“Boxeo”. “Más boxeo”. “Hoy nos ha dado por el boxeo”: doble homenaje a El Correo en el Parlamento

“Boxeo”. «Más boxeo». «Hoy nos ha dado por el boxeo». El Parlamento aprobó una declaración institucional en apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía –el tercer periódico más antiguo de España tras el Faro de Vigo y el Diario de Cádiz– ante un ERE que supondría su desaparición y, en el desarrollo del debate, rememoró los históricos cintillos de Pepe Guzmán en las páginas de Deportes. «Mi idea de la vida es la siguiente página, el siguiente párrafo, la siguiente oración», decía Bukowski. Lo que aplicado al político supone «el siguiente Pleno» o, en su defecto, «el siguiente mitin». En épocas preelectorales, ambos escenarios se confunden. Aparte del intercambio de golpes entre políticos, la jornada dejó un anunció: la reunión entre la ministra Montero y el consejero Arellano para abordar la financiación prometida por Pedro Sánchez será el 8 de octubre.

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El «principio de parsimonia» en la Audiencia de Sevilla

El 13 de diciembre de 2010, Griñán, como presidente de la Junta, y Rubalcaba, como vicepresidente del Gobierno, cerraban acuerdos sobre Doñana, viviendas y chiringuitos. Siete años devoran todos los espejos y hace añicos las garnachas. Ahora, el ex presidente autonómico, junto a su predecesor en el cargo, Manuel Chaves, y otros 20 ex altos cargos de la Junta se sientan en los bancos de la Audiencia como investigados en la pieza del «procedimiento específico» del «caso ERE», para dilucidar si las ayudas sociolaborales y la partida 31L, el llamado «fondo de reptiles», eran una suerte de «chiringuito» desde el que se hilaba la tela de araña de la red clientelar de la administración. El grueso del juicio queda pospuesto a partir del 9 de enero. El «turrón» del «caso ERE» se dirimirá tras los polvorones de Navidad y la digestión se vislumbra pesada. Tras tres jornadas, queda para la historia la imagen de un Consejo de Gobierno en la bancada de los acusados y la aparición en escena de la principal instructora de la causa, Mercedes Alaya, poniendo en cuestión, con la pálida querencia de Clarise M. Sterling ante el doctor Lecter, lapsus incluido, hasta la propia independencia judicial. «No parece prudente ni sensato que un juez ponga en cuestión de forma corriente la independencia de jueces de otros órganos jurisdiccionales; ni que envíe al público opiniones subjetivas sobre un juicio actual de cuya instrucción ella se ocupó», concluyó el abogado de Griñán, José María Mohedano, quien comparte apellido con la titular original del título de «la más grande» con el que en su día apodaron las partes a la jueza Alaya.

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Podemos ad portas

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Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

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El disputado voto de “Los Santos Inocentes”

A mi padre le gusta Karlos Arguiñano. Mucho. Mi madre, que estuvo en el punto de mira del Gobierno, es de la otra mitad de España que piensa que ese derroche de felicidad suyo resulta insultante y que no para de decir tonterías, que parece que está borracho. Parece, dice. Hasta aquí, las dos Españas en mi casa.

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“Siete crisantemos” junto al Palacio de San Telmo

A los mitos sólo los juzga el tiempo. A Joaquín Sabina, Hijo Predilecto de madre putativa, jiennense de Madrid, madrileño de Úbeda,  lo llamó «Susana», «la tarde de febrero» que cumplió «67 tacos». «Presidenta, le dije, no me tiente, con medallas impropias de un gualtrapa, aunque si es de mi tierra y de mi gente será un honor lucirla en la solapa», recitó con  mucho arte, escasa voz y calaveras en los calcetines. «Alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado alguna vez más de lo que doy», cantó una vez Sabina, que sabe que «en Las Ventas se trabaja y en La Maestranza se  torea». Sabina llegó a Sevilla, recitó unos versos y cogió el AVE de vuelta a Madrid. Tiempo justo para los abrazos de Susana Díaz y selfis varios, entre ellos con el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, que confesaba que «Sabina ha sido siempre predilecto para mí. Desde hoy es Hijo Predilecto de toda Andalucía».

El día previo al 28F, en los fastos del PSOE en el Casino de la Exposición, Mercedes de Pablos recordaba que la consejería de Presidencia «cabía en un taxi». Treinta y seis años después, la Junta es el pesebre del 10% de la población activa andaluza De ahí, quizás, que hubiera que habilitar más alas del Teatro de la Maestranza que otros años. De ahí, por ejemplo, que se dejara ver el ex alcalde Monteseirín, flamante nuevo alto cargo a dedo de la Consejería de Salud. El titular del ramo, Aquilino Alonso, sonreía orgulloso cuando le decían, a las puertas del teatro que tres de los galardones eran para Ángel Salvatierra (especialista en trasplantes en Córdoba), Miguel Ángel Arráez (Neurocirugía en Málaga) y Medicus Mundi.

Salvatierra habló «por un quiebro de Sabina». El protocolo no entiende de mitos. Así que, bautizados como «hermanos predilectos», ambos tomaron la palabra. «No digo que sea injusto pero sí que sobrepasa mis méritos, me lo tomo como premio a los miembros del hospital», dijo Salvatierra. Habló de «un sistema sanitario que considero la joya de la corona, imperfecto pero al que todos pueden acceder y de muy alta calidad». «Hacen falta más recursos. Públicos y privados. Salud y Educación», reclamó. En «una época materialista», aludió a «la felicidad que da la entrega» con «gratitud a mis pacientes por lo que me han enseñado de la vida». Sabina bromeó sobre «la magia de Andalucía», de ahí «un hermano predilecto de tal fuste». El trovador jiennense tiró de Machado: «Estos días azules y este sol de la infancia». «Uno acepta encomiendas federales si no son desiguales y gregarias. Urge por eso, en tan inciertos días construir puentes, destruir barreras, que sea la verdiblanca la bandera de la cultura, el pan y la alegría». Señaló que «por ser buen andaluz no es necesario tocarle tantas palmas al ombligo. Mejor pasar a limpio los pecados, los ERE, la ignorancia, el desempleo. Andalucía sabe demasiado lo ingrato que es bailar con el más feo», refirió, para repasar después «el vivan las ‘‘caenas’’», «que aquí nacieron Lorca y su asesino» y «por eso a los tribunos que gobiernan les pido una patria decente, audaz, moderna, humana, justa, libre y progresista». De epitafio: «Dos versos, un cuaderno, un sacramento póstumo del mejor de los Machado, que nos dejó de noble testamento su cómo ser un andaluz honrado».

