“¿En qué momento se jodió el PSOE, Zavalita?”

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Susana Díaz flanqueada por Juan Cornejo y Micaela Navarro. Por Manuel Olmedo.

Entre los rigores del verano y el rigor mortis postelectoral y ante el Comité Director, máximo órgano entre congresos, existía cierta expectación en conocer si la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, acertaría a responder algo así como «en qué momento se jodió el Perú» que cuestionaba el Zavalita de Vargas Llosa pero aplicado a los socialistas y al 26J y a si desde el sur se abrirá la veda para un hipotético apoyo/abstención a un Gobierno de Rajoy.

La primera cuestión planteada en Fibes se zanjó con una «autocrítica» resumida en el hecho de que «no es la primera vez que el PP gana en Andalucía». Lo que, traducido a la tropa, por si se vislumbrara la sombra de un resquicio de crítica, viene a significar que Susana Díaz –«No me gusta perder ni al parchís, ya lo sabéis», repitió– no se hace responsable de un hito histórico negativo. Todo lo contrario, aunque el PP obtuvo más de 98.000 votos que el PSOE y Unidos Podemos creció más en voto absoluto en esta comunidad coincidiendo con la mayor pérdida de votantes del PSOE de España, Susana Díaz defendió que Andalucía ha sido la clave para evitar el llamado «sorpasso» y para que el PSOE no obtuviera unos resultados aún peores.

Sobre la segunda cuestión, Díaz insistió en defender el «no» a la investidura de Rajoy argumentando que, en el caso de los socialistas andaluces, está aún más «justificado» porque tienen «la obligación de defender a Andalucía» y apelando al «agravio» a la comunidad. Textualmente: «Si está justificado en estos momentos el no de los socialistas de España imaginen del PSOE de Andalucía, hemos sido maltratados». Ya en modo estadista, Susana Díaz insistió en liderar un bloque socialista de castigo a Juncker en Europa en caso de producirse una sanción a España y Portugal por parte de la UE. El Comité Director aprobó una resolución al respecto. Díaz fue más allá y aseguró que «tendrían que ser multado Rajoy y sus ministros» por «los regalitos fiscales para obtener rédito electoral», anunciando ante «un doble apretón de tuercas» a los servicios públicos que «en Andalucía no vamos a recortar ni un euro porque hemos cumplido».

Susana Díaz recordó que han pasado «200 días de las primeras elecciones generales, sin la posibilidad de que se forme Gobierno. No vamos a comportarnos de manera irresponsable pero no vamos a responsabilizarnos de lo que no nos corresponde». La líder socialista indicó que «ha ganado Rajoy, a él le corresponde darle a este país un Gobierno. A él le corresponde ese toro. Vamos a asumir nuestra responsabilidad, ir a la oposición», señaló. La presidenta andaluza reiteró que a ella le costó formar Gobierno «80 días». «Es indiscutible que han ganado las elecciones pero que hay mayoría muy amplia que no comparte su hoja de ruta». ¿Como para formar una alternativa de Gobierno? «No lo creo», indicó Díaz, añadiendo que «así lo dije en el Federal» e insistiendo en su aviso para navagantes: «Alimentar determinados sueños se puede convertir en una pesadilla». El tono fue el de: «Un Lannister siempre paga sus deudas», para el imaginario de serie. A la oposición, o sea. «Al PP le toca moverse un poquito, con seriedad. No es fácil. Eso es lo que le molesta a Rajoy, que cuesta trabajo. Es su responsabilidad y han pasado 200 días», repitió, para criticar el «escasísimo nivel» del PP-A al responsabilizar al PSOE-A de «unas terceras elecciones».

«El PP nos ha adelantado por 98.000 votos», señaló. «Nos han sacado 2,5 millones en España», contraargumentó. «No es la primera vez que el PP gana en Andalucía, la última fue en 2011 y nos sacó 400.000 votos. Cinco meses después de esas generales, hubo autonómicas, las de la pancarta y los trajes de El Corte Inglés que se quedaron para repartir canapés, y nos quedamos a apenas 40.000 votos. Después, hubo unas autonómicas, y 400.000 votos sacó el PSOE al PP», señaló. «Los andaluces pueden votar una cosa u otra pero en las autonómicas tienen claro quiénes les generan confianza», subrayó, apuntando a «un análisis sesgado» y cifrando que «sólo en Murcia el PP ha sacado el doble al PSOE que en toda Andalucía». «No hemos ganado pero estamos en la medida de lo que se ha sacado en España», concretó, atribuyendo a «la concentración del voto de la derecha y la fragmentación en la izquierda» las causas del naufragio. «Para que no gobierne la derecha, el PSOE tiene que se hegemónico en la izquierda», aseguró. «La estrategia del miedo del PP ha tenido éxito estas elecciones y es mucho más exitosa si tiene en frente una fuerza oportunista, radical, como Podemos. Sólo la mera hipótesis de que existía la posibilidad de alcanzar el Gobierno con Podemos nos ha restado mucha credibilidad. Lo dije el primer día», recordó. «En Andalucía hemos ayudado muchísimo a que no hubiese sorpasso», dejando con 537.000 votos «a Podemos, lo mismo que en diciembre a pesar de que se tragaron a IU». «Sólo recuerda que fui tan bueno como cualquiera, y mejor que la mayoría», decía Ethan Hawke en Gattaca, un filme de ciencia ficción.

“Yo también tendré que descansar”, un homenaje a Blas Infante en el Parlamento

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Juanma Moreno, en el homenaje a Blas Infante, con Susana Díaz y Chiqui Jiménez Barrios abanicándose en segundo plano y la consejera María Jesús Montero en modo “Éxtasis” de Santa Teresa. Foto del PP-A.

Un 11 de agosto, hace 80 años en el kilómetro 4 de la antigua Carretera de Carmona, fue asesinado Blas Infante. En torno a esa fecha y en ese punto su fundación celebra un homenaje en el que suelen destacar las ausencias. La efeméride encarta mal. El calendario laboral manda. Como solía alegar un antiguo jefe de sección, «yo también tendré que descansar». “¿Y yo cuándo como?”, añadiría el maestro Araújo. El Parlamento en su sede de las Cinco Llagas conmemora su nacimiento coincidiendo, ahora que la Transición está tan en boga, con los 40 años (y dos días) de la investidura de Suárez, contrario en principio al «café para todos». La presidenta de la Junta, Susana Díaz, reivindicó la figura y el legado del padre de la Patria Andaluza en el aniversario capicúa, 131, de su nacimiento, llamando a llevar a cabo «de una vez por todas» una reforma del estado de las autonomías para construir «un país más atractivo». «Se trata de construir una España de progreso, dentro de una Europa que tiene que ser más solidaria, más humanitaria y respetuosa con esos ideales más profundos que por historia nos unen».

