Metonimia (o sinécdoque) existencial

carta DelegaciónTres décadas y media de Gobierno dan, como poco, para caer en una metonimia (o sinécdoque)  existencial, institucional o instrumental, esto es, confundir la parte con el todo, a la candidata con Andalucía  –como en la reciente campaña electoral ultrapersonalista, que arrancó incluso en coche oficial–, a la Junta con el PSOE.
«Queridos compañeros/as y amigos/as: Ya ha pasado el período electoral, con el resultado de victoria para el partido socialista, que todos conocéis. Mi agradecimiento más sincero y personal por vuestro trabajo, por la gestión que entre todos y todas hemos realizado, para dar la mejor cara que podemos ofrecer de la Junta de Andalucía (…)Han sido dos semanas apasionantes y hoy hemos recogido los frutos para que Andalucía siga siendo una tierra de igualdad, con un futuro que construiremos entre todos día a día». Firma estos párrafos la delegada de Educación, Cultura y Deporte de Córdoba, con el membrete oficial de la Junta incluido, Manuela Gómez Camacho. «Te ruego que transmitas mi agradecimiento a todas las personas que componen esta Delegación de Educación, Cultura y Deporte por su esfuerzo, profesionalidad e implicación con esta noble tarea». Pese a firmar la epístola con el citado contenido y tras hacerse pública la misma, la delegada aseguró que se trató de un «lamentable error» y que se trataba de un correo interno para sus colaboradores más próximos.

La Fiscalía Anticorrupción ya cuenta con una denuncia contra Irene Sabalete, delegada de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente en Jaén, detenida en la «operación Barrado» en su condición de ex delegada de Empleo y cuya grabación arengando a los trabajadores de Empleo e instándoles a hacer de «testigos de Jehová» del PSOE en la campaña de 2012 trascendió esta semana. «El consejero nos dijo clarísimo que los directores y el personal que está en el consorcio está totalmente garantizado, su continuidad, siempre y cuando ganemos las elecciones. Con esto os quiero decir que sepáis qué tenemos entre manos. Me da igual la ideología, aquí entiendo que sois leales con el Gobierno que os dar trabajo. Personalmente, os jugáis seguir trabajando aquí o que cada uno se busque la vida como pueda. Y el consejero lo dijo sin paños calientes, y yo lo digo también, que a partir del lunes que acaba la ola de frío, os quiero a todos, si queréis, y si os comprometéis con este proyecto y con la continuidad personal vuestra, haciendo campaña electoral», señala la grabación atribuida a Irene Sabalete, arrestada el martes en el marco de la «operación Barrado» contra el presunto fraude en los fondos de formación. «Os quiero desde que pase la ola de frío hasta el 23 de marzo en la calle, que nadie esté en la oficina, y si no podéis meter los datos, la gestión dejarla un poco aparte, totalmente aparta, os quiero a todos en la calle, visitando a las empresas a las que les hemos dado ayuda», continúa el audio. El consejero de Justicia e Interior en funciones, Emilio de Llera, comentó que «no le parece muy estética» la actitud de Sabalete, sin abordar el fondo. Ya lo dijo Laura Gómiz, ex directora de Invercaria, en otro audio en poder judicial: «Si me comprometiera con la ética, no estaría trabajando en esta organización». Aquello de Groucho Marx: «Jamás aceptaría pertenecer a un club que admitiera como miembro a alguien como yo».

Otra grabación fue el germen del «caso Mercasevilla», causa que, a su vez, originó la instrucción de los ERE y, después, de los fondos de formación. En esta grabación, el ex director gerente de Mercasevilla Fernando Mellet y su adjunto Daniel Ponce –ambos condenados en firme por el Supremo– solicitaban el pago de 450.000 euros a unos empresarios a cambio de la concesión de una escuela de hostelería. En la grabación, aseguraban que la «mordida» no era para ellos sino «para carteles de Felipe» y «para los niños saharauis». «Una cuestión que es la más espinosa, la colaboración con la Junta. La Junta tiene normalmente un esquema de funcionamiento muy simple: yo colaboro con quien colabora». Con el voto sucede como con la concesión de ayudas. Es inocente hasta que se demuestra lo contrario.

