El discurso del Rey

Foto: @CasaReal

La palabra «Sinsajo» sirve de título a la novela de Suzanne Collins que forma la tercera parte de «Los juegos del hambre» y proviene de los pájaros híbridos que aparecen en la obra y son el cruce de un sinsonte y un charlajo, un pájaro genéticamente alterado por el Capitolio. Se describe a los sinsajos como «un importante símbolo de esperanza y rebelión». Collins compara a la protagonista Katniss con un sinsajo por el hecho de que «nunca debería haber existido». El sinsajo, como Pablo Iglesias, es un ser en contra del sistema pero auspiciado, sobradamente preparado y amamantado por el propio sistema. De la Transición a esta parte, ninguna formación ha manejado la política con más perspectiva que Podemos, el partido que ha levantado la bandera de la antipolítica bajo un doble colchón marxista. De un lado, Karl y la lucha de clases, por más que termine con Carmen Lomana ofreciéndose a planchar las camisas a Monedero; y de otro, Groucho: «Estos son mis principios; pero si no les gustan, tengo otros». La pirotecnia sociopolítica de Podemos busca ahora una fotografía histórica, al estilo de la del «niño con el puño en alto» de la Transición, con la Monarquía. Fue por el Rocío de 2014. Frente a un bar de mala muerte de Camas pero con buenas tostadas y café decente, bajo el coche. Un siamés de semanas, ciego de legañas, arrendatario de parásitos, maullaba sin parar cerca de una colonia callejera desafiante. Era sorprendente porque era un gato de raza, aunque tenía la última vértebra del rabo rota. Igual por eso lo abandonaron. Sobrevivió tras un mes como gato-burbuja. Pasó a llamarse Siete, por motivos obvios de supervivencia. Y como justo en esos días juraba el cargo el Borbón chico y el gato pasaba de vagabundo a vivir a cuerpo de rey, se ganó de sobrenombre Felipe. Desde entonces en España está Felipe VI y el gato (Felipe) Siete, ilegítimo heredero al trono. Y la vida siguió con sus crisis, su comida húmeda y sus Corinnas. El gato, con el tiempo, se convirtió en el mejor amigo que puede tener un hijo. Tiene el cielo ganado. El gato, compañero de juegos y peluche a tiempo completo. Al parecer, el monarca, en el nombre del padre, también. Hubo un tiempo en que España fue «juancarlista» y a los niños se le ponía de nombre Juan Carlos. (Luego se hizo también «felipista», por González, Isidoro en la clandestinidad, pero no hubo tanto Felipe en el padrón). «Los principios morales y éticos nos obligan a todos sin excepciones y están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares», dijo el Rey en su discurso. Hay quien echó en falta una foto de familia con “el Bribón” cortado de cuajo. Es bien sabido que en las fotos de Nochebuena es pertinente colocar a las parejas y a los borbones en los laterales, por si hay que meter tijera. Una Constitución sobre la mesa y una foto con la heredera durante el homenaje a las víctimas del Covid, y ya. Igual debió salir Felipe en plan Pantoja y decir aquello de «estoy tan cansado de la familia Rivera» pero con la estirpe borbónica. Al momento del discurso del Rey, el más seguido en años, el clamor fue inmenso y en las cenas se dejó de hablar de Schopenhauer, incluso de Nietzsche, y se pasó al debate Monarquía o República. Los mundos de Pablo. Nada de si se te ha muerto alguien, aunque sea el gato; si te pudiste despedir siquiera; si te has contagiado; si tu empresa está en ERTE o ERE; si estás en paro. Lo vio venir el vicepresidente segundo pero primero padre, marido, amante, crítico de series, periodista en ratos libres, niño en el bautizo, novia en la boda, muerto en el entierro, el puto amo, al fin, el señor Pablo Iglesias, cuyo medio de cabecera -dirigido por señoras cuyos móviles requisa «para protegerlas»- deseó al periodista Chapu Olaizola, colocándolo en la diana al modo de los mejores tiempos del terror en España, una feliz Nochebuena. Dice LaSexta, ese medio tan de derechas, que la monarquía repunta frente a la república y su apoyo sube 20 puntos en tres meses en caso de referéndum. Así las cosas, la evolución natural del ciudadano medio va del republicanismo al nuevo felipismo, en tanto Rafa Nadal no aspire al trono de España. Hay cuestiones elementales a la hora de elegir. ¿A quién le compraría usted un coche usado? ¿A Pedro Sánchez, a Casado, a Pablo Iglesias, a Arrimadas, o al Borbón? ¿Con quién dejaría una tarde a su hijo y a su gato? Con los políticos, futuribles candidatos a presidente de la República, le pasa al pueblo como a Jaime Peñafiel con la Corona -«Es imposible que yo sea monárquico, porque les conozco»- pero a la inversa, por más que la última vértebra del rabo, o del cetro, pueda estar rota.

“Que parezca un accidente”

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Susana Díaz y Nicolaj Coster-Waldau, vía Carlos Rosado y Andalucía Film Commission.