En la batalla de Adrianópolis el ejército de Licinio fue duramente mermado con 35.000 bajas gracias al ataque por sorpresa de Constantino. En las pasadas elecciones, también sorpresivamente, el PP sacó 99.000 votos más que el PSOE en la comunidad. Se cayó un mito, el de la imbatibilidad electoral de Susana Díaz, y está por ver si no era de porcelana. Los socialistas andaluces sobrellevan el síndrome postraumático. El organismo del perezoso deja de funcionar a las dos semanas de haber muerto. Apenas han pasado diez días desde las elecciones. En «La vida de Pi», no obstante, se contrapone la lentitud de este folívoro con la vertiginosa velocidad de las alas del colibrí, que no se llegan a percibir. Como el «sorpasso» del PP o el hecho de que sea en Andalucía donde la confluencia de Unidos Podemos más creciera en votos coincidiendo con la mayor pérdida de votantes del PSOE de España. El perezoso emparenta en parte con el armadillo, con fama de resistente. La primera muerte del bipartidismo en España implicó repetir elecciones tres veces hasta 1920. El notario de Casares tenía entonces 35 años, la misma edad con la que Susana Díaz se convirtió en Secretaria de Organización del PSOE-A. Maternalmente, Susana Díaz señaló ayer que es Blas Infante «quien guía nuestros pasos en el Parlamento». Sin su arquitectura ideológica, «la Andalucía que hoy conocemos sería otra bien distinta». «Nos debe inspirar para trabajar siempre con responsabilidad y nos debe comprometer a actuar siempre por el bien común», indicó Díaz. «Sin querer ser más pero tampoco menos que nadie, Andalucía alza su voz para defender una España en igualdad, en armonía, en la que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos vivan donde vivan», señaló, como ya hiciera durante la campaña electoral, presentándose como garantía de la unidad nacional. La presidenta señaló que el populismo siembra «intranquilidad e inseguridad» y puso como ejemplo la situación del Reino Unido con el Brexit.

Había en la República de Roma dos caminos al poder: el cursus honorum y la carrera de las armas. El resultado del PP-A en las pasadas elecciones se enmarcaría en la primera casuística. El presidente del Partido Popular Andaluz, Juanma Moreno, destacó la valiosa lección de Blas Infante mostrando la posibilidad de poder cambiar. «El cambio no se hace desde la resignación y el miedo, sino desde la reivindicación y la valentía», apuntó. Entretanto, Susana Díaz y su vicepresidente se abanicaban y la consejera de Hacienda se imbuía en los rayos de sol. «El cambio a mejor es posible siempre, en eso tenemos que ser ambiciosos. No hay que mirar atrás, sino siempre adelante. No hay recrearse en el éxito ni lamentarse con el fracaso. Que ni lo bueno ni lo malo nos paralice», indicó. «Siempre se mostró orgulloso del ingenio andaluz y reclamaba no caer en la resignación ni en el lamento del agravio», agregó. «No debe existir miedo cuando de lo que se trata es de hacer Andalucía, de hacer de Andalucía una comunidad que cree empleo para todos y genere riqueza, que sea referente de progreso e igualdad de oportunidades y una comunidad en la que sus gobernantes sean ejemplo de rectitud y de ética», sentenció. Moreno pidió «afrontar ese reto entre todos, sin dogmatismo, ni sectarismo y sin patrimonializar lo que es de todos los andaluces porque así, con esos mimbres, se hará otra cosa pero no se hará Andalucía». El líder popular sostuvo que «ante la incertidumbre, Andalucía debe reivindicar con más fuerza que nunca, nuestra cualidad como inspiradora y como parte esencial de España».

Teresa Rodríguez, con la bandera andaluza que le legó el diputado José Luis Serrano, pidió recuperar «el reto» de la autonomía y apeló a la emoción como Rajoy en un campo de alcachofas. «Autonomía es la seguridad de poder darle de comer a tus hijos, autonomía es la seguridad de que puedes conservar tu puesto de trabajo aunque reivindiques que se cumpla la normativa laboral; y autonomía es saber que tenemos un futuro próspero propio». Por Ciudadanos, que lleva en su programa la recentralización del país, Julio Díaz, destacó que Blas Infante fue un «precursor de cambios irreversibles». El diputado de IU José Antonio Castro reivindicó que «Andalucía sea como la que más». Como escribió Henrik Ibsen, y recordaba Francisco Javier Recio en la última página de El Mundo de Andalucía -cuya pérdida habría llorado Blas Infante-, «sólo lo que se pierde se tiene para siempre».

Podemos ad portas

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Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

La jornada de campaña amaneció cargada de efemérides. Un 18 de junio de 1815 Napoleón fue derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo. El PSOE tiene en Andalucía su particular Santa Elena, refugio o exilio. Susana Díaz volvió a llamar a la socialdemocracia a no «dejarse arrastrar por el populismo» y a consolidar su «cambio progresista», rechazando los «saltos en el vacío». «Hace falta de nuevo volver a levantar el puño, la rosa, el PSOE, para darle a España oportunidades, a millones de hombres y mujeres que en cuatro años y medio lo han perdido todo», señaló desde Torremolinos (Málaga) ante un auditorio Príncipe de Asturias lleno. Díaz reivindicó lo que significa «el PSOE de siempre», aludiendo a los «momentos decisivos» con Felipe González y Rodríguez Zapatero. «Urge quitar a Rajoy», señaló, sin olvidar a «ese otro por el que ahora tenemos que ir a elecciones, que dice que es socialista y que se ha enamorado de Zapatero», en referencia a Pablo Iglesias. «Para mí no es de fiar, porque si yo quisiese vender Coca-Cola y dijese que me encanta el sabor de la Coca-Cola, pero os pido que bebáis Pepsi, pues estoy engañando a los dos», señaló. «El señor Iglesias puede reivindicar ser socialista, puede querer decidir en nuestro partido, pero si verdaderamente quiere ser socialista, el que es verdaderamente socialista vota al PSOE». «Ni quiero aquel que no quiere reformar nada porque significa más sufrimiento ni quiero al otro que lo quiere cambiar todo porque dice que nada de lo que se ha hecho en España desde la Transición merece la pena», insistió. «Hay que quitar de un lado al indolente, al profundamente mentiroso; pero sobre todo a ese Rajoy insensible que no le duele nada, no le duele ver cómo tiene el país», arremetió. «No quiero hacer la revolución, quiero hacer reformas y que la gente viva mejor», señaló, para remarcar que no quiere «el camino del odio ni del rencor» citando, «orgullosa de pertenecer a la escuela de la vieja socialdemocracia», a Anguita y sus herederos.

