“Boxeo”. “Más boxeo”. “Hoy nos ha dado por el boxeo”: doble homenaje a El Correo en el Parlamento

“Boxeo”. «Más boxeo». «Hoy nos ha dado por el boxeo». El Parlamento aprobó una declaración institucional en apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía –el tercer periódico más antiguo de España tras el Faro de Vigo y el Diario de Cádiz– ante un ERE que supondría su desaparición y, en el desarrollo del debate, rememoró los históricos cintillos de Pepe Guzmán en las páginas de Deportes. «Mi idea de la vida es la siguiente página, el siguiente párrafo, la siguiente oración», decía Bukowski. Lo que aplicado al político supone «el siguiente Pleno» o, en su defecto, «el siguiente mitin». En épocas preelectorales, ambos escenarios se confunden. Aparte del intercambio de golpes entre políticos, la jornada dejó un anunció: la reunión entre la ministra Montero y el consejero Arellano para abordar la financiación prometida por Pedro Sánchez será el 8 de octubre.

En el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, igual que en los bares cofrades, hace tiempo que los días se cuentan al revés. Cualquier gesto se entiende como un indicio, o no, del posible adelanto electoral. Los partidos, en cualquier caso, están en (pre)campaña. El aparato mediático difunde vídeos, tuits, Facebook Live, mensajes de WhatsApp, fotos y estados de Instagram… con los 30 segundos del corte del líder. De los primeros espadas, arrancó el tercio Maíllo: «No ha preguntado por la reforma laboral de Rajoy», le señaló a la presidenta, Susana Díaz, que le recordó «a Mayra Gómez Kemp» y «una de sus frases del ‘1, 2, 3’»: «No miento pero no digo toda la verdad». Hasta ahí pudo leer Maíllo, antes de aludir a una «Andalucía como barracones de criados», en referencia al turismo y la precariedad laboral, bajo «los designios de quienes quieren que sólo sirvamos copas en los bares». «Usted se ha dedicado a las intrigas de palacio, a la conspiración; que si me voy a Madrid, que si adelanto elecciones. Y no se habla de lo que no ha hecho: gobernar Andalucía. Convoque ya».

«Hoy me sitúa en el ‘1, 2, 3’; usted me recuerda a don Cicuta, amargado por la deriva a la que lleva a IU», respondió Díaz mientras Maíllo agitaba las manos, el aplauso en lengua de signos. «Su intervención roza la turismofobia», dijo Díaz, en «su alocada –término muy utilizado por la presidenta en sus respuesta a Maíllo– carrera a la destrucción de IU». La presidenta recordó que IU llevaba la cartera de Turismo con Griñán y «el consejero Rafael Rodríguez puso las bases de lo que se está consiguiendo: en España el empleo en el sector decrece y en Andalucía crece».

«As time goes by»

Juan Marín preguntó por el nivel de ejecución del Presupuesto, a lo que la presidenta respondió que «es superior al mismo momento del año pasado». Marín pidió algún anuncio «pero que no sea como la Autovía del Almanzora», pendiente «desde 1985». «A Andalucía el reloj del progreso se le ha parado», dijo. Díaz defendió que el propio Marín reconocía que la ejecución estará «por encima del 95%» y criticó que Cs «ha avalado los Presupuestos de Rajoy que han machado a Andalucía» pero no los de Sánchez porque «dependen de intereses nacionales». «La partitura la escribe el señor Rivera. Usted la toca y desafina. Veremos cómo Rivera le dice de nuevo: tóquela de nuevo, señor Marín», señaló, parafraseando una de las frases que se atribuye pero que no aparece en «Casablanca». A medida que pasa el tiempo –«As time goes by–, la relación de PSOE-A y Cs se ha ido desgastando, ante la certeza de que «siempre nos quedarán las elecciones».

Teresa Rodríguez señaló que «hemos pasado de la ‘Andalucía imparable’ a una presidenta inaugurando una tienda que vende calcetines a 2 euros porque explota» a trabajadores. «Vamos a dejarnos de milongas», indicó, apuntando que «100.000 millones después (de ayuda europeas) volvemos a ese furgón de cola de la UE» y esos fondos «también han servido para los ERE, el fraude de la formación, las redes clientelares o para comprar la paz social, que es peor que la corrupción». Susana Díaz defendió que «nadie se cree que estemos peor que hace 3 años» y apeló «a la crisis brutal». «En esta legislatura, el PIB per cápita ha subido 4 puntos», señaló, antes de decirle a Rodríguez que «la economía tampoco es lo suyo». «Hemos perdido 13 puntos de PIB durante la crisis, igual que la media de España. No es la Andalucía negra que ha querido retratar», indicó. La líder de Podemos replicó que «ha dejado caer que tengo problemas de formación. Yo no he tardado 10 años en acabar la carrera. Si nos las buscamos, nos las encontramos». «Estamos peor que hace 10 años», continuó. «Tiene usted la piel muy fina. Es un usted un ejemplo de sabiduría y conocimiento», ironizó la presidenta, que señaló que «la economía no es ningún milagro» sino fruto de «la planificación».

Juanma Moreno explicó que «tras 5 años como presidenta», «Andalucía se ha empobrecido. Ha crecido dos puntos la tasa de pobreza. Hay menos convergencia. La sanidad está colapsada. La educación ha empeorado. Hay hasta más aulas prefabricadas. El desempleo está en torno a un millón. Se ha pasado la mitad de las legislatura de primarias. Criticó los 80 días de investidura y ahora está dispuesta a quitar 100 días de Gobierno con un adelanto electoral». «Exigían 4.000 millones de la financiación autonómica y ahora la que era su consejera y ahora ministra, Montero, le ha dado 1.400 a Cataluña y a Andalucía, cero», señaló el popular, que añadió que Díaz «tiene miedo a elecciones junto a Pedro Sánchez, a la sentencia de los ERE que condene 20 años de gobiernos del PSOE y la verdad de la Faffe». «Cuando habla de inutilidad le presto mucha atención porque en eso es una autoridad», replicó Díaz. «Es ahora o nunca para usted. De ahí su ataque de nervios en cada intervención. Lleva 15 meses anunciando elecciones. Tiene miedo de irse de la política por la puerta de atrás. Es lo que teme y lo que próximamente le puede ocurrir». Díaz insistió en que «no vamos a renunciar ni a uno de los 4.000 millones» y en que «el 8 de octubre la ministra y el consejero» concretarán los asuntos que Pedro Sánchez le prometió a ella, como la inversión por población que recoge el Estatuto. Esa jornada, casualmente, el equipo de Susana Díaz, el Betis, se enfrenta al de Sánchez, el Atleti. El 8 de octubre del pasado año en Barcelona tuvo lugar una manifestación por la unidad de España. En 1988 también en Barcelona, Freddie Mercury realizó su última presentación. El Parlamento, que aprobó una PNL para la prevención del suicidio, hace equilibrios para mantener el debate vivo en tanto se convocan unas elecciones con mítines en la Cámara pero aún sin fecha. «The show must go on», que cantó Freddy Mercury.

