Sherlock Kennedy Rus

Sevilla 15-03-2016 Miguel Rus, presidente de la CESFoto: Manuel Olmedo

Miguel Rus, presidente de la CES, por Manuel Olmedo

Sucedió a Antonio Galadí -que era muy del sombrero cordobés- por aclamación y ha sido reelegido sin oposición. Miguel Rus dirige la patronal sevillana -la CES- sin necesidad de levantar la voz pero pendiente de cada detalle. En Sevilla, Randolph Hearst se pronuncia Juan Robles. Y el I+D+i más visible radica en los veladores, con sus aspersores y estufitas. «¿Esa bicicleta de quién es, María Luisa?», pregunta a su (hoy) contracturada jefa de comunicación tras capear al sol de frente desde la azotea de la nueva sede de la calle Granada, desde cuya oficina, dotada de proyector, se ve el Ayuntamiento, como si fuera un contrapoder en el mismo centro neurálgico de la capital. María Luisa Roldán, en sí misma, tiene una entrevista, con todo el empresariado en la cabeza. ¿Qué fue antes María Luisa Roldán o la CES?

Rus posa con la Torre Pelli de fondo, Torre Sevilla publicidad mediante (contactar a través del correo electrónico). A sus pies, el Laredo, hasta donde llega el imperio Robles, y la vista alzada sobre veladores. «Nadie quiere sacar la torre en las fotos», comenta. En estos cuatro años se ha puesto fin al subarrendamiento en la Cámara de Comercio. También se han tomado decisiones dolorosas para lograr la supervivencia. Miguel Rus conforma la tercera generación de una familia de empresarios vinculada al ámbito de la construcción. Hijo de Antonio Miguel Rus Velázquez y nieto de Salvador Rus López, fundador de la empresa que lleva su apellido. Primo de periodista de la agencia Efe, Manolo Rus, con quien comparte talante y «pelazo». Familiar también de otra plumilla, Marta Rus, que llevó la comunicación de IU. Es diplomado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (1987). Después, ingresó en el departamento de Administración de la empresa Salvador Rus López Construcciones. En 1994 fue nombrado director económico-financiero. En 1996, apoderado del Grupo Salvador Rus, ahora Grupo Rusvel, que, en Sevilla se pronuncia igual que el apellido del trigésimo segundo presidente de los EE. UU. (El ordinal lo he buscado en Wikipedia, “obviusly”). Miguel  Rus tiene un aire a lo Kennedy y hechuras de alcalde. (Aviso para navegantes que busquen candidatos). En 1998 se convirtió en gerente de las empresas filiales y responsable de desarrollo inmobiliario. En 2001 en consejero delegado. Desde 2003 controla el grupo desde el puesto de consejero delegado de Grupo Rusvel y de todas sus empresas. Como presidente desde 2007. En sus respuestas, aunque no le gustan los focos y se le nota, hace gala de una educación y un trato exquisitos. Incluso recuerda a Benedict Cumberbatch cuando, interpretando a Sherlock, se instalaba en su «palacio mental» antes de ofrecer alguna solución a los misterios. De construcciones regias o plebeyas, no en vano, tiene mucha idea, como presidente de Gaesco desde 2007, a cuya fundación estuvo muy ligado su abuelo, que la presidió en los 70. Tras toda la mañana de entrevistas, se va en moto –nada de coche oficial ni chófer, a la anticasta se le cae la definición de casta– a su empresa, «que la tengo abandonada». Miguel Rus, a diferencia de muchos políticos, tiene un trabajo. Y da trabajo.Tiene por delante varios días fuera. Después, Semana Santa mediante, más entrevistas. Es un hombre de partos difíciles, bebés grandes, de más de cuatro kilos. En uno de los partos se tuvo que salir. En otro, a su mujer se le abrieron los puntos de la cesárea anterior. Los Rus, estirpe sevillana de pelazo, que pisa callado pero fuerte. En su despacho tiene una foto con Joan Rosell, actual presidente de la CEOE -a la que tras la crisis igual le añaden un OÉ OÉ; y quedaría CEOE-OÉ-OÉ-.  Miguel Rus le exige a sus empresarios cuando vienen con un problema “que traigan varias soluciones, para planteárselas a la Administración”. Tras cuatro años en la CES, el tipo está igual. Alguna cana como mucho, quizás. «La profesión va por dentro. Cuando llevaba dos años, parecía que ya eran cuatro», asegura.