Tal día como ayer, de 1178, en Canterbury (Inglaterra) cinco monjes divisaron en la Luna la colisión de un meteorito que formó el cráter ahora llamado Giordano Bruno. También, en 1429 Juana de Arco venció al ejército inglés en la Batalla de Patay. Desde Cádiz, Juanma Moreno subrayó la importancia del voto realmente «útil». Antes de las elecciones del 20D, Aznar recomendó no polarizar la campaña, ante la hipotética necesidad de un PSOE derrotado pero no en ruinas. El PP tiene otra estrategia. El presidente del PP-A pidió «el voto directo al PP», ya que el «único voto útil» que sirva de «dique de contención de las políticas extremistas y populistas». Moreno recordó que «en un alarde de sinceridad» Ciudadanos ha dicho que «no va a apoyar al PP y Rajoy en ninguna circunstancia». Esto es, el pacto con el PSOE «sigue vigente» y el voto a la formación naranja es «un voto indirecto al PSOE» y, por tanto, «un voto intrascendentes, que no es útil». Moreno alertó también del hecho de que algunos dirigentes del PSOE estén «ya diciendo abiertamente que apuestan por un acuerdo con Podemos», advirtiendo a los «moderados del PSOE» de que «su voto puede derivar en llevar a Pablo Iglesias a la Moncloa». «El voto indirecto no vale. Sólo hay un voto claro, útil y nítido, que es el voto a Mariano Rajoy», subrayó Juanma Moreno.

Un 18 de junio de 2010 murió Saramago, autor de cabecera en Podemos, autor de «El Evangelio según Jesucristo» y el «Ensayo sobre la ceguera». Desde unas abarrotadas «setas» de la Encarnación, epicentro del 15M en Sevilla, el secretario político de Podemos y candidato al Congreso por Madrid de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, insistió en la estrategia de cortejo socialista y señaló que el 26J «es una final en la que se está jugando la soberanía de España contra la soberanía de Panamá». Errejón, que comparte lista con comunistas añejos como Monereo o anarcosindicalistas como Cañamero, llamó a decidir entre «pasado y futuro». Errejón insistió en que en Andalucía se juega el «desempate» y volvió a tender la mano al PSOE, al que «vamos a necesitar» en el Gobierno del «cambio». «Algunos dirigentes del PSOE se han manifestado en este sentido, a otros les cuesta y no quieren decidir de qué lado caerá la moneda», señaló, alabando la «generosidad» del ex presidente Zapatero por su «tono». El dirigente que no supo ver la crisis y después la negó, según el cerebro político de Podemos, «quizás esté entendiendo mejor el momento histórico y la encrucijada». La secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, defendió que «Andalucía no se usa como piedra arrojadiza ni se construye contra nadie». «Nos ha dolido en el corazón ver a dos ex presidentes de la Junta caminito de los banquillos», susurró ayer la diputada que en el Parlamento gritó al PSOE que «el cortijo apesta». Cuando Aníbal Barca estaba «ad portas» de Roma desoyó a su lugarteniente Mahárbal y no arrasó la cuna del imperio. Decidió aislar Roma y desplegar una intensa labor diplomática. Errejón solicitó ayer a Susana Díaz que «no se equivoque de adversario» y señaló que «para defender a Andalucía hay que sacar al PP».

Tal día como ayer de 1942 nació Paul McCartney, uno de los dos cantautores, en definición de Sabina, de los Beatles. Ciudadanos llevó su «banda de rock», en descripción de Juan Marín, al Muelle de la Sal de Sevilla. Entrada discreta bajo el Puente de Triana. Abrió el acto Virginia Millán Salmerón, más hecha sobre el escenario que en la anterior campaña. De producirse unas terceras elecciones, la candidata de C’s por Sevilla igual puede romper en diputada. A la telonera siguió Juan Marín, con vocación de Ringo Starr, compartiendo méritos en el logro electoral y electoralista de la reforma del impuesto de Sucesiones. «Decían que era imposible», insistió. «Sigan ustedes viendo cómo lo hacemos nosotros», «recojan firmas» para «ponerse la medalla» del próximo logro, dijo en referencia a los populares andaluces. «Las encuestas siempre se equivocan con nosotros», aseguró para presentar a un presidente «con las manos limpias, honesto y con un proyecto claro». C’s insistió en que es «un proyecto de país» de «centro», aunque hasta los acordes de su sintonía empiecen a confundirse con los del PSOE. Rivera, bajo el sol de justicia sevillano, prescindió de americana –lo cual no deja de ser noticia– y recurrió al polo azul marino y recordó «la tierra de mis abuelos». Rivera animó a votar «con ganas de cambiar las cosas» y no «con miedo o sed de venganza». Podemos y PP fueron el principal objeto de sus críticas, con «la subasta de promesas que no se van a poder cumplir». «No dejemos que sólo los extremos vayan a las urnas», señaló, no sin recordar que «en un solo año» C’s «ha logrado cambiar más cosas que otros en 35». No fue una referencia al Ibex sino a los años de oposición del PP en Andalucía. «Algunos se piensan que el cambio es proponer disparates, como prohibir la Semana Santa», advirtió, arremetiendo contra la «sopa de letras» de Unidos Podemos. «Hace un año Chaves decía que los de C’s éramos unos chantajistas. Se tuvo que ir a su casa», como «Griñán», señaló. En alusión a Rajoy, recordó que «no hay nadie imprescindible». «Algunos quieren bloquear este país pensando más en su sillón que en España», dijo, avanzando que la continuidad del PP es «el caldo de cultivo del populismo». C’s, en su particular «Octopus Garden», en tanto trata con el PSOE de incubar un huevo sin cáscara, se ofrece al electorado descontento del PP.

La retórica victimista y la simpatía por el “Alcorconazo”

La teoría marca que la retórica victimista «es una técnica demagógica que consiste en descalificar al adversario mostrándolo como atacante en lugar de refutar sus afirmaciones». El sujeto «adopta el rol de víctima dentro del contexto de la discusión, de tal forma que el otro interlocutor queda posicionado implícitamente frente a terceros como un impositor autoritario y su argumentación como mera imposición o ataque». La última comisión parlamentaria de Hacienda fue un caso práctico. «Hay que ser contundentes contra la corrupción», señaló María Jesús Montero, instando a los populares a «pedir perdón» ante las «difamaciones y permanentes insidias hacia personas con cargos a los que se le ha archivado la causa, pero el PP tiene afán por arrojar sombras de duda y no le interesa recuperar el dinero público». El PP preguntó por los expedientes de reintegro caducados y las transferencias a IFA/IDEA, el ente del «fondo de reptiles».