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Entre la mitología y la demagogia

La reforma del sistema de financiación se ha convertido en el principal argumento del PSOE de cara a unas hipotéticas elecciones. La Junta, que abrió un frente común con todos los agentes sociales tras la derrota de Susana Díaz en las primarias socialistas, urge a la reforma. Los tiempos, no obstante, no coinciden con los argumentos que van esgrimiendo los diferentes expertos que se citan desde el 13 de septiembre en el grupo de trabajo abierto en el Parlamento. Mientras los políticos hablan de puertas para afuera de la urgencia de la reforma, de puertas para adentro, los técnicos describen la anatomía del hipotético cambio del sistema de financiación con los rasgos de un animal mitológico.

Este semana, el portavoz del grupo socialista en la Cámara, Mario Jiménez, llamaba «a la responsabilidad de los grupos para que seamos capaces de, en 10 o 15 días, empezar a consensuar las conclusiones del grupo de trabajo y que Andalucía pueda tener la financiación que necesita y acabar con el castigo del PP». Las palabras de Jiménez difieren de las opiniones de los expertos, que señalan la dificultad de la materia. Tal es el grado de la problemática que ni el propio PSOE-A se ha sentado aún con su dirección federal para conjugar una postura conjunta. Esta semana, Pedro Sánchez sorprendió en Granada con su propuesta del sistema de pensiones.

En la última sesión del grupo de trabajo, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo Santiago Lago Peñas advertía de que «tenemos una reforma de la financiación autonómica por delante, que es urgente, es necesaria y es difícil; hay que reconocer que es difícil». Lago Peñas abría el melón de las diferencias con las comunidades de régimen foral, un debate en el que los grupos, ni siquiera el PSOE como precursor de la reforma desde Andalucía, se atreve a entrar. «El sistema foral es una anomalía desde una prospectiva comparada». «Además, la forma en la que se aplica acaba generando un volumen de recursos extraordinario en comparación al resto para una presión fiscal que está por debajo de lo que existe en territorio común». «Hay tres casos extraños en España: «País Vasco, Navarra y Canarias». «Si dejamos al margen las forales, las de común tienen en general un problema de suficiencia que tiene que ver fundamentalmente con que en España queremos una cartera de servicios potente, con una sanidad universal buena, con una educación pública de calidad y con unos copagos y unas tasas ya en el escalón universitario que son bajas en perspectiva internacional», expuso. «Queremos ley de dependencia, unas buenas pensiones, queremos un montón de cosas, pero, claro, luego no recaudamos, no tenemos recursos para eso», señaló. «Somos incoherentes colectivamente», diagnosticó. «Tenemos un problema de insuficiencia generalizado y a mi juicio la reforma de la financiación autonómica tendría que venir acompañada desde la reforma fiscal de verdad, no una reforma de parches y remiendos sino una reforma que afronte los diferentes problemas del sistema entre los cuales aparece su capacidad recaudatoria», añadió, señalando que «en toda la UE somos el país con un sistema tributario más descentralizado», «en el top cinco mundial de descentralización de ingresos». El experto señaló que a «Andalucía lo que le interesa muchísimo es la nivelación total», esto es, «que se vuelva a lo que había antes de 2009». Es decir, una enmienda a la totalidad a la reforma del Gobierno Zapatero que contó con el beneplácito expreso de la Junta.

El catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid Ruiz Huerta Carbonell recordó que «conseguir acuerdos constituye una tarea especialmente complicada» y apuntó que «hablar de la financiación sin tener en cuenta la crisis es dejar el análisis muy cojo». «Una vez aprobado el sistema de 2009 y firmado por todos los partidos, pasó apenas un año para ponerse todos de acuerdo en que era un desastre, lo cual da también idea del mundo en que vivimos, las presiones que se viven», señaló. Ruiz también advirtió de que el sistema con las comunidades forales, «sin precedentes en el ámbito internacional», «plantea una dificultad enorme». El problema del «statu quo». Ángel de la Fuente, director de Fedea, uno de los mayores expertos en la materia, recordó que el sistema de reparto no es «la carta a los Reyes Magos». Pese a las prisas de cara a la galería del PSOE-A, el grupo de trabajo determinó que sus conclusiones no irán al Parlamento hasta abril. Montoro tampoco tiene prisa. Las eminencias en la materia coinciden: la vía para tener más recursos pasa por subir impuestos. «Y si alguien quiere, que dé la cara, que los ciudadanos sepan quién los sube y a qué se destinan», apuntó De la Fuente. Todo lo cual, incluida la encuesta electoral que el PSOE-A se ha dedicado a difundir y que dibuja al partido de Susana Díaz como el único con capacidad para formar Gobierno en Andalucía, remite a Henry Kissinger: «En política no interesa la verdad; lo que cuenta es lo que la gente percibe como verdad». «La ciudadanía castiga a una oposición destructiva que no está defendiendo los intereses de nuestra tierra», señaló Mario Jiménez sobre la encuesta de intención de voto.

GRUPO DE TRABAJO

El grupo de trabajo del Parlamento no llevará sus conclusiones a la Cámara hasta abril. Foto: Parlamento de Andalucía

 

Candyman o el sortilegio de las 35 horas

La Junta, en un anhelo de omnisciencia, busca escribir derecho con renglones torcidos. Se han buscado maneras de invocar el sortilegio aunque hasta ahora en todas ellas, como en Candyman, el resultado conlleva que Mariano Rajoy aparezca tras el espejo con un recurso favorable del Tribunal Constitucional (TC). La Junta descarta que el Gobierno central acuda de nuevo a la vía judicial. María Jesús Montero, la consejera de Hacienda y Administración Pública, defendió la competencia de la administración andaluza para organizar la jornada de trabajo. La medida afecta a los más de 250.000 empleados públicos andaluces. El número de activos en el tercer trimestre de 2017 se situó en 3.957.900 personas en Andalucía, según la EPA. Al abrigo de la Junta, como poco, tributa directamente el 7% de la población de la región y estos trabajadores no tendrán la obligación de fichar por las 2,5 horas que impone el TC sobre las 35 restablecidas al renunciar la Junta a mecanismos de «control horario» a petición sindical.

«Nadie puede poner ni la más mínima objeción», señaló Montero sobre el acuerdo firmado ayer con CSIF, UGT y CCOO y que tomará rango de decreto en el Consejo de Gobierno de hoy para su inmediata entrada en vigor. «Si de verdad el Gobierno central considera que se trata de un problema de igualdad, que regule la jornada de 35 horas para toda España», defendió la consejera. El acuerdo con los sindicatos, aunque parezca una paradoja, se presenta como una forma de acatar la sentencia del TC en contra de la aplicación de la jornada de 35 horas semanales para los funcionarios de la Junta. Se eleva la jornada a 37,5 horas pero 35 serán presenciales y 2,5 horas se dedicarán a la preparación y organización de las tareas del puesto de trabajo y a consultas y formación.

El control del «teletrabajo» será similar al del sector docente. «Con el devenir de la medida, iremos ajustando», señaló Montero. La consejera denominó como «subterfugios» el uso de márgenes de cortesía de media hora en el acceso al puesto de trabajo para computar las 37,5 horas utilizado en otras regiones. El reconocimiento del trabajo no presencial supone una aspiración histórica de los sindicatos, respaldada por el Estatuto Básico del Empleado Público, señaló Montero sin necesidad de citar el derecho consuetudinario. La Consejería señala que no se modifican los turnos de trabajo «ni los 7.000 puestos creados con motivo de la reducción horaria». No obstante, el acuerdo recoge que «se redistribuirá el horario lectivo semanal del personal docente, a excepción del que imparte las enseñanzas de educación infantil y primaria y el de los Centros Específicos de Educación Especial». En el ámbito sanitario se mantendrán los turnos aprobados y no se alterarán las retribuciones de jornada complementaria.

