El soldado Ryan no tiene quien le escriba

Sevilla 02-05-2012 Debate de investidura del candidato a la Presidencia de la Junta Foto: Manuel Olmedo

Retrato de Viera con Zarrías de fondo. 
Foto: Manuel Olmedo.

El PSOE-A lanzó ayer dos ideas fuerza. No deja tirados a «los suyos» y «Chaves y Griñán son dos caballeros que se visten por los pies». Los socialistas andaluces han propuesto como los cinco representantes que le corresponden en el Senado a su secretario de Organización y diputado autonómico Juan Cornejo; el ex parlamentario andaluz José Caballos; y los ex consejeros Elena Víboras, Francisco Menacho y Mar Moreno, recién exculpada por el Tribunal Supremo en el «caso de los ERE». El PSOE premia a dos ex consejeros ahora sin cartera como Víboras y Menacho; y «rescata» a la ex presidenta del Parlamento, que repetirá en el Senado.

Mario Cornejo defendió la trayectoria, la valía, la formación y las cualidades humanas y personales de Mar Moreno. Habló del «respeto» de los compañeros y aseguró que no hay ningún motivo para que la ex diputada, a la que se buscó abrigo en la Cámara Baja para conservar el aforamiento, no siga siendo senadora. La dirección del PSOE-A defendió la «honestidad y honradez» de los ex presidentes Chaves y Griñán, negando que el «caso ERE» tenga como base una «red clientelar». «El PSOE cumple con sus compromisos y con su palabra y ahora también lo va a cumplir», señaló. Los «dos caballeros que se visten por los pies» –Chaves y Griñán– son, además, «dos grandes personas» y «en ningún momento se les acusa de haberse llevado ni un solo euro». Ninguno llegó a la política con intención de «aprovecharse o enriquecerse». En cualquier caso, oficialmente no consta que Ferraz les vaya a pagar la defensa. «Enemigo a las puertas».

En relación a Viera, Cornejo lamentó su decisión de no dejar el escaño tras abandonar la militancia socialista «después de 30 años en el PSOE». «Un mal final para un político acabar como un tránsfuga para los meses que quedan», añadió. De las dos ideas fuerzas lanzadas por el PSOE andaluz subyace una tercera implícita. Si Griñán y Chaves «son dos caballeros que se visten por los pies», en contraposición, Viera, al no renunciar a su acta en el Congreso, no atesora esta dignidad, no se viste por los pies, no es un caballero o todo a un tiempo. En su condición de ciudadano romano, San Pablo fue degollado con una espada por Nerón en lugar de ser crucificado. Como aforado, Viera –versión oficial del PSOE– prefiere el oprobio de su propio partido a la posibilidad de comparecer ante la jueza Alaya. Viera, bajo el signo de Hernán Cortés, cuyos restos ni son ni se espera que sean visitados por los Reyes de España a su paso por México. Escondido y olvidado en una iglesia cerrada en el país azteca y, pese a todo, conquistador y artífice de una de las mayores (y más sangrientas) gestas de la historia. No está bien visto reconocer la valía y los servicios prestados al Imperio (español o socialista). El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, pidió ayer «perdón» por la «deslealtad» del ex consejero de Empleo y ex secretario general de los socialistas en Sevilla. «Pido perdón a los ciudadanos porque este señor –el término que usó Susana Díaz emulando a Carlos Floriano con Bárcenas– ha sido elegido diputado con las siglas del PSOE. Viera ha traicionado la confianza de los militantes y pido perdón por el mal ejemplo», dijo.

Viera señaló en la Ser que al no renunciar al acta usa su derecho al aforamiento «porque durante cuatro años he recibido a través de los medios, por filtraciones de los autos y atestados de la Guardia Civil y la Policía, que yo jugaba un papel esencial en las ayudas de la Sierra Norte de Sevilla». Según Viera –que cobra 4.636 euros al mes, no ha presentado ni una iniciativa en el Congreso y tiempo atrás aseguró que el aforamiento le perjudicaba–, ante el TS «es la primera vez» que ha podido defenderse. El ex presidente del IFA dijo no temer «al juzgado de Instrucción 6 ni a ningún otro». Defendió que es «un señor» y recordó que Susana Díaz trabajó en el PSOE de Sevilla con él «seis años» y le enseñó «a ser una persona leal y democrática, orgánica, institucional y personalmente». «He sido un buen socialista, he puesto capacidad y honradez al servicio de los ciudadanos y en este momento de despedida esa tristeza me embarga y me llevo esa amargura». El soldado Ryan no tiene quien le salve ni quien le escriba. Se escucha en la grabación del «caso Mercasevilla» que desembocó en la causa de los ERE: «La Junta ayuda a quien le ayuda».