Con el 26J a la vista, la actualidad judicial –el sobreseimiento del consejero Ramírez de Arellano en el «caso Centrius» y el auto judicial que asegura que en Jaén no se ha producido fraude en la formación, cargando contra la Policía– ha cargado a la Junta de argumentos para rescatar la teoría de la «causa general». La consejera María Jesús Montero se escudó en los citados casos. «Tienen que pedir perdón», señaló repetidamente aludiendo a Arellano, por más que, por ejemplo, en el bando popular haya sido absuelta la ex alcaldesa de Jerez María José García Pelayo y tampoco nadie haya pedido perdón públicamente. «El chicle no estira más», insistió sobre la formación, acusando al PP de «empozoñar» la vida pública y de seguir «intentando prolongar la comisión de formación y los casos que les aporta rédito electoral, pero ya no estira más». «La misma cantinela, el mismo tam-tam, erre que erre y sin pedir perdón», señaló Montero al ser cuestionada por los fondos recuperados en el «caso ERE» –855 millones en entredicho– o en la formación –tres millones de 90 reclamados, de 2.896 millones repartidos–. «La Junta, junto a la Agencia Tributaria estatal, hará lo imposible para recuperar hasta el último euro», defendió Montero.

«El victimista se disfraza de víctima, consciente o inconscientemente, simulando una agresión o menoscabo inexistente; y/o responsabilizando erróneamente al entorno o a los demás», continúa la teoría. La estrategia y la mercadotecnia –sucesivos cortes en la televisión pública incidiendo en la idea– hacen el resto. El trasfondo psicológico es el mismo que hace que durante una eliminatoria entre el Real Madrid y el Alcorcón o el Barcelona y el Numancia el aficionado vea con simpatía al rival más débil o que en Roland Garros se abucheara a Nadal o en Tour a Indurain. «La Junta no tiene interés en recuperar los fondos porque quedaría al descubierto la red clientelar», señaló el PP. La consejera aseguró que «los reintegros de la Junta los gestiona la Agencia Tributaria de Montoro».

Los objetivos de esta estrategia pasan por polarizar (se señala a un enemigo externo, a un antagonista reconocible); desacreditar («El PP va a dar lecciones, teniendo que pagar una fianza por la reforma de su sede», recordó Montero); y reforzar (la pertenencia a un grupo). La polarización y el refuerzo tienen un efecto evidente sobre el voto propio (Chaves utilizó esta estrategia del agravio con rédito durante los años de Aznar). El descrédito del rival, por su parte, persigue debilitar el voto ajeno más susceptible de cambiar de opción política así como los indecisos. Otro efecto es el del «recuerdo negativo», provocando que a la hora de la decisión electoral se asocie determinada marca con determinado caso. PP-Gürtel, PSOE-ERE o Formación, por ejemplo. Se trata de una técnica recurrente y en muchas eficaz a corto plazo –caso de Camps en Valencia, que con las acusaciones iniciales de los trajes ganó un escaño– en los casos en los que se exige la asunción de responsabilidades y se cuenta con un importante caladero de votos y otros tantos que fluctúan en su intención.El PP denunció que “todo lo que ocurre pone en evidencia que la Administración carece de mecanismos para controlar lo que se recupera. No sabemos la cuantía reclamada y la cuantía reintegrada”, señaló la diputada Ruiz Sillero, dudando de las “cifras redondas” que ofreció la Junta tras meses sin respuesta. Miranda, también por el PP, señaló que la Junta “ha denunciado al funcionario” que denunció la “falta de procedimiento” en el “caso Invercaria” en lugar de perseguir el fraude. “No es lo mismo un ilícito penal que errores contables. No utilice la fiscalización cuando le interesa”, respondió Montero, cuestionando continuamente “de qué año habla” y acusando a la oposición de crear “una apariencia de que es ahora mismo” cuando “la Junta toma nota de todos los órganos de fiscalización y no difamamos como ustedes”.

Licantropía electoral

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Parlamento, preguntas a la presidenta Susana Díaz. Fotón de Manuel Olmedo.

La «licantropía clínica» es un síndrome en el que el paciente cree que puede convertirse, o que se ha transformado ya, en un animal. Con el anuncio de nuevas elecciones –advenimiento, por otra parte, presente del 20N a esta parte–, el político sufre unos síntomas que sólo acaban, si es que terminan, la noche de autos electoral, tras la consabida «fiesta de la democracia» en la que todos los partidos impenitentemente ganan. El Parlamento no es ajeno a los designios electorales. Más aún, viene siendo lo que Guernica a la Gran Guerra mundial. Un laboratorio, un anticipo meridional de posibles pactos y contiendas por venir. El 20N confluye en las Cincos Llagas. Como Picasso respondiendo a sus críticos –«Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera»–, Susana Díaz anunció, durante la sesión de control, que el paro bajará de las 950.000 personas este mes, insistió en que «hay que derogar la reforma laboral» y dejó un nuevo argumento para la confrontación electoral: la PAC.

Díaz anunció que va a solicitar a Mariano Rajoy que «se revisen» las ayudas asociadas a la Política Agraria Común para evitar la «competencia desleal» entre productores de distintos países de la UE y Andalucía. El portavoz socialista, Mario Jiménez, hizo de telonero del argumento electoralista, criticando los «902 millones perdidos con un reparto injusto propiciado por el PP». Mario Jiménez esta vez no «pidió unas palabras a Antonio Machado», como en el Pleno anterior, y habló de un «robo a mano armada al campo». «Han mentido en los criterios de reparto», dijo, aludiendo a «un castigo pendiente de Cañete». «Es una agresión sin precedentes, no una reducción progresiva. Quién sabe si el dinero del campo andaluz no termina en Panamá. Pero Cañete no sabe nada», dijo. Para el PSOE, en un tráiler de lo que se verá en sesión continua en la campaña sobre todo en la Andalucía rural, caladero de votos socialistas, se trata de «una estrategia premeditada de hacer daño» con la «callada sumisa del PP y la falta de respuesta del Gobierno de España». «Pido su valoración, presidenta», dijo Mario Jiménez, como cuando Michael Laudrup daba una asistencia, con la mirada en el tendido. Así se las ponían a Romario.

Susana Díaz recordó que «Andalucía fue leal» y negoció «siempre al lado de España». «En el reparto salimos perdiendo», destacó, apuntando con vocación de eslogan al «hachazo de Cañete». «Quien más necesita esas ayudas, por primera vez es el más castigado. El 80% de agricultores que reciben menos de 5.000 euros en ayudas». Y aludió al PP-A: «A los que recogen tantas firmas, que pidan que el impuesto Sucesiones para las explotaciones agrícolas desaparezca». La Junta, por carta, va a «exigir que antes del 1 de julio se revise y se le dé a Andalucía lo que es suyo y de justicia».

