La “reprobación De Llera” y el “Periodismo Cien Montaditos”

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Susana Díaz y De Llera, en plena reprobación. Foto de Manuel Olmedo.

Empezó el día muy poético en el Parlamento andaluz, con Maíllo citando a León Felipe (supuestamente): “Las palabras no sirven, son palabras”. Mercedes de Pablo apuntaba después en Twitter que la cita en realidad es de Alberti. “Rafael no se enfadaría”, añadió Maíllo. Si el coordinador de IU en Andalucía, que sabe latín, puede equivocarse, cualquiera puede hacerlo. Y no es en este caso por las confluencias. (Que también). Continuó en la sesión vespertina Mario Jiménez con la lírica y le pidió “unas palabras a Machado” no sabemos si vía ouija, vía wikipedia o vía biblioteca.

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“Siete crisantemos” junto al Palacio de San Telmo

A los mitos sólo los juzga el tiempo. A Joaquín Sabina, Hijo Predilecto de madre putativa, jiennense de Madrid, madrileño de Úbeda,  lo llamó «Susana», «la tarde de febrero» que cumplió «67 tacos». «Presidenta, le dije, no me tiente, con medallas impropias de un gualtrapa, aunque si es de mi tierra y de mi gente será un honor lucirla en la solapa», recitó con  mucho arte, escasa voz y calaveras en los calcetines. «Alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado alguna vez más de lo que doy», cantó una vez Sabina, que sabe que «en Las Ventas se trabaja y en La Maestranza se  torea». Sabina llegó a Sevilla, recitó unos versos y cogió el AVE de vuelta a Madrid. Tiempo justo para los abrazos de Susana Díaz y selfis varios, entre ellos con el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, que confesaba que «Sabina ha sido siempre predilecto para mí. Desde hoy es Hijo Predilecto de toda Andalucía». Sigue leyendo

El “Mineralismo” ha llegado (y Cospedal es su profeta)

Bajo la locución latina españolizada “lapsus línguae” se define el “error lingüístico o tropiezo al hablar”. El subconsciente pasa por “un antiguo término utilizado en psicología y psicoanálisis para referirse a lo inconsciente, a lo débilmente consciente o a lo que se encuentra “por debajo del umbral de la conciencia”. Según ese señor obsesionado con el sexo llamado Sigmund Freud, los lapsus línguae responden a malas jugadas del inconsciente y los relaciona con la ciencia mental.

La ciencia mental es una “reacción del inconsciente ante la manifestación consciente”. Lo que significa que el sujeto sufre un conflicto interno que provoca que no se diga lo que la conciencia pretendía sino lo que en realidad íntimamente se estaba interesado en decir. Presuntamente, como la mayoría de las teorías de Freud; los sobres en B del Partido Popular; o la evasión fiscal de Rodrigo Rato.

Freud -que pasa por un señor muy serio y con barba, igual que Rajoy- apuntaba al afloramiento de lo reprimido a causa, generalmente, del estrés o la angustia. De haber estudiado la España del siglo XXI, igual don Sigmund hubiera añadido el desahogo y la poca vergüenza. Presuntamente.

En ocasiones, lo reprimido no tiene que ser verdad por más que case con la teoría de quien en la actualidad sería considerado un gran pensador español: Paco Gandía y la teoría de lo verídico. En otros casos, lo reprimido emana de un deseo que ha sido reprimido por el inconsciente a causa de imperativos morales. Si la represión es contínua y férrea -como el rostro de algunos representantes públicos- y se produce una relajación por cansancio o fatiga, emana el lapsus línguae.

La RAE habla de “error involuntario que se comete al hablar”. Literalmente, “error de la lengua”. Un “lapsus línguae”, por ejemplo, sería decir que Sigmund Freud era político; Paco Gandía, filósofo; y María Dolores de Cospedal, humorista. Presuntamente. Lo que sí parece verídico es que el PP, en dura competencia con el PSOE, se ha convertido en la mayor cantera de “saqueadores” de España y, en férrea pugna también con los socialistas -sobre todo, Pedro Sánchez, con tantas opciones de ser presidente del Gobierno como de ocupar un sillón de la Real Academia de la Lengua (que Machado lo perdone en su tumba de Colliure)-, en la mayor cantera de humoristas de España. Mucho más graciosos los vídeos a coro con piel del PP o los monólogos de Carlos Floriano -que viene ocupando el hueco dejado por Eugenio en el panorama humorístico español-, que “La alfombra roja” o el “Sopa de Ganso” de Flo. El sindicato de humoristas está encantado con el bipartidismo. Les dan los chistes hechos. José María Aznar, que ha despuntado como feriante y cuenta en casa con una alumna aventajada de Ionesco, en una interpretación digna del mejor Fernando Arrabal, ya lo avisó en su día: “Estamos trabajando en ello”. Presuntamente. La “minoría silenciosa” ya es consciente y Cospedal es su profeta. El “Mineralismo”, “esa maravillosa ideología apocalíptica”, era esto.

 

Mambrú se fue a la guerra

En pleno siglo XXI, hace tiempo que Mambrú olvidó sus intenciones de ir a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena. En pleno siglo XXI, Mambrú, que sigue siendo negro y teniendo hambre, observa sus sueños en tecnicolor en la caja tonta y sueña que, algún día, si no él, sus hijos tendrán derecho a tener sueños y a cantar canciones que hagan olvidar el dolor y la pena. Miles de personas, hijos del hambre y llegados del sur del sur, escriben a diario la historia de la vergüenza de Occidente, una historia que ningún muro, mar o alambrada puede esconder. Miles de personas parten de sus casas y de un lugar al que llaman patria en busca de un mañana mejor, ignorando eso que en cada libro clama Eduardo Galeano: que los nadie valen menos que la bala que los mata.

Sólo en la medianoche del sábado, 700 inmigrantes desaparecieron tras hundirse su barco en aguas libias. El horror no entiende de tiempos pero tiene su cronología. Hace una década 158 inmigrantes fueron rescatados camino de Gran Canaria y Tenerife. Viajaban en pateras o en cayucos. Ciento cincuenta y ocho almas, entonces; 700, ahora, perdidas en la inmensidad del océano entonando el poema de Machado como un triste son funerario. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. “Se hace camino al andar y al volver la vista atrás” el sendero deja un rastro de sangre, muerte e injusticia. Y un día de estos el hedor será tal que se hará insoportable, instalados como estamos en una cómoda estancia con vistas al norte, de espaldas a la realidad. Un día de estos, más pronto que tarde, el sur y sus gentes recobrarán el lugar que les ha sido robado con yugos en forma de deuda externa porque las leyes de extranjería jamás detendrán lo que el hambre y la miseria empujan; porque el mundo y los países no son de nadie; porque los sueños no entienden de fronteras.

Lampedusa hace tiempo que no remite al Gatopardo sino a una muerte con vistas a Sicilia. Desde el desierto, contaba un amigo reportero -huérfano de abrazos- que en la noche africana trae el viento el son de una canción que, probablemente, según cree él, cantan los huérfanos de pan. La melodía se le corresponde con el “Mambrú se fue a la guerra”, que entonaban los abuelos que fueron niños en los años de la guerra. En estos días de periódicos con tanta patera perdida y tanto náufrago de sal tiritando de hipotermia existencial, es nuestra conciencia de niño la que vuelve a gritar como entonces: qué dolor, qué dolor, qué pena.