasiones, las similitudes son tales que ni los ornitólogos saben diferenciarlas. Como todos los huevos son iguales, los pájaros huésped incuban y cuidan el huevo ajeno. Con la eclosión de los huevos (generalmente antes que los «originales» del nido),  el pollito del cuco no para hasta deshacerse de todos los demás huevos, empujándolos hasta tirarlos del nido o dando picotazos hasta que acaba con ellos. Así, todo el alimento que traen los padres de los pájaros huéspedes son para los cucos. Iglesias, convertido ya en un neuroma de Morton para lo que denomina partidos «tradicionales», centró su discurso en la que pasa por su más clara propuesta programática: «echar a los sinvergüenzas. Hay que echar a la casta, que se vayan a su casa». Para ello, con vocación de trabajador de Lipasam, proclamó que «hacen falta escobas, no sólo jueces». «Con gente decente, claro que cuadran las cuentas». El segundo punto programático que dejó reluciente es que «no vamos a pactar con el PP» en ningún caso, sino «todo lo contrario», crear dificultades allá donde podrían gobernar. El resto es una promesa de huir del «austericidio» como la mayoría de los dirigentes de un libro de Milan Kundera. «El momento es ahora» fue el mensaje que Iglesias trasladó a los asistentes –alrededor de 4.000, que se desplazaron por sus propios medios, sin autobuses de partido ni promesas de media pensión– a un mitin que agotó la reserva de localidades en cuatro horas. Si  los mítines de Susana Díaz en sus baños de masas recordaban a los eventos de Beyoncé, Pablo Iglesias –que ya camina como Son Goku, en una nube (de protección y focos)– hace las veces de aglutinador de tendencias, a lo Michael Jackson. Está por ver que no destiña. Los «partidos tradicionales» conservan la esperanza de que, como le pasó a la protagonista de «Los juegos del hambre» con el llamado «celebgate», algún destape de última hora –lo de Errejón y la Universidad de Málaga no terminó de cuajar–, enseñe las vergüenzas de los hombres de Pablo Iglesias y frene el vuelo del cuco. La pirotecnia sociopolítica de Podemos busca ahora una fotografía histórica, al estilo de la del «niño con el puño en alto» de la Transición, para el 31 de enero en la Puerta del Sol de Madrid; y a ello convocó a los asistentes Pablo Iglesias, a lo Lawrence (de Arabia, no Jennifer): a formar parte de «la historia», «para poder decir  a los hijos ‘yo también estuve allí’».