Susana, “tengo que hacerte una autocrítica”

La portavoz de Podemos, Teresa Rodríguez, en un intento de no pasarse de frenada –como se le achacó en el último Pleno, cuando habló de que «el cortijo apesta»–, utilizó Doñana «como metáfora» de la región. También pidió «la Medalla de Andalucía para los bosques andaluces». «Me cansa el morbo del duelo con usted», señaló a Susana Díaz, que no se salió del contraataque preestablecido en su guion.

Rodríguez criticó un «Gobierno atrincherado, bunkerizado» y «autocomplacido», con el objetivo de «perder la menor cantidad de votaciones» junto a C’s, al que señaló «adicto a la cercanía al poder». «Señor Marín, estamos para hacer propuestas, texto legales, no anuncios ni discursos», espetó. La líder de Podemos dibujó un 28F como «un catálogo de compromisos rotos», apuntando que «la diferencia en el PIB es mayor que en 1981» y hay «más tasa de paro». «Hablan con C’s de bajar impuestos de ricos, pero no del IVA con nosotros, y el IVA lo paga todo el mundo, herede o no», criticó. «Tratar igual a los que son desiguales perpetúa la desigualdad», señaló. «La desigualdad se perpetúa también vía corrupción y desde el último Pleno hay un imputado más», añadió. «Dimitir es más que un nombre en ruso», citó al 15M, tras cifrar en «1.225 millones» lo defraudado «con su Gobierno». Rodríguez destacó que «nueve meses y 1.200 iniciativas después» el Parlamento se presenta como «no útil» y recomendó, en plan seriéfila, a Díaz que sea «más Birgitte Nyborg de ‘‘Borgen’’ que Francis Underwood de ‘‘House of Cards’’».

Susana Díaz celebró que Podemos abandone «Juego de Tronos» y señaló que no tiene tiempo de series. «Trabajo bastante y me canso poco. Y no tengo ningún morbo en esta intervención». Sobre el «vocablo ruso», preguntó «si se lo va a aplicar a Errejón». Díaz defendió la «legitimidad de los acuerdos» y el valor del Parlamento. «Ningún grupo se vende, defiende a los andaluces», dijo, añadiendo que Andalucía «no es el cortijo de nadie». «Plantee si no es útil usted y no la Cámara. Yo no bailo sevillanas delante de los problemas», dijo, olvidando antiguas negociaciones con Tussam, y criticando que «lo que no se puede hacer en Cádiz no se puede hacer en Andalucía».

Por IU, una certera Elena Cortés, criticó «los martes al sol» de un Consejo de Gobierno más preocupado en «vetar las proposiciones de los otros grupos» y los «publirreportajes» de Díaz, a la que pidió «autocrítica» y recordó que el 28F «no es el Día de La Raza». La presidenta recordó lo que «La Pasionaria» dijo a Semprún: «Tengo que hacerte una autocrítica». Díaz rechazó los términos «rigor mortis» y «prevaricación política» usados por Cortés y señaló que «IU lleva mucho detrás de Podemos y llevando a Izquierda Unida al cementerio político».

 

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“Por una Andalucía libre de transgénicos” (Carlos Rojas rompe a cantar por Nino Bravo)

Las paradojas vitales llevan a que en la plaza donde se ubicaba el antiguo estadio de Atocha esté prohibido jugar al fútbol y que en el Parlamento, el órgano de representación de los andaluces, no haya consenso ni al darse los buenos días. La materia oscura, según la ciencia, se repele a si misma. Ayer se cumplían 42 años de la muerte de Nino Bravo y Carlos Rojas, el diputado con hechuras de romper a cantar «Noelia» o «Libre» , le cantó las 40 a Luis Pizarro, tío carnal de Alejandro Sánchez Pizarro, Alejandro Sanz para las masas, Medalla de Andalucía y autor del single «Un zombie a la interperie». Un tema sin relación, que se sepa, con el único miembro del PP en la Mesa de un Parlamento al que llegaron, como savia nueva, 64 diputados por primera vez.

Teresa Rodríguez tiene en la Cámara un sitio privilegiado, frente al presidente del Parlamento, controlando todo, con IU y Ciudadanos más PSOE a la diestra; y PP y Juan Marín, en un islote de tranquilidad, a siniestra. Como en la fila 11 del cine, reservada para imprevistos y personas con movilidad reducida. Rodríguez se acercó a las manifestaciones de la puerta. A saber, ALPE, corralas y los Delphi instalados en la protesta hace una década, a punto de salir en «Cuéntame». «Quienes quieren seguir permitiendo el sufrimiento de la gente nos tendrán aquí. Enfrente. Éste es mi sitio», señaló en Twitter.

El presidente de la Cámara prometió el cargo. La vicepresidenta primera, igual. Oña juró y repitió, tras la bronca, «Acatar la Constitución y el Estatuto». El resto de la Mesa prometió. Castro, «por imperativo legal», y repitió, en respuesta a Oña: «Acatar, acatar». El diputado de Podemos por Cádiz Jesús Rodríguez, fue el primero del año con camiseta reivindicativa. Por la educación pública. Competencia seria para Castro. Maldonado acudió sin fular. Los de Podemos vinieron con bebé y carrito. José Antonio Castro le subió la silla al podemita Juan Antonio Gil. La veteranía es un grado. Que le pregunten al PSOE y a Pizarro.

Arenas, al jurar el cargo, se paró a ponerse las gafas antes de leer. Podemos expuso una amalgama de intenciones: «Recuperar la conciencia del pueblo andaluz», «servir siempre a la gente»; «por cambios legislativos y estatutarios»; «por que las paredes del Parlamento sean de cristal y al servicio de los andaluces» (Begoña Gutiérrez), «como garantía de los derechos humanos en lugar del pago a la banca», «no servir al interés de los propios partidos»; «por una Andalucía libre de paro, desahucios y transgénicos». «Prometo la Constitución hasta que la cambiemos para que obedezca a la gente y no a los bancos», Teresa Rodríguez. Elena Cortés prometió también por exigencia legal, como sus compañeros de IU y muchos de Podemos. Susana Díaz juró, igual que Juanma Moreno y Juan Marín, que salió del islote. Ciudadanos no vio» bronca» y celebró una jornada histórica. Marín, el hombre tranquilo, lo vio todo desde la «normalidad». Podemos señaló que «esta violencia dialéctica es símbolo del declive del bipartidismo». A Juanma Moreno no le aplaudieron durante su toma de posesión. A Susana Díaz, que no pestañeó durante la bronca, los suyos sí. Maíllo calificó la trifulca como «una pataleta un poco heavy». Susana Díaz apuntó que el PP «no quería que IU estuviese en la Mesa». Todos los ex presidentes del Parlamento acudieron, salvo Mar Moreno, que declara el martes por los ERE. Chaves, quizás, y Griñán, seguro, vieron por la tele el nuevo y a la vez tan viejo Parlamento.