“Por una Andalucía libre de transgénicos” (Carlos Rojas rompe a cantar por Nino Bravo)

Las paradojas vitales llevan a que en la plaza donde se ubicaba el antiguo estadio de Atocha esté prohibido jugar al fútbol y que en el Parlamento, el órgano de representación de los andaluces, no haya consenso ni al darse los buenos días. La materia oscura, según la ciencia, se repele a si misma. Ayer se cumplían 42 años de la muerte de Nino Bravo y Carlos Rojas, el diputado con hechuras de romper a cantar «Noelia» o «Libre» , le cantó las 40 a Luis Pizarro, tío carnal de Alejandro Sánchez Pizarro, Alejandro Sanz para las masas, Medalla de Andalucía y autor del single «Un zombie a la interperie». Un tema sin relación, que se sepa, con el único miembro del PP en la Mesa de un Parlamento al que llegaron, como savia nueva, 64 diputados por primera vez.

Teresa Rodríguez tiene en la Cámara un sitio privilegiado, frente al presidente del Parlamento, controlando todo, con IU y Ciudadanos más PSOE a la diestra; y PP y Juan Marín, en un islote de tranquilidad, a siniestra. Como en la fila 11 del cine, reservada para imprevistos y personas con movilidad reducida. Rodríguez se acercó a las manifestaciones de la puerta. A saber, ALPE, corralas y los Delphi instalados en la protesta hace una década, a punto de salir en «Cuéntame». «Quienes quieren seguir permitiendo el sufrimiento de la gente nos tendrán aquí. Enfrente. Éste es mi sitio», señaló en Twitter.

El presidente de la Cámara prometió el cargo. La vicepresidenta primera, igual. Oña juró y repitió, tras la bronca, «Acatar la Constitución y el Estatuto». El resto de la Mesa prometió. Castro, «por imperativo legal», y repitió, en respuesta a Oña: «Acatar, acatar». El diputado de Podemos por Cádiz Jesús Rodríguez, fue el primero del año con camiseta reivindicativa. Por la educación pública. Competencia seria para Castro. Maldonado acudió sin fular. Los de Podemos vinieron con bebé y carrito. José Antonio Castro le subió la silla al podemita Juan Antonio Gil. La veteranía es un grado. Que le pregunten al PSOE y a Pizarro.

Arenas, al jurar el cargo, se paró a ponerse las gafas antes de leer. Podemos expuso una amalgama de intenciones: «Recuperar la conciencia del pueblo andaluz», «servir siempre a la gente»; «por cambios legislativos y estatutarios»; «por que las paredes del Parlamento sean de cristal y al servicio de los andaluces» (Begoña Gutiérrez), «como garantía de los derechos humanos en lugar del pago a la banca», «no servir al interés de los propios partidos»; «por una Andalucía libre de paro, desahucios y transgénicos». «Prometo la Constitución hasta que la cambiemos para que obedezca a la gente y no a los bancos», Teresa Rodríguez. Elena Cortés prometió también por exigencia legal, como sus compañeros de IU y muchos de Podemos. Susana Díaz juró, igual que Juanma Moreno y Juan Marín, que salió del islote. Ciudadanos no vio» bronca» y celebró una jornada histórica. Marín, el hombre tranquilo, lo vio todo desde la «normalidad». Podemos señaló que «esta violencia dialéctica es símbolo del declive del bipartidismo». A Juanma Moreno no le aplaudieron durante su toma de posesión. A Susana Díaz, que no pestañeó durante la bronca, los suyos sí. Maíllo calificó la trifulca como «una pataleta un poco heavy». Susana Díaz apuntó que el PP «no quería que IU estuviese en la Mesa». Todos los ex presidentes del Parlamento acudieron, salvo Mar Moreno, que declara el martes por los ERE. Chaves, quizás, y Griñán, seguro, vieron por la tele el nuevo y a la vez tan viejo Parlamento.

¿Qué pasa con Zarrías, Mar Moreno y Viera?