Entre el gentío, numerosos representantes de la llamada «casta»: Juanma Moreno siguió rompiendo con la tradición de Arenas de no acudir; Zoido; Antonio Sanz; Maeztu, defensor del Pueblo Andaluz, con muletas; Los del Río, cuya «Macarena» bailara Clinton; Diego Valderas, ex vicepresidente de Susana Díaz, y Juan Marín, portavoz de C’s en el Parlamento, unidos por el poderío capilar y como socios capitulares del PSOE en la Junta; los concejales Antonio Muñoz y Carmen Castreño; el ex presidente del Parlamento Torres Vela; o los consejeros de la Junta, entre ellos el actual vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, que al término del acto salió a fumar y a cuya pareja la Policía no dejaba volver a entrar, igual que a los concejales del pueblo de Manuel Carrasco. De los «anticasta» apenas se dejaron ver los diputados Begoña Gutiérrez y Moreno Yagüe. También, como cada 28F, «mucha, mucha Policía» –como cantó Sabina–, pendiente de la clásica manifestación a las puertas del Maestranza, que volvió a sacar en procesión a la «Santa Vagina».

Dentro del coliseo, hubo tiempo de levantar la bandera de la igualdad y, merecidamente, elevar a los altares a Alejandro Sanz, tanto por Susana Díaz –se barrunta nuevo Hijo Predilecto–, como por Sabina. Las condenas por botellas rotas en rostro de mujer son cosas del pasado, al punto que hasta la diputada y ex directora del IAM, Silvia Oñate, subrayó su talento. Parte del discurso de la presidenta sobre la importancia de los entes supramunicipales, en respuesta al pacto de Pedro Sánchez y Albert Rivera y la tentativa de supresión/cambio de nominación, debieron recordar a Sabina las que siempre ha dicho que fueron las últimas palabras de su padre -el comisario con el que se casó Adelita- en su lecho de muerte: “Ya quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales”.

La presentadora, Carmen Rodríguez, habló de un «progreso innegable» en Andalucía. Como la inercia en el autobús. Se recordó a Carlos Cano  un par de ocasiones, con los acordes de «La verdiblanca». En la antesala de las Medallas, la fiesta del PSOE a la que no invitaron a Chaves y Griñán, Escuredo, también presente ayer, se acordó de García Caparrós y señaló que «Blas Infante también era nuestro». Está al caer que se presente a Carlos Cano como socialista. «La rosa, por tener tantos significados, ya los ha perdido todos», señaló Umberto Eco. Sabina citó «El nombre de la rosa».« La barba es un hecho semiótico que permite distinguir un capuchino de un dominico», decía su autor. En el estrado había un jesuita y periodista –doble devoción y clausura–, Jaime Loring, que aguantaba para no dormitar durante el discurso, rojo en la vestimenta, de la presidenta. Israel Galván, zapatos verdes, demostró que los bailaores se mueven distinto hasta para recoger un premio. Los de IU, con Centella desprovisto ya de la luz del Congreso, esperaban a la viuda de Marcelino Camacho, Josefina Samper, que recogió el galardón con los brazos en alto, para hacerse fotos en plan «Beliebers». Pilar del Río abrazó la medalla. Susana Díaz entregó el premio a los andaluces más mediáticos entre los citados y Juan de Dios Mellado, Gracia Rodríguez, Migasa, Manuel Carrasco y María Luisa Escribano, mientras Canal Sur retransmitía con inverso entusiasmo que ante el encargo de televisar una comisión de investigación.  Al penúltimo que abrazó Díaz, tras el himno de Andalucía de Dorantes y Arcángel,  fue a un muchacho con síndrome down, días después de tumbar en el Parlamento una ley que garantice la atención temprana en Andalucía. «Siete crisantemos», que cantó Sabina, junto al Palacio de San Telmo.

 

“Ochéntame otra vez”

Reza el «Volver» que inmortalizó Gardel que «20 años no es nada». «Febril la mirada» se presentó el PSOE de Andalucía, en el Casino de la Exposición de Sevilla, donde se realizó el histórico recuento a pizarra y tiza tras el referéndum del 28F, actual enclave del Festival de Cine Europeo. Cuando el guion de un velatorio parecía escrito tras el 20D, con las mismas, sirviéndose del cruce de efemérides, las reivindicaciones patrias y los pactos varios, Susana Díaz, con perfil de tanguista fiero, aprovechó los fastos para una suerte de bodas de coral –35 años, más uno en este caso– de la autonomía. Emulando a los Globos de Oro como preludio de los Oscar, que coinciden en fecha con el Día de Andalucía, la fiesta andalucista del PSOE, BSO de David DeMaría, fue un preludio de las Medallas de la Junta en el que se obviaron dos décadas de Gobierno de Chaves y Griñán, a los que la presidenta apenas nominó de pasada. Como intérpretes de color (de color negro, se entiende) en los premios de Hollywood. Los en otros tiempos actores principales Manuel Chaves y Pepe Griñán permanecen ocultos, como los meteoritos de la Antártida que guardan secretos del sistema solar, en el argumentario socialista, de los ERE a esta parte. Susana Díaz reivindicó la figura de Rafael Escuredo –con cuyo carisma se la ha comparado durante las campañas electorales– y de José Rodríguez de la Borbolla, Pepote para los presentes. La presidenta andaluza se presentó como garante de la igualdad de todos los españoles en la encrucijada política española.

