José Tomás tiene un misterio y Juan Ignacio Zoido, un ministerio

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Antonio Sanz observa casi de reojo y colocados en diagonal al ministro Zoido, Juanma Moreno y Javier Arenas. El de la derecha, aunque pudiera tener un aire, no es Clark Kent, es Ricardo Tarno. Foto de Ke-Imagen.

«Porque resistimos, conquistamos» es una frase del explorador Schackleton. A diferencia de la Antártida, con patrias múltiples, en el tricentésimo noveno día del año del calendario gregoriano, 310º este año al ser bisiesto, dos días después del anuncio mariano (Rajoy), ayer, todo el mundo reivindicó la procedencia de Zoido: el PP de Sevilla. «Allá donde esté, estará siempre Sevilla. Mi familia es la del PP, en especial de Sevilla», señaló en la Harinera, museo del pan de Alcalá de Guadaíra. El titular de Interior, que por la tarde acudió a la misa del Gran Poder, se estrenó con la detención del jefe de ETA debajo del brazo. Dicen que José Tomás tiene un misterio y Juan Ignacio Zoido, un Ministerio.

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Futurama (o el mañana)

Máquinas que piensan como hombres. Hombres que piensan y sienten como máquinas (como siempre, o sea). Teléfonos móviles que proyectan imágenes holográficas al hablar y que sirven de mando para la televisión, donde, de una u otra manera, siguen Matías Prats y Ana Blanco dando el telediario y, por supuesto, siguen Los Simpsons, temporada 358. Como toda la vida de dios. Sigue leyendo

El “Mineralismo” ha llegado (y Cospedal es su profeta)

Bajo la locución latina españolizada “lapsus línguae” se define el “error lingüístico o tropiezo al hablar”. El subconsciente pasa por “un antiguo término utilizado en psicología y psicoanálisis para referirse a lo inconsciente, a lo débilmente consciente o a lo que se encuentra “por debajo del umbral de la conciencia”. Según ese señor obsesionado con el sexo llamado Sigmund Freud, los lapsus línguae responden a malas jugadas del inconsciente y los relaciona con la ciencia mental.

La ciencia mental es una “reacción del inconsciente ante la manifestación consciente”. Lo que significa que el sujeto sufre un conflicto interno que provoca que no se diga lo que la conciencia pretendía sino lo que en realidad íntimamente se estaba interesado en decir. Presuntamente, como la mayoría de las teorías de Freud; los sobres en B del Partido Popular; o la evasión fiscal de Rodrigo Rato.

Freud -que pasa por un señor muy serio y con barba, igual que Rajoy- apuntaba al afloramiento de lo reprimido a causa, generalmente, del estrés o la angustia. De haber estudiado la España del siglo XXI, igual don Sigmund hubiera añadido el desahogo y la poca vergüenza. Presuntamente.

En ocasiones, lo reprimido no tiene que ser verdad por más que case con la teoría de quien en la actualidad sería considerado un gran pensador español: Paco Gandía y la teoría de lo verídico. En otros casos, lo reprimido emana de un deseo que ha sido reprimido por el inconsciente a causa de imperativos morales. Si la represión es contínua y férrea -como el rostro de algunos representantes públicos- y se produce una relajación por cansancio o fatiga, emana el lapsus línguae.

La RAE habla de “error involuntario que se comete al hablar”. Literalmente, “error de la lengua”. Un “lapsus línguae”, por ejemplo, sería decir que Sigmund Freud era político; Paco Gandía, filósofo; y María Dolores de Cospedal, humorista. Presuntamente. Lo que sí parece verídico es que el PP, en dura competencia con el PSOE, se ha convertido en la mayor cantera de “saqueadores” de España y, en férrea pugna también con los socialistas -sobre todo, Pedro Sánchez, con tantas opciones de ser presidente del Gobierno como de ocupar un sillón de la Real Academia de la Lengua (que Machado lo perdone en su tumba de Colliure)-, en la mayor cantera de humoristas de España. Mucho más graciosos los vídeos a coro con piel del PP o los monólogos de Carlos Floriano -que viene ocupando el hueco dejado por Eugenio en el panorama humorístico español-, que “La alfombra roja” o el “Sopa de Ganso” de Flo. El sindicato de humoristas está encantado con el bipartidismo. Les dan los chistes hechos. José María Aznar, que ha despuntado como feriante y cuenta en casa con una alumna aventajada de Ionesco, en una interpretación digna del mejor Fernando Arrabal, ya lo avisó en su día: “Estamos trabajando en ello”. Presuntamente. La “minoría silenciosa” ya es consciente y Cospedal es su profeta. El “Mineralismo”, “esa maravillosa ideología apocalíptica”, era esto.