Un pacto ignífugo, un candidato anti “Dora, la exploradora” y un señor de Murcia

“‘Tú dices: todo’, y yo te digo: ‘Sí; todo, todo, todo'”… Los versos que adornan los cuadros de la exposición en el Salón de Usos Múltiples del Parlamento de Andalucía componían a modo de premonición la metaobra del pacto entre PP-A y Cs de cara a la conformación del nuevo Gobierno denominado -más de 36 años de ejecutivos socialistas nos contemplan- del “cambio” (y lo que te rondaré, morena). “En este manantial abrevaron los dioses sucesivos”… (“Nacimiento del Guadalquivir”) y allí se presentaron Juan Marín, en el papel de Héctor, y Juanma Moreno, en el papel de Aquiles. En la sala tomó cuerpo una tercera presencia, clave en esta historia: Vox, en su papel de Caballo de Troya (con los que es sabido que hay que tener cuidado, porque, como poco, tienen premio en la rima). En una mesa redonda se sentaron los citados Marín -con su clásica camisa azul, su clásico peinado, sus clásicas gafas, todo él un clásico- y Moreno -con corbata y de vuelta al zapato formal con doble hebilla. “Malamente”, dirían Rosalía, Lourdes Lucio y Carlos Mármol-, dispuestos a conformar la “doble M”, y Loles López, Teodoro García Egea, Maroto, el de la moto, que al parecer es Villegas, Ana Llopis y Marta Bosquet. Fuera también se dejaron ver Elías Bendodo y Carmen Crespo. En resumen, entre otros, tres mujeres; al menos, dos personas que hace años que tiraron todas las puertas de los armarios; y un señor de Murcia. “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”, declaró vía Twitter García Egea. Lo cual, siendo de la zona oriental de España, trasciende la metáfora, porque llegar de Murcia o Almería a Sevilla es un suplicio sin coche oficial. Supuestamente, en la mesa redonda -de banda ancha, podría decir Susana Díaz-, estaban representantes de gran parte de lo que presuntamente abomina Vox y, sin embargo, lo que ellos decidan tendrá que ser aceptado por la formación ultracatólica si de verdad los de la Reconquista, los no xenófobos pero sí ordenados -como el chiste- y los que “aman a las mujeres” quieren el cambio para Andalucía. Carrèrre insinuó que Truman Capote con “A sangre fría” se salvó como escritor pero se condenó como ser humano. A esto alude el PSOE con la posibilidad de pactar con Vox. Por ello, el partido de Albert Rivera plantea un pacto ignífugo, sin posibilidad de quemarse. Cs se entenderá con PP y será el PP quien se meta en el fango de Vox. (Susana Díaz, entretanto, prosigue prisionera de la hybris, el pecado de soberbia y orgullo, decían los griegos, en el que incurren los que han sido mimados por la diosa Fortuna. También decían los griegos, que la hybris lleva aparejada un castigo divino del que Némesis, diosa de la justicia retributiva, se encarga. A Susana Díaz, como a los saltadores de pértiga, todavía le queda tocar suelo y cuanto más alto alcanza uno, más dura es la caída). El destino al que se aferra Cs, por tanto, su apuesta, es el de, como escribió Galdós en “Zaragoza”, “poder vivir, como la salamandra, en el fuego”. Rivera es consciente de que aunque se diga que la fe mueve montaña, en realidad la explicación proviene de las placas tectónicas. De ahí la estrategia anti  “Dora la Exploradora”, esto es, presentar la opción de Marín como presidente de la Junta “porque no tiene mochila” (de corrupción, se entiende) -esta metáfora sólo está al alcance de niños de tres años- y por si suena la flauta. (Cabe recordar que Pedro Sánchez ha colado como presidente del Gobierno o que el Leicester ganó una Liga).  Tal día como el que arrancó la negociación entre la doble M -Moreno y Marín- en el Parlamento de Andalucía, nacieron Gardel y Julio del Caro, por lo que se celebra el Día Internacional del Tango. De momento, pretenden cuatro de siete puestos de la Mesa, que es un órgano que históricamente da mucho juego para las crónicas banales pero que es básico para el devenir de la legislatura. El juez Serrano ya ha dicho que en la negociación del pacto quiere Vox y voto -hoy estamos que lo tiramos con los juegos de palabras, oiga-. “El cambalache” ha comenzado y ya lo cantó Enrique Santos Discépolo.