El PSOE presentó a Escuredo y De la Borbolla como representantes de la experiencia de los primeros pobladores, como la memoria de los primeros hombres que fueron juntos a por la autonomía plena igual que a la conquista de la Antártida. «Quien llega al partido socialista es por el amor a una tierra», señaló Susana Díaz, en contraposición a los nuevos políticos «del odio». La presidenta andaluza defendió que «la igualdad es compatible con las singularidades» y se refirió «a los fenicios», «los emperadores de Roma», la apertura por parte de los andaluces «de Despeñaperros a los Reyes Católicos», «vimos irse llorando a un mulsulmán como Boabdil», «por el Guadalquivir llegaba el oro de América»… «Pero no queremos privilegios frente a otros. Eso es ser socialista», defendió. La corrupción fue la gran ausente del discurso de Susana Díaz. Se centró en la historia pero obvió los últimos 20 años, aunque sí mencionó el paro. Habló de «la tierra de las diez universidades públicas, los doce parques tecnológicos», la comunidad donde los cirujanos «operan mientras el paciente toca el saxo». «Cómo que no ha merecido la pena», cuestionó. «Andalucía no quiere ser como la que más –en referencia al discurso del desaparecido diputado de Podemos José Luis Serrano– sino que todas seamos más, que todos vivamos mejor», señaló. «Que cada uno se tome el café como quiera», defendió antes de alertar de los que quieren «unos españoles de primera y otros de segunda». «Siempre que se ha dividido, los andaluces hemos quedado en el vagón de los de segunda. Andalucía necesita cuanto antes un Gobierno sensible, sólido, que garantice los derechos a las personas, que diga que no a los que quieren dejar como papel mojado la Constitución, sensible como Pedro Sánchez», indicó. «También necesita Andalucía no seguir atrapados entre trileros, que llevan en su ADN el egoísmo y entienden la política desde el odio y el rencor», dijo. «Tenemos que saber estar a la altura. Este país necesita el ser andaluz», destacó Díaz. La secretaria general del PSOE-A señaló que «se pueden cambiar los estatutos, las leyes y hasta la Constitución, pero cada vez que asomen la desigualdad y los privilegios de unos frente a otros tendremos que poner sobre la mesa aquel 28F por el que luchó en Andalucía».

El ex alcalde de Huelva, Juan Ceada, se refirió como firmante del Pacto de Antequera, a la «igualdad y unidad». «Andalucía será el mayor aliado de Pedro Sánchez por la igualdad de los pueblos de España», dijo. También intervinieron el alcalde más novel de Andalucía, Rodrigo Rodríguez, de Cañada del Rosal, y la parlamentaria más joven, María Márquez. «Yo siempre he pasado el Día de Andalucía tomando pan con aceite y tocando el himno en la flauta», señaló. Proactivos, resilientes y asertivos. Emponderados con sinergia. Los cachorros del partido.

De la Borbolla, al que la maestra de ceremonias, Mercedes de Pablos, comparó con «el General Caster, que tanto te gusta», dio las gracias a Susana Díaz «por haberme convidado para este acto, esto es muy importante para mí». De la Borbolla destacó que «el 28F de 1980 ha sido el único día de la historia de España en que un único pueblo de España consiguió la única victoria contra los poderes centrales de España». «Otros pueblos se han enfrentado pero desde fuera de los marco legales. Nosotros ganamos. Con un modelo inclusivo, igualitario», señaló, para reivindicar la figura de Plácido Fernández Viagas. Sobre la actual encrucijada territorial, De la Borbolla hizo hincapié en que «lo importante es la financiación, las chorreras importan menos». «Andalucía como la que más, no. Y el resto qué. No ‘‘café para todos’’. El café no da de comer. No alimenta. Lo que hace falta es huevo frito con patatas y con embutido para todos. El embutido, el que cada territorio quiera, a ser posible», manifestó antes de acabar citando la Semana Santa: «To’s por iguá’, valientes».

Escuredo recordó la figura de García Caparrós, de Fernández Viagas –«el primero que levantó la voz para hablar de Andalucía»–, de Blas Infante, «porque también es nuestro». «En Almería también se ganó el referéndum», defendió, recordando que «votaron los muertos y los vivos tenían dificultades». «Sin Pepote –Borbolla– no hubiera habido Pacto de Antequera. Te mereces un homenaje», recordó. «Si tras 36 años gobernamos Andalucía es porque hicimos algo que quería el pueblo: salud, educación, políticas sociales». «Una criatura se quedaba en el paro y no tenía para comer», señaló, y el fantasma de Javier Guerrero se vislumbró en los subconscientes. Sobre Cataluña, explicó que «cuando el Estado hace aguas y la crisis ha masacrado, entonces es cuando vienen a morder los tobillos porque los ven frágiles». «Susana, te toca buscar políticas de unidad, al servicio del legado del 28F, te toca levantar una vez más tu voz, con responsabilidad, con un federalismo que integre en un proyecto común. Advierte a quien te quiera oír, que este pueblo una vez se puso en pie y se puso a caminar y si es necesario otra vez nos pondremos en pie para defender la unidad, la igualdad», señaló Escuredo a la líder andaluza, homenajeando veladamente en un mediodía ochentero, en relación a los pactos de Pedro Sánchez, a uno de los mitos de la década o cuando Lola Flores dijo sobre el escenario, ya asfixiada por Hacienda -que entonces aún éramos todos-, aquello de «pero el pendiente, Íñigo, no lo quiero perder». O lo que es lo mismo (pero no es igual), como una plegaria: Susana Díaz, “ochéntame otra vez”.

“Los Beatles” y los siete enanitos, de fiesta “new age” en un velódromo

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Fotografía de Ke-Imagen.