Susana Díaz acusó a Juanma Moreno de «mentir» sobre el impuesto de Sucesiones en Madrid. El líder popular le reprochó que esté «mareando la perdiz» con un grupo de trabajo que lleva seis meses. «¿Tanto hay que estudiar?». Díaz tiró de cifras. «Supuestamente este impuesto no existía en Madrid y ahora dice que esta comunidad ha recaudado 550 millones por el mismo, más de lo que recauda Andalucía». Tras interpelar Juanma Moreno a Ciudadanos, Susana Díaz recurrió al mismo argumento que usó para defender que el reprobado De Llera siga en el cargo. «Si quiere debatir con Marín, gane las elecciones», le dijo, aludiendo al «nerviosismo electoral y la pelea dentro del ámbito de la derecha». Una estampa propia del cuadro del Matrimonio Arnolfini que representan PSOE y C’s en Andalucía y que, con las elecciones tan cerca, rompió el presidente del Parlamento negando la palabra al líder de Ciudadanos.”La semana pasada me equivoqué”, dijo Durán. A Marín -cuyo grupo en el Pleno anterior apoyó la “reprobación de De Llera”, aunque con dos besos al final- se le quedó cara de Viktor Narvorski en “La terminal” de Spielberg. “Krakozhia“. Spoiler: El PSOE le dejará vivir en el aeropuerto pero sin visado ni nacionalidad, en tanto se piensa de qué lado calza, al menos hasta las elecciones.

Previamente, el diputado Sergio Romero había espetado al consejero de Presidencia que «la Administración andaluza es un caos y la transparencia deja mucho que desear». El PP defiende que donde hay menos impuestos, se recauda más porque no se obliga a los herederos a renunciar y recuerda que lo que solicita es una bonificación del 99% para hijos y familiares directos, no para el resto de herencias. «No hay verdad. Sólo hay percepción», decía Flaubert.

No se olvidó Susana Díaz de Podemos, cuya líder, Teresa Rodríguez, fría como un «ok» en una respuesta de WhatsApp desde que soltó en las Cinco Llagas que «el cortijo apesta», preguntaba «a cambio de qué, ¿de más deuda, de una nueva burbuja?», van a adelantar los bancos los pagos a los proveedores, el penúltimo as en la manga anunciado por la presidenta. Díaz acusó a Rodríguez de «falta de rigor» y señaló que «la demagogia puede tener éxito, sólo hay que ver a Donald Trump, pero no ayuda a la gente». El primer presidente republicano de EE UU, Abraham Lincoln, sostenía: «Si dispusiera de seis horas para cortar un árbol, pasaría cuatro afilando el hacha». Los grupos políticos andaluces, con Susana Díaz destacada, velan armas para el 26J.

La reprobación del consejero De Llera o “la que has liao’, pollito”

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El consejero De Llera, en el Pleno en el Parlamento de Andalucía. Foto: Manuel Olmedo.

La última propuesta de reprobación en el Parlamento andaluz data de 2012, a cuenta de los asaltos a supermercados encabezados por el entonces diputado de IU y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo.

Se reprobaron los asaltos pero no a Sánchez Gordillo en sí. Por entonces IU era socio de Gobierno del PSOE en la Junta. Fue una suerte de «sí pero no». Un quiebro al principio clásico-lógico-filosófico de no contradicción, también llamado a veces principio de contradicción, según el cual una proposición y su negación no pueden ser verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido. La «reprobación De Llera» lleva el mismo camino.

A Sánchez Gordillo no se le reprobó personalmente por su condición de parlamentario y el PSOE-A remite ahora al informe que los letrados elaboraron entonces para que no se tramite la iniciativa contra el consejero de Justicia por censurar en una entrevista en Ondaluz TV que los jueces de instrucción actúen «como si fueran reyes de Taifas», acusar a sus compañeros fiscales de no ser «independientes» porque pueden «recibir instrucciones de superiores jerárquicos» y éstas pueden ser «de una manera u otra», dependiendo de su «color político»; o subrayar que «los jueces son independientes, pero son tan independientes y tan irresponsables que hacen lo que les da la gana», recordando que «Hitler era independiente y fíjese la que montó». Al día siguiente, tras la petición de dimisión de las asociaciones de juristas y las críticas de todos los partidos y los miembros de la judicatura, un comunicado matizaba las palabras del consejero que, sostenía, formaban parte de una valoración crítica del sistema en su conjunto pidiendo disculpas tanto a los profesionales de la justicia como a los votantes de Podemos – «Si sube, es que la sociedad está enferma», dijo también–, por haberse expresado de forma «desafortunada».

El PSOE-A criticó que Podemos, C’s e IU actúen como «mariachis» del PP-A al apoyar que la reprobación del consejero De Llera llegue al Pleno, lo que consideró «ilegal». En realidad, el PP siempre ha sido más de Nino Bravo.La estratagema burocrática, la vía Sánchez Gordillo, es el último recurso de los socialistas para evitar la reprobación de un consejero al que, justificada o injustificadamente, se le atribuye buena parte del mérito o demérito –siguiendo con el principio de contradicción– de lograr que la jueza Alaya –quien calificó al alto cargo andaluz como un «notorio detractor» de su trabajo– siga con la instrucción de las diferentes macrocausas que afectan a la Junta de Andalucía.

A diferencia de otras votaciones (como con la negativa a aprobar una ley de atención temprana) en las que hubiera quedado en evidencia la debilidad en la Cámara del Gobierno de Susana Díaz (la oposición ha tumbado esta legislatura dos leyes de la Junta), el PSOE-A no cuenta con la posibilidad de tirar del «comodín» de Ciudadanos. Tras las críticas del PP-A a la «doble vara» de medir de la formación naranja al apoyar la continuidad del consejero Arellano pese a estar siendo investigado por el TSJA, Juan Marín anunció que su grupo va a apoyar la proposición no de Ley (PNL) que defiende hoy en el Pleno de la Cámara el PP-A para reprobar a De Llera por sus declaraciones «desafortunadas e impropias de un consejero de la Junta» sobre la justicia. Ciudadanos, haciendo equilibrios de nuevo sobre el principio de contradicción, no obstante, no va a pedir la dimisión del consejero, ya que considera que su continuidad o no en el Gobierno andaluz está en manos del criterio que tenga la presidenta, Susana Díaz. En Juan Marín, bético confeso, ha calado otro principio filosófico que tuvo gran arraigo a finales del siglo XX en Sevilla. “Lo que diga Donmanué“, versión 3.0.

