José Tomás tiene un misterio y Juan Ignacio Zoido, un ministerio

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Antonio Sanz observa casi de reojo y colocados en diagonal al ministro Zoido, Juanma Moreno y Javier Arenas. El de la derecha, aunque pudiera tener un aire, no es Clark Kent, es Ricardo Tarno. Foto de Ke-Imagen.

«Porque resistimos, conquistamos» es una frase del explorador Schackleton. A diferencia de la Antártida, con patrias múltiples, en el tricentésimo noveno día del año del calendario gregoriano, 310º este año al ser bisiesto, dos días después del anuncio mariano (Rajoy), ayer, todo el mundo reivindicó la procedencia de Zoido: el PP de Sevilla. «Allá donde esté, estará siempre Sevilla. Mi familia es la del PP, en especial de Sevilla», señaló en la Harinera, museo del pan de Alcalá de Guadaíra. El titular de Interior, que por la tarde acudió a la misa del Gran Poder, se estrenó con la detención del jefe de ETA debajo del brazo. Dicen que José Tomás tiene un misterio y Juan Ignacio Zoido, un Ministerio.

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Susana, “tengo que hacerte una autocrítica”

La portavoz de Podemos, Teresa Rodríguez, en un intento de no pasarse de frenada –como se le achacó en el último Pleno, cuando habló de que «el cortijo apesta»–, utilizó Doñana «como metáfora» de la región. También pidió «la Medalla de Andalucía para los bosques andaluces». «Me cansa el morbo del duelo con usted», señaló a Susana Díaz, que no se salió del contraataque preestablecido en su guion. Sigue leyendo

Golpe en la Mesa (del Parlamento)

Blindaje socialista, con tres secretarios provinciales con máxima afinidad a Susana Díaz, y mínima representación para el PP, que anuncia un recurso ante el Constitucional. Los socialistas, en nombre de la «pluralidad» y el reglamento, quitan un miembro en la Mesa al PP. En el año 73 los judíos para defender la fortaleza de Masada se suicidaron por no entregársela a Roma. En la conformación de la Mesa del Parlamento, X Legislatura, el consenso murió antes de nacer. El 22M dejó un reparto de escaños que convertía la Cámara en un polvorín en el que, parafraseando a «House of Cards», (casi) todos portan una cerilla. En el minuto cero, el consenso estalló por los aires. A las 10:00, el portavoz socialista Mario Jiménez se reunía con los populares Loles López y Carlos Rojas en una representación pública del intento de alcanzar un acuerdo para conformar la Mesa. Pese a los amagos de reeditar una pinza hasta la noche anterior, PP, Podemos, Ciudadanos e IU, por acción u omisión, facilitaron, una vez más, que el PSOE impusiera su criterio, y su mayoría. Ayer, todas las formaciones negaron los movimientos. Lo demás quedó en ruido. De sables, pero ruido al fin y al cabo. El PSOE impone tres miembros en la Mesa y el PP, con 33 diputados, obtiene la misma representación que IU con cinco escaños.

La Mesa del Parlamento cuenta con tres secretarios provinciales del PSOE: Juan Pedro Durán, de Córdoba, como presidente; Teresa Jiménez, de Granada, como vicepresidenta; y Verónica Pérez, de Sevilla, como secretaria. Completan el órgano, la popular Esperanza Oña, como vicepresidenta segunda; Juan Moreno Yagüe, de Podemos, como vicepresidente tercero; y José Antonio Castro (IU) y Julio Díaz Robledo (C’s), como secretarios. A las 12:05 arrancó la sesión. Ampliar la mesa manteniendo la misma retribución a repartir entre un miembro más, lo que podría dictar el sentido común, aseguraron que no es compatible con el Reglamento. Cuando en México’86 Butragueño marcó cuatro goles a Bélgica, Luis Pizarro ya era diputado en la Cámara. Entonces, dijo, «no soñaba ser presidente de edad en la X Legislatura». Pizarro, en un discurso inusual por su corte político que anticipaba lo que se avecinaba, «habló de un Parlamento más plural pero con igual legitimidad». Pizarro dibujó «un horizonte claro: el interés general», que en Andalucía tiende a confundirse con el interés del PSOE. El Parlamento, dijo, «es la garantía de la centralidad política». 33 años después, siguen los mismos retos y desafíos que otras comunidades autónomas que estaban por encima también tienen». «Históricamente ha habido grandes controversias en el Parlamento, diferentes enfoques», para acabar con «tres palabras: diálogo, negociación, acuerdo», que «serán claves».

Toda las elecciones se produjeron en segunda vuelta. El PSOE propuso a Durán como presidente de la Cámara y el PP a Manuel Andrés González. El resto de grupos, a nadie. Cada formación votó a los suyos y el resto en blanco. Para la vicepresidencia, el PSOE presentó a Teresa Jiménez; PP, a Oña y Podemos a Juan Moreno Yagüe. C’s e IU no presentaron a nadie y se abstuvieron. Cada formación volvió a votar a los suyos. La endogamia, versión parlamentaria.