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Perdidos, de lejos; de cerca, bienhallados

Desde lejos, parece una ingente acumulación de personas sin sentido ni criterio. De cerca, es una certera celebración del tiempo lento, un tratado práctico que camina, a velocidad de vértigo y ritmo de sevillana, de la filosofía acuñada por Horacio – carpe diem, que «la vida son dos días y uno (ayer mismo) está nublado– y el existencialismo más profundo, pasando por el superhombre nietzscheaniano, al nihilismo que acompaña a la resaca. El «efecto Manzanilla».

Alba del Rocío Morales –tres años, ojos negros, lunares azules– desde lejos, en la estación de metro de Blas Infante, ya avisa a su madre, Rocío González, de que los farolillos están rotos por la lluvia, dejando la forma de una especie de lágrima que no cesa de llorar gentes. Calles abarrotadas. Tantas personas que Alba duró en la Feria el tiempo de echar una tómbola y ver a Bob Esponja, la atracción ferial allende la calle del Infierno.

De Costillares en adelante, la figura más paseada y expuesta es la de Juan Espadas, a medio desenvainar hacia la candidatura a la Alcaldía y ahora «desgafado»; no se vaya a confundir con Zoido, bautizado popularmente esta Feria como «el quinto Cantor de Híspalis» tras su salto de espontáneo junto a Pascual González la noche del «pescaíto». Ayer tocó función en la caseta municipal –recepción de la Diputación–, donde al socialista Caballos –al que llaman «don José»– le recuerdan «qué malamente lo vamos a pasar este año». Pero hablaban del Sevilla –«No sólo era Jiménez», dijo él– y no del PSOE de Sevilla. Sin embargo, nadie dijo «no sólo es Monteseirín», mientras se conjugaban en forma de militante socialista los tiempos del verbo «ser». Entre el presente y pasado de indicativo de Monteseirín; la perífrasis –«podría haber sido»– de María Jesús Montero; y el presente de (y por) imperativo –tiene que ser– de Juan Espadas.

Y como también tenía que ser, porque había alerta amarilla, se puso a llover a mediodía. Fiesta «interrupta», albero mojado, paraguas abiertos, miradas al cielo y vuelta a empezar, que es la primera. El cielo se nubló en pleno apogeo de la recepción en la caseta de Cajasol, en Pascual Márquez, vecina de la de Emasesa, vulgo «AguaSA», adornada en su interior con un gerente apellidado Marchena y con una réplica de los Caños de Carmona.

De Coria llegó, junto a sus compañeras –María Cabrera, Cinta García, Manuel García, María Salado y Rafa Esquina– del colegio Félix Hernández de Isla Mayor, Macarena Gallardo, camino de Pascual Márquez 235, «Los del Exterior». Macarena –ojos negros, pelo negro, vestigo de gitana blanco y negro– es nieta de Antonio Gallardo, quien fuera director del diario Odiel, «en los tiempos del blanco y negro».

En Pascual Márquez 159 está Nacho González Parrado, que celebra que Salvador Quintero va a ser abuelo y él, tito. Y en la misma caseta de Castilla La Mancha, Bittor Román, llegado de Vitoria para la fiesta, repite: «Esto es impresionante», tras contar que se queda «solo» y entra «sin problemas en todos lados», en contra del tópico de la Feria cerrada que, por contra, defiende con rapidez de lateral colchonero, en su misma mesa, José María Aguilera. «El tocapelotas y el agradecido», sentencia y define Panchu de la Huerga, 1,97 de anfitrión.

A pocos metros, en la caseta de El Emperaó, Inma Izquierdo comparte los caracoles que se ha traido de Casa Diego, en Triana. Hubo antojo generalizado y, al final, caben a caracol por cabeza. Comunismo fáctico en el Real. «Democracia caracoleña», según ella.

Desde lejos se confude con un escampado en el que miles de seres parecen perdidos, como los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic de la serie de la Fox, la favorita de Inma. De cerca, se cae en la cuenta de que el Real tiene algo de isla misteriosa, pero sus habitantes no son ni están perdidos –no más, al mens, que fuera de allí–, sino personas que se encuentran en la red social de la feria. El Real, como la isla de Perdidos; «morir solos, vivir juntos». Estado en el «facebook» ferial: bienhallados.