Tampoco supone un desembolso extra para las arcas andaluzas. El acuerdo recoge «expresamente el compromiso de las partes firmantes de seguir negociando para avanzar en la mejora de las condiciones de trabajo del personal al servicio del sector público andaluz, siempre en función de la disponibilidad presupuestaria; especialmente, y entre otras, en el establecimiento de medidas que sigan progresando en la conciliación de la vida personal, familiar y laboral». «Las partes consideran necesario adoptar medidas transitorias para ordenar la jornada de trabajo y horarios del personal», señala el acuerdo. «La puesta en funcionamiento» de estas medidas «impedirá la destrucción de empleo público, sin perjuicio de que, además, para garantizar su normal aplicación, se adopten otras medidas sobre contratación de personal», continúa.

Los sindicatos señalaron que se trata de una medida «transitoria» hasta que el Gobierno devuelva el derecho de los empleados públicos andaluces a trabajar 35 horas, una medida que se aplica desde 1999 y que suspendió el Ejecutivo central en 2012 y restituyó la Junta en 2017. Antonio Tirado, de UGT; Agustín de la Cruz, de CC OO; y José Luis Heredia, de CSIF, recalcaron que no se burla la sentencia del TC ni hay insumisión. Para la consejera, como nunca ha existido igualdad de la jornada en la función pública en España, «no hay quiebra de trato» como alega el Gobierno, acusándole de querer convertir medidas transitorias derivada de la crisis en definitivas y recordando que antes de las medidas de austeridad nueve comunidades ya contemplaban la jornada de 35 horas. Montero señaló que el presidente del PP-A, Juanma Moreno, «no puede permanecer con la cabeza debajo del ala; no sé si no influyó o ni siquiera intercedió sobre las 35 horas». El vicepresidente Jiménez Barrios afeó al líder popular andaluz que se comprometiera con los sindicatos «y no ha sido capaz de cumplir con su palabra». Podemos tendió la mano a la Junta frente al «acoso y derribo» del PP. IU pedirá hoy la alteración del orden del día del Pleno para que Montero comparezca en el Parlamento. El PP-A exige a la Junta que «no juegue con los funcionarios» y busque una fórmula que dé «seguridad jurídica».

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La consejera María Jesús Montero, en el edificio de Torre Triana. Foto de Manuel Olmedo

El «principio de parsimonia» en la Audiencia de Sevilla

El 13 de diciembre de 2010, Griñán, como presidente de la Junta, y Rubalcaba, como vicepresidente del Gobierno, cerraban acuerdos sobre Doñana, viviendas y chiringuitos. Siete años devoran todos los espejos y hace añicos las garnachas. Ahora, el ex presidente autonómico, junto a su predecesor en el cargo, Manuel Chaves, y otros 20 ex altos cargos de la Junta se sientan en los bancos de la Audiencia como investigados en la pieza del «procedimiento específico» del «caso ERE», para dilucidar si las ayudas sociolaborales y la partida 31L, el llamado «fondo de reptiles», eran una suerte de «chiringuito» desde el que se hilaba la tela de araña de la red clientelar de la administración. El grueso del juicio queda pospuesto a partir del 9 de enero. El «turrón» del «caso ERE» se dirimirá tras los polvorones de Navidad y la digestión se vislumbra pesada. Tras tres jornadas, queda para la historia la imagen de un Consejo de Gobierno en la bancada de los acusados y la aparición en escena de la principal instructora de la causa, Mercedes Alaya, poniendo en cuestión, con la pálida querencia de Clarise M. Sterling ante el doctor Lecter, lapsus incluido, hasta la propia independencia judicial. «No parece prudente ni sensato que un juez ponga en cuestión de forma corriente la independencia de jueces de otros órganos jurisdiccionales; ni que envíe al público opiniones subjetivas sobre un juicio actual de cuya instrucción ella se ocupó», concluyó el abogado de Griñán, José María Mohedano, quien comparte apellido con la titular original del título de «la más grande» con el que en su día apodaron las partes a la jueza Alaya.

Chaves y Griñán presentaron un perfil machadiano en las primeras jornadas: «en paz con los hombres y en guerra con sus entrañas». Ambos se llevan un año y un mes de diferencia y se sentaron juntos y en primera fila (con Francisco Javier Guerrero a sus espaldas, quien engatusaría hasta a Churchill –«Me gusta un hombre que sonríe cuando pelea»– aunque él sea más de Marlboro que de Winston y hasta en la sala le ponía ojitos al paquete). El desangelado paseíllo por el Prado de San Sebastián rememoró el sepulcro de Mozart. Por no acudir, no estaba ni un clásico de los casos mediáticos como el Mocito Feliz buscando chupar cámara. Sólo una espontánea en pijama y bata rosa rompió la frialdad de los cementerios en la zona el primer día de juicio. Para Chaves, la Fiscalía pide diez años de inhabilitación, a lo que la acusación popular que ejerce el PP añade dos de cárcel y doce más inhabilitado. Para Griñán, seis años de prisión y 30 de inhabilitación (ocho de cárcel y 42 de inhabilitación piden los populares). A la izquierda de los ex presidentes, se sentó Gaspar Zarrías completando la nómina de los, durante dos décadas, tres tenores de San Telmo. Al modo de Van Basten, Rijkaard y Gullit en el Milan de Arrigo Sacchi frente al más duro catenaccio al que jamás imaginaron enfrentarse. Las defensas apelaron en sus escritos al «principio de parsimonia», que establece que la respuesta más sencilla suele ser la más probable, como antídoto a las teorías de la conspiración. Como el gol de Koeman en Wembley, según Stoichkov (quien también le daba a la nicotina, como Guerrero), «la jugada no estaba ensayada». Chaves y Griñán insistieron en que ni podían conocer ni conocían el fraude. Por la defensa del interventor, se recordó que Manuel Gómez emitió todos los informes pertinentes. Las defensas también defendieron que una ley, por definición, «es legal» y la acusación, por tanto, «absurda». Las tres primeras jornadas se centraron en la lectura de los escritos de las partes, interminables como un grupo de WhatsApp de padres organizando los trajes del Belén para el colegio. Cuando el magistrado Calle Peña trató de recuperar tiempo a modo de árbitro en el descuento, las agendas de las partes se declararon indispuestas.

Seis lámparas de araña, 60 bombillas de vela; tres plasmas; una cámara de TV al frente y otra a la espalda; el escudo de la nación sobre un marco que trata de emular un corazón; unos sillones que pudieran parecer, por el tiempo y las circunstancias, los de la Santa Inquisición; una bandera de España, otra de Andalucía; cierto olor a naftalina; ocho periodistas en la sala de vistas y decenas en la de prensa; una decena de estudiantes de Derecho; 22 acusados, las correspondientes defensas; y los magistrados; en definitiva, la Sección Tercera de la Audiencia y los libros de historia aguardan para la resolución del mayor caso de corrupción de Andalucía (741 millones presupuestados en una década, 80,4 en entredicho), del que aún no ha culminado ni el prólogo. En las paradas de bus cercanas al Prado de San Sebastían se anuncia el estreno en el Maestranza de la ópera «Alí Babá y los 40 ladrones». Crítica y público aguardan.

