“Yo también tendré que descansar”, un homenaje a Blas Infante en el Parlamento

160705 Blas Infante

Juanma Moreno, en el homenaje a Blas Infante, con Susana Díaz y Chiqui Jiménez Barrios abanicándose en segundo plano y la consejera María Jesús Montero en modo “Éxtasis” de Santa Teresa. Foto del PP-A.

Un 11 de agosto, hace 80 años en el kilómetro 4 de la antigua Carretera de Carmona, fue asesinado Blas Infante. En torno a esa fecha y en ese punto su fundación celebra un homenaje en el que suelen destacar las ausencias. La efeméride encarta mal. El calendario laboral manda. Como solía alegar un antiguo jefe de sección, «yo también tendré que descansar». “¿Y yo cuándo como?”, añadiría el maestro Araújo. El Parlamento en su sede de las Cinco Llagas conmemora su nacimiento coincidiendo, ahora que la Transición está tan en boga, con los 40 años (y dos días) de la investidura de Suárez, contrario en principio al «café para todos». La presidenta de la Junta, Susana Díaz, reivindicó la figura y el legado del padre de la Patria Andaluza en el aniversario capicúa, 131, de su nacimiento, llamando a llevar a cabo «de una vez por todas» una reforma del estado de las autonomías para construir «un país más atractivo». «Se trata de construir una España de progreso, dentro de una Europa que tiene que ser más solidaria, más humanitaria y respetuosa con esos ideales más profundos que por historia nos unen».

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El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a una pérdida. El 22M rozó el homenaje al filme «Cuatro bodas y un funeral». El resultado desembocó en tres festejos –el único verdaderamente feliz, el de Ciudadanos– y tres sepelios y medio (UPyD; PA, que igual ya estaba políticamente muerto; IU; y PP, que anda enfermo). En lo que a representación parlamentaria y expectativas se refiere, la comedia británica del 94, el año de la «pinza», pero al revés: «Una boda y cuatro funerales». Se habló también de la defunción del bipartidismo pero los últimos movimientos vislumbran que de la alternancia entre las grandes formaciones, como de un edredón en invierno, no es sencillo salir. El líder del PP-A, Juanma Moreno, por primera vez desde el 22M varió el tono. El primer estado del duelo es la negación. El segundo, el enfado, la indiferencia y la ira: «Susana Díaz manda a negociar a unos ‘hooligans’, nos insultan y después pide que apoyemos». Sigue leyendo