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Juan Marín y Juanma Moreno se abrazan ante el escrutinio de Maroto /Foto: PP-A

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Golpe en la Mesa (del Parlamento)

Blindaje socialista, con tres secretarios provinciales con máxima afinidad a Susana Díaz, y mínima representación para el PP, que anuncia un recurso ante el Constitucional. Los socialistas, en nombre de la «pluralidad» y el reglamento, quitan un miembro en la Mesa al PP. En el año 73 los judíos para defender la fortaleza de Masada se suicidaron por no entregársela a Roma. En la conformación de la Mesa del Parlamento, X Legislatura, el consenso murió antes de nacer. El 22M dejó un reparto de escaños que convertía la Cámara en un polvorín en el que, parafraseando a «House of Cards», (casi) todos portan una cerilla. En el minuto cero, el consenso estalló por los aires. A las 10:00, el portavoz socialista Mario Jiménez se reunía con los populares Loles López y Carlos Rojas en una representación pública del intento de alcanzar un acuerdo para conformar la Mesa. Pese a los amagos de reeditar una pinza hasta la noche anterior, PP, Podemos, Ciudadanos e IU, por acción u omisión, facilitaron, una vez más, que el PSOE impusiera su criterio, y su mayoría. Ayer, todas las formaciones negaron los movimientos. Lo demás quedó en ruido. De sables, pero ruido al fin y al cabo. El PSOE impone tres miembros en la Mesa y el PP, con 33 diputados, obtiene la misma representación que IU con cinco escaños.

La Mesa del Parlamento cuenta con tres secretarios provinciales del PSOE: Juan Pedro Durán, de Córdoba, como presidente; Teresa Jiménez, de Granada, como vicepresidenta; y Verónica Pérez, de Sevilla, como secretaria. Completan el órgano, la popular Esperanza Oña, como vicepresidenta segunda; Juan Moreno Yagüe, de Podemos, como vicepresidente tercero; y José Antonio Castro (IU) y Julio Díaz Robledo (C’s), como secretarios. A las 12:05 arrancó la sesión. Ampliar la mesa manteniendo la misma retribución a repartir entre un miembro más, lo que podría dictar el sentido común, aseguraron que no es compatible con el Reglamento. Cuando en México’86 Butragueño marcó cuatro goles a Bélgica, Luis Pizarro ya era diputado en la Cámara. Entonces, dijo, «no soñaba ser presidente de edad en la X Legislatura». Pizarro, en un discurso inusual por su corte político que anticipaba lo que se avecinaba, «habló de un Parlamento más plural pero con igual legitimidad». Pizarro dibujó «un horizonte claro: el interés general», que en Andalucía tiende a confundirse con el interés del PSOE. El Parlamento, dijo, «es la garantía de la centralidad política». 33 años después, siguen los mismos retos y desafíos que otras comunidades autónomas que estaban por encima también tienen». «Históricamente ha habido grandes controversias en el Parlamento, diferentes enfoques», para acabar con «tres palabras: diálogo, negociación, acuerdo», que «serán claves».

Toda las elecciones se produjeron en segunda vuelta. El PSOE propuso a Durán como presidente de la Cámara y el PP a Manuel Andrés González. El resto de grupos, a nadie. Cada formación votó a los suyos y el resto en blanco. Para la vicepresidencia, el PSOE presentó a Teresa Jiménez; PP, a Oña y Podemos a Juan Moreno Yagüe. C’s e IU no presentaron a nadie y se abstuvieron. Cada formación volvió a votar a los suyos. La endogamia, versión parlamentaria.