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Eclipse electoral

planet eclipse
El eclipse de sol sólo se verá en su totalidad en el Atlántico norte, en el archipiélago de Svalbard (Noruega) y las Islas Feroe (Dinamarca). Luego está el eclipse de Pedro Sánchez, de nuevo en Andalucía, por Susana Díaz, en el cierre de campaña electoral. Rajoy acompañará a Juanma Moreno también en la capital hispalense. Pablo Iglesias ocupará con Teresa Rodríguez el velódromo de Dos Hermanas. Albert Rivera vuelve a arropar a Juan Marín. Maíllo cierra con una metáfora de la resistencia en el fuerte de Isla Mágica junto a Alberto Garzón y Cayo Lara. Y Martín de la Herrán intentará arañar un escaño en Málaga con Rosa Díez. A UPyD, VOX le ha ofrecido su sede para la noche electoral y no coinciden los politólogos en si se trata de un favor o un intento de quitarle votos. Si algo ha tenido el adelanto electoral es que Andalucía se ha convertido en el centro político de España. Los Idus de Marzo.
Campaña de guerrillas
Casi 6,5 millones de andaluces están llamados a votar en los décimos comicios andaluces; 660 militares en el extranjero ya lo han hecho, tras una campaña a pecho descubierto. La campaña de la hija del fontanero que dio «muchas clases particulares por las tardes», su cuñado y adléteres (Susana Díaz); la del hijo de los emigrantes andaluces que abrieron tienda en Barcelona (Juanma Moreno, al que ayer sus profesores calificaron como un alumno «atento y aplicado», sin entrar en si le llamaban Bonilla, como el aparato socialista, o Juanma, como en RTVE); la del hijo de la panadera y el talabartero (Antonio Maíllo) o la de «la niña de Perfumería Rodríguez» de Rota (Teresa Rodríguez) toca a su fin. La campaña de los dos debates broncos, el «continúe, señor Bonilla» y el «Susana, bonita, la que te espera» de Soraya Sáenz de Santamaría, que ayer suspendió un paseo por el barrio de la candidata socialista. No conviene tentar la suerte. Por eso también los partidos miran de reojo a las encuestas. El primer patinazo de los sondeos tuvo lugar en 1948. George Gallup predijo en EE UU la derrota del candidato demócrata por 5 puntos. Finalmente, Truman ganó por más de 4 y se retrató con la portada del Chicago Daily Tribune que tituló «Dewey derrota a Truman». Algo de eso sabe Griñán, triunfal en su derrota hace tres años, y Arenas, cuya tristeza espectral aún se recuerda en el balcón de la calle San Fernando. Juanma Moreno el domingo guarda armas en el Hotel Los Lebreros.  Lo dicen sus profesores, «es listo y aplicado». Los últimos sondeos dan de media 45 escaños al PSOE; 30, al PP; 17 a Podemos; 10 a Ciudadanos; y 6 a IU. UPyD y PA, conjunto vacío. El eclipse solar será total. El electoral, parcial. Vendrán unas municipales y unas generales. Hay infinidad de pactos posibles, incluso opciones de segunda vuelta o de que Susana Díaz arrase y, entonces sí, Pedro Sánchez sepa lo que es la sombra que deja el sol.  Tras el 22M, la mayoría de líderes harán buena la frase que un día Unai Émery acertó a parir tras una derrota: «Yo no voy a morir con mis ideas». Todos los viajes son de retorno. El futuro es un viaje de ida y vuelta.

Cuando algo viejo está muriendo, y no quiere, y algo nuevo no acaba de nacer

Andalucía, tras muchos años en un segundo plano por la coincidencia de generales y autonómicas, acapara todos los focos de cara al 22M, que se presenta como una fecha para la historia en plena encrucijada para el bipartidismo. El S. XXI,  en Andalucía, en lo que a reparto de poder se refiere tras 40 años de dictadura y 35 de régimen socialista, comienza a nacer ahora por más que los libros de historia marquen el 9 de noviembre de 1989. El clientelismo andaluz  sobrevivó al Muro de Berlín.
«Todo lo que existe tiene forma; todo lo que tiene forma puede ser definido; todo lo que puede ser definido puede ser derrotado»,  decía el general Sun Bin. Las andaluzas son las elecciones que pueden marcar el fin del bipartidismo a escalana nacional y que pondrán nombre y, por tanto, ayudarán a definir a los nuevos actores de la escena política. El uno, Podemos, con la vehemencia del paquidermo en la cacharrería. El otro, Ciudadanos, con la querencia y la quietud de la pelusa, que está aunque no se vea. Otros partidos como UPyD, el PA, Vox y puede que hasta IU pese a haber sido fuerza de Gobierno, pelearán por los restos del naufragio. De los comicios puede, incluso, salir una líder nacional. Aunque ella lo niegue, Susana Díaz se presenta como candidata a presidenta de la Junta (por primera vez, hasta ahora ostenta el cargo por decisión dactilar de Griñán) y como aspirante a presidenta del Gobierno, Pedro Sánchez mediante.
La campaña electoral que arranca a las 00:00 con la clásica –y caduca– pegada de carteles, como todo el curso político, se está viendo marcada por la corrupción, con los distintos casos siguiendo su  curso. Los tiempos de la Justicia no son los políticos, dicen. Su influencia puede ser determinante por más que en 2012 sólo le diera al PP para una «triste» victoria. Ganar para perder, esa taciturna paradoja.  El mensaje de la «casta» y el alejamiento de rostros no salpicados por corrupciones o corruptelas ha llevado a las formaciones a apostar por caras nuevas para la X Legislatura. De los 109 candidatos por partido, el PSOE  ha renovado 83 (aunque blindó en la Diputación Permanente a los señalados por los ERE) y el PP, a 56.  Un total de 22 partidos, una coalición y una agrupación concurren a las elecciones. Casi 6,5 millones de electores están llamado a votar. Las encuestas dan una mayoría simple al PSOE, lo que obligaría a Díaz, que está rehuyendo de un «cara a cara» con Juanma Moreno y de la presencia de Pedro Sánchez, a pactar de nuevo. «Hay partido», dice el PP, que tiene día sí y otro también a los ministros y/o Rajoy por la región. En lo que coinciden todas las formaciones es en que el apretón final será decisivo. «Alea iacta est», señalan las formaciones ahora que el viejo grito de «Podemos» tiene copyright. «Crisis es cuando algo viejo está muriendo y algo nuevo no acaba de nacer».De Bertol Brecht en esta campaña se vuelve a la «Murga de los Currelantes» de Carlos Cano como perfecto compendio de las inquietudes que regisra el CIS. La X en las papeletas de los décimos comicios andaluces será definitoria.

