La reprobación del consejero De Llera o “la que has liao’, pollito”

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El consejero De Llera, en el Pleno en el Parlamento de Andalucía. Foto: Manuel Olmedo.

La última propuesta de reprobación en el Parlamento andaluz data de 2012, a cuenta de los asaltos a supermercados encabezados por el entonces diputado de IU y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo.

Se reprobaron los asaltos pero no a Sánchez Gordillo en sí. Por entonces IU era socio de Gobierno del PSOE en la Junta. Fue una suerte de «sí pero no». Un quiebro al principio clásico-lógico-filosófico de no contradicción, también llamado a veces principio de contradicción, según el cual una proposición y su negación no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. La «reprobación De Llera» lleva el mismo camino.

A Sánchez Gordillo no se le reprobó personalmente por su condición de parlamentario y el PSOE-A remite ahora al informe que los letrados elaboraron entonces para que no se tramite la iniciativa contra el consejero de Justicia por censurar en una entrevista en Ondaluz TV que los jueces de instrucción actúen «como si fueran reyes de Taifas», acusar a sus compañeros fiscales de no ser «independientes» porque pueden «recibir instrucciones de superiores jerárquicos» y éstas pueden ser «de una manera u otra», dependiendo de su «color político»; o subrayar que «los jueces son independientes, pero son tan independientes y tan irresponsables que hacen lo que les da la gana», recordando que «Hitler era independiente y fíjese la que montó». Al día siguiente, tras la petición de dimisión de las asociaciones de juristas y las críticas de todos los partidos y los miembros de la judicatura, un comunicado matizaba las palabras del consejero que, sostenía, formaban parte de una valoración crítica del sistema en su conjunto pidiendo disculpas tanto a los profesionales de la justicia como a los votantes de Podemos – «Si sube, es que la sociedad está enferma», dijo también–, por haberse expresado de forma «desafortunada».

El PSOE-A criticó que Podemos, C’s e IU actúen como «mariachis» del PP-A al apoyar que la reprobación del consejero De Llera llegue al Pleno, lo que consideró «ilegal». En realidad, el PP siempre ha sido más de Nino Bravo.La estratagema burocrática, la vía Sánchez Gordillo, es el último recurso de los socialistas para evitar la reprobación de un consejero al que, justificada o injustificadamente, se le atribuye buena parte del mérito o demérito –siguiendo con el principio de contradicción– de lograr que la jueza Alaya –quien calificó al alto cargo andaluz como un «notorio detractor» de su trabajo– siga con la instrucción de las diferentes macrocausas que afectan a la Junta de Andalucía.

A diferencia de otras votaciones (como con la negativa a aprobar una ley de atención temprana) en las que hubiera quedado en evidencia la debilidad en la Cámara del Gobierno de Susana Díaz (la oposición ha tumbado esta legislatura dos leyes de la Junta), el PSOE-A no cuenta con la posibilidad de tirar del «comodín» de Ciudadanos. Tras las críticas del PP-A a la «doble vara» de medir de la formación naranja al apoyar la continuidad del consejero Arellano pese a estar siendo investigado por el TSJA, Juan Marín anunció que su grupo va a apoyar la proposición no de Ley (PNL) que defiende hoy en el Pleno de la Cámara el PP-A para reprobar a De Llera por sus declaraciones «desafortunadas e impropias de un consejero de la Junta» sobre la justicia. Ciudadanos, haciendo equilibrios de nuevo sobre el principio de contradicción, no obstante, no va a pedir la dimisión del consejero, ya que considera que su continuidad o no en el Gobierno andaluz está en manos del criterio que tenga la presidenta, Susana Díaz. En Juan Marín, bético confeso, ha calado otro principio filosófico que tuvo gran arraigo a finales del siglo XX en Sevilla. “Lo que diga Donmanué“, versión 3.0.

Podemos, por su parte, a pesar de la alusión del consejero en sus declaraciones televisivas, decidió no desvelar el sentido de su voto tras reunirse para debatir su posicionamiento. Aseguran que hay división en el grupo. La abstención morada salvaría a la presidenta andaluza de la tesitura de la reprobación. La portavoz del PP-A en el Parlamento, Carmen Crespo, señaló que la presidenta «sabrá lo que hace» si el consejero es reprobado y no lo cesa. A esta hora, la reprobación del sin par Emilio De Llera, con ese aire a Luis Varela en “Camera Café”, apunta a remake del histórico “la que has liado’, pollito”.

