Podemos ad portas

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Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

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“Los Beatles” y los siete enanitos, de fiesta “new age” en un velódromo

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Fotografía de Ke-Imagen.

Las personas tienen un reloj biológico y sufren por los cambios horarios. Las células también calculan el tiempo y pueden sincronizarse para realizar acciones. Algo así como Felipe González y Alfonso Guerra 19 años después –aclaran en el autobús de campaña socialista; no desde las elecciones del 96, como se venía cifrando– de su último mitin juntos, ayer, en el velódromo de Dos Hermanas, bastión del PSOE, «mancillado» por los populares en 2010, con casi 30.000 simpatizantes en las gradas.

Cualquier tiempo pasado fue anterior. Si se miran las encuestas del CIS, puede asegurarse que también mejor. Sea como fuere, los protagonistas de «Parque Jurásico 4: regreso al pasado», según comentó el secretario regional del PP, Antonio Sanz, en Twitter, se bastaron, se sobraron, para empequeñecer la figura del candidato Rubalcaba sobre el escenario. «Es muy complicado cantar después de Camarón», dijo en referencia a un mitin anterior. «Hoy me habéis puesto a los Beatles», comentó Rubalcaba. «Son dos insustituibles, muy difíciles de superar. Pero lo que es insuperable es su hoja de servicios», continuó. A partir de ahí –y antes, Basilia Sanz, Susana Díaz, Pepe Griñán, Guerra y el propio Felipe– una serie de propuestas (pedirle cuentas a los bancos, liderazgo y autonomía de la política frente a los mercados, la dación como forma de pago…) que estos años han sido rechazadas en el Congreso por el mismo PSOE, por lo que el discurso, aparte de suscitar la euforia y la llamada «fuerza del sur», tiene la credibilidad de los siete enanitos en una fiesta «new age».

En todo organismo existen células que van a su bola. Ese papel adopta Guerra en el PSOE. El del barquero que suelta sentencias. «Amarga la verdad y quiero echarla de la boca». «Rajoy tiene prisa para seguir durmiendo la siesta, pero en la Moncloa». «Es la primera campaña sin Eta, y nadie habla de eso. No soportan que haya derrotado a Eta un Gobierno socialista». «Socialismo es que nadie tenga tanto como para poner de rodillas a alguien y que nadie tenga tan poco como para sentir la humillación de ponerse de rodillas». Guerra alzando los brazos, cual Júpiter blandiendo el rayo, llamando «mafiosos» a los distintos elementos del sistema financiero, y el velódromo de Dos Hermanas aplaudiendo en pie.

Griñán y González son más de hablar de Grecia y de sus libros. Cosas de estadistas. «Es la primera vez que me ven leyendo un papel en un mitin», dijo el ex presidente, mientras recitaba la receta contra la crisis «que presenté en Europa hace más de dos años». Si se la pasó a Zapatero –a quien por cierto, nadie citó–, se ve que tampoco le tuvo muy en cuenta. El innombrable apenas fue invocado por Griñán en un lapsus: «El sur va a empujar a Zapa… Rubalcaba hacia el futuro». El auditorio, con cintura y tablas, fajado en mítines, coreó «Rubalcaba, presidente».

El PSOE optó, hace tiempo y en directo desde el Congreso, por la apoptosis. El suicidio celular. Zapatero se vio en la tesitura de condenar al partido, y a él mismo, al fracaso, virando sus políticas a la derecha al dictado de los mercados, o dejar el país a la deriva del rescate financiero. De la apoptosis a la metástasis apenas hay un paso. La campaña dibuja un candidato con el sambenito de gen improductivo, Rubalcaba, en tanto ha sido copartícipe –si suyo es el éxito de acabar con Eta, como defendieron Guerra y González, suyos son los cinco millones de parados– del Gobierno ZP. Y otro –bipartidismo manda–, Rajoy, que se presenta con vocación de cianobacteria, promotor de cambios. Puede que el bastión de Dos Hermanas pase a ser para el PSOE como Granada para Boabdil. Seguramente, también habrá lágrimas. «La fuerza del sur». La «vieja guardia». El mitin más multitudinario. Dos Hermanas, último reducto socialista. Sarajevo también era un punto pequeño y cambió el mapa de Europa. Felipe –en el velódromo, «más corre el mastín que el galgo»– se arriesgó a hacer un pronóstico de las autonómicas, no de las generales. «En marzo cumpliré 70 años y si no ganamos en Andalucía, me retiro a Honolulu». Lo bonito del pálpito ganador es que sólo se nota tras haber ganado. «All you need is love», y millones de votos.

Susana Díaz en la zona Cesarini

El periodista Eugenio Danese bautizó los minutos finales en los que el delantero de la Juventus Renato Cesarini acostumbraba a marcar goles decisivos. El proceso de investidura de Susana Díaz, zarina del PSOE andaluz, ha entrado en su propia «zona Cesarini», con el anuncio de la candidata socialista de abordar las negociaciones en primera persona y el órdago de, si no hay acuerdo, convocar elecciones. Susana Díaz, experta en no mover hasta conocer la ubicación y el destino posible de las fichas en el tablero, cuenta con un as en la manga: Ciudadanos, que del 22M a esta parte sólo manejaba el «no» o la abstención en la votación –insuficiente para sacar adelante la Presidencia de Susana Díaz sin el apoyo de otro grupo– ya abre la puerta al «sí».