“Abrázame en tu insomnio”

El PSOE, desde anoche, ya es indivisible como un número primo. De aquí al 22M –puede que incluso desde antes y puede que por durante mucho tiempo- el socialista es ya el “Partido Susanista Obrero Español”. En las últimas elecciones europeas, Almería fue la única provincia andaluza en la que no ganaron. El CIS vaticina que los socialistas crecerán en un escaño en el comanche territorio almeriense, feudo popular y que acoge a Javier Arenas como número 4 de su lista. Susana Díaz eligió el Teatro Cervantes, con un aforo de 500 personas y los gallineros vacíos, para la apertura de campaña. Un sitio recogido, con aires de city hall. A la entrada, una decena de manifestantes con batas blancas protestaron por el retraso del Hospital de Loja. “Vamos a ganar de manera amplia, de manera clara. No me conformo con ganar”, defendió la candidata socialista. Cinco minutos de abrazos y besos. Chaqueta roja. Flanqueada por  Juan Carlos Pérez Navas y José Luis Sánchez Teruel, cuyas alocuciones dieron paso a 35 minutos de mitin de la presidenta andaluza, algo ronca. Susana Díaz realizó un compendio de su programa, incidiendo en la Sanidad, la Dependencia y la Educación y repitió como eslogan “un paso adelante”.

Susana Díaz es una líder consciente del valor simbólico en las comunidades grupales. Desde que en julio de 2013 en Antequera escenificara su nuevo rol como líder nacional, apenas ha variado su hoja de ruta. Todo calculado al milímetro. Madrid, antes o después, es el kilómetro cero. Fuera de las intrigas partidistas, Susana Díaz es una mujer a destiempo. En estas tesituras, está en su salsa. “Canijo, vámonos”. Ayer en Almería arrancó su “Gran noche”, a lo Raphael, desde las tablas de un teatro. Con aspiraciones de clásico sempiterno. Las encuestas dicen que ganará pero no alcanzará la mayoría absoluta. El calambre de las calles le susurra lo contrario. Y la presidenta andaluza conoce bien cómo respiran los adoquines. Mucho más que el aspirante de la oposición, al que no nombra en sus mítines –ella sólo se dirige a Rajoy; tres veces anoche-, vestido de un halo de inocencia color chicle. Susana Díaz sabe que “nació para…”, que fue lo que Florentino Pérez le puso a Zidane en la servilleta antes de “raptarlo” desde Turín igual que un día a Paris le raptaron a Helena. Entonces, y ahora, ardió Troya.

La diferencia fundamental entre un buen jugador y uno excepcional suele estar marcada por la ambición y la inteligencia. Las preguntas de Susana Díaz antes de un mitin, de la mascletá electoral son distintas. ¿A quién se parece cuando se mira en el espejo? Tiene un algo de Felipe, sin llegar a ese nivel de fenómeno fan. Otro poco “del Guerra”, como cuando puso en pie al respetable para acabar. “Estos años van a ser muy buenos”,  vaticinó. “Voy a ser la primera mujer que va a ganar las elecciones en Andalucía. Quiero mirar a los ojos a mi hijo y decirle que tiene una tierra mejor que la de sus padres”

Susana se dice roja, católica y sentimental; pero sabe que el capitalismo admite esfuerzo y azar. La existencia misma. El capitalismo es realista. El comunismo es onírico e idealista. Y los idealistas sólo se abren paso con la violencia. Susana Díaz prefiere la sutileza del sistema, como un buen botijo de barro poroso que en el mismo infierno mantiene el agua fría. Los demonios y los gatos le salen de muy  adentro. “Si el sistema es inviable, cambiad a los expertos”; como decía El Roto. Cuatro de cada diez andaluces aún no sabe a quién votar. Del “Killing me softly” de Zapatero al “Qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche”. Estando en esas, el “Partido Susanista Obrero Español” se aferra a Susana Díaz. “Abrázame en tu insomnio”, sesión continua hasta el 22M.