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“Por una Andalucía libre de transgénicos” (Carlos Rojas rompe a cantar por Nino Bravo)

Las paradojas vitales llevan a que en la plaza donde se ubicaba el antiguo estadio de Atocha esté prohibido jugar al fútbol y que en el Parlamento, el órgano de representación de los andaluces, no haya consenso ni al darse los buenos días. La materia oscura, según la ciencia, se repele a si misma. Ayer se cumplían 42 años de la muerte de Nino Bravo y Carlos Rojas, el diputado con hechuras de romper a cantar «Noelia» o «Libre» , le cantó las 40 a Luis Pizarro, tío carnal de Alejandro Sánchez Pizarro, Alejandro Sanz para las masas, Medalla de Andalucía y autor del single «Un zombie a la interperie». Un tema sin relación, que se sepa, con el único miembro del PP en la Mesa de un Parlamento al que llegaron, como savia nueva, 64 diputados por primera vez.

Teresa Rodríguez tiene en la Cámara un sitio privilegiado, frente al presidente del Parlamento, controlando todo, con IU y Ciudadanos más PSOE a la diestra; y PP y Juan Marín, en un islote de tranquilidad, a siniestra. Como en la fila 11 del cine, reservada para imprevistos y personas con movilidad reducida. Rodríguez se acercó a las manifestaciones de la puerta. A saber, ALPE, corralas y los Delphi instalados en la protesta hace una década, a punto de salir en «Cuéntame». «Quienes quieren seguir permitiendo el sufrimiento de la gente nos tendrán aquí. Enfrente. Éste es mi sitio», señaló en Twitter.

El presidente de la Cámara prometió el cargo. La vicepresidenta primera, igual. Oña juró y repitió, tras la bronca, «Acatar la Constitución y el Estatuto». El resto de la Mesa prometió. Castro, «por imperativo legal», y repitió, en respuesta a Oña: «Acatar, acatar». El diputado de Podemos por Cádiz Jesús Rodríguez, fue el primero del año con camiseta reivindicativa. Por la educación pública. Competencia seria para Castro. Maldonado acudió sin fular. Los de Podemos vinieron con bebé y carrito. José Antonio Castro le subió la silla al podemita Juan Antonio Gil. La veteranía es un grado. Que le pregunten al PSOE y a Pizarro.

Arenas, al jurar el cargo, se paró a ponerse las gafas antes de leer. Podemos expuso una amalgama de intenciones: «Recuperar la conciencia del pueblo andaluz», «servir siempre a la gente»; «por cambios legislativos y estatutarios»; «por que las paredes del Parlamento sean de cristal y al servicio de los andaluces» (Begoña Gutiérrez), «como garantía de los derechos humanos en lugar del pago a la banca», «no servir al interés de los propios partidos»; «por una Andalucía libre de paro, desahucios y transgénicos». «Prometo la Constitución hasta que la cambiemos para que obedezca a la gente y no a los bancos», Teresa Rodríguez. Elena Cortés prometió también por exigencia legal, como sus compañeros de IU y muchos de Podemos. Susana Díaz juró, igual que Juanma Moreno y Juan Marín, que salió del islote. Ciudadanos no vio» bronca» y celebró una jornada histórica. Marín, el hombre tranquilo, lo vio todo desde la «normalidad». Podemos señaló que «esta violencia dialéctica es símbolo del declive del bipartidismo». A Juanma Moreno no le aplaudieron durante su toma de posesión. A Susana Díaz, que no pestañeó durante la bronca, los suyos sí. Maíllo calificó la trifulca como «una pataleta un poco heavy». Susana Díaz apuntó que el PP «no quería que IU estuviese en la Mesa». Todos los ex presidentes del Parlamento acudieron, salvo Mar Moreno, que declara el martes por los ERE. Chaves, quizás, y Griñán, seguro, vieron por la tele el nuevo y a la vez tan viejo Parlamento.