La “reprobación De Llera” y el “Periodismo Cien Montaditos”

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Susana Díaz y De Llera, en plena reprobación. Foto de Manuel Olmedo.

Empezó el día muy poético en el Parlamento andaluz, con Maíllo citando a León Felipe (supuestamente): “Las palabras no sirven, son palabras”. Mercedes de Pablo apuntaba después en Twitter que la cita en realidad es de Alberti. “Rafael no se enfadaría”, añadió Maíllo. Si el coordinador de IU en Andalucía, que sabe latín, puede equivocarse, cualquiera puede hacerlo. Y no es en este caso por las confluencias. (Que también). Continuó en la sesión vespertina Mario Jiménez con la lírica y le pidió “unas palabras a Machado” no sabemos si vía ouija, vía wikipedia o vía biblioteca.

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Millennium (II): El plumilla que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

La esencia de la vida consiste en ir hacia delante. Dar marcha atrás no es viable. El pasado, como decía Soledad Villamil en “El secreto de sus ojos”, no es mi jurisdicción. “Me declaro incompetente”. Adelante, siempre. De derrota en derrota, hasta la victoria final, como dijo Ho Chi Minh o el Che o vaya usted a saber. (La frase le pega a Silvio, el rockero). A trompicones. Como sea. Por inercia. Adelante, siempre.

El periodismo –mayormente el impreso- anda estancado en un bucle melancólico. Las historias que alguien, siempre, todavía, toda/la/vida, ha intentado mantener ocultas permanecen ocultas. No hay medios, ni motivación, para llegar más allá de la convocatoria de rigor, del periodismo de agenda, del canutazo o de la rueda sin preguntas. El perro guardián de la democracia apenas es un yorkshire, con su lacito y todo. Un “lamechichi”, que le llaman las malas lenguas. Bastante tuvimos con sobrevivir, podremos escribir en nuestra lápida.

El producto informativo ya siquiera es producto. Se regala en internet. Se copia y pega de un medio a otro, de una agencia a otra. Sea verdad o mentira. El sindicalista Marcelino Camacho, al parecer, se murió la otra noche y resucitó varios minutos después. Muerte súbita, no. Muerte mediática, se llama la película. (Un purista del plumillaje, en otro tiempo, habría contratado a un par de sicarios para cargarse al menda. Todo menos que la veracidad del medio quede en entredicho) Sigue leyendo