Ratones, gatos y peligros

“Enorme y triste parodia. Ni comedia ni bárbara”, apostilló Julio Cortázar -que nació el año de la I Guerra Mundial- al final del Águila de Blasón de ese genio bohemio con mirada de ratón espiguero que murió el año del inicio de la Guerra Civil y respondía al nombre de Ramón María del Valle-Inclán, residente arrendatario en la calle Melancolía, justo detrás del Callejón del Gato.

La ciencia ha descubierto que los ratones, algunos de ellos, han dejado de oler el peligro. Superratones sin dolor, sin conciencia en todo caso, “supermineralizados” y “supervitaminados”. “Basta desconectar unos receptores de la nariz para que el animal (…) se convierta en un valiente temerario”, dice la revista Nature. O en un cobarde, porque quien no siente miedo que superar no puede llamarse valiente ni puede aprender que nos caemos una vez y otra, y otra también, y una más, para aprender a levantarnos. “Natural”, dice el abuelo en estos casos.

No hace mucho tiempo, científicos de Cambridge descubrieron una mutación genética que evita sentir dolor a sus portadores. El descubrimiento podría ayudar, por lo visto, al desarrollo de analgésicos para el organismo y, en nada, en poco tiempo, iremos a la farmacia de guardia a que nos den un botecito de 250 mililitros de “Insensitive Siglo XXI” “pa’ tirar pa’lante hasta que el corazón aguante”. O mejor, vía anal, que, total, no duele.

Existen hombres en el mal llamado primer mundo que hace ya años que viven de espaldas a un sentido vital, a lo largo de los siglos, como el olfato. La insensibilidad general se ha impuesto, y ni lo terrible apesta ni lo hermoso emociona. Ni frío ni calor, cero grados, que decían en mi pueblo. En el pueblo de mi abuelo. Sucede que con cero grados hace frío y algo pasa cuando el mundo no tirita, cuando el ratón no huele el peligro y cuando el hombre no siente dolor. Algo pasa cuando ante estas cosas no huele a podrido.

Hay quien alberga semillas en el alma y hay quien guarda dinamita. En Finlandia, que debe caer más o menos como en el fin del mundo y en donde debe hacer una ‘jartá’ de frío, un joven de 18 años que había sufrido acoso escolar ha matado a ocho personas en un instituto –pum, pum, pum, pum, pum, pum, pum, pum, pum-, previo aviso por internet, ese mundo en el que se navega agarrado a la cola de un ratón (electrónico). Era buen estudiante, admiraba a Hitler y leía a Nietzsche. Probablemente, como sostiene Woody Allen, el muchacho se pondría a escuchar a Wagner y le entró un deseo irrefrenable de conquistar Polonia. Empezó por el instituto, armado como iba sin olfato para tener miedo ni sensibilidad para sentir dolor, y acabó con su vida.

En Sevilla, que según la poco viajada sensibilidad de algunos es el culo del mundo, una veintena de niños bien, hijos de abogados, toreros, artistas, se ensañaron con un chaval de 18 años que medió en una discusión. Lo dejaron tirado cerca de la Plaza de España, desangrándose. Era nadador, pero no volverá a nadar. Era una persona, pero la desconfianza y el miedo nunca se irán de su mirada. Se desconoce si los agresores conocían a Federico Nietzsche o a Richard Wagner o si escuchando a Siempre Así, el grupo por antonomasia de los sevillanitos, les entraban irreprimibles ganas de quemar Los Remedios.

El culo de laVenus del Espejo bien podría ser el culo del universo, analizando la mirada de los empleados del Museo del Prado, absortos mientras colocaban la obra procedente de la National Gallery de Londres. Y La Venus del Espejo de Diego Velázquez bien podría ser la vida misma pintada a retazos. Seductora y sensual. Enigmática e inquisidora. Traicionera. Sarcástica. Señora. Puta. Que sólo nos regala un reflejo y nos pierde entre sus curvas, haciéndonos sentir como pequeños ratones temerariamente sin miedo frente a un gato que, eternamente, nos acecha a través del espejo.

Cortázar, que tenía orejas de ratón y los ojos del gato de la Alicia de Lewis Carroll escapados del País de las Maravillas a través del agujero de conejo del espejo, lo apostilló al final del libro de Valle-Inclán. “Enorme y triste parodia. Ni comedia ni bárbara”. La vida.