Sevilla 14-12-2017 Segundo dia del juicio de los EREFoto: Manuel Olmedo

Chaves y Griñán, con Guerrero y el interventor Manuel Gómez a sus espaldas. Foto de Manuel Olmedo

 

“¿En qué momento se jodió el PSOE, Zavalita?”

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Susana Díaz flanqueada por Juan Cornejo y Micaela Navarro. Por Manuel Olmedo.

Entre los rigores del verano y el rigor mortis postelectoral y ante el Comité Director, máximo órgano entre congresos, existía cierta expectación en conocer si la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, acertaría a responder algo así como «en qué momento se jodió el Perú» que cuestionaba el Zavalita de Vargas Llosa pero aplicado a los socialistas y al 26J y a si desde el sur se abrirá la veda para un hipotético apoyo/abstención a un Gobierno de Rajoy.

La primera cuestión planteada en Fibes se zanjó con una «autocrítica» resumida en el hecho de que «no es la primera vez que el PP gana en Andalucía». Lo que, traducido a la tropa, por si se vislumbrara la sombra de un resquicio de crítica, viene a significar que Susana Díaz –«No me gusta perder ni al parchís, ya lo sabéis», repitió– no se hace responsable de un hito histórico negativo. Todo lo contrario, aunque el PP obtuvo más de 98.000 votos que el PSOE y Unidos Podemos creció más en voto absoluto en esta comunidad coincidiendo con la mayor pérdida de votantes del PSOE de España, Susana Díaz defendió que Andalucía ha sido la clave para evitar el llamado «sorpasso» y para que el PSOE no obtuviera unos resultados aún peores.

Sobre la segunda cuestión, Díaz insistió en defender el «no» a la investidura de Rajoy argumentando que, en el caso de los socialistas andaluces, está aún más «justificado» porque tienen «la obligación de defender a Andalucía» y apelando al «agravio» a la comunidad. Textualmente: «Si está justificado en estos momentos el no de los socialistas de España imaginen del PSOE de Andalucía, hemos sido maltratados». Ya en modo estadista, Susana Díaz insistió en liderar un bloque socialista de castigo a Juncker en Europa en caso de producirse una sanción a España y Portugal por parte de la UE. El Comité Director aprobó una resolución al respecto. Díaz fue más allá y aseguró que «tendrían que ser multado Rajoy y sus ministros» por «los regalitos fiscales para obtener rédito electoral», anunciando ante «un doble apretón de tuercas» a los servicios públicos que «en Andalucía no vamos a recortar ni un euro porque hemos cumplido».

Susana Díaz recordó que han pasado «200 días de las primeras elecciones generales, sin la posibilidad de que se forme Gobierno. No vamos a comportarnos de manera irresponsable pero no vamos a responsabilizarnos de lo que no nos corresponde». La líder socialista indicó que «ha ganado Rajoy, a él le corresponde darle a este país un Gobierno. A él le corresponde ese toro. Vamos a asumir nuestra responsabilidad, ir a la oposición», señaló. La presidenta andaluza reiteró que a ella le costó formar Gobierno «80 días». «Es indiscutible que han ganado las elecciones pero que hay mayoría muy amplia que no comparte su hoja de ruta». ¿Como para formar una alternativa de Gobierno? «No lo creo», indicó Díaz, añadiendo que «así lo dije en el Federal» e insistiendo en su aviso para navagantes: «Alimentar determinados sueños se puede convertir en una pesadilla». El tono fue el de: «Un Lannister siempre paga sus deudas», para el imaginario de serie. A la oposición, o sea. «Al PP le toca moverse un poquito, con seriedad. No es fácil. Eso es lo que le molesta a Rajoy, que cuesta trabajo. Es su responsabilidad y han pasado 200 días», repitió, para criticar el «escasísimo nivel» del PP-A al responsabilizar al PSOE-A de «unas terceras elecciones».

«El PP nos ha adelantado por 98.000 votos», señaló. «Nos han sacado 2,5 millones en España», contraargumentó. «No es la primera vez que el PP gana en Andalucía, la última fue en 2011 y nos sacó 400.000 votos. Cinco meses después de esas generales, hubo autonómicas, las de la pancarta y los trajes de El Corte Inglés que se quedaron para repartir canapés, y nos quedamos a apenas 40.000 votos. Después, hubo unas autonómicas, y 400.000 votos sacó el PSOE al PP», señaló. «Los andaluces pueden votar una cosa u otra pero en las autonómicas tienen claro quiénes les generan confianza», subrayó, apuntando a «un análisis sesgado» y cifrando que «sólo en Murcia el PP ha sacado el doble al PSOE que en toda Andalucía». «No hemos ganado pero estamos en la medida de lo que se ha sacado en España», concretó, atribuyendo a «la concentración del voto de la derecha y la fragmentación en la izquierda» las causas del naufragio. «Para que no gobierne la derecha, el PSOE tiene que se hegemónico en la izquierda», aseguró. «La estrategia del miedo del PP ha tenido éxito estas elecciones y es mucho más exitosa si tiene en frente una fuerza oportunista, radical, como Podemos. Sólo la mera hipótesis de que existía la posibilidad de alcanzar el Gobierno con Podemos nos ha restado mucha credibilidad. Lo dije el primer día», recordó. «En Andalucía hemos ayudado muchísimo a que no hubiese sorpasso», dejando con 537.000 votos «a Podemos, lo mismo que en diciembre a pesar de que se tragaron a IU». «Sólo recuerda que fui tan bueno como cualquiera, y mejor que la mayoría», decía Ethan Hawke en Gattaca, un filme de ciencia ficción.

“Yo también tendré que descansar”, un homenaje a Blas Infante en el Parlamento

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Juanma Moreno, en el homenaje a Blas Infante, con Susana Díaz y Chiqui Jiménez Barrios abanicándose en segundo plano y la consejera María Jesús Montero en modo “Éxtasis” de Santa Teresa. Foto del PP-A.

Un 11 de agosto, hace 80 años en el kilómetro 4 de la antigua Carretera de Carmona, fue asesinado Blas Infante. En torno a esa fecha y en ese punto su fundación celebra un homenaje en el que suelen destacar las ausencias. La efeméride encarta mal. El calendario laboral manda. Como solía alegar un antiguo jefe de sección, «yo también tendré que descansar». “¿Y yo cuándo como?”, añadiría el maestro Araújo. El Parlamento en su sede de las Cinco Llagas conmemora su nacimiento coincidiendo, ahora que la Transición está tan en boga, con los 40 años (y dos días) de la investidura de Suárez, contrario en principio al «café para todos». La presidenta de la Junta, Susana Díaz, reivindicó la figura y el legado del padre de la Patria Andaluza en el aniversario capicúa, 131, de su nacimiento, llamando a llevar a cabo «de una vez por todas» una reforma del estado de las autonomías para construir «un país más atractivo». «Se trata de construir una España de progreso, dentro de una Europa que tiene que ser más solidaria, más humanitaria y respetuosa con esos ideales más profundos que por historia nos unen».

En la batalla de Adrianópolis el ejército de Licinio fue duramente mermado con 35.000 bajas gracias al ataque por sorpresa de Constantino. En las pasadas elecciones, también sorpresivamente, el PP sacó 99.000 votos más que el PSOE en la comunidad. Se cayó un mito, el de la imbatibilidad electoral de Susana Díaz, y está por ver si no era de porcelana. Los socialistas andaluces sobrellevan el síndrome postraumático. El organismo del perezoso deja de funcionar a las dos semanas de haber muerto. Apenas han pasado diez días desde las elecciones. En «La vida de Pi», no obstante, se contrapone la lentitud de este folívoro con la vertiginosa velocidad de las alas del colibrí, que no se llegan a percibir. Como el «sorpasso» del PP o el hecho de que sea en Andalucía donde la confluencia de Unidos Podemos más creciera en votos coincidiendo con la mayor pérdida de votantes del PSOE de España. El perezoso emparenta en parte con el armadillo, con fama de resistente. La primera muerte del bipartidismo en España implicó repetir elecciones tres veces hasta 1920. El notario de Casares tenía entonces 35 años, la misma edad con la que Susana Díaz se convirtió en Secretaria de Organización del PSOE-A. Maternalmente, Susana Díaz señaló ayer que es Blas Infante «quien guía nuestros pasos en el Parlamento». Sin su arquitectura ideológica, «la Andalucía que hoy conocemos sería otra bien distinta». «Nos debe inspirar para trabajar siempre con responsabilidad y nos debe comprometer a actuar siempre por el bien común», indicó Díaz. «Sin querer ser más pero tampoco menos que nadie, Andalucía alza su voz para defender una España en igualdad, en armonía, en la que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos vivan donde vivan», señaló, como ya hiciera durante la campaña electoral, presentándose como garantía de la unidad nacional. La presidenta señaló que el populismo siembra «intranquilidad e inseguridad» y puso como ejemplo la situación del Reino Unido con el Brexit.

Había en la República de Roma dos caminos al poder: el cursus honorum y la carrera de las armas. El resultado del PP-A en las pasadas elecciones se enmarcaría en la primera casuística. El presidente del Partido Popular Andaluz, Juanma Moreno, destacó la valiosa lección de Blas Infante mostrando la posibilidad de poder cambiar. «El cambio no se hace desde la resignación y el miedo, sino desde la reivindicación y la valentía», apuntó. Entretanto, Susana Díaz y su vicepresidente se abanicaban y la consejera de Hacienda se imbuía en los rayos de sol. «El cambio a mejor es posible siempre, en eso tenemos que ser ambiciosos. No hay que mirar atrás, sino siempre adelante. No hay recrearse en el éxito ni lamentarse con el fracaso. Que ni lo bueno ni lo malo nos paralice», indicó. «Siempre se mostró orgulloso del ingenio andaluz y reclamaba no caer en la resignación ni en el lamento del agravio», agregó. «No debe existir miedo cuando de lo que se trata es de hacer Andalucía, de hacer de Andalucía una comunidad que cree empleo para todos y genere riqueza, que sea referente de progreso e igualdad de oportunidades y una comunidad en la que sus gobernantes sean ejemplo de rectitud y de ética», sentenció. Moreno pidió «afrontar ese reto entre todos, sin dogmatismo, ni sectarismo y sin patrimonializar lo que es de todos los andaluces porque así, con esos mimbres, se hará otra cosa pero no se hará Andalucía». El líder popular sostuvo que «ante la incertidumbre, Andalucía debe reivindicar con más fuerza que nunca, nuestra cualidad como inspiradora y como parte esencial de España».

Teresa Rodríguez, con la bandera andaluza que le legó el diputado José Luis Serrano, pidió recuperar «el reto» de la autonomía y apeló a la emoción como Rajoy en un campo de alcachofas. «Autonomía es la seguridad de poder darle de comer a tus hijos, autonomía es la seguridad de que puedes conservar tu puesto de trabajo aunque reivindiques que se cumpla la normativa laboral; y autonomía es saber que tenemos un futuro próspero propio». Por Ciudadanos, que lleva en su programa la recentralización del país, Julio Díaz, destacó que Blas Infante fue un «precursor de cambios irreversibles». El diputado de IU José Antonio Castro reivindicó que «Andalucía sea como la que más». Como escribió Henrik Ibsen, y recordaba Francisco Javier Recio en la última página de El Mundo de Andalucía -cuya pérdida habría llorado Blas Infante-, «sólo lo que se pierde se tiene para siempre».

Podemos ad portas

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Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

La jornada de campaña amaneció cargada de efemérides. Un 18 de junio de 1815 Napoleón fue derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo. El PSOE tiene en Andalucía su particular Santa Elena, refugio o exilio. Susana Díaz volvió a llamar a la socialdemocracia a no «dejarse arrastrar por el populismo» y a consolidar su «cambio progresista», rechazando los «saltos en el vacío». «Hace falta de nuevo volver a levantar el puño, la rosa, el PSOE, para darle a España oportunidades, a millones de hombres y mujeres que en cuatro años y medio lo han perdido todo», señaló desde Torremolinos (Málaga) ante un auditorio Príncipe de Asturias lleno. Díaz reivindicó lo que significa «el PSOE de siempre», aludiendo a los «momentos decisivos» con Felipe González y Rodríguez Zapatero. «Urge quitar a Rajoy», señaló, sin olvidar a «ese otro por el que ahora tenemos que ir a elecciones, que dice que es socialista y que se ha enamorado de Zapatero», en referencia a Pablo Iglesias. «Para mí no es de fiar, porque si yo quisiese vender Coca-Cola y dijese que me encanta el sabor de la Coca-Cola, pero os pido que bebáis Pepsi, pues estoy engañando a los dos», señaló. «El señor Iglesias puede reivindicar ser socialista, puede querer decidir en nuestro partido, pero si verdaderamente quiere ser socialista, el que es verdaderamente socialista vota al PSOE». «Ni quiero aquel que no quiere reformar nada porque significa más sufrimiento ni quiero al otro que lo quiere cambiar todo porque dice que nada de lo que se ha hecho en España desde la Transición merece la pena», insistió. «Hay que quitar de un lado al indolente, al profundamente mentiroso; pero sobre todo a ese Rajoy insensible que no le duele nada, no le duele ver cómo tiene el país», arremetió. «No quiero hacer la revolución, quiero hacer reformas y que la gente viva mejor», señaló, para remarcar que no quiere «el camino del odio ni del rencor» citando, «orgullosa de pertenecer a la escuela de la vieja socialdemocracia», a Anguita y sus herederos.

Tal día como ayer, de 1178, en Canterbury (Inglaterra) cinco monjes divisaron en la Luna la colisión de un meteorito que formó el cráter ahora llamado Giordano Bruno. También, en 1429 Juana de Arco venció al ejército inglés en la Batalla de Patay. Desde Cádiz, Juanma Moreno subrayó la importancia del voto realmente «útil». Antes de las elecciones del 20D, Aznar recomendó no polarizar la campaña, ante la hipotética necesidad de un PSOE derrotado pero no en ruinas. El PP tiene otra estrategia. El presidente del PP-A pidió «el voto directo al PP», ya que el «único voto útil» que sirva de «dique de contención de las políticas extremistas y populistas». Moreno recordó que «en un alarde de sinceridad» Ciudadanos ha dicho que «no va a apoyar al PP y Rajoy en ninguna circunstancia». Esto es, el pacto con el PSOE «sigue vigente» y el voto a la formación naranja es «un voto indirecto al PSOE» y, por tanto, «un voto intrascendentes, que no es útil». Moreno alertó también del hecho de que algunos dirigentes del PSOE estén «ya diciendo abiertamente que apuestan por un acuerdo con Podemos», advirtiendo a los «moderados del PSOE» de que «su voto puede derivar en llevar a Pablo Iglesias a la Moncloa». «El voto indirecto no vale. Sólo hay un voto claro, útil y nítido, que es el voto a Mariano Rajoy», subrayó Juanma Moreno.