Las personas tienen un reloj biológico y sufren por los cambios horarios. Las células también calculan el tiempo y pueden sincronizarse para realizar acciones. Algo así como Felipe González y Alfonso Guerra 19 años después –aclaran en el autobús de campaña socialista; no desde las elecciones del 96, como se venía cifrando– de su último mitin juntos, ayer, en el velódromo de Dos Hermanas, bastión del PSOE, «mancillado» por los populares en 2010, con casi 30.000 simpatizantes en las gradas.

Cualquier tiempo pasado fue anterior. Si se miran las encuestas del CIS, puede asegurarse que también mejor. Sea como fuere, los protagonistas de «Parque Jurásico 4: regreso al pasado», según comentó el secretario regional del PP, Antonio Sanz, en Twitter, se bastaron, se sobraron, para empequeñecer la figura del candidato Rubalcaba sobre el escenario. «Es muy complicado cantar después de Camarón», dijo en referencia a un mitin anterior. «Hoy me habéis puesto a los Beatles», comentó Rubalcaba. «Son dos insustituibles, muy difíciles de superar. Pero lo que es insuperable es su hoja de servicios», continuó. A partir de ahí –y antes, Basilia Sanz, Susana Díaz, Pepe Griñán, Guerra y el propio Felipe– una serie de propuestas (pedirle cuentas a los bancos, liderazgo y autonomía de la política frente a los mercados, la dación como forma de pago…) que estos años han sido rechazadas en el Congreso por el mismo PSOE, por lo que el discurso, aparte de suscitar la euforia y la llamada «fuerza del sur», tiene la credibilidad de los siete enanitos en una fiesta «new age».

En todo organismo existen células que van a su bola. Ese papel adopta Guerra en el PSOE. El del barquero que suelta sentencias. «Amarga la verdad y quiero echarla de la boca». «Rajoy tiene prisa para seguir durmiendo la siesta, pero en la Moncloa». «Es la primera campaña sin Eta, y nadie habla de eso. No soportan que haya derrotado a Eta un Gobierno socialista». «Socialismo es que nadie tenga tanto como para poner de rodillas a alguien y que nadie tenga tan poco como para sentir la humillación de ponerse de rodillas». Guerra alzando los brazos, cual Júpiter blandiendo el rayo, llamando «mafiosos» a los distintos elementos del sistema financiero, y el velódromo de Dos Hermanas aplaudiendo en pie.

Griñán y González son más de hablar de Grecia y de sus libros. Cosas de estadistas. «Es la primera vez que me ven leyendo un papel en un mitin», dijo el ex presidente, mientras recitaba la receta contra la crisis «que presenté en Europa hace más de dos años». Si se la pasó a Zapatero –a quien por cierto, nadie citó–, se ve que tampoco le tuvo muy en cuenta. El innombrable apenas fue invocado por Griñán en un lapsus: «El sur va a empujar a Zapa… Rubalcaba hacia el futuro». El auditorio, con cintura y tablas, fajado en mítines, coreó «Rubalcaba, presidente».

El PSOE optó, hace tiempo y en directo desde el Congreso, por la apoptosis. El suicidio celular. Zapatero se vio en la tesitura de condenar al partido, y a él mismo, al fracaso, virando sus políticas a la derecha al dictado de los mercados, o dejar el país a la deriva del rescate financiero. De la apoptosis a la metástasis apenas hay un paso. La campaña dibuja un candidato con el sambenito de gen improductivo, Rubalcaba, en tanto ha sido copartícipe –si suyo es el éxito de acabar con Eta, como defendieron Guerra y González, suyos son los cinco millones de parados– del Gobierno ZP. Y otro –bipartidismo manda–, Rajoy, que se presenta con vocación de cianobacteria, promotor de cambios. Puede que el bastión de Dos Hermanas pase a ser para el PSOE como Granada para Boabdil. Seguramente, también habrá lágrimas. «La fuerza del sur». La «vieja guardia». El mitin más multitudinario. Dos Hermanas, último reducto socialista. Sarajevo también era un punto pequeño y cambió el mapa de Europa. Felipe –en el velódromo, «más corre el mastín que el galgo»– se arriesgó a hacer un pronóstico de las autonómicas, no de las generales. «En marzo cumpliré 70 años y si no ganamos en Andalucía, me retiro a Honolulu». Lo bonito del pálpito ganador es que sólo se nota tras haber ganado. «All you need is love», y millones de votos.

Me colé en una fiesta (no puedo vivir sin ti)

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Yo llegué tarde. A este oficio que se extingue y a esta raza de intemperies que es el periodismo. Me colé en la fiesta, en el oficio – preguntándome mil y una veces “qué carajo hago aquí, con lo tranquilo que estaría si le hubiera hecho caso a mi madre y hubiera estudiado magisterio”- y me colé en el “diario que siempre has querido”. El mismo periódico que al que más y al que menos no le devolvió el cariño que le profesó. Quizás, por eso, lo queremos tanto. Y porque, el que más y el que menos, literalmente, lo ha parido de las entrañas, que es donde decían los griegos que está el alma. (Para las cuentas, los números y los contratos, están los buitres con sus largos apellidos y sus cortas miras, ésos que poco o nada saben del cariño y la pasión y subsisten con sucedáneos). Cuando llegamos, llevábamos los años. Ahora, los años nos llevan a nosotros. Al que más y al que menos. Esperando, en palabras de Santa Teresa, “una muerte tan escondida que no te sienta morir”, con la frase, que es oración, de Ernesto Hemingway tatuada en el brazo izquierdo: “El periodismo es la profesión más bonita del mundo… si se deja a tiempo”. Y ahí seguimos. El que más y el que menos. Con dos cojones.

En Rioja 13 aprendimos que los discos de vinilo son como las medias de encaje, que un escote de lunares, y un lunar en un escote, es más sensual que un desnudo integral, que el maltrato y el dejar sin comer quizá le funcionara a Carlos V para que Tiziano pintara, pero no casa con el oficio de contar las verdades y las mentiras del barquero. Y muchas cosas más. Y aprendiendo, nos hicimos libres. Porque libre es quien no espera recompensas. Aprendimos que “los elefantes pueden reconocerse a sí mismos ante el espejo” y esto podría explicarlo mejor Alfonso Pedrosa o Ismael Gaona en una página de ciencia y escribirlo infinitamente mejor el maestro Correal. Los elefantes pueden reconocerse a sí mismos ante el espejo y los sevillanos no saben reconocerse fuera del espejo de las fiestas de la primavera. Es así. Guste o no. Ombliguismo. Nepotismo. Sevilla tiene un color especial. Narciso ante su reflejo en el río. El tiempo detenido en esta ciudad vieja y cínica, arrogante, intacta. Y nosotros, lo contamos, junto a los sucesos, los devaneos políticos, el horóscopo, la pasarela, el Patín Macarena y el Cristo de los Gitanos. El trabajo y las páginas manchadas hasta la madrugada, probablemente, son intrascendentes. Las horas vividas son trascendentes. Son nuestra vida, oiga.

Dice la ciencia que hacen falta mil siglos para borrar el rastro humano de la faz de la tierra. Sólo hace falta una reunión intergeneracional de plumillas para recordar el rastro inherente de Rioja 13. El presente era –espero que siga siendo- tan poderoso en esa redacción que el pasado se ha perdido. Pero el pasado se pierde sin olvidarse. Y el viernes 12 de marzo, resaca de la efeméride del 11-M, el día en que el gruñón de Griñán sucedió al faraón Chaves y en que Miguel Carcaño nos retuvo 14 horas en los juzgados, tal día como el que nació Jesús Gil y Javier Clemente y murieron Tirso de Molina y Miguel Delibes, el día de San Inocencio y San Jerónimo y San Maximiliano, nos juntamos unos pocos (y otros pocos que faltaron: Barea, Floro, Conradi…) y comprendimos que “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos” para rememorar un tiempo hermoso como una niñez perdida.

Comprendimos que “no somos los mismos”, pero somos iguales, que no es lo mismo, pero es igual. Como si nos hubiéramos quedado anclados en una edad de siete días para siempre, como el Peter Pan de Bury, pero sabiendo, como íntimamente sabemos, que las personas que inspiraron el cuento, los niños perdidos de Peter Pan, sufrieron mil y una desgracias que ya las quisiera el Pérez Ávila para las páginas de sucesos. Sabiendo que la verdadera tragedia es la vida. Por eso, una noche, hasta la madrugada, nos reímos y nos abrazamos, porque el sarcasmo es la mejor forma de asumir la derrota. Aquello de Roberto Bolaño en “Putas asesinas” –que tanto le gusta al Camero, con sus dos metros de periodista pata negra- de “acercarse o alejarse del infierno. A eso se reduce todo. He hecho los mejores regalos de cumpleaños. He financiado proyectos faraónicos. He abierto los ojos en la oscuridad”. La otra noche, la oscuridad sirvió de sala para la proyección de las vivencias de la gente que está viva, que es la que siente, que la pasión es la brújula más sensata que tenemos.

Los que parecían hostiles pero sólo eran faltones y lenguaraces siguen pareciendo hostiles pero sólo son faltones y lenguaraces. Los que parecen inabarcables siguen pareciendo inmensos, pero, en las distancias cortas, resultan ser unos niños grandes con una triada capitolina personal –renault, nokia, ducados- y los últimos especímenes de los buenos tiempos del periodismo, de cuando las noticias se escribían con un cigarro en los labios y un gin tonic en la mano. Los que tiran de nobleza siguen siendo humildes, aunque lleven a Lampedusa dentro, y desbordando vocación, así se recorran el planeta de cabo a rabo buscando andaluces por el mundo, o sean el vivo ejemplo de que se puede ser jefe sin ser un inepto, trabajando el periodismo cada día y no inventando el toreo desde el tendido, como hacen los que no tienen huevos de arremangarse ni cojones y estilo para coger el capote. (Po’ agarra). Los ganadores –superorganización- lo son porque saben que de la derrota es de donde nacen las verdaderas victorias. “…Manque pierda”. Está el que sabe, como Camilo José Cela, que “quien resiste, gana”. El que es capaz de dejar la dirección de un periódico porque le dio su palabra a una becaria. Los hay que siguen siendo monótonos como una cara de póker tratada con bótox. Y las hay que me quedé con las ganas de comentarles lo que Penélope Cruz o Leonor Watling se parecen a ellas. Penélope en Cierre y Leonor en Local, el sueño de todo plumilla.

Y entre todos, Fernando Matres, Mateo González, Juan de la Huerga, Samuel Silva, Luis Carlos Peris, Anita Ramos, Anita Velasco, María Rodríguez Aguilar, Paloma Jara, Antonio Acedo, Juan Llamas, Adrián González, Noelia Márquez, Peperoni Ruiz Garrido, Susana Marín, Sara Arguijo, Alejandro Martín, Carolina García, Juan Morilla, Juan Carlos Blanco, Ray Prados, Mar Gómez, Ana Fernández, Inma Carretero, Lorena García Arrabal, Juan Carlos Zambrano, Vanesa Valencia, Stella Benot, Patricia Godino, Eli García, Nolo Ruiz, Fernando San Basilio, Alfonso Beca, Ricardo Gamaza, Marta Rus, Pilar Peña, Javier Ruano, María José Guzmán, Ana Casado, Fátima Sigüenza, Marina Herrero, Tacho Rufino, Elsa Ferreira, Nuria Castaño, Ramón Ramos, Miguel Ángel Lasida, Luis Márquez, Marta Rodríguez, Nacho Iglesias, Pablo Beca, Carlos Navarro, Javi Gutiérrez, Ana Sánchez Ameneiro, Nieves Blasco, Paco Torres, Carlos Gámez, Cristina García, Begoña Rodz, Victoria Hidalgo, José Antonio de Lamadrid, María del Barco, Macarena Hevia, Jesús Ollero, Juan Rubio, Sandra Jara, Raquel Muñoz, Belén Vargas, Victoria Ramírez, Celia Cañada, Felivia Mejía, Carmen González, Diego Lozano, Rocío Cerezo, Pablo Jiménez, Javi Alonso, Jaime Martínez, María José Vázquez, Isa Campanario, Anita Silva, Inmita Izquierdo, David Estrada, Rodrigo Ponce de León, Javier Ciézar, Antonio Fuentes, Mary Esther Campusano, Tomás Monago, Alex Castillero, Mana Palomar, María Fernández Arenas, Chema Muñoz, Ana Castillo, Ángel Navarro, Penélope Nadia, Myriam Casín, Miguel Ángel Moreno, Héctor Rodríguez, Enrique Ballesteros Manzorro, Ana Garía Romero, Sergio Caro, Vanesa Solano, Nuria Frontado, Carmen Millán, Desirée Hernández, Alicia Lozano, Antonio Navarro Amuedo, Daniel Rosell, Inma Alonso, Manolo Ramos, Laura Salado, Erika López, Bea Colado, Marta Lara, Rodolfo Domínguez Petit, Patricia García, Antonio Chamorro, Mercedes García Ayuso, María Rivero, Rosa Llacer, Raquel Feria, Javier Mérida, Pepelu Martínez, Julio Jiménez Heras, Pilar López, Ana Chaves Reyes, Javier García, Fran Barquilla, Manuel Romero, Pepe Izquierdo, Ana Peña, Juan Luis de las Peñas, Juan Luis Pavón, Tamara Velázquez y muchos más que no estuvieron, como algunos de los nombrados y confirmados que no pudieron venir.

Las firmas con más o menos lustre, con más o menos sueños, de un diario con más de una década que a punto estuvo de derribar al coloso de las tres letras…pero ésa es otra historia que se resume en aquello que dijo Serra cuando el Betis ganó la Copa del Rey y se clasificó para la “ChampionsLigui”: “Será lo que quiera Donmanué”. Pues con el Diario, igual: “Será lo que quieran los corbatas”. Ahora mismo, una gran cantera para la competencia más directa y la metáfora perfecta de los tiempos que corren, como la bomba de neutrones: respeta las cosas, achicharra a las personas.

Del viaje lisérgico que emprendimos, nos queda la cautela, que es la elegancia del marino, la voz con radiaciones de nicotina, las botas gastadas por el tiempo, la franqueza del arponero, los espejos que nos traicionan la cara, la calma de un buda blanco y la mala hostia de los dioses griegos. Y nos queda una eterna tendencia a la resurrección, aunque nos bajemos de la esperanza como quien se baja de un caballo cansado, como si la esperanza fuera un caballo cansado.

Hay quien me repite que “los periodistas no somos nada, somos unos sacos de mierda engreídos, pretenciosos, pseudointelectuales pedantes que no aportamos absolutamente nada, sólo verborrea, palabrería hueca, mentiras y más mentiras, una tras otra, pero además desordenadas, embarulladas y repetidas, y nos creemos importantes porque unos cuantos incautos siguen comprando los periódicos como el pan de cada día y escuchan la radio como si fuera lluvia y encienden la televisión antes que ir al baño aunque estén a punto de cagarse porque necesitan creer estupideces para poder opinar (sobre opiniones de charlatanes)”. Hay quien dice que el resto de la sociedad produce cosas útiles: “puertas, tabiques, ventanas, cañerías, tubos, arreglan grifos, tapan agujeros, se juegan el tipo al borde del vacío, encima del tejado”, mientras nosotros tomamos “el sol tibio de una mañana” de marzo, bebemos “el café a cara de perro” y escuchamos “música” y cambiamos “el agua a la tortuga” y bajamos “a interesarnos por el horario y las tarifas de la piscina climatizada que hay justo enfrente” de la casa que arreglamos porque nos lo permite el sueldo que nos pagan “en el periódico de provincias al que vamos cada día a sentarnos ante un ordenador para corregir páginas de escaso interés, la mayoría hechas con la punta de la polla”, y eso después de habernos “levantado nada temprano, todo lo contrario, ya con el sol bien alto, y haber ido antes, tras el café y la ducha y la cagada matinal a reuniones, cargadas de mamoneo, hablando naderías, y en la que quienes participamos nos creemos importantes opinando de esto y de aquello y de lo otro sin puta idea de nada y haciéndolo sin ningún pudor, con nuestra pose de periodistas más que imitada, muy bien estudiada, para pasar en seguida, como si tal cosa, a cotillear, que es lo que más nos gusta, revolcarnos en nuestra propia mierda imposible de esconder en ningún envoltorio de sobreestima, contándonos y recontándonos anécdotas estúpidas protagonizadas por nosotros mismos, un mundo reducido a la primera persona, singular y plural, y nadie más, vociferando todos a la vez que nuestro pasado, presente y futuro es lo único que ocurre de importancia en varios miles de kilómetros a la redonda, porque no hay nada más, no hay otra cosa, sólo importa eso, un ombliguismo gigantesco, apestoso y nauseabundo, el nuestro, el de los periodistas, en un bla bla bla interminable, un empacho de palabras mal habladas y peor escritas mientras otros construyen casas, siembran alimentos, curan pulmones, limpian alcantarillas, lavan a ancianos, defienden a acusados, conducen autobuses, transportan mercancías, cuidan el ganado, talan árboles, apagan incendios, pescan en alta mar, tejen ropa, fabrican medicinas, cortan el pelo y barren las calles”.

Hay quien me dice eso, cargado de razón, y yo le recuerdo, cargado de sensación, que los periodistas tenemos la sana costumbre de perdernos y que, cuando nos encontramos, nos volvemos a perder. Le recuerdo que a nuestro alrededor, el mundo se cae en pedazos y que en los dos días que han pasado entre los dos ratos que he dedicado a escribir esto, se han muerto 50.000 personas de hambre. Personas tan buenas o tan malas como nosotros. Y, la verdad, sobre estas cosas, lo que más nos preocupa es llegar a fin de mes. Le digo que mañana hay un sol y, espero, vendrá la luna. A lo mejor, nuestras sobrinas nos sonríen e, incluso, hasta les arrancamos una sonrisa mientras echamos una carrera, que nos dejaremos ganar, para ver quién llega antes al cajón del chocolate. Y le reconozco que, efectivamente, los periodistas necesitamos un lazarillo y caminar más de la mano, porque, por defecto de fábrica, no sabemos seguir ni huir más que hacia delante. Adelante, siempre. Le reconozco que cuando uno vive caminando en el alambre, llega un momento en que se disfruta de la vista del vértigo. El entusiasmo, sí, es una grosería, con la que está cayendo. Pero es que los periodistas somos maleducados y malencarados y nos criamos leyendo a Tintín y a Spiderman. Nos lo creímos todo, y así nos va. Las quejas, por responsabilidad, las dejamos para los ratos en las barras de los bares, no para las fiestas de ex y actuales del Diario de Sevilla, y se olvidan rápido si la camarera desciende de la estirpe de las sirenas. Y le reconozco que todo esto que he escrito, efectivamente, es diez veces más tonto que la realidad. (Si es que existe una realidad). A ver si hay huevos de cambiarla. La realidad, digo. No hay que echar a la camarera porque no sea sirena. Nos vale también con que sea simpática. Lo cual, nos lleva al principio, a que no sé si el órgano crea la función o la función crea el órgano. A aquello de León Felipe: “En no sabiendo los oficios los haremos con respeto./ Para enterrar a los muertos como debemos/ cualquiera sirve, cualquiera…/ menos un sepulturero”. Y nos conduce al clíper.

Los barcos dejaron de crecer por la máquina de vapor, que trajo navíos lentos, insensibles al viento, con una tripulación menos exigente, como ha pasado con la artesanía, como ha pasado con el periodismo. Entonces, nació el clíper, la más bella y esbelta nave. Un «beau geste», diría un francés. Un «arrebato de dignidad», diría un castizo. «Por mis cojones», dicen en Sevilla. En la calle Dormitorio, ya se intuye el final de una estirpe, pero, mientras en Ginebra recrean el nacimiento de la vida en un acelerador de partículas, mientras los sesudos intelectuales dicen que el papel muere, en Sevilla, un grupo de plumillas del “diario que siempre has querido” -el que olvidó que no hay mayor patrimonio que el humano- brindamos en velado homenaje a Kierkegaard. “Pierde más quien pierde su pasión que quien se pierde por ella”. Salud.

PD: Y sí, los periodistas no hacemos casas, ni sembramos alimentos, ni curamos pulmones, ni limpiamos alcantarillas… Los periodistas contamos el mundo para que exista, porque las cosas sin nombre y sin crónica no existen, y, el que más y el que menos, lo cuenta para cambiarlo.

El soldado Ryan no tiene quien le escriba

Sevilla 02-05-2012 Debate de investidura del candidato a la Presidencia de la Junta Foto: Manuel Olmedo

Retrato de Viera con Zarrías de fondo. 
Foto: Manuel Olmedo.

El PSOE-A lanzó ayer dos ideas fuerza. No deja tirados a «los suyos» y «Chaves y Griñán son dos caballeros que se visten por los pies». Los socialistas andaluces han propuesto como los cinco representantes que le corresponden en el Senado a su secretario de Organización y diputado autonómico Juan Cornejo; el ex parlamentario andaluz José Caballos; y los ex consejeros Elena Víboras, Francisco Menacho y Mar Moreno, recién exculpada por el Tribunal Supremo en el «caso de los ERE». El PSOE premia a dos ex consejeros ahora sin cartera como Víboras y Menacho; y «rescata» a la ex presidenta del Parlamento, que repetirá en el Senado.

Mario Cornejo defendió la trayectoria, la valía, la formación y las cualidades humanas y personales de Mar Moreno. Habló del «respeto» de los compañeros y aseguró que no hay ningún motivo para que la ex diputada, a la que se buscó abrigo en la Cámara Baja para conservar el aforamiento, no siga siendo senadora. La dirección del PSOE-A defendió la «honestidad y honradez» de los ex presidentes Chaves y Griñán, negando que el «caso ERE» tenga como base una «red clientelar». «El PSOE cumple con sus compromisos y con su palabra y ahora también lo va a cumplir», señaló. Los «dos caballeros que se visten por los pies» –Chaves y Griñán– son, además, «dos grandes personas» y «en ningún momento se les acusa de haberse llevado ni un solo euro». Ninguno llegó a la política con intención de «aprovecharse o enriquecerse». En cualquier caso, oficialmente no consta que Ferraz les vaya a pagar la defensa. «Enemigo a las puertas».

En relación a Viera, Cornejo lamentó su decisión de no dejar el escaño tras abandonar la militancia socialista «después de 30 años en el PSOE». «Un mal final para un político acabar como un tránsfuga para los meses que quedan», añadió. De las dos ideas fuerzas lanzadas por el PSOE andaluz subyace una tercera implícita. Si Griñán y Chaves «son dos caballeros que se visten por los pies», en contraposición, Viera, al no renunciar a su acta en el Congreso, no atesora esta dignidad, no se viste por los pies, no es un caballero o todo a un tiempo. En su condición de ciudadano romano, San Pablo fue degollado con una espada por Nerón en lugar de ser crucificado. Como aforado, Viera –versión oficial del PSOE– prefiere el oprobio de su propio partido a la posibilidad de comparecer ante la jueza Alaya. Viera, bajo el signo de Hernán Cortés, cuyos restos ni son ni se espera que sean visitados por los Reyes de España a su paso por México. Escondido y olvidado en una iglesia cerrada en el país azteca y, pese a todo, conquistador y artífice de una de las mayores (y más sangrientas) gestas de la historia. No está bien visto reconocer la valía y los servicios prestados al Imperio (español o socialista). El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, pidió ayer «perdón» por la «deslealtad» del ex consejero de Empleo y ex secretario general de los socialistas en Sevilla. «Pido perdón a los ciudadanos porque este señor –el término que usó Susana Díaz emulando a Carlos Floriano con Bárcenas– ha sido elegido diputado con las siglas del PSOE. Viera ha traicionado la confianza de los militantes y pido perdón por el mal ejemplo», dijo.

Viera señaló en la Ser que al no renunciar al acta usa su derecho al aforamiento «porque durante cuatro años he recibido a través de los medios, por filtraciones de los autos y atestados de la Guardia Civil y la Policía, que yo jugaba un papel esencial en las ayudas de la Sierra Norte de Sevilla». Según Viera –que cobra 4.636 euros al mes, no ha presentado ni una iniciativa en el Congreso y tiempo atrás aseguró que el aforamiento le perjudicaba–, ante el TS «es la primera vez» que ha podido defenderse. El ex presidente del IFA dijo no temer «al juzgado de Instrucción 6 ni a ningún otro». Defendió que es «un señor» y recordó que Susana Díaz trabajó en el PSOE de Sevilla con él «seis años» y le enseñó «a ser una persona leal y democrática, orgánica, institucional y personalmente». «He sido un buen socialista, he puesto capacidad y honradez al servicio de los ciudadanos y en este momento de despedida esa tristeza me embarga y me llevo esa amargura». El soldado Ryan no tiene quien le salve ni quien le escriba. Se escucha en la grabación del «caso Mercasevilla» que desembocó en la causa de los ERE: «La Junta ayuda a quien le ayuda».

“El tiempo es un círculo plano”, también en la Junta de Andalucía

«El tiempo es un círculo plano. Todo lo que hemos hecho y todo lo que haremos lo repetiremos una y otra vez». La filosofía existencial de Rust Cohle (pergeñada por Nic Pizzolatto en «True Detective») engarza con la Administración andaluza. En la era de la información, cuando Google deviene en Oráculo de Delfos, la hemeroteca ejerce como Ministerio Público de la memoria. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, anunció que el Consejo de Gobierno aprobará hoy el inicio de la tramitación de la Ley de Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público Andaluz, que «blindará» la salud como «un derecho» ciudadano y una «obligación» de los responsables públicos. Se trata de una norma que ya esbozó Griñán en su discurso de investidura de mayo de 2012 y que en junio de ese mismo año era promovida por la entonces consejera de Salud y Bienestar Social María Jesús Montero, bajo la premisa de que el actual modelo es un «logro ciudadano seriamente amenazado». Del paquete de 28 leyes anunciado desde 2012 por el Ejecutivo socialista en coalición con IU, sería la tercera ley que se tramita. A una por año. Las dos anteriores son la de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales, con discrepancias sobre su cumplimiento, y la de transparencia, con un portal web a medio construir. En total, desde 2012, la Junta ha aprobado 16 leyes y reformas normativas, Presupuesto incluido.

Durante su visita al Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), Susana Díaz recordó que ya anunció que en este nuevo tiempo la salud iba a tener «un papel preponderante». Esta norma fue una de las promesas de la campaña socialista para las autonómicas. Díaz defendió que es necesario reforzar la Atención Primaria y la red de hospitales públicos, y apostar de manera «firme» por la investigación. «No dejaremos a la especulación la salud de las personas», recalcó la presidenta, añadiendo otra de las promesas de su campaña: el «retorno del talento» para que los jóvenes investigadores desarrollen su tarea en la red sanitaria pública andaluza. «Hay que apostar por la investigación, que va a ser uno de los pilares, la ‘joya’, en esta etapa», destacó. La Junta, añadió, va a «poner recursos y medios para que Andalucía siga siendo vanguardia, un referente nacional en investigación biomédica y en la aplicación de la misma a los pacientes».

La presidenta andaluza defendió que «apostar por la investigación es apostar por el futuro de la salud pública», destacando la investigación «de excelencia» que se realiza en el Instituto de Biomedicina de Sevilla –el cual ha permitido el nacimiento de 55 bebés libres de enfermedad hereditaria–, que cuenta con otras 800 personas adscritas a los grupos de investigación. Susana Díaz insistió en que la salud «va a tener un papel preponderante en Andalucía» y explicó que «para apostar por la salud hay que apostar por la investigación». «Vamos a poner recursos para que Andalucía siga estando a la vanguardia y siendo pionera, un referente nacional», incluso fuera de nuestras fronteras, en investigación biomédica y su aplicación a todos los pacientes, señaló.

En 2012, María Jesús Montero hablaba en similares términos de la Ley de Garantías y Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público. Se trataba de uno de los objetivos de la IX Legislatura que se retoma en la X. «Se trata de seguir avanzando en la consolidación de derechos de nueva generación, en la calidad y excelencia de los servicios públicos pero sin dejarnos arrebatar ni un palmo de lo conseguido hasta el momento; estableciendo las defensas para proteger al sistema público de los embates neoliberales que se ciernen sobre él, ahora más que nunca», explicaba en 2012 la ahora consejera de Hacienda. Entonces, también se anunció la elaboración de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Sanitaria, la Ley de Renta Básica, una norma para regular la Objeción de Conciencia, la actualización de la Ley de Atención a las Personas con Discapacidad, la Ley de Derechos y Atención al Menor y la Ley de Servicios de Andalucía. Desde su anuncio, tras la sustitución de Chaves por Griñán, se ha producido el relevo del segundo por Susana Díaz dentro de un Gobierno bipartito, la ruptura del Ejecutivo, unos comicios autonómicos adelantados y más de 80 días de parálisis ante la negativa de los grupos parlamentarios a investir a la candidata electa. En este periodo de tiempo, el bagaje es de una treintena de decretos –entre los que sobresale el «antidesahucios» tumbado por la Justicia– y dos leyes del pacto de Gobierno con IU –las citadas de Libertad Sexual y Transparencia– . Podemos, precisamente, va a trasladar al Parlamento las peticiones del colectivo transexual por el «incumplimiento» de la ley andaluza. La Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) ha alertado de la falta de cumplimiento de la ley integral para la no discriminación por motivos de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales, aprobada, eterno retorno, hace un año.