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En el nombre de Anguita, “La Rendición de Breda”

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«Y si no hubiera luz, si no la hubiera, buscaríamos un faro en la tormenta, haríamos un fuego, construiríamos la luz». Los versos de David Eloy, entre el quejío de  Juan Pinilla, invocaron ayer en Málaga el eco del hombre, el perfil etrusco y el arabesco en la barba, las sienes de plata, el político que volvió a sus clases. Julio Anguita, los restos del Partido Comunista, resucitados tras varios ataques al corazón, cuerpo presente y puño en alto. Anguita invitó a IU a hacer un frente común contra «el bipartidismo»  en sintonía con «Podemos, Equo, Attac».  «Los nuestros».
Muchos apuntaron la hora del retorno en el Palacio de Congresos de Málaga, como en Aguascalientes con José Tomás, y Málaga fue centro de peregrinación de IU en su acto central de campaña, en el regreso del mito rojo tras 15 años, como en el tango pero con un lustro menos, que, visto el actual panorama político, «no es nada». «Febril la mirada», la militancia conjugó el verbo «Volver», tiró el streaming, desbordó las previsiones e hizo abrir dos salas más, ocupó el hall e hizo el «hashtag» de la coalición tendencia nacional con vocación republicana.
En el nombre de Anguita, 6.000 personas puño en alto y Pasionaria en la cartera. «Nunca fuimos héroes. Si acaso niños tirando piedras», dice el spot de IU. «El pueblo unido jamás será vencido», «Aquí está el cielo de verdad», gritaba el respetable. Anguita, antes de tornar en desobediente leal, en insurgente dogmático, dio las gracias «por haberme hecho sentir más joven».
Entonces, desempolvó las esdrújulas desde las entrañas:  «La  fiel infantería capitalista son los apolíticos. El ciudadano que vuelve a votar a los ladrones es responsable del robo». El «califa» defendió «el valor revolucionario del estudio como fuerza de cambio de la sociedad» y se acordó de «Felipe González y Aznar» porque está «en contra de las puertas giratorias». «España está intervenida económicamente por poderes extranjeros». Quien lo permite peca de «alta traición contra España».  Y «hay soldados yanquis por todas partes». «Tú te callas en los Noos, tú en los Gürtel, tú en los ERE», «el pacto de Estado» que denunció Anguita, con la Corona de por medio. «Se ha pactado la continuidad de un régimen moribundo». «Con la dignidad no se come, pero sin dignidad no se come. Sin cuchara no comes sopa. Un pueblo sin dignidad se pone de rodillas y acaba sin comer. ¿Qué vais a hacer, ciudadanos? ¿Seguir votando a ladrones? No hablo para que guste, sino para que la gente piense», criticó Anguita con perfil ya de tanguista fiero, que, al poco, cuestionó: «¿Dónde puñetas estáis los intelectuales que no os comprometéis para sacar de la inmundicia este país? ¿No veis a la gente desahuciada? ¿No veis a la gente en Cáritas?  La Transición murió de cáncer». «No pueden decir que todos somos iguales. Prefieren el ejemplo de los que roban de los que no roban porque les ponen la conciencia en vilo». Caronte desbordando sus verdades en una barca contracorriente. «Esto no lo cambia una fuerza política. Es imposible. Ni cuatro o cinco unidas. Duran menos que un caramelo a la puerta de una escuela. Está el ejemplo del Gobierno griego. Hay un necesidad del pueblo en la calle permanentemente», señaló, para alertar del proyecto de unión del bipartidismo, «como en Alemania». «Felipe no da puntada sin hilo», avisó. El vaticinio del presente futuro se lee en las vísceras del sistema.
«Hay que cambiar esto suavemente, como un calcetín. Con la gente. Yo no lucho por nadie si no lo veo conmigo en la primera fila luchando. Después de las elecciones, el poder va a seguir mandando. Ése es nuestro adversario. IU tiene que tender la mano, no es una rendición, con el ejemplo del cuadro de Breda. Con los demás podremos cambiar esto y con el pueblo  tirar abajo democráticamente este régimen». Anguita pidió «unidad en torno a un programa, medidas mínimas inmediatas». «No podemos criticar el bipartidismo y después negociar con ellos. Los nuestros son otros.  Esta política es más dura que correr delante de los grises.  Hay que tejer la unidad, crear el contrapoder». El candidato Maíllo coincidió en que «con muy buena educación le vamos a decir al bipartidismo que los vamos a echar», en clara contradicción a los tres últimos años de bipartito de IU en la Junta. Maíllo señaló que aspira «a unir todas las fuerzas que quieran transformar Andalucía sobre bases programáticas».
Cuando los restos de Cervantes parece que han sido hallados en Madrid,  Anguita, los restos «de dignidad» del PCE -como el ex soviético y doble subcampeón del mundo Victor Korchnoi  moviendo el alfil negro en el Savoy de Zurich tras un doble ictus y en silla de ruedas-, señaló a IU la estrategia del enroque para evitar que el 22M derive, entre la pujanza de la reina morena -Rodríguez, Teresa- y la reina blanca -Díaz, Susana; dueña también del tablero y las fichas- en el jaque mate final. Los peones se juegan la existencia; su pica en Flandes, que Diego Velázquez vuelva a pintar, con las lanzas de nuevo en alto y un nuevo significado, “La rendición de Breda”.