La necesidad de paridad hizo que los grupos presentaran como secretarios a Verónica Pérez (PSOE), Patricia del Pozo (PP), Julio Díaz Robledo por C’s y José Antonio Castro por IU. Cada formación se votó a sí misma, pero la obligatoriedad de que todos los grupos tengan miembro en la mesa dejó fuera a Del Pozo, del PP, con 33 votos, a favor de Castro, de IU, con 5 votos. Entonces, el portavoz popular Carlos Rojas rompió: «Ha pedido diálogo en su discurso», recordó a Pizarro. «Deje que termine. Vamos a terminar bien. Señoría, cumplan el Reglamento que votaron en diciembre. A cuenta de qué pide la palabra», contestó el presidente de la Mesa de Edad. Rojas apeló al artículo 78.3.2.4.1. y al 29.2. «Pido la palabra». El consiguiente lapsus de Pizarro resultó significativo, dada la inestabilidad tras el adelanto electoral: «Nos queda poco tiempo para terminar esta legislatura. Sesión, perdón». «Hemos quedado segundos», recordó Rojas. «¿Por qué los votos no valen? Usted no tiene competencia para interpretar el reglamento. Preside esta sesión, no es el presidente de la Cámara», dijo Rojas citando el artículo 29.2. «¿En base a qué dejan fuera a más de un millón de andaluces? Desalojan al PP. Es un ilícito perseguible. Usted no representa al PSOE, representa a todo el Parlamento, no manche esta institución, señor Pizarro. Apelo al artículo 34 y 35. A la proporción: ¿33 diputados es lo mismo que cinco? Nadie lo va a entender. Si lo censuran, iremos la Tribunal Constitucional por este despropósito, este atropello. Es un ataque a la Constitución. No negamos la representación de todos los grupos pero sin hurtar a otro grupo. Deponga su actitud, no acabe de esta menara su carrera», instó Rojas a Pizarro, acusándole de «robar los votos de las urnas». «En nombre de la democracia, convoque al diálogo».

Pizarro aseguró que es un presidente de edad «flexible», permietiendo «que cite artículos que no se corresponden». El diputado socialista recordó que «el Reglamento no establece proporcionalidad en la Mesa sino que todos los grupos tengan un miembro. Se trata, además, del único Parlamento de España que garantiza esta pluralidad. El PP está representando y todos los grupos, la paridad también. Tienen derecho a sus recursos, pero la propuesta es la referida», contestó Pizarro. Rojas invocó al artículo 78.2. Pizarro recordó: «Yo presido el Parlamento El único desorden de la Cámara lo plantea usted». «Invoco al letrado del Parlamento», señaló Rojas. «No le voy a dar la palabra», dijo Pizarro, como tampoco se la dio a la diputada afectada, Patricia del Pozo. «La voy a llamar al orden». A las 14:02 estaba constituida la mesa. Los nuevos grupos ya conocen que la Mesa no es un sistema como el SIRI, que contesta preguntas, sino que puede ejecutar órdenes. «Quien siembra vientos recoge tempestades», se barruntaba en el ambiente. El PSOE, después de tres décadas gobernando, conoce los entresijos del vendaval para crear una central eólica. El Legislativo quedó constituido con la dialéctica de los cañones, falta el Ejecutivo, para el que tampoco hay consenso; por más que en los últimos tiempos el poder con más presencia en Andalucía sea el Judicial.