Según pudo saber LA RAZÓN de Andalucía de fuentes de la formación naranja, la hipótesis sobre la que trabaja C’s para justificar un sí –al que en Andalucía, por otra parte, era proclive su líder Juan Marín, que ya pactó con el PSOE en Sanlúcar–, pasa por «una bajada de impuestos a las pymes y familias andaluzas»; «la firma del pacto anticorrupción»; «la petición por escrito de que se vayan Chaves y Griñán»; y el despliegue del «plan de apoyo al autónomo» del partido de Albert Rivera. Ciudadanos rehuye del «sectarismo» y del «no por el no». Si se dan los anteriores supuestos, la formación de Rivera «podría llegar a plantear un sí» a la investidura de Susana Díaz, bajo el argumento de la adopción del «grueso principal de su programa electoral y por escrito». La cuestión que se plantea en C’s es si Díaz va «a firmar y cumplir lo firmado desde el primer día», algo que ponen en duda porque sería «cambiar muchísimo en tan poco tiempo». Ciudadanos quiere diferenciarse de otros grupos cuyo argumento es «bloquear por bloquear». «C’s no ha venido a romper nada pero sí ha cambiar las cosas de verdad», sostienen fuentes del partido. «¿Si adoptan el grueso de tu programa y se comprometen por escrito a cosas tan importantes como las que planteamos, qué sentido tiene seguir diciendo ‘no’?», señalaron desde Ciudadanos a LA RAZÓN. Con todo, C’s mantiene que «el voto afirmativo es muy, muy, muy complicado porque son muchísimas cosas y muy importantes por escrito».

Susana Díaz ya prometió una bajada de impuestos a las rentas medias y bajas en su discurso de investidura que, como informó LA RAZÓN de Andalucía, supondría un ahorro mensual de 16 euros a las familias beneficiadas (1,5 millones de andaluces con rentas por debajo de 30.000 euros). Gestha estima en 295 millones el impacto de la rebaja del tramo autonómico de 2 a 3,5 puntos. El pacto anticorrupción de C’s no está suponiendo un escollo para el PSOE en aquellos ayuntamientos en los que negocia con la formación naranja. El reglamento del PSOE ya recoge por escrito que en caso de apertura de juicio oral, cualquier aforado debe dimitir. Díaz presentó antes del 22M un plan apoyado por las asociaciones de autónomos.

La exégesis es el arte que interpreta las señales que nos ofrece la realidad. «Si Díaz ha decidido implicarse ahora es porque hay algún avance con alguna otra fuerza», señalaron desde Podemos, que apuntaba al PP. Susana Díaz necesita una mayoría simple, es decir, más votos positivos que negativos para ser investida, con lo que le valdría con la abstención del PP o de Podemos más C’s El «sí» de C’s deja en segundo plano la decisión de las otras fuerzas, que, previsiblemente, usarían el hipotético apoyo de la fuerza de Rivera al PSOE «de los ERE y el fraude en la formación» o «la casta», para desgastar a una fuerza que crece CIS a CIS. Según un estudio de la Universidad de Oxford, el enamoramiento tiene un precio: la pérdida de dos amigos cercanos. En este caso, dos fuerzas de la oposición más IU, con cinco ediles, a la sazón, comparsa esta legislatura. El PSOE, en cualquier caso, buscará hasta el final la abstención del resto para ganar legitimidad.

En C’s, sin citar a Hegel: «La memoria es la horca de la que cuelgan estrangulados los dioses griegos. La memoria es el sepulcro, el depósito de lo muerto», no barajan exigir la entrada en el Gobierno andaluz. También los griegos ataban a un hombre a un cadáver para que se pudrieran juntos. Rivera no quiere que parezca que se ata al PSOE –ni al PP en Madrid–, de ahí que tras el discurso de investidura de Susana Díaz frenara la querencia de Juan Marín por la conciliación. Más de dos meses después del 22M, C’s se podrá presentar como una fuerza responsable y vigilante en Andalucía y, a la espera de que pierda gas el radicalismo, abanderada del centrismo.

Sevilla 8 de mayo de 2015 Rueda de prensa de Albert Rivera, Juan Marin y Javier Millan, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo

Albert Rivera, Juan Marín y Javier Millán, de Ciudadanos. Foto de Manuel Olmedo.

“Abrázame en tu insomnio”

El PSOE, desde anoche, ya es indivisible como un número primo. De aquí al 22M –puede que incluso desde antes y puede que por durante mucho tiempo- el socialista es ya el “Partido Susanista Obrero Español”. En las últimas elecciones europeas, Almería fue la única provincia andaluza en la que no ganaron. El CIS vaticina que los socialistas crecerán en un escaño en el comanche territorio almeriense, feudo popular y que acoge a Javier Arenas como número 4 de su lista. Susana Díaz eligió el Teatro Cervantes, con un aforo de 500 personas y los gallineros vacíos, para la apertura de campaña. Un sitio recogido, con aires de city hall. A la entrada, una decena de manifestantes con batas blancas protestaron por el retraso del Hospital de Loja. “Vamos a ganar de manera amplia, de manera clara. No me conformo con ganar”, defendió la candidata socialista. Cinco minutos de abrazos y besos. Chaqueta roja. Flanqueada por  Juan Carlos Pérez Navas y José Luis Sánchez Teruel, cuyas alocuciones dieron paso a 35 minutos de mitin de la presidenta andaluza, algo ronca. Susana Díaz realizó un compendio de su programa, incidiendo en la Sanidad, la Dependencia y la Educación y repitió como eslogan “un paso adelante”.

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