El tiempo pasa lento en Sevilla. Tiene en la cabeza -aparte del pelazo- proyectos para todos los rincones de Sevilla. Un aparcamiento aquí, un túnel allá. Intangibles que no veremos. “Sevilla es eterna y se eternizan sus proyectos. Hay demasiadas opiniones o se le da demasiado valor a opiniones de sectores poco representativos que en muchos casos no busca el interés general ni el bien común. Necesitamos más políticos valientes, decididos, que sepan primar el interés general. No podemos, por ejemplo, en la Gavidia hacer un modelo de un proyecto protegido que no tiene sentido, aparte de estar construido con unos materiales contaminantes. Se le da un altavoz a veces exagerado a personas que no son las de verdad representativas de los intereses generales. Los que tenemos que estar al frente de esas manifestaciones somos los representantes de las distintas asociaciones, que de verdad defendemos el interés general y no con decisiones parciales, personales, a veces con intereses propios y sectarios o extremistas. Son opiniones muy personales que se llevan a un extremo que al final provoca la paralización de una ciudad o transmiten la impresión de ciudad paralizada”. 

“Más que un cambio de modelo productivo necesitamos un cambio de modelo legislativo y de actitud”, asegura. “Dentro del concepto de cambio de modelo, las empresas lo que queremos no son subvenciones, son facilidades. Queremos en todo caso incentivos que ayuden a la puesta en desarrollo, más a la financiación o apoyo en las etapas iniciales”. Se le acusó de cercanía al PSOE por sus críticas al Gobierno de Zoido. “Que este Ayuntamiento, al ser del mismo color de la Junta, debe generar unas expectativas de que pueda desbloquear algunas cosas, todos esperamos que sea así, sea del mismo partido o no. Sevilla necesita que se desbloqueen esos proyectos y uno de los retos de este alcalde -Juan Espadas- es aprovechar que ha estado trabajando en la Junta en diversos cargos y sabe cómo trabaja esa administración, la forma de interpretarla por los funcionarios y cómo eliminar las trabas para desarrollar esos proyectos”. Del anterior regidor: “No eran tan malas nuestras relaciones con Zoido, con quien me llevo magníficamente. Lo único, que él está para defender unas cosas y yo defiendo el interés de los empresarios. Zoido lo ha dado todo por esta ciudad. Lo digo en la CES, quizás lo importante no es el presidente, es tener un gran equipo. Yo creo que no ha sabido o querido o podido tomar las decisiones adecuadas para que Sevilla fuera más rápido en esa salida de la crisis”. Sobre la actual situación de Gobierno en funciones, “lo más grave es que cada mes sin Gobierno disminuye una décima la expectativa de crecimiento”. Eso sí, prefiere “un Gobierno en funciones que un Gobierno con Podemos”. “Elemental”, que en realidad es algo que Sherlock Holmes nunca dijo a Watson en las novelas de Sir Arthur Conan Doyle.

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Dos alcaldables en Varsovia y segunda vuelta de chaqué en la ciudad de la ojana

Sevilla 07-06-2012 Procesion del Corpus Christi  Foto: Manuel Olmedo

Espadas y Zoido en el Corpus. Fotografía del inefable Manuel Olmedo.

Con los dos alcaldables en Varsovia para apoyar al Sevilla FC en la Europa League –Zoido, en calidad de alcalde en funciones y sevillista; y Espadas, como jefe de la oposición, bético y «manque pierda» los comicios favorito para el bastón de mando–, los movimientos en la capital hispalense se circunscribieron al cierre del recuento por parte de la Junta Electoral con «discrepancias mínimas» y a recomendaciones con membrete oficial del Ayuntamiento, y la frialdad del clima polaco, a los posibles actores del pacto contra el PP. «A IU su relación con el PSOE en Ayuntamiento y Junta le ha costado 4.000 votos y estar a punto de desaparecer», señaló vía comunicado del Consistorio el portavoz municipal Curro Pérez.

En el espacio tangible del seno del PP de Sevilla se temen los efectos de la «reforma Montoro» en la ley electoral, que provocará que nueve ediles (casi la mitad de los 20 que hasta ahora tenían los populares) no cobren del Ayuntamiento. «Si quieren repetir el modelo que llevó a la ruina a Sevilla y que los ha puesto al borde de la desaparición en el panorama municipal son libres de hacerlo», añadió Pérez en un comunicado que cita expresamente al candidato municipal de IU Daniel González Rojas, @rojosevillano en el espacio virtual. El candidato de IU aseguró ayer que «serán los militantes y simpatizantes quienes digan qué vamos a hacer». También dijo que Zoido es «el represante supremo de la derecha en Sevilla y lleva cuatro años destruyendo la ciudad». El llamado «efecto Zoido» se difuminó el 24M emparentando con la solarigrafía, una técnica fotográfica que mezcla tecnología, artesanía y recolección. La solarigrafía posibilita trabajar en centenares de imágenes al mismo tiempo debido a que cada foto tarda meses en realizarse, como si de una investidura de Susana Díaz se tratase. En estas imágenes no instantáneas, como ha juzgado el electorado de la etapa de Zoido, el protagonista es el paso del tiempo y el movimiento del sol en el cielo.

Otra de las fuerzas que puede negociar con Espadas, Participa Sevilla, celebró ayer una reunión «preparatoria» de la asamblea de hoy para definir «medidas a corto plazo» para los primeros 100 días de mandato. La idea de fondo del PSOE es que es «ahora o nunca». Si no desbancan a Zoido, temen que aguante en el poder al modo de Teófila Martínez en Cádiz. Un tripartito sería la última opción de Espadas, que se quedó a 3.000 votos de Zoido y vivirá la particular segunda vuelta de los comicios en la próxima procesión del Corpus, con el recuento de los falsarios «me alegro de verte» y los dos candidatos de chaqué en la ciudad de la ojana. El objetivo del PSOE es «cerrar propuestas concretas de los otros grupos y gobernar en minoría».

La púrpura mortal del César

Sevilla (Andalucía)-Zoido presenta sus propuestas para que las administraciones cumplan su compromiso con Sevilla.18-5-2011.Foto cortesía del PP de Sevilla.

Zoido presentando sus propuestas para que las administraciones cumplan su compromiso con Sevilla. Mayo de 2011, foto cortesía del PP de Sevilla.

El color púrpura fue descubierto por los fenicios y cargado de connotaciones por los romanos. En tiempos de César, un pañuelo de ésos que gasta el director de Fibes, Felipe Luis Maestro –presente en la sala, como José Joaquín Gallardo, Santiago Herrero, María José Segarra y otros representantes sociales–, teñido de púrpura podía costar el sueldo de un mes de un funcionario y, en el siglo III a. C., un kilo de la púrpura de Tiro costaba tres veces el salario de un panadero del corte de Juan Gallardo, el tendero de Su Eminencia, también presente, protagonista de la campaña de Zoido.

Jesús, en un acto de provocación e inconsciencia –que no es lo mismo, pero es igual–, vestía de púrpura. Como después los papas y los cardenales. También fue el color de la toga triumphalis de los generales victoriosos. Zoido, en su día I como alcalde, vistió camisa azul, también la corbata, y traje gris marengo. Su mujer, Beatriz, llevaba un pequeño bolso morado, con ribetes dorados.También vistió el color púrpura Patricia Rato, sobrina del candidato popular que no fue, Rodrigo. En el Salón Colón de la ciudad mariana estaba Mariano Rajoy. Y Susana Díaz, la casi jefa de todo del PSOE andaluz, con permiso del también presente («llamadme Pepe») Griñán. Todo comunica y hay quien se desvela sin, quizás, saberlo.

Cuatro años atrás, el ausente Monteseirín, más cómodo en paradero desconocido –se descarta que estuviera infiltrado entre los indignados–, optó por una corbata roja y habló de «la ciudad de las personas». Igual que la postmodernidad tuvo al Titanic como símbolo de la arrogancia, la «era Monteseirín» tuvo el Metropol. Ricardo III fue el último rey inglés que murió en batalla y el ex alcalde, el último socialista. «Mi reino por un caballo». Poco antes de las 4.360 jornadas y media de Monteseirín como alcalde, un caballo se desbocó en la avenida de San Fernando. Jesús siempre fue en burro y Monteseirín, aunque –dice– va en bici, fue mucho de aviones y coche oficial. Colón también regresó preso en su tercera travesía. Todos los «conquistadores» acabaron mal, con permiso de Arturo Fernández. La arrogancia precede a la derrota. Y la derrota –por más que el Comisionado Jesús Maeztu comentara, tras conversar con el administrador del Betis, Bosch Valero, que «ser del Madrid o del Barça es muy fácil, hay que ir con los que pierden»–, es huérfana. Griñán, que vino a la toma de posesión de Zoido «con voluntad de colaboración», lo subrayó, con reminiscencias a bofetada en forma de teletipo: «No entro en los que no están. Estoy feliz con Espadas».

La victoria sí tiene muchos padres. Tantos como abrazos recibió ayer Zoido, convertido en hombre autoadhesivo, como Monteseirín, a ratos, ciclotimia mediante, cuando no devenía en hombre antiadherente. De «la ciudad de las personas», desde las 19:31 en que Zoido tornó en alcalde, se vira a «la ciudad del talento», previa mudanza a la bancada de la derecha del Pleno. Los de la izquierda también prefieren la diestra. A la franqueza de arponero de la oposición –el «fin de la crispación» que promulgó Espadas quedó en Suárez Palomares empujando la silla de Juan García– respondió el nuevo Gobierno con calma de Buda blanco. Espadas es más de Tomás Moro, de su isla de Utopía, de «otra forma de hacer política».

El discurso de Torrijos tuvo algo de lo que dijo Amaury, el delegado del Papa, en las Cruzadas: «Mátenlos a todos. Ya sabrá Dios reconocer a los suyos». El líder de IU dudó de que el PP pueda diferir del «se privatiza todo». Sólo hay una cosa peor que un comunista, un ex comunista.Dicen. O un converso. Uno que dice y no hace. Uno que habla de igualdad y lucha de clases y vive, legítimamente por supuesto, en Santa Cruz. El Che se pasaba días sin hablar con su mujer, hasta que ésta devolvía algún regalo. La mujer del César y del Che tienen que parecerlo. «Dios ha muerto.Marx ha muerto. Y yo mismo no me siento nada bien». Woody Allen en el salón de Plenos.

Aunque el Ayuntamiento atardeció amurallado, y blindado por policías, la vida no sucedía sólo puertas adentro. En la Plaza Nueva, varios centenares de «indignados» gritaban «No nos representan». A los parados no les gusta comer promesas, mientras esperan un mundo en el que nadie muera de hambre ni de indigestión. Sus gritos, velados en parte por la Banda Municipal, son el epitafio en el aire de que los alcaldes de hoy son los ex alcaldes de mañana y, por más que Rajoy y Griñán defendieran la participación en las urnas, una botella de náufrago. Aquello que un esclavo decía al César en la cuadriga camino de sus particulares tomas de posesión: «Memento mori». Recuerda que eres mortal.

Memoria taquigráfica para la democracia

Emilio el hombre de los plenos del ayuntamiento

Emilio, el “abuelo” del Ayuntamiento. Por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

El bebé más prematuro del mundo nació en 2007, cuando las penúltimas municipales en España; pesó 284 gramos, midió 25 centímetros. La Democracia fue un parto largo, de ésos que llaman «de burra», con una Transición que ahora, instalados en una red de incertidumbres y seres desalojados, tras años con la desmesura del elefante, se antoja efímera como el amanecer en Ecuador. Emilio Díaz Campos tenía 11 años cuando acabó la guerra y «unos meses menos que Sarita Montiel». Ya vivía en San Jerónimo. «No se podía ni hablar». Como el barrio está «cerca del cementerio», se oían «disparos». Recuerda a su madre rezando. Llora más el ateo que el creyente. Tratar de resumir de los albores democráticos a una época sobrepasada de lamentaciones viene a ser como meter la Iliada en un tweet. Con 30 monedas de plata no se iba a ninguna parte. Sin embargo, cuentan que Judas vendió a Cristo en tiempos de los romanos. En tiempos del pelotazo, por muchos millones se hipotecó el sistema. «Al que más y al que menos, se nos fue la cabeza». Roma locuta, causa finita. Este viernes se cumplieron 34 años de los primeros ayuntamientos democráticos.

A Franco le dio un trombo viendo por la tele el Mundial que Beckenbauer ganó a Cruyff en el 74. Desde el 19 de abril de 1979 hasta 2011, nueve legislaturas nos contemplan. En Andalucía, en la primera, el 98,69% de alcaldes fue hombre; en 2007, el 82,86%. Hubo dos listas más votadas: UCD y PSOE, Emilio tenía 51 años; en 2007, el PSOE copó el 63,77% de consistorios, Emilio ya tenía 79. Había crisis también tras la «larga noche de piedra» del Franquismo. Entusiasmo, aquel 3 de abril del 79, con las calles llenas de cartelería, 30 días de campaña, movilizaciones, mítines. La ilusión de las primeras luces. Tierno Galván, en Madrid. Serra, Barcelona. Uruñuela en Sevilla. Después vino el 23F de 1981. «Se sienten, coño». La Democracia, apuntalada por silencios, se levantó. «Cedant arma togae». En arquitectura, las obras maestras suelen ser la solución a exigencias opuestas; como la anatomía de la mujer, que nació de dos necesidades contradictorias: correr rápido y dar a luz.

Aunque Emilio era de Dos Hermanas, de «chico» se vino a Sevilla y ahora, mudanza de pie quebrado o manriqueña, vive en la calle Arroyo. Se le conoce como «el abuelo del Ayuntamiento». Memoria viva. Testigo directo, paciente y silente de cada pleno. Inquilino ocasional en «la casa de todos». Le presentaron a la ministra Pastor y a Cospedal, que le dio «dos besos». «Emilio está más tiempo en el Consistorio que yo», dijo Zoido.

Arroz, pan, garbanzos, tabaco
«Queipo de Llano era muy duro. No lo quería ni el cardenal Segura, que se iba a San Juan cuando venía Franco porque pensaba que no era quién para salir bajo palio». «Y mucha hambre. El dinero no servía. Cartillas de racionamiento, para garbanzos, arroz, pan; y para tabaco». No se votaba ni delegado de clase. Anteayer en la historia. «Con tantas necesidades», le mandan «a estudiar al Colegio de Huérfanos Ferroviarios de Madrid», pero «allí comía todavía peor». El padre de Emilio, José Díaz Rubio, «era jefe de estación en San Bernardo». Se negaba a ponerse el gorrito y «se le conocía porque siempre iba con un sombrero cordobés». El abuelo del Ayuntamiento estudió taquigrafía –«método Pitman»– en los Madriles. Un Día de la Victoria, casi le detienen por copiar el discurso de Franco. Salió de Madrid con 18. Rafael Medina, duque de Alcalá, era el alcalde en Sevilla.

La clase dirigente conoce tres etapas: la edad de la superioridad, la del privilegio y la de la vanidad. Una vez que sale de la primera, se degenera en la segunda y se apaga en la tercera. A los políticos, ahora, les apoya el sindicato de humoristas. Les dan los chistes hechos. Desde la época de Soledad Becerril, Emilio Díaz no se pierde un Pleno. Vinieron Rojas Marcos, Monteseirín y Zoido. Antes, Uruñuela y Del Valle. Recuerda «mejor» las autonómicas, «en las que salió Fernández Viagas». Emilio considera que «hablan, pero a la hora de la verdad…». Monteseirín hizo «mucho bueno y cometió errores». «Le faltó cabeza para las obras». «Y que 11 años pesan». Rojas Marcos y Becerril, «ni fu ni fa». De la marquesa, recuerda «el parque al lado del Consulado de Portugal». Los Jardines del Prado. «La Expo dio mucha vida». Acabó con las colas en la Macarena «de los coches para Madrid con la salida en Carretera de Carmona».

La querencia plenaria de Emilio es un vicio por los debates convertido en virtud ya maduro, cuando colgó el mandil a los 63. Reniega de las «Belenesteban» de la vida. Y optó por pasar largos ratos en «la casa de todos». Primero, en la Diputación y la Casa de la Provincia. Villalobos es «bético y buen amigo» por más que Emilio sea sevillista. Es militante del PSOE desde «hace siete u ocho años», cuando «don Fernando» le dijo: «A ver, Emilio, de centro, nada; ¿tú con quién vas?» Como orador, destaca «a Torrijos». Se queja de que «unos y otros, recuerdan mucho lo antiguo». Espadas le parece «buena gente y bien considerado». Zoido es «muy serio». Recuerda para mal uno de los plenos en los que «Torrijos y el presidente (Landa) tuvieron un agarrón». «Casi se pegan». La pasada legislatura, todos los grupos se pusieron de acuerdo –casi un eclipse en Sevilla– y le entregaron un diploma de reconocimiento. «Hacía más de 20 años que nadie tenía ese honor».

«Pa’bajo que escarba»
Con 85 púas en el DNI, lamenta que «la crisis va a peor». «¿Dónde va a llegar esto?». «Portugal va ‘pa’bajo’ que escarba. Detrás, vamos nosotros». Critica «el exceso de optimismo que vivimos». Con vocación de Pedro, «Zapatero negó la crisis». «¿Peor que en el 39? Qué sé yo. Veníamos de una guerra. Me da miedo». La nieta de Emilio mantiene la tradición ferroviaria del bisabuelo de sombrero cordobés. Similares vías, trenes más rápidos, bonitos, insensibles, sin tiempo para el paisaje –símbolo postmoderno– y que antes transportaban emigrantes con la casa a cuesta y comida en papel de estraza y ahora a los nietos de la Democracia, currículum en mano o PDF. La nieta de Emilio expende billetes en Santa Justa. «Se ha comprado un piso en Sevilla Este. Si la echan, cómo paga», cuenta, con surcos de utopía en la cara. En el 79 –Beckenbauer y Cruyff ya estaban en EE UU– y en el 2013, «las ideas siguen moviendo el mundo» entre las traviesas de la vida. En plena reforma del municipalismo, a falta del cartel de cerrado por derribo, se prepara el de cierre por ruina. Tiempos en los que igual soñamos «por encima de nuestras posibilidades». «Mientras escampa», Emilio Díaz tira de memoria y hace las veces de taquígrafo contra el olvido. Abuelo del Ayuntamiento, agente del asombro. Faltan dos años para las décimas municipales. «Caminito» se llamaba también el tango favorito de Fernán Gómez.