La Mesa del Parlamento y la sopa de pollo en metacrilato

Reunion entre delegaciones del PSOE-A y de IULV-CA

José Antonio Castro, cedida por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

La «nueva política» anunciada tras el 22M ha nacido bajo el signo de Benjamin Button. El «nuevo tiempo» que todos los partidos celebraron tras las elecciones se va pareciendo tanto al «viejo» que coincide en «tics» como negociar de espaldas a la ciudadanía, sin conocer lo que se plantea, y llegar a la casilla de salida de la legislatura con los interesados –los ciudadanos; no los políticos por más que la lucha de sillones pueda confundir– con el asombro intacto y la misma capacidad de respuesta que ante la metafísica culinaria –«¿Puede el metacrilato reinventar la sopa de pollo?»– de Ferrán Adriá. A menos de 24 horas para la constitución del Parlamento, se cumplían ayer 150 años de la muerte del presidente Lincoln, asesinado la noche anterior en el teatro Ford, y los partidos con representación en la Cámara se empeñaron en la labor de crear incertidumbre con ínfulas de historia de cara a la apertura de la X Legislatura. La cultura de pactos pinta virgen como una Inmaculada de Murillo, en vísperas también del centenario electoralista de su nacimiento.

Entre el «muera el consenso» del PSOE en forma de «ordeno y mando» y una suerte de pinza a cuatro partidos se divide la negociación. IU, cuyo grupo parlamentario casi puede viajar en taxi (en un 7 plazas caben sobrados) se percató de que las nuevas formaciones, Podemos y Ciudadanos, todavía no han ponderado la importancia de la Mesa del Parlamento, de cómo se las gasta el PSOE y ni siquiera –no es tan fácil– de cómo no perderse por las numerosas salas del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, carente de una aplicación para el móvil y con pocas más referencias que un magnolio en el patio, la cafetería o el pasillo con los cuadros de los presidentes del Parlamento, entre los que sobresale por el cambio de estilo pictórico y su coste (y por el pelazo) el de Diego Valderas. De qué partido será la persona que habite el próximo cuadro. He ahí la cuestión, con la efemérides del 14 de abril, cuando se produjo otro cambio de régimen, a vista de almanaque. IU ofrece candidato «si todos los grupos se lo piden porque estimen que sería bueno por higiene democrática». El hipotético acuerdo, si el PSOE no lo impide in albis, se cerraría poco antes del Pleno. El portavoz parlamentario de IU, José Antonio Castro, que hace un año lucía por la Cámara la camiseta de la selección con los colores republicanos, señaló tras el segundo encuentro bilateral con el PSOE, que la coalición estaba abierta a contactos con el resto de fuerzas para lograr «certidumbre». Castro criticó el «modelo de negociación» impuesto por el PSOE, que «no responde a la realidad del Parlamento».

El PP también señaló que mantendría conversaciones con el resto de fuerzas, tras un nuevo fracaso en la reunión con el PSOE. Los populares insisten en que le corresponden dos miembros en la Mesa y acusaron a los socialistas de querer convertir el Parlamento en una «prolongación de San Telmo». Ante el cierre en banda socialista, el PP planteó incluso que otros partidos presidan la Mesa.

El secretario de Organización del PSOE, Juan Cornejo, recordó que los dos miembros que ansía el PP no son posibles con sus votos. No se trata de «ofrecer puestos, sino de respetar la voz de los andaluces y acatar el resultado de las elecciones», señaló Loles López. El PSOE le ofreció al PP la Vicepresidencia primera. Cornejo señaló que «mal empezaríamos configurando un Parlamento que no refleja la voluntad mayoritaria de los ciudadanos» con un acuerdo entre PP y Podemos para el que ambas formaciones tendrían que dar «muchas explicaciones». La sombra de la pinza, como la de los cipreses de la trasera del Parlamento, es alargada.