Un 18 de junio de 2010 murió Saramago, autor de cabecera en Podemos, autor de «El Evangelio según Jesucristo» y el «Ensayo sobre la ceguera». Desde unas abarrotadas «setas» de la Encarnación, epicentro del 15M en Sevilla, el secretario político de Podemos y candidato al Congreso por Madrid de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, insistió en la estrategia de cortejo socialista y señaló que el 26J «es una final en la que se está jugando la soberanía de España contra la soberanía de Panamá». Errejón, que comparte lista con comunistas añejos como Monereo o anarcosindicalistas como Cañamero, llamó a decidir entre «pasado y futuro». Errejón insistió en que en Andalucía se juega el «desempate» y volvió a tender la mano al PSOE, al que «vamos a necesitar» en el Gobierno del «cambio». «Algunos dirigentes del PSOE se han manifestado en este sentido, a otros les cuesta y no quieren decidir de qué lado caerá la moneda», señaló, alabando la «generosidad» del ex presidente Zapatero por su «tono». El dirigente que no supo ver la crisis y después la negó, según el cerebro político de Podemos, «quizás esté entendiendo mejor el momento histórico y la encrucijada». La secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, defendió que «Andalucía no se usa como piedra arrojadiza ni se construye contra nadie». «Nos ha dolido en el corazón ver a dos ex presidentes de la Junta caminito de los banquillos», susurró ayer la diputada que en el Parlamento gritó al PSOE que «el cortijo apesta». Cuando Aníbal Barca estaba «ad portas» de Roma desoyó a su lugarteniente Mahárbal y no arrasó la cuna del imperio. Decidió aislar Roma y desplegar una intensa labor diplomática. Errejón solicitó ayer a Susana Díaz que «no se equivoque de adversario» y señaló que «para defender a Andalucía hay que sacar al PP».

Tal día como ayer de 1942 nació Paul McCartney, uno de los dos cantautores, en definición de Sabina, de los Beatles. Ciudadanos llevó su «banda de rock», en descripción de Juan Marín, al Muelle de la Sal de Sevilla. Entrada discreta bajo el Puente de Triana. Abrió el acto Virginia Millán Salmerón, más hecha sobre el escenario que en la anterior campaña. De producirse unas terceras elecciones, la candidata de C’s por Sevilla igual puede romper en diputada. A la telonera siguió Juan Marín, con vocación de Ringo Starr, compartiendo méritos en el logro electoral y electoralista de la reforma del impuesto de Sucesiones. «Decían que era imposible», insistió. «Sigan ustedes viendo cómo lo hacemos nosotros», «recojan firmas» para «ponerse la medalla» del próximo logro, dijo en referencia a los populares andaluces. «Las encuestas siempre se equivocan con nosotros», aseguró para presentar a un presidente «con las manos limpias, honesto y con un proyecto claro». C’s insistió en que es «un proyecto de país» de «centro», aunque hasta los acordes de su sintonía empiecen a confundirse con los del PSOE. Rivera, bajo el sol de justicia sevillano, prescindió de americana –lo cual no deja de ser noticia– y recurrió al polo azul marino y recordó «la tierra de mis abuelos». Rivera animó a votar «con ganas de cambiar las cosas» y no «con miedo o sed de venganza». Podemos y PP fueron el principal objeto de sus críticas, con «la subasta de promesas que no se van a poder cumplir». «No dejemos que sólo los extremos vayan a las urnas», señaló, no sin recordar que «en un solo año» C’s «ha logrado cambiar más cosas que otros en 35». No fue una referencia al Ibex sino a los años de oposición del PP en Andalucía. «Algunos se piensan que el cambio es proponer disparates, como prohibir la Semana Santa», advirtió, arremetiendo contra la «sopa de letras» de Unidos Podemos. «Hace un año Chaves decía que los de C’s éramos unos chantajistas. Se tuvo que ir a su casa», como «Griñán», señaló. En alusión a Rajoy, recordó que «no hay nadie imprescindible». «Algunos quieren bloquear este país pensando más en su sillón que en España», dijo, avanzando que la continuidad del PP es «el caldo de cultivo del populismo». C’s, en su particular «Octopus Garden», en tanto trata con el PSOE de incubar un huevo sin cáscara, se ofrece al electorado descontento del PP.

La retórica victimista y la simpatía por el “Alcorconazo”

La teoría marca que la retórica victimista «es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones». El sujeto «adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque». La última comisión parlamentaria de Hacienda fue un caso práctico. «Hay que ser contundentes contra la corrupción», señaló María Jesús Montero, instando a los populares a «pedir perdón» ante las «difamaciones y permanentes insidias hacia personas con cargos a los que se le ha archivado la causa, pero el PP tiene afán por arrojar sombras de duda y no le interesa recuperar el dinero público». El PP preguntó por los expedientes de reintegro caducados y las transferencias a IFA/IDEA, el ente del «fondo de reptiles».

Con el 26J a la vista, la actualidad judicial –el sobreseimiento del consejero Ramírez de Arellano en el «caso Centrius» y el auto judicial que asegura que en Jaén no se ha producido fraude en la formación, cargando contra la Policía– ha cargado a la Junta de argumentos para rescatar la teoría de la «causa general». La consejera María Jesús Montero se escudó en los citados casos. «Tienen que pedir perdón», señaló repetidamente aludiendo a Arellano, por más que, por ejemplo, en el bando popular haya sido absuelta la ex alcaldesa de Jerez María José García Pelayo y tampoco nadie haya pedido perdón públicamente. «El chicle no estira más», insistió sobre la formación, acusando al PP de «empozoñar» la vida pública y de seguir «intentando prolongar la comisión de formación y los casos que les aporta rédito electoral, pero ya no estira más». «La misma cantinela, el mismo tam-tam, erre que erre y sin pedir perdón», señaló Montero al ser cuestionada por los fondos recuperados en el «caso ERE» –855 millones en entredicho– o en la formación –tres millones de 90 reclamados, de 2.896 millones repartidos–. «La Junta, junto a la Agencia Tributaria estatal, hará lo imposible para recuperar hasta el último euro», defendió Montero.

«El victimista se disfraza de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás», continúa la teoría. La estrategia y la mercadotecnia –sucesivos cortes en la televisión pública incidiendo en la idea– hacen el resto. El trasfondo psicológico es el mismo que hace que durante una eliminatoria entre el Real Madrid y el Alcorcón o el Barcelona y el Numancia el aficionado vea con simpatía al rival más débil o que en Roland Garros se abucheara a Nadal o en Tour a Indurain. «La Junta no tiene interés en recuperar los fondos porque quedaría al descubierto la red clientelar», señaló el PP. La consejera aseguró que «los reintegros de la Junta los gestiona la Agencia Tributaria de Montoro».

Los objetivos de esta estrategia pasan por polarizar (se señala a un enemigo externo, a un antagonista reconocible); desacreditar («El PP va a dar lecciones, teniendo que pagar una fianza por la reforma de su sede», recordó Montero); y reforzar (la pertenencia a un grupo). La polarización y el refuerzo tienen un efecto evidente sobre el voto propio (Chaves utilizó esta estrategia del agravio con rédito durante los años de Aznar). El descrédito del rival, por su parte, persigue debilitar el voto ajeno más susceptible de cambiar de opción política así como los indecisos. Otro efecto es el del «recuerdo negativo», provocando que a la hora de la decisión electoral se asocie determinada marca con determinado caso. PP-Gürtel, PSOE-ERE o Formación, por ejemplo. Se trata de una técnica recurrente y en muchas eficaz a corto plazo –caso de Camps en Valencia, que con las acusaciones iniciales de los trajes ganó un escaño– en los casos en los que se exige la asunción de responsabilidades y se cuenta con un importante caladero de votos y otros tantos que fluctúan en su intención.El PP denunció que “todo lo que ocurre pone en evidencia que la Administración carece de mecanismos para controlar lo que se recupera. No sabemos la cuantía reclamada y la cuantía reintegrada”, señaló la diputada Ruiz Sillero, dudando de las “cifras redondas” que ofreció la Junta tras meses sin respuesta. Miranda, también por el PP, señaló que la Junta “ha denunciado al funcionario” que denunció la “falta de procedimiento” en el “caso Invercaria” en lugar de perseguir el fraude. “No es lo mismo un ilícito penal que errores contables. No utilice la fiscalización cuando le interesa”, respondió Montero, cuestionando continuamente “de qué año habla” y acusando a la oposición de crear “una apariencia de que es ahora mismo” cuando “la Junta toma nota de todos los órganos de fiscalización y no difamamos como ustedes”.

Licantropía electoral

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Parlamento, preguntas a la presidenta Susana Díaz. Fotón de Manuel Olmedo.

La «licantropía clínica» es un síndrome en el que el paciente cree que puede convertirse, o que se ha transformado ya, en un animal. Con el anuncio de nuevas elecciones –advenimiento, por otra parte, presente del 20N a esta parte–, el político sufre unos síntomas que sólo acaban, si es que terminan, la noche de autos electoral, tras la consabida «fiesta de la democracia» en la que todos los partidos impenitentemente ganan. El Parlamento no es ajeno a los designios electorales. Más aún, viene siendo lo que Guernica a la Gran Guerra mundial. Un laboratorio, un anticipo meridional de posibles pactos y contiendas por venir. El 20N confluye en las Cincos Llagas. Como Picasso respondiendo a sus críticos –«Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera»–, Susana Díaz anunció, durante la sesión de control, que el paro bajará de las 950.000 personas este mes, insistió en que «hay que derogar la reforma laboral» y dejó un nuevo argumento para la confrontación electoral: la PAC.

Díaz anunció que va a solicitar a Mariano Rajoy que «se revisen» las ayudas asociadas a la Política Agraria Común para evitar la «competencia desleal» entre productores de distintos países de la UE y Andalucía. El portavoz socialista, Mario Jiménez, hizo de telonero del argumento electoralista, criticando los «902 millones perdidos con un reparto injusto propiciado por el PP». Mario Jiménez esta vez no «pidió unas palabras a Antonio Machado», como en el Pleno anterior, y habló de un «robo a mano armada al campo». «Han mentido en los criterios de reparto», dijo, aludiendo a «un castigo pendiente de Cañete». «Es una agresión sin precedentes, no una reducción progresiva. Quién sabe si el dinero del campo andaluz no termina en Panamá. Pero Cañete no sabe nada», dijo. Para el PSOE, en un tráiler de lo que se verá en sesión continua en la campaña sobre todo en la Andalucía rural, caladero de votos socialistas, se trata de «una estrategia premeditada de hacer daño» con la «callada sumisa del PP y la falta de respuesta del Gobierno de España». «Pido su valoración, presidenta», dijo Mario Jiménez, como cuando Michael Laudrup daba una asistencia, con la mirada en el tendido. Así se las ponían a Romario.

Susana Díaz recordó que «Andalucía fue leal» y negoció «siempre al lado de España». «En el reparto salimos perdiendo», destacó, apuntando con vocación de eslogan al «hachazo de Cañete». «Quien más necesita esas ayudas, por primera vez es el más castigado. El 80% de agricultores que reciben menos de 5.000 euros en ayudas». Y aludió al PP-A: «A los que recogen tantas firmas, que pidan que el impuesto Sucesiones para las explotaciones agrícolas desaparezca». La Junta, por carta, va a «exigir que antes del 1 de julio se revise y se le dé a Andalucía lo que es suyo y de justicia».

Susana Díaz acusó a Juanma Moreno de «mentir» sobre el impuesto de Sucesiones en Madrid. El líder popular le reprochó que esté «mareando la perdiz» con un grupo de trabajo que lleva seis meses. «¿Tanto hay que estudiar?». Díaz tiró de cifras. «Supuestamente este impuesto no existía en Madrid y ahora dice que esta comunidad ha recaudado 550 millones por el mismo, más de lo que recauda Andalucía». Tras interpelar Juanma Moreno a Ciudadanos, Susana Díaz recurrió al mismo argumento que usó para defender que el reprobado De Llera siga en el cargo. «Si quiere debatir con Marín, gane las elecciones», le dijo, aludiendo al «nerviosismo electoral y la pelea dentro del ámbito de la derecha». Una estampa propia del cuadro del Matrimonio Arnolfini que representan PSOE y C’s en Andalucía y que, con las elecciones tan cerca, rompió el presidente del Parlamento negando la palabra al líder de Ciudadanos.”La semana pasada me equivoqué”, dijo Durán. A Marín -cuyo grupo en el Pleno anterior apoyó la “reprobación de De Llera”, aunque con dos besos al final- se le quedó cara de Viktor Narvorski en “La terminal” de Spielberg. “Krakozhia“. Spoiler: El PSOE le dejará vivir en el aeropuerto pero sin visado ni nacionalidad, en tanto se piensa de qué lado calza, al menos hasta las elecciones.

Previamente, el diputado Sergio Romero había espetado al consejero de Presidencia que «la Administración andaluza es un caos y la transparencia deja mucho que desear». El PP defiende que donde hay menos impuestos, se recauda más porque no se obliga a los herederos a renunciar y recuerda que lo que solicita es una bonificación del 99% para hijos y familiares directos, no para el resto de herencias. «No hay verdad. Sólo hay percepción», decía Flaubert.

No se olvidó Susana Díaz de Podemos, cuya líder, Teresa Rodríguez, fría como un «ok» en una respuesta de WhatsApp desde que soltó en las Cinco Llagas que «el cortijo apesta», preguntaba «a cambio de qué, ¿de más deuda, de una nueva burbuja?», van a adelantar los bancos los pagos a los proveedores, el penúltimo as en la manga anunciado por la presidenta. Díaz acusó a Rodríguez de «falta de rigor» y señaló que «la demagogia puede tener éxito, sólo hay que ver a Donald Trump, pero no ayuda a la gente». El primer presidente republicano de EE UU, Abraham Lincoln, sostenía: «Si dispusiera de seis horas para cortar un árbol, pasaría cuatro afilando el hacha». Los grupos políticos andaluces, con Susana Díaz destacada, velan armas para el 26J.

La “reprobación De Llera” y el “Periodismo Cien Montaditos”

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Susana Díaz y De Llera, en plena reprobación. Foto de Manuel Olmedo.

Empezó el día muy poético en el Parlamento andaluz, con Maíllo citando a León Felipe (supuestamente): “Las palabras no sirven, son palabras”. Mercedes de Pablo apuntaba después en Twitter que la cita en realidad es de Alberti. “Rafael no se enfadaría”, añadió Maíllo. Si el coordinador de IU en Andalucía, que sabe latín, puede equivocarse, cualquiera puede hacerlo. Y no es en este caso por las confluencias. (Que también). Continuó en la sesión vespertina Mario Jiménez con la lírica y le pidió “unas palabras a Machado” no sabemos si vía ouija, vía wikipedia o vía biblioteca.

Las cosas se fueron poniendo tensas, como en la RAE. Se debatía la reprobación del consejero Emilio de Llera. Susana Díaz se sentó junto al consejero, para que la retrataran; y se fue. La diputada Patricia Navarro (PP), recién operada de apendicitis, sin embargo, vino expresamente al Parlamento para reprobar a De Llera porque el presidente del Parlamento le negó la delegación del voto en otro alarde de comprensión y democracia. La intervención de José Antonio Castro, por parte de IU, fue un tirón de orejas desde el cariño. IU estaba más por ponerle un “coach” a De Llera que por reprobarle, por eso anunció su abstención. “Cuídese, contrólose y no meta más la pata”. Pero la retranca castrense hizo mella en el consejero, que miraba el móvil y no sabía muy bien dónde meterse, después de llegar del Rocío, con la que estaba cayendo, para la cosas del Plan Romero. La portavoz del PP, Carmen Crespo, centró su intervención en que De Llera es un “dique de contención” en el caso de los ERE más que en las declaraciones en sí. Llegado este punto, el debate fue deslizándose entre el homenaje bizarro al Mineralismo de Arrabal y el tributo sutil a Beckett, Ionesco y el absurdo. Marta Bosquet, por Ciudadanos, anunciaba el apoyo a la reprobación pero en su tono, en sus gestos y hasta en sus palabras no había atisbo alguno de reprobación. La portavoz de C’s incluso besó a De Llera tras confirmar su voto. Del turno inicial de palabra, quedaba claro que, aunque se le reprobara, en el trasfondo se teatralizaba a modo de “remake” el “Yo quiero tener un millón de amigos” de Roberto Carlos. El brasileño, pero no el que jugó en el Real Madrid sino el cantante al que el lateral izquierdo con la voz que tendría Harpo si no fuera mudo le debe su nombre. (De los mejores de la historia en su puesto, por cierto).

Emilio de Llera está por ver si es o no de los mejores consejeros de la historia de la Junta. En determinadas declaraciones, por decir muchas veces lo que todo el mundo piensa y no se atreve -porque no es político, vaya, sino fiscal en excedencia- ha metido la pata. Más allá de sus declaraciones sobre la independencia de los jueces -¿En serio se puede uno escandalizar por eso, más allá del paroximo de que lo diga el titular de Justicia?- o sobre la capacidad de trabajo y la belleza de la jueza Alaya -dos aspectos que puede ver cualquiera con ojos en la cara-, a De Llera se le puede reprochar falta de sensibilidad y empatía en algunas afirmaciones en relación al caso Marta del Castillo.

El diputado de Podemos Moreno Yagüe, alias Hackabogado, siguió en la misma línea que IU y C’s. Reprobando, pero “sólo la puntita”. En el grupo de Podemos había dudas sobre el sentido del voto y hasta se barajó la elección individual en plan Eurovisión. La actuación matutina de Susana Díaz – “Si ustedes quieren nombrar consejeros, ganen las elecciones”-, tras mentar Juanma Moreno el apellido Moriche, y la posterior de Mario Jiménez, en cuanto terminó de citar a Machado, fue determinante para orientar el sentido del voto de la formación morada hacia la reprobación. “El Sr. De Llera tiene parte de razón en sus declaraciones. Nuestra justicia está muy mal”, señaló Moreno Yagüe, a quien no deben confundir con Josema Yuste de Martes y 13.

Entrado en materia Mario Jiménez, empezó por acordarse del cuerpo de letrados del Parlamento. Mario Jiménez es al PSOE lo que Arbeloa al Madrid o la Selección. Un tipo que resuelve, lateral derecho nato, puede jugar por la izquierda si se tercia y no va a dudar en ir a la espinilla si hace falta. Tal fue el tono de Jiménez que Carmen Crespo se ofuscó. “Usted ha sido un radical en esta tribuna”. Tanto subió el tono, que le faltó a la portavoz popular decir aquello de “Estoy cansada de la familia Rivera. No era tu marido, Pepa”. Para hacerse una idea, en los mercados de Sevilla, se grita menos que en el Parlamento andaluz.Así estaba la película cuando volvió Susana Díaz, otra vez a fotografiarse con De Llera. Paco Correal escribía del cierre de la calentería del Postigo y Emilio de Llera -también Susana Díaz- salió calentito del Parlamento. De Llera fue reprobado.

Entonces, empezó a correr como la pólvora la especie de que se trataba del primer consejero reprobado en la historia del Parlamento. Así salió publicado en la mayoría de medios, aunque no se ajustaba a la realidad. De los últimos diez años a esta parte, los medios han prescindido de los periodistas con mayor bagaje. El periodismo en los años del Twitter. El nuevo periodismo no es para viejos. Si quiera es periodismo. David Simon. El creador de “The Wire” recuerda que “el periodismo, cuando se practica adecuadamente, es un acto increíblemente delicado, ético y exigente de tiempo que requiere conocer un asunto, mantener las fuentes, saber qué usar y qué no usar de estas fuentes, volver cada día para saber qué es nuevo y relevante en la institución que estás cubriendo y escribir de un modo sofisticado que a la larga desvele cosas complicadas sobre esa institución. Es algo que no puede hacerse desde el cuarto de estar, sino desde la calle y con llamadas telefónicas. La mejor gente que he conocido lo hacía, y cubría las instituciones durante ocho, nueve o diez años. En los periódicos de hoy en día, los reporteros con 10, 15 o 20 años de experiencia se han ido y no confío en que vayamos a descubrir lo que deberíamos descubrir en el ayuntamiento, en el departamento de policía o en el sistema escolar porque el reportero de 24 años que lo cubre lleva sólo seis meses”.

Resulta que antes que De Llera, la entonces consejera Magdalena Álvarez ya fue reprobada. Es cierto que el Parlamento informó mal.  Lo que conduce al: “¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”, que decía Groucho Marx. La credibilidad se gana día a día, palabra a palabra, titular a titular; pero se pierde en segundos. La máxima de que hay que hacer “más con menos” es una falacia. Hacen falta Pepones y Pavones en las redacciones. Con menos, de pura lógica, siempre, quitando un hipotético arreón de dignidad inicial, siempre se hará menos. En los Cien Montaditos no busquen caviar.