La necesidad de paridad hizo que los grupos presentaran como secretarios a Verónica Pérez (PSOE), Patricia del Pozo (PP), Julio Díaz Robledo por C’s y José Antonio Castro por IU. Cada formación se votó a sí misma, pero la obligatoriedad de que todos los grupos tengan miembro en la mesa dejó fuera a Del Pozo, del PP, con 33 votos, a favor de Castro, de IU, con 5 votos. Entonces, el portavoz popular Carlos Rojas rompió: «Ha pedido diálogo en su discurso», recordó a Pizarro. «Deje que termine. Vamos a terminar bien. Señoría, cumplan el Reglamento que votaron en diciembre. A cuenta de qué pide la palabra», contestó el presidente de la Mesa de Edad. Rojas apeló al artículo 78.3.2.4.1. y al 29.2. «Pido la palabra». El consiguiente lapsus de Pizarro resultó significativo, dada la inestabilidad tras el adelanto electoral: «Nos queda poco tiempo para terminar esta legislatura. Sesión, perdón». «Hemos quedado segundos», recordó Rojas. «¿Por qué los votos no valen? Usted no tiene competencia para interpretar el reglamento. Preside esta sesión, no es el presidente de la Cámara», dijo Rojas citando el artículo 29.2. «¿En base a qué dejan fuera a más de un millón de andaluces? Desalojan al PP. Es un ilícito perseguible. Usted no representa al PSOE, representa a todo el Parlamento, no manche esta institución, señor Pizarro. Apelo al artículo 34 y 35. A la proporción: ¿33 diputados es lo mismo que cinco? Nadie lo va a entender. Si lo censuran, iremos la Tribunal Constitucional por este despropósito, este atropello. Es un ataque a la Constitución. No negamos la representación de todos los grupos pero sin hurtar a otro grupo. Deponga su actitud, no acabe de esta menara su carrera», instó Rojas a Pizarro, acusándole de «robar los votos de las urnas». «En nombre de la democracia, convoque al diálogo».

Pizarro aseguró que es un presidente de edad «flexible», permietiendo «que cite artículos que no se corresponden». El diputado socialista recordó que «el Reglamento no establece proporcionalidad en la Mesa sino que todos los grupos tengan un miembro. Se trata, además, del único Parlamento de España que garantiza esta pluralidad. El PP está representando y todos los grupos, la paridad también. Tienen derecho a sus recursos, pero la propuesta es la referida», contestó Pizarro. Rojas invocó al artículo 78.2. Pizarro recordó: «Yo presido el Parlamento El único desorden de la Cámara lo plantea usted». «Invoco al letrado del Parlamento», señaló Rojas. «No le voy a dar la palabra», dijo Pizarro, como tampoco se la dio a la diputada afectada, Patricia del Pozo. «La voy a llamar al orden». A las 14:02 estaba constituida la mesa. Los nuevos grupos ya conocen que la Mesa no es un sistema como el SIRI, que contesta preguntas, sino que puede ejecutar órdenes. «Quien siembra vientos recoge tempestades», se barruntaba en el ambiente. El PSOE, después de tres décadas gobernando, conoce los entresijos del vendaval para crear una central eólica. El Legislativo quedó constituido con la dialéctica de los cañones, falta el Ejecutivo, para el que tampoco hay consenso; por más que en los últimos tiempos el poder con más presencia en Andalucía sea el Judicial.

“Localización, localización, localización”

El aparato de Podemos atenúa los límites. La secretaria de Coordinación ejecutiva, Ángela Ballester, aseguró ayer que «no hay líneas rojas» en la negociación para la investidura de Susana Díaz. Lo que hay sobre la mesa, dice, son propuestas de «higiene democrática». Las dimisiones de Chaves y Griñán más que una obligación para sentarse a negociar –como se dijo antes del 22M– ya «no son condiciones, son propuestas y estamos abiertos al diálogo». En las guerras, también en las electorales, la primera víctima tiende a ser la verdad. Para la líder regional Teresa Rodríguez –que se apresuró a responder vía Twitter: «No facilitaremos un Gobierno que vaya en contra de los andaluces. Éstas son nuestras tres condiciones para dialogar»–, las medidas que trasladó a Susana Díaz para posibilitar su investidura son condiciones «necesarias» e «imprescindibles» para dialogar, aseguraron fuentes de su equipo. El tono de cercanía de la dirección nacional también es radicalmente diferente. «Si se aceptan estas propuestas razonables se vota que sí y si no se aceptan, se vota que no», señaló Rodríguez, con orgullo de reino taifa, tras su entrevista con Susana Díaz.
Según Ballester, que forma parte del aparato nacional de Podemos, la pelota «está en el tejado de Susana Díaz» después de que en su reunión con Teresa Rodríguez en San Telmo, la líder regional de la formación morada le expusiera como requisitos para sentarse a hablar la dimisión de los ex presidentes andaluces, que no haya desahucios sin alternativa y el recorte de altos cargos. Desde que acabaron las elecciones, la delicadeza a la hora de referirse un partido a otro ha florecido, una vez pasada la guerrilla electoral. Según la cúpula de Podemos, la formación en este momento no se posiciona en el sí, el no o la abstención para la investidura. Ballester reiteró que no negociarán sobre la base de «sillones o prebendas» sino en función de los intereses de los andaluces.  Ángela Ballester destacó el «histórico» resultado de Podemos en Andalucía, pasando de cero a 15 diputados. «No es suficiente», admitió. Por el contrario, desde el programa Fort Apache de Pablo Iglesias, al analizar las posibilidades de Podemos el 22M, se habló de expectativas moderadas. Como líder, sin embargo,  Iglesias aún no se ha pronunciado sobre el 22M, más allá de algún tuit. La noche del recuento, por contra, su ex pareja anunció por otra red social el cese de la relación. El resultado electoral, apuntó Ballester, señala «una tendencia» de un cambio que Podemos quiere que «sea real».  Ballester defendió que Teresa Rodríguez cuenta con autonomía para fijar la posición de su grupo parlamentario pese a que el núcleo duro de Pablo Iglesias, reconocido «serieadicto», parece agarrarse a una de las máximas de Frank Underwood en «House of Cards». «El poder es como las propiedades inmobiliarias. Depende de una cosa: localización, localización, localización. Cuando más cerca estás de la fuente más alto es el valor de la propiedad». El aparato de Podemos quiere poder e influencia en la Junta de Andalucía.