La líder de Podemos, Teresa Rodríguez, anunció ayer que la formación morada no va a presentar candidato para presidir la Mesa del Parlamento. Tampoco para las secretarías. El único será Juan Moreno Yagüe, que aspira a una Vicepresidencia en correspondencia a los votos del 22M. Salvo acuerdo de PP y Podemos (48 escaños) o la unión de las cuatro fuerzas contra el PSOE, los socialistas se garantizan la Presidencia de la Mesa. La posibilidad de reeditar la «pinza» de 1994 se apareció como un fantasma por las Cinco Llagas. El diputado de Podemos David Moscoso señaló que su formación plantea –al margen de la investidura– que la Presidencia de la Mesa recaiga en el grupo minoritario, es decir, IU, aunque su partido lo tildó de «una ocurrencia» personal.

En caso de desacuerdo, cada grupo podrá presentar candidatos, que tendrán que ser elegidos por mayoría absoluta o simple en otra posterior votación entre los dos aspirantes con más apoyos. El resultado, como «el metacrilato» en la gastronomía del futuro, es algo que resolverá el tiempo. El nacimiento de la X Legislatura se debate entre el aire de ruptura del manifiesto futurista –de febrero, cuando Susana Díaz gestaba el 22M, pero de 1909; Marinetti: «Un espectro recorre Europa»– y una Mesa del Parlamento con el consenso deshecho y deconstruida.

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“Casados a primera vista” y los cementerios de Pekín (con Maná y Antony and The Johnsons de fondo)

Susana Diaz se Reune con Teresa Rodriguez de Podemos

Susana Díaz y Teresa Rodríguez en San Telmo, cedida por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

La doble negociación en el Parlamento de Andalucía –investidura y formación de la Mesa–se adentra ya en la fase «contrarreloj», a 48 horas de la constitución de la Cámara y tras varios encuentros, al menos de cara a la galería, instalados en el bucle melancólico de la negación. Tras el fracaso con el PP, el PSOE busca hoy un acuerdo con Podemos y Ciudadanos, coincidiendo con la declaración de Chaves en el Tribunal Supremo. La conformación de la X Legislatura y la aclaración de la posible X de los ERE coinciden en el tiempo.

La candidata socialista Susana Díaz pretende poco menos que una recreación de «Casados a primera vista» entre las formaciones. La escuela pragmática del PSOE de Sevilla que corre por sus venas de «roja y decente» entronca con una máxima: «Conmigo o contra mí». No valen medias tintas. Francisco Cornejo y Mario Jiménez, los negociadores socialistas, se adhieren al discurso del liderazgo norcoreano. «O dejan gobernar o que presenten una alternativa», defienden los socialistas. De las reuniones, los emisarios de uno (PSOE) y otros partidos con representación en la Cámara salen con semblante consternado. En la negociación, la repetición y la aflicción son las constantes, como si de un disco de Maná se tratara. Su «Grandes Éxitos» en bucle, que es como la teoría del eterno retorno aderezada con coros de Antony and The Johnsons. Susana Díaz habla de no «boicotear» la investidura y advierte de que «o gobierna el PSOE o gobierna el PP con Podemos». «No hay otra aritmética en el Parlamento andaluz», señaló. El PSOE-A llama incluso a la responsabilidad del PP y de Rajoy para que Díaz sea la presidenta. Desde Ferraz, Pedro Sánchez señala a los «nuevos partidos». Habla, incluso, de comunicación constante con la presidenta en funciones de Andalucía, lo que quiere decir que sus números 2 se mandan mensajes por WhatsApp.

La secretaria general de Podemos, Teresa Rodríguez, indicó que acudirá al encuentro con el «no» a la investidura de Susana Díaz por delante y si aceptan sus tres propuestas de «sentido común» (dimisión de Chaves y Griñán, no trabajar con bancos que desahucien y recortar altos cargos) será cuando empiecen a «hablar de otra cosa». Teresa Rodríguez criticó el «esfuerzo» del PSOE y de Susana Díaz por trasladar a Podemos «la presión de dejar pasar su investidura» cuando «quien tiene la responsabilidad de dejar pasar una mayoría del PSOE-A en el Parlamento es el PP». «Nos dan miedo las mesas camilla, no nos gustan las reuniones a puerta cerrada», señaló Rodríguez sobre la negativa de los socialistas a retransmitir los encuentros. El encuentro de hoy entre PSOE y Podemos será el primero tras la entrevista y el homenaje a la comunicación no verbal en San Telmo entre Susana Díaz y Teresa Rodríguez. Podemos desveló a pocas horas de su reunión bilateral con el PSOE-A un documento de «propuestas para el consenso» remitido por los socialistas que incluye la aprobación de una Ley de Renta Básica y de una Ley de Protección y Asistencia a colectivos vulnerables «especialmente en lo referente en suministros vitales como luz y agua» o el impulso de un «plan de excelencia de la formación profesional».