Podemos, por su parte, a pesar de la alusión del consejero en sus declaraciones televisivas, decidió no desvelar el sentido de su voto tras reunirse para debatir su posicionamiento. Aseguran que hay división en el grupo. La abstención morada salvaría a la presidenta andaluza de la tesitura de la reprobación. La portavoz del PP-A en el Parlamento, Carmen Crespo, señaló que la presidenta «sabrá lo que hace» si el consejero es reprobado y no lo cesa. A esta hora, la reprobación del sin par Emilio De Llera, con ese aire a Luis Varela en “Camera Café”, apunta a remake del histórico “la que has liado’, pollito”.

El disputado voto de “Los Santos Inocentes”

A mi padre le gusta Karlos Arguiñano. Mucho. Mi madre, que estuvo en el punto de mira del Gobierno, es de la otra mitad de España que piensa que ese derroche de felicidad suyo resulta insultante y que no para de decir tonterías, que parece que está borracho. Parece, dice. Hasta aquí, las dos Españas en mi casa.

Mi padre, que no es nada de meterse en política ni de meterse en casi nada, viene a ser el español medio, al que de verdad sólo le saca de su rutina cosas muy gordas y parece que sólo conoce a personajes que trascienden lo mundano respecto a lo cotidiano. “Se ha muerto Cruyff”. Paco de Lucía. “El pequeño ése del Barcelona dicen que es mejor que Maradona”.  El propio Maradona. Ronaldo -el de verdad- , cuando contradecía las leyes de la física. “Se ha muerto Miliki”. El final de Arrayán. Pacquiao. Juan Imedio. En fin, estas cosas. A mi padre, para que se hagan una idea, le regaló mi madre por Reyes el último disco de Arcángel -que resulta que también le gusta, igual que Diana Navarro-, que es paisano suyo y todo, de Huelva, y si se le pregunta si le gustaría que se lo firmara, te contesta que, mientras el disco suene, a él le vale lo mismo la firma de Arcángel, de San Pedro o que el dependiente de la tienda le ponga una X detrás de la carátula.

Mi padre, a ver, para que me entiendan, mi padre es Alfredo Landa. Cada vez que veo “Los Santos Inocentes” me harto de llorar; yo, que tengo una incapacidad congénita para llorar más de una vez al año (y unos berrinches que me cojo el día en cuestión…). No tanto por el personaje y/o la historia de España, la intrahistoria y sus entrañas, me harto de llorar porque Alfredo Landa es mi padre.

Como digo, mi padre, es muy español (aunque no le guste el fútbol). Muy español no porque un día parara el taxi cuando un señor de las vascongadas se cachondeaba mientras contaban en la radio el último atentado de ETA, y el recuento incesante de víctimas, y le soltara un “ya se está usted bajando, me cago en dios”. Aquello no fue por español sino porque se estaba rifando una hostia y el señor de Euskadi tenía todas las papeletas. Ni siquiera fue por nacionalismo. Mi padre está muy a favor de que el que no esté a gusto, que se vaya pero dar por culo, lo justo. Lo de aquella carrera en el taxi fue la versión hispana de la no violencia de Gandhi. No violencia “si no me toca los güevos”. Tampoco es muy español porque lleve pulseritas rojigualdas o de la República. Mi padre lo más que ha llevado en su vida en la muñeca es un reloj Casio, y de los básicos. Mi padre habrá besado la bandera de España únicamente cuando hizo la mili. Para que se hagan una idea, mi padre fue feliz en la mili. No porque tuviera la más mínima vocación sino porque nació en la posguerra y en el servicio militar tenía garantizadas un par de comidas al día. La pasó en Ceuta pelando a los compañeros, mayormente, y maldita sea la hora, que se llegó a creer que tenía idea de pelar y de chico me dejaba como un Cristo. De hecho, después de la mili, mi padre sólo peló asiduamente a mi abuelo, que era calvo y tenía poco que cortar; a un Bretón que estaba de los nervios y tenía nombre de capitán del Chelsea -Terry-; y a mí. A mí, que cuando salía Miguel Bosé en la tele con la coleta cantando “Bandido”, lo flipaba sentado a los pies de la tele, en el poyete de la mesa camilla, mientras mi padre, sentado en la silla como dios manda, al fondo juraba en arameo por el “maricón de los cojones”. Lo que para un niño de cuatro, cinco o seis años resultaba fascinante, para mi padre -el español medio, repito- era una provocación. Más aún siendo Bosé hijo de quien es. Miguel Luchino González Dominguín Bosé, se llama, y algún apellido me falta. Mi padre es muy de los toreros, de hecho varias veces le he sorprendido diciéndole a mi hijo “Tú vas a ser torero, pero de los que se arriman”. Mi padre puesto a valorar, valora más la valentía que el arte. Alfredo Landa total. De bruto, y de tierno. “Dónde cojones irá con esa pinta”, seguía despotricando mi padre mientras yo, en el subsuelo de la camilla, miraba con admiración a Miguel Bosé con el pañuelo en el bolsillo de los vaqueros. Como si lo estuviera viendo. Ahora entiendo que mi padre, como España, como pasa con Antonio Alcántara en “Cuéntame” -que si no pasa por nuestro padre, es clavado a nuestro tío- fue evolucionando o, simplemente, cambiando. De una España gris oscura tirando a casi negro o directamente de luto -a mi abuela Eduarda yo sólo la conocí enlutada hasta la cabeza, toda su vida de negro-, se fueron adquiriendo otros matices cromáticos. Mi padre, criado en el campo, de la Sierra de Huelva, de Zufre, casi extremeño -no dejen de visitar el Bar de los Benitos, que son mis primos-, donde la hermana de Griñán tiene casa, fue aprendiendo lo que era la democracia y las libertades poco a poco. Como el país. Casi sin darse cuenta. A medida que pasaban los años, fue viendo con normalidad lo que es normal, es decir, la diversidad, al punto que cuando a mí me dio por ir con coleta por la vida nunca me dijo siquiera “Niño, dónde vas con esos pelos”; y no saben ustedes la vara que me dio mi madre durante años.

