“El sitio de mi recreo”

Maradona, Sabrina, la Guerra Fría, esa sensación de que todo se podía ir al carajo en cualquier momento. Ese vivir como un semáforo en ámbar que dio paso a la modorra del verde y al rojo de ahora con (casi) todo prohibido. Hasta abrazarse. Es probable que el mejor momento de la historia de la humanidad -que me perdonen Da Vinci y Miguel Ángel- sea la década de los 80. A mí me pilló con chupete, y hasta los cuatro o cinco años me resistía a dejarlo. Mamón de serie que era uno. Con chupete y casi pañales pero con la vista siete años más allá por la influencia de mis hermanos. Así que era como un bebé de 15 años, en lugar de cinco. Cabrón e inocente -hacía que les echaran la culpa de todo a ellos y prevalecía mi presunción de inocencia- a un tiempo. Del barrilete cósmico a los pechos con querencia de Houdini de Salerno una Nochevieja eterna. Las empanadillas de Móstoles y Roxette. “Seré tu amante, bandido“. Pasando por “La vuelta al mundo en 80 días”, “Érase una vez la vida”, la Quinta del Buitre, Gordillo, Platini, Van Basten, Gullit, Rijkaard (que increíblemente lo he escrito bien sin mirarlo) y Baresi. Las faltas de Koeman y los pases de Laudrup hasta llegar a Romario y descubrir la noche. Desde 2020 con su giros de guión (con tilde, como en aquella década) y el corazón encogido en plan “Lost”, los 80 se antojan el culmen crepuscular de la humanidad. No por “la Movida” -que fue un invento de niños bien de Madrid-, aunque dejó un puñado de grupos espectaculares. “Me asomo a la ventana” y es la memoria de ayer, “jugando con las flores de mi jardín”. El primer casette de “Hombres G” y el cine de verano de la calle Lepanto poniendo “Sufre, mamón” después de alguna de Astérix. En los 80 confluyeron todos los factores para que -y perdón a Velázquez, Murillo, Cervantes, Lope, Quevedo y Góngora- el mundo fuera un lugar maravilloso (al menos por estos lares que nos tocaron vivir en suerte) en tanto -y quizás sobre todo por eso- estaba cargado de esperanza y milagros por descubrir. La magia de la primera vez. La primera vez de verdad, sin haberlo visto antes por internet, sin Wikipedia ni YouTube. El discurrir del mundo mientras se cargaba una cinta del Amstrad o el Spectrum. En mi casa había una réplica de Atari, una ventana a un universo de píxeles muertos. El VHS y los vinilos sin postureo. “El Equipo A”, “El Coche Fantástico”, “El Halcón Callejero”, “MacGyver“, “El gran héroe americano“, “MASH”, “Los Goonies”, “ET”, “Indiana Jones”, “Regreso al Futuro”, “El chip Prodigioso”. David Bowie. “El Pájaro Espino”, “Autopista hacia el Cielo” y “Falcon Crest”. Los Tente y los Airgam Boys . Los muñecos de He-Man con las piernas de Rivaldo, “Por el poder de Kreyskull”. El juego de la lima y el palodú. Arconada, Zubizarreta, Buyo, Pumpido y el coche de Dasáyev en la fosa del Rectorado. Camarón y Silvio el rockero gritando “Viva la Benemérita”. La canción que nunca más podrá tocar Sam, entre otras cosas porque la cita de “Casablanca” es apócrifa -«Play it once» y «Play it, Sam»– y porque desde Heráclito se sabe que no te puedes bañar dos veces en el mismo río y que por más que tumbes la bombona para apurarla, el agua al final va a salir fría. “El sitio de mi recreo”.

“¿Qué socio?”: Susana Díaz al modo del comisario Renault

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Susana Díaz, durante el balance del primer año de Gobierno de PP y Cs. Foto del PSOE-A

Se atribuye al canciller alemán Gerhard Schröder el aforismo: «Tengo pocos principios, pero, eso sí, flexibles». Unai Emery, en la cuerda floja antes de conseguir tres títulos europeos, lo condensó: «Yo no voy a morir con mis ideas». La secretaría general del PSOE-A, Susana Díaz, hizo balance del primer año de Gobierno de PP y Cs en la Junta, en lo que se mostró muy crítica sobre todo con la Sanidad; reiteró con convicción que se ve con fuerzas sobradas «y todas las ganas del mundo» para seguir liderando el partido en Andalucía; y valoró, displicente y por momentos complaciente, las últimas decisiones del nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez, sus pactos de gobernabilidad y las relaciones con Podemos a escala nacional. Susana Díaz ha pasado de encabezar la revuelta de los barones contra Pedro Sánchez en el infausto septiembre de 2016 a apoyar a su entonces enemigo junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en el Congreso durante la investidura. Sobre la designación de la ex ministra Dolores Delgado como Fiscal General, Susana Díaz destacó «su valía y trayectoria notoria», sin dudar de su «entrega y compromiso» como «anteriormente» en otros cargos. De lleno en el acuerdo de Pedro Sánchez con las fuerzas separatistas, Susana Díaz, al modo del comisario Renault en “Casablanca”, negó la mayor: «¿Qué socio? Se abstuvieron», dijo.

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“First Dates”: Juan Marín

A Juan Marín le gustaría «recuperar la amistad» con Susana Díaz. Lo normal, después de un “matrimonio a primera vista”. A Juan, natural de Sanlúcar de Barrameda, 56 años, vicepresidente de la Junta, se le ha metido la ex presidenta dentro, como si fuera un horrocrux. Juan –a quien en la redacción bautizamos con todo el cariño que emana con el sobrenombre de “tito Marín” y en su partido con toda la mala leche del mundo le nombran como “Manzanilla”- se haya inmerso en su particular “Casablanca” con Susana Díaz. “Me desprecias, ¿verdad, Rick?”. “Si llegara a pensar en ti, probablemente sí”. Así, “tito Marín” revive cada semana la muerte de Chanquete en cada desprecio. Sigue leyendo

El “código Rancio”, un universo “a la diestra del cielo”

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Julio Muñoz Gijón, gato entre los tres palos, modernito runner (se lo perdonamos), respetuoso cofrade en silencio (también se lo perdonamos), ex delegado de clase de Periodismo en la promoción 99-03, padre de Silvio, insigne organizador de parrandas, bético, comunicador de talento y sevillano con ange’ (que es lo contrario al malaje). Foto de Pepe Lugo

“La’vangelio” es como se dice en Sevilla a los axiomas kantianos, las verdades evidentes. También es una expresión muy de la periodista Inma Carretero, natural de Cumbres Mayores, de donde procedían las chacinas de Hermanos Gómez, que linda con la casa de Lopera. En Sevilla, el que no se encuentra es porque no sabe que anda perdido. Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981), que no es el alter ego del Rancio Sevillano porque no hay dos personas sino una dualidad en un ser –ying y yang, Sevilla y Triana- se adentra en el origen insospechado de la misteriosa expresión hispalense.  Los inspectores Jiménez y Villanueva se enfrentan en la sexta edición de la saga –“El enigma del evangelio Triana” (El Paseo)- que arrancó con “El Asesino de la Regañá” –y que ha sido adaptada a TV y teatro- “a un secreto que ni el del Código Da Vinci”. Julio Muñoz desentraña los secretos de la hermandad Serva la Bari, guardiana de las esencias de la sevillanía, en la búsqueda de un documento apócrifo que develaría los verdaderos hechos y lugares de la vida de Cristo y las ocultas razones por los que la Gracia se ha mantenido firme en Sevilla.

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“Tengan cuidado ahí fuera”

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Juanma Moreno, séptimo presidente de la Junta de Andalucía, sexto sin contar el período preautonómico. Foto de la cuenta personal del Twitter de @JuanMa_Moreno

En el intervalo de tiempo que arquea dos veces la ceja izquierda, Arenas -al que le dan la enhorabuena a la entrada, como a los suegros en las bodas- ya ha ubicado a todo el espectro parlamentario, ujieres incluidos y hasta a Sor Úrsula, el fantasma del antiguo Hospital de las Cinco Llagas. También a los periodistas. “Te había visto fuera y no nos hemos saludado”, señala, entre la advertencia y el halago. Arenas, de hecho, es un maestro en el arte del mantener el equilibrio entre el palo y la zanahoria. “También te he visto a ti, ni lo dudes, y también sé quién eres tú (o como poco, tiene que parecer que sé quién eres tú porque aunque tú no te creas importante, o sí, para mí todo detalle es importante y, en el peor de los casos, por si acaso)”, sería la traducción libre a las freudianas maneras. Arenas, que por momentos mira al infinito de sus adentros como un matemático buscando el origen del cero, se sienta al lado de José Caballos, con trienios en el Parlamento como para llamarle John Horses y encargarle una banda sonora a Ennio Morricone. Dos cabezas privilegiadas al lado. Caballos fue quien mandó al destierro de Madrid a Susana Díaz cuando ésta todavía no tenía consejeros áulicos, áureos ni máximos que alimentaran su mesianismo. Del combate federal con Pedro Sánchez a esta parte, a Susana le pasó lo que a Cuéllar en el Betis. Se fueron o se quisieron ir -que no es lo mismo, pero es igual- y a la vuelta ya no eran los mismos a ojos de la gente porque, de hecho, no eran los mismos. Lo escribió Sabina y lo cantó mejor que nadie Ana Belén: “En Macondo comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Susana Díaz, acebrada y hermosa como una Dolorosa, entró por un lateral del Parlamento, en un principio desapercibida, a las 12 horas y 27 minutos, hablando de “responsabilidad” y presentándose como “la garantía de la defensa de la igualdad”. Dos minutos antes, a las 12:25 horas, Juanma Moreno apareció en escena, arrullado por un enjambre de medios, mostrándose “muy ilusionado” en “un día para la esperanza y la ilusión”. Cientos de personas, mujeres en su mayoría, alentadas por el PSOE, Podemos, IU, los sindicatos y colectivos sociales y hasta por el Gobierno en funciones, ya protestaban a las puertas del Parlamento contra la “dictadura patriarcal”. “No era el momento”,  señaló Moreno.

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“Boxeo”. “Más boxeo”. “Hoy nos ha dado por el boxeo”: doble homenaje a El Correo en el Parlamento

“Boxeo”. «Más boxeo». «Hoy nos ha dado por el boxeo». El Parlamento aprobó una declaración institucional en apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía –el tercer periódico más antiguo de España tras el Faro de Vigo y el Diario de Cádiz– ante un ERE que supondría su desaparición y, en el desarrollo del debate, rememoró los históricos cintillos de Pepe Guzmán en las páginas de Deportes. «Mi idea de la vida es la siguiente página, el siguiente párrafo, la siguiente oración», decía Bukowski. Lo que aplicado al político supone «el siguiente Pleno» o, en su defecto, «el siguiente mitin». En épocas preelectorales, ambos escenarios se confunden. Aparte del intercambio de golpes entre políticos, la jornada dejó un anunció: la reunión entre la ministra Montero y el consejero Arellano para abordar la financiación prometida por Pedro Sánchez será el 8 de octubre.

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