Ciudadanos, por su parte, también remitió un decálogo al PSOE como paso previo para negociar. Una de las líneas rojas del partido de Albert Rivera pasa por la dimisión de Griñán y Chaves, quien estará declarando cuando arranque el encuentro a las 13:00 horas con los socialistas en el Parlamento. En el primer encuentro con C’s, según el PSOE, hubo «grandes aproximaciones y un punto de partida de entendimiento» y que podría producirse un acuerdo en relación al pacto anticorrupción que propone C’s.

Los cementerios de Pekín
La composición de la Mesa del Parlamento tampoco pasa por una cuestión baladí. No se trata de un simple reparto de sillones, más sin una mayoría absoluta. Juan Moreno Yagüe, diputado por Sevilla de Podemos, se postula como posible vicepresidente de la Mesa, una de las «cesiones» para que todos los partidos estén «cómodos» que barajan los socialistas. «Ese pacto institucional que ofrecemos lo hacemos desde la generosidad de no dar por cerrado que nos corresponda por ejemplo la vicepresidenta primera», indico Cornejo. En la Mesa del Parlamento, como en los cementerios de Pekín, no caben todos y las formaciones recuerdan al poeta polaco Stanislaw Jercy: «Al derribar las estatuas, dejen los pedestales, siempre pueden ser útiles».

PSOE y PP cerraron ayer otro encuentro infructuoso de alrededor de una hora. Instalados en el mecanismo de defensa del armadillo, llaman al «diálogo» sin entendimiento. Los populares reclaman dos de los siete miembros. El PSOE reivindica que le corresponden tres y pretende uno solo para el PP. Según el reglamento, la Mesa del Parlamento debe estar compuesta por todos los partidos con representación en la Cámara. La disputa está en el reparto de los otros dos miembros restantes.

El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, señaló que el PP «parece que no se entera del resultado electoral», recordando que si cada partido se vota a si mismo, el PSOE conseguiría tres miembros y «el PP con los votos que tiene, sólo le corresponde uno». Cornejo rechazó que se trate de un «ordeno y mando» del PSOE y señaló que el jueves estén «más o menos de acuerdo» se constituirá el Parlamento.

La secretaria general del PP-A, Loles López, indicó que «la situación está en el mismo lugar que en la última reunión» y achacó a los socialistas que «no quieren dialogar» y siguen «con el ordeno y mando». «Reclamamos lo que nos han dado las urnas», indicó. Carlos Rojas, por su parte, señaló que «Díaz debe percatarse de que el diálogo hay que ejercerlo día a día porque eso es lo que han demandado los andaluces en las urnas». El portavoz popular aseguró que aunque parezca obvio a Susana Díaz «no le queda claro que la Junta de Andalucía no es el PSOE». Rojas consideró que la líder socialista «ha perdido el control de la situación» y «busca desesperadamente a Podemos» para gobernar, ya que «ni siquiera puede garantizar la investidura».

Sobre una ampliación de la Mesa, el PP indicó que es una situación que el PSOE, «si quiere verla, la puede ver». C’s, por su parte, no la va a «vetar» aunque no sea su propuesta al considerar que el actual número es «suficiente». Podemos se opone a más altos cargos. En 48 horas, la X de la ecuación estará resuelta.