Reconduciendo, como diría Teodoro Montes en la comisión de investigación de la formación, mi padre es lo que era un español medio hasta ahora. Un tío que (casi) lo único que sabe hacer es trabajar, desde que tenía 5 o 6 años y al que su abuelo le liaba los cigarros para que diera sus primeras caladas. Pues eso, el español medio hasta ahora, jubilado ya, con sus achaques, aficionado a los programas de cocina, cocinillas y amo de casa de los 65 a esta parte, con su inteligencia emocional -de la otra nunca ha ido sobrado, el teórico del carnet de conducir se lo sacó a la decimoquinta- es de izquierdas man non troppo, que significa “no demasiado”, papá. Centro izquierda, vaya. Votó al PSOE siempre que pudo, hasta que no tuvo más remedio que “cagarse en la puta madre de estos tíos que nos están robando”. Entiéndase, mi padre trabajaba de 8:00 de la mañana a 1:00 de la noche fácil todos los días, parando a medio día a comer media hora o comiendo cuando podía y en la tele día sí y día también salía Roldán, el hermano de Alfonso Guerra, el otro y el de la moto. Ya he mencionado que se trata de una generación que lo único que sabe hacer, y no es poco, es “trabajar como un cabrón de sol a sol”. Cuando el PSOE de Felipe González ya apestaba, votó por oposición “al del bigote”. (Mi madre le fue fiel hasta el final a Felipe, pero es que mi madre es felipista igual que las niñas de ahora son Believers). España vivió unos años buenos. Los años buenos de la burbuja. Con las bombas del 11M, como el españolito común, fue a votar influenciado por este acontecimiento. Si no, igual ni hubiera ido. Confió en ZP y ocho años después no tuvo más remedio que cagarse también en sus muertos. Mi padre es muy de cagarse en las cosas. Muy como La Casera, se viene arriba con nada y se queda en nada antes. En Andalucía creo que siempre ha votado al PSOE. De Arenas, por lo que sea, simplemente no se fiaba. En las pasadas elecciones nacionales votó a Pedro Sánchez. Desde ayer, ya sabe que hay elecciones anticipadas. La sensación de mi padre, de la calle, o sea, es que “a Rajoy no lo quiere nadie y si no lo quiere nadie, por algo será”. “Pero el tío no se va”. “Como todos quieren que sea vaya, yo también quiero que se vaya”. Pedro Sánchez le parece que ha estado mareando la perdiz, “tonteando” con unos y con otros. Podemos no le gusta “ni un pelo”. “El de la Coleta, ni a tiros. Ése es un radical. Del partido de Hugo Chávez, del que le decía al Rey ‘por qué no te callas‘”. “Así que voy a votar al pequeño”, dice. 

“¿El pequeño quién es, papá?”. El pequeño, obviamente, por eliminación, es Albert Rivera, el niño bonito de Metroscopia, que no es que sea pequeño pero que tampoco es grande y más comparado con Rajoy y Pedro Sánchez. Al españolito medio más o menos informado y preocupado por las cosas del día a día le parece que Rivera “ha intentado hablar con todos”. Por eliminación y por eso, igual le premian. “Eso sí, gana otra vez el PP”, sentencia. El PP, el suelo de los siete millones de votos no hay quien se los quite. Así haga el pino puente Rita Barberá, Rodrigo Rato y el señor Bárcenas. Así pillen a Marcelo, el ángel de la guarda del ministro de Interior, como en aquel temazo de Sabina para un programa de cocina de la época. Con las manos en la masa. 

Si la campaña electoral no cambia mucho la cosa, que no la va a cambiar, en base a la realidad de la calle de mi padre, todo apunta a que Ciudadanos esta vez sí puede ser la bisagra para que el pacto encaje. Todo dependerá, como hace cinco meses, de si don Mariano se entera de que “todo el mundo quiere que se vaya”. A Javier Clemente también le cuadraban las estadísticas hasta que se tuvo que ir por cojones. Está por ver si Rajoy quiere irse como Luis Aragonés -que eligió su destino, aunque fuera por cabezonería, y quedó como dios- o tiene que venir Chipre a ganarnos para que, como le dijo mi padre a aquel señor de las vascongadas, “se vaya de una vez a tomar por culo”. Los “Santos Inocentes” lo tienen clarinete. Hay que pensarse dos veces la opción de preguntarle a mi padre “si tiene huevos”. Hay que pensarse dos veces, señorito, si conviene matar a la milana y jugar con la paciencia y el pan de los millones de personas que, como “Paco, el bajo” o como mi padre, suponen el último reducto de decencia en un cortijo con pintas de Babel y ventanas a la calle. Lo escribió Delibes: “El pájaro perdiz no abandona el surco cuando apeona a ocultarse”.

Cristiano Ronaldo, Torres Hurtado, la importancia de un cambio a tiempo y una canción de Sabina

Granada tendrá nuevo alcalde para las fiestas de las cruces. Tras la sesión de hoy se inician los plazos que contempla la ley para la convocatoria del Pleno de elección. El máximo legal previsto es de diez días hábiles, el 10 de mayo como muy tarde. Hoy se celebra el Pleno para oficializar una dimisión que es «una y trina», con el cariz religioso que conlleva: el alcalde José Torres Hurtado, la delegada de Urbanismo Isabel Nieto; y el primer teniente de alcalde y presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez. Padre, Hijo y hasta Espíritu Santo ha sacrificado el PP, en modo apostólico en una ciudad que rinde tributo a su toma por los Reyes Católicos, por tener alguna opción de salvar la Alcaldía. Conseguida la dimisión de Torres Hurtado por imposición de Génova y San Fernando, toda estrategia pasa por dilatar la toma del bastón de mando al máximo para que puedan surgir tensiones entre PSOE y Ciudadanos, por más que el «matrimonio» esté apalabrado en Madrid y Sevilla. Por «conveniencia», nadie lo esconde. Igual que la inercia es la propiedad de los cuerpos a mantener su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza, la convivencia aplicada a la política, y a los matrimonios, es la tendencia de los partidos a tirarse los trastos a la cabeza ya sea por meros celos, protagonismo o porque “la lavadora te tocaba a ti”. En esta línea de consejero espiritual, padrino, cuñado y/o suegra, Juanma Moreno señaló ayer que «C’s tiene puño de acero con el PP y guante de seda con el PSOE». Moreno defiende que no hay motivos para «regalarle a la izquierda» Granada y «condenar a los granadinos a tres años de inestabilidad».

La posibilidad de un adelanto electoral es otra de las bazas del PP: que Albert Rivera no quiera confundirse ante el electorado como el socio recurrente de los socialistas. Aquello de las malas compañías. De ahí que el PP recuerde que el PSOE tiene «43 imputados sólo en el caso de los ERE y hay cuatro directores generales imputados en el Gobierno de Susana Díaz». La hoja de ruta marca que en apenas una semana se convoquen los comicios generales. En menos de un año, de los ocho regidores del PP que había en las capitales de provincia antes de 2015, sólo quedará Francisco de la Torre. Los populares salvaron Almería y Jaén tirando de cantera y banquillo. En Granada, Torres Hurtado, después de tres mayorías absolutas y una cuarta victoria en minoría, a lo figura del Real Madrid o del Barcelona, se resistió a la sustitución. De aquellos barros, estos percances y estas lesiones. En Chamartín, que se juegan la Liga y la Champions, se arrepienten ahora de no haber cambiado a Cristiano (“Sí, qué quieres que te diga”, reconoció Zidane) ; y Rajoy y Moreno, que se juegan el Gobierno y la Alcaldía de Granada, lamentan ahora no haber forzado tras los comicios locales el final de la era Torres Hurtado. Paradójicamente, a quien más perjudica la dimisión es al PSOE. Sin alcalde, no hay moción de censura que pueda garantizar tres años de Gobierno para el socialista Francisco Cuenca, al poderse promover sólo una por mandato. El nuevo alcalde, por tanto, sí podría verse en esta tesitura.