El rey Felipe VI reconoció recientemente que le pusieron una multa de tráfico. Le puede pasar a cualquiera que conduzca. El presidente del Parlamento andaluz, Juan Pablo Durán, hace frente al pago de una multa de 55.000 euros por mala praxis en una caja de ahorro. Le puede pasar a cualquiera (que haya participado en el consejo de administración de una entidad bancaria). Al monarca, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, le regaló «Juego de Tronos». «Yo no soy política, soy la reina» es una de las frases, recuerda Manolo Becerro, que remiten a San Telmo de Khaleesi, uno de los principales personajes de la serie. Cuando se rodó en Sevilla, Susana Díaz acudió al rodaje y admitió sentirse identificada con “la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones”. Hay politólogos -el mismo Pablo Iglesias ha coordinado un libro que presentó con Tania Sánchez tras su “cese temporal de la convivencia”- que comparan a Khaleesi con Susana Díaz, a quien Podemos y Ciudadanos favorecieron haciendo realidad la composición de la Mesa que la presidenta andaluza (en funciones) pergeñó en su estrategia.

El portavoz del Partido Popular en la Cámara Carlos Rojas, reclamó ayer «el informe jurídico al que alude el PSOE para avalar su atropello al reglamento en la constitución de la Mesa de la Cámara» y señaló que «sería muy grave que el PSOE hubiera utilizado en exclusiva el asesoramiento de los servicios jurídicos del Parlamento de Andalucía para sacar adelante una estrategia partidista». Rojas preguntó «dónde está ese supuesto informe elaborado por los letrados del Parlamento que invoca el PSOE para justificar que hurtara al PP su legítima representación en la Mesa». El portavoz popular recordó que «si ese informe existe, deben tenerlo todos los grupos parlamentarios puesto que los servicios de la Cámara no trabajan para una fuerza política sino para garantizar el buen funcionamiento parlamentario».Rojas anunció que el PP exigirá en la primera reunión de la Mesa que se aclare si existe dicho informe, que se dé cuenta de su contenido y se explique por qué no accedieron a él todos los grupos parlamentarios. El diputado popular aclaró que «lo ocurrido» en la sesión plenaria «no es un asunto de cargos o reparto de sillones sino que el PSOE se fabricó una mayoría a medida en la Mesa que no le otorgaron los andaluces en las urnas». Rojas recordó la importancia de la composición del órgano, que es «la puerta por la que deben pasar todas las iniciativas de la Cámara y la garantía de transparencia, de pluralidad y de control al Ejecutivo». El diputado del PP añadió que «quienes hacen la simplificación populista del reparto de cargos demuestran su ignorancia de la mecánica parlamentaria», ya que es en la Mesa del Parlamento donde se califican las iniciativas, la ordenación de los debates, los tiempos y «donde se decide, por ejemplo, si se admiten a trámite o no las comisiones de investigación o si comparece o no el presidente de la Junta». Rojas señaló que «el PP está ejerciendo su papel de oposición desde el primer minuto y va a ser garantía de control para que el PSOE no pretenda actuar como si tuviera una mayoría que las urnas no le han otorgado». «Vamos a marcar el ritmo del trabajo parlamentario y las primeras iniciativas del PP ya están preparadas», indicó.

«Cómo vamos a facilitar la investidura a un partido que nos ha llevado a un empobrecimiento máximo, que nos ha llevado a la tasa de desempleo más alta de todas las regiones de Europa, que mantiene vínculos estrechos y que no combate la corrupción en Andalucía, y que su primera prueba de diálogo y de buena voluntad hacia el PP ha sido imponer una Mesa», aseguró, de cara a las negociaciones por venir, el líder del PP-A, Juanma Moreno. El presidente de los populares andaluces calificó de «esperpéntica» la bronca de inicio de la X Legislatura. «Desgraciadamente, lo que también pudimos ver es la pasividad del resto de los grupos en esa imposición», señaló Moreno.

Las dos Américas se convirtieron en una mucho antes (13 millones de años) de lo que se pensaba (3,5 millones de años). De confirmarse las fechas, los libros de Historia se tendrán que reescribir. De confirmarse la inacción y el mirar para otro lado de las nuevas fuerzas autodenominadas como de un «nuevo tiempo», habrá que reescribir el concepto por cuya autoría discuten: la llamada «casta». Está en cuestión si de veras existe un «nuevo tiempo».  Ciudadanos habló de una sesión parlamentaria «tranquila» y a Podemos, entre cuyas máximas para negociar la investidura de Susana Díaz está dejar de trabajar con determinadas entidades bancarias, le colaron como presidente de la Cámara a un ex miembro del consejo de dirección de una caja de ahorro condenado por hundirla. «El PSOE impuso el rodillo en contra del sentido común, la coherencia y el diálogo parlamentario. El PSOE junto con IU ya tienen mayoría en la mesa y pueden bloquear distintas iniciativas que son fundamentales para el buen funcionamiento de la democracia en Andalucía», criticó Moreno.

José Antonio Castro, en la Mesa por parte de IU, tachó de «decepcionante» la constitución del órgano y acusó al PSOE de «imponer trágalas». Castro ve ahora una Mesa «desproporcionada». El presidente del Parlamento considera que la queja del PP no se corresponde «con la realidad del Reglamento». El PSOE-A niega el «rodillo», por más que el resultado recuerde al titular aparecido en prensa: «Dispara a un armadillo y la bala rebota hiriendo a su suegra». Aquello de «que parezca un accidente». Los socialistas piden al PP que «recapacite» tras «contaminar «con los tribunales» una sesión constitutiva emparentada con la intranquilidad derivada del adelanto electoral. El Parlamento habita la inestable vida del gato de Schröndinger, vivo y muerto a la vez. La felicidad, dice Punset, «es la sensación de que controlas tu vida». En el antiguo Hospital de las Cinco Llagas se busca una sala de cuidados intensivos para reanimar el consenso, que nació muerto. En base al Reglamento, como apunta Rubén Amón, una vez constituido, el Parlamento ya está listo para volver a ser disuelto.