Podemos y Ciudadanos coinciden, a la hora de dibujar las líneas rojas para apoyar la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta, en reclamar la dimisión de los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán por su imputación en el caso de los ERE. Griñán y Chaves declaran ante el Tribunal Supremo el 9 y 14 de abril, respectivamente. Los nuevos partidos con representación en la Cámara autonómica, en su particular «Diez negritos» postelectoral, no se pronuncian, de entrada, sobre los tres ex altos cargos que también declaran ante el Supremo en próximas fechas: el ex consejero de Presidencia Gaspar Zarrías; la también ex consejera  de Presidencia Mar Moreno; y el ex titular de Empleo José Antonio Viera.
La consejera Mar Moreno informa sobre el inicio del curso escola

Mar Moreno, cedida por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

«Chaves y Griñán tienen que dimitir por responsabilidad política en la gestión de sus Gobiernos sobre el fraude de los ERE. La dimisión debe ser inmediata y deben abandonar los escaños que ocupan», defendió la diputada electa de Podemos Teresa Rodríguez tras el encuentro con Susana Díaz en San Telmo. El líder de Ciudadanos, Juan Marín, indicó que si en estas semanas hay «algún gesto, novedad o cambio», su formación volverá a hablar con Díaz, aunque mantiene que su partido no tiene intención de formar parte del Gobierno. Sobre Zarrías, que fue mano derecha de Chaves en sus gobiernos; Moreno, que sonó como sucesora tanto de Chaves como de Griñán; y Viera, señalado como el responsable de dar forma al sistema arbitrario y discrecional de ayudas de la Junta desde la agencia IFA, después IDEA, las formaciones de Pablo Iglesias y Albert Rivera siquiera se han pronunciado. Ni los han nombrado durante el arranque de las negociaciones ni en la campaña electoral como presas de menor rango político al margen de que pudieran tener judicialmente mayor responsabilidad que los ex presidentes. El orden de declaraciones ante el Tribunal Supremo es significativo. Arranca el que fuera consejero de Empleo, José Antonio Viera, que según los agentes de la UCO tuvo un «papel fundamental» en la concesión de las ayudas. El siguiente es el ex presidente Griñán; y posteriormente, su antecesor en la Junta, Manuel Chaves. Los últimos en declarar serán los ex consejeros de Presidencia, Gaspar Zarrías y Mar Moreno. Fuentes del caso señalan que la prioridad en la llamada para declarar voluntariamente no parece casual. De hecho, coinciden en que los primeros en ser llamados, Viera y Griñán –en su condición también de ex consejero de Hacienda y por los reiterados avisos de la Intervención que pasó por alto–, son quienes lo tienen más complicado. Con todo, quizás abusando de los titulares mediáticos a los que tanto deben Podemos y Ciudadanos, Griñán y Chaves son los únicos señalados en su hoja de ruta de condiciones para pactar aunque fuere por debajo de la mesa.

Debate de investidura del candidato a la Presidencia de la Junta

Zarrías y Viera, cedida por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

Ninguno de los ex consejeros relacionados con el «caso ERE» estará en el Parlamento  la próxima legislatura. Cuando la Cámara se constituya, mediados de abril, ya habrán declarado Chaves y  Griñán en el Tribunal Supremo. También el ahora diputado nacional José Antonio Viera y puede que su compañero Zarrías. La senadora Mar Moreno será la última en ser llamada, el 21 de abril. El compromiso de Susana Díaz pasa por pedir el acta de las «vacas sagradas» que continúen imputadas tras la declaración ante el instructor Alberto Jorge Barreiro. Hasta entonces, no hay peligro de que la presidenta caiga bajo el síndrome de Capgras, aquél que no permite identificar a los familiares porque hace creer que han sido reemplazados por un doble. En cualquier caso, hasta ahora, las formaciones lideradas por Teresa Rodríguez y Juan Marín –sobre todo en este caso, es un decir–, por elevación, se conforman con las «cabezas» de Chaves y Griñán con un trasfondo de repercusión y rédito nacional y por más que el ex parlamentario del que más podrían rehuir en este momento como compañero de selfi sea el ex consejero de Empleo y aficionado a monterías en la Sierra Norte  –zona cero del cierre de subvenciones– don José Antonio Viera. El que fuera durante seis años jefe directo de Susana Díaz en el PSOE de Sevilla.