C’s exige al PSOE, aparte de que Vamos Granada e IU no formen parte del Gobierno local, que haga dimitir a Mariano Lorente, concejal de Iznalloz y diputado del grupo socialista en la Diputación, investigado por unas presuntas contrataciones irregulares en el Ayuntamiento de esa localidad. El portavoz de C’s en el Ayuntamiento de Granada, Luis Salvador, ya negó que su partido tenga «una doble vara de medir», tras haber exigido al PP las dimisiones. Salvador confirmó que C’s sólo apoyará al PSOE en minoría y aseguró no tener dudas de que en el Pleno «va a salir» elegido Francisco Cuenca, porque se le están dando las garantías de que se van a cumplir sus exigencias y porque «el PSOE tiene que elegir entre cumplir lo firmado o perder la Alcaldía de Granada». El líder local de Ciudadanos señaló que su formación «promoverá la fórmula para que Cuenca salga», haciendo «lo estrictamente necesario» y «sin una demostración de cariño excesiva». Buscando que «el cariño» no vaya a más, el líder del PP-A, que promueve a la concejal de Turismo Rocío Díaz, indicó ayer que «C’s tiene una obsesión con el PSOE, le gustan las políticas y los dirigentes del Partido Socialista». Juanma Moreno está a nada de ponerle ojitos y cantarle el “Contigo” o el “Y sin embargo” de Sabina a Albert Rivera.

Torres Hurtado: límite 48 horas

Encuentro con el alcalde de Granada Jose Torres Hurtado

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado. Foto cedida por Manuel Olmedo.

Sin que conste rastro del apellido Torres Hurtado en los llamados Papeles de Panamá, la filtración de documentos, por la simple coyuntura, por el mero «efecto mariposa», porque sea la gota que colma el vaso en un contexto de hartazgo político, puede suponer el punto de inflexión para la dimisión del alcalde de Granada. El PP le ha dado 48 horas. El lunes, como muy tarde, debe ser ex alcalde. Aunque la petición de dimisión era firme, empezaba a considerarse en el partido la opción que defiende el regidor de tomar una decisión sobre su futuro a partir del 12 de mayo que testifique ante el juez. El mismo día que Alfonso X, en coalición con Abu Yusuf y los Banu Ashqilula, atacó Granada en 1280. Torres Hurtado defendió su postura en público y en privado ante los dirigentes del PP. No lo pudo decir más claro ni tampoco más alto. La noche del jueves, Juanma Moreno consideraba esta postura. Así lo señaló en la Cope. En la mañana de ayer, tenía prevista una comparecencia pública en Sevilla. Entremedio, José Manuel Soria dimitió como ministro por la onda expansiva de los Papeles de Panamá. Moreno Bonilla suspendió la rueda de prensa y el PP dio, oficialmente, hasta el lunes para que Torres Hurtado dimita. El presidente del PP-A, en principio, atenderá hoy a los medios «sobre asuntos de actualidad política en Andalucía». La cita es en junto a la Plaza de Cuba de Sevilla. Más se perdió en el 98. Los casos del ex ministro Soria y de Granada, sumados al reciente de Valencia, se presentan en lo que se considera una previa electoral. El PP toca a rebato. Está en juego el Gobierno central.

El PSOE esgrime los casos de Torres Hurtado y Soria para presionar a favor de un «Gobierno de cambio», en palabras del portavoz parlamentario socialista Antonio Hernando. El propio Pedro Sánchez, que sigue de gira por Andalucía, confía en alcanzar un acuerdo con C’s para presentar una moción de censura contra Torres Hurtado, señaló en Onda Cero. El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, defendió que «cada día es más evidente que España necesita un cambio de Gobierno». Un argumentario que se va a repetir hasta que haya una jornada de reflexión preelectoral. Cornejo criticó que Moreno «no ha dado la cara».

En el PP-A habló la portavoz en el Parlamento, Carmen Crespo, para expresar las dudas sobre si hubo un dispositivo «desproporcionado», como señaló la Fiscalía del Estado –que pudo recurrir el auto de registro y no consta que lo hiciera, criticaron las asociaciones de juristas–, en la detención del alcalde o si se «sobreactuó» en el desarrollo de la ahora bautizada como «operación Nazarí». «Son preguntas que hay que aclarar por el bien de la democracia y de los derechos fundamentales», dijo. La presión para la dimisión irradió ayer del PP de Granada. El secretario general, Santiago Pérez, apoyó la petición de la dirección de Génova y de la calle San Fernando para que Torres Hurtado dimita. «Desconocemos cuál será el siguiente paso, el presidente regional ha dado un plazo al alcalde para que reflexione, vamos a respetarlo y a suscribir lo que ha dicho la dirección nacional y regional», indicó. La decisión, añadió, compete a Madrid. Pérez anunció contactos «informales» con C’s con la «esperanza de poder salvar el Ayuntamiento» para el PP. También en la esfera local, el PSOE ha iniciado los contactos para una moción de censura y volvió a rechazar la opción de Sebastián Pérez, presidente del PP granadino y número dos en el Consistorio, como regidor. IU anunció una ronda para la moción. «En IU no nos parece creíble que la dirección del partido y su presidente provincial no supiesen nada de lo que se estaba cociendo», señaló el coordinador local, Joaquín Vega. Podemos presentó un decálogo de buenas prácticas para elegir al futuro alcalde. La secretaria del partido morado en Andalucía, Teresa Rodríguez, recordó al alcalde: «Soria ya ha dimitido por sus mentiras, ahora es su turno». Vamos Granada cree que el PSOE dará un «paso adelante» por el cambio.

El portavoz del Gobierno local, Juan García, apoya al regidor y habla de un «ataque» al PP. La edil investigada Isabel Nieto, aguantando las lágrimas, criticó el «abuso de poder» y se remontó al «franquismo» por los métodos «desproporcionados e innecesarios». Torres Hurtado –que mantiene su agenda oficial para hoy– asegura que se siente «indefenso» y exige saber quién dio la orden de su arresto. Entiende las medidas del PP pero no la «precipitación». Manuel Jabois abre su último libro con una cita de Xacobe Casas: «No eran los pájaros que volaban. Era el cielo, que caía».

“Houston, tenemos un problema”. (“Toda la vida no es más que mientras tanto”)

Encuentro con el alcalde de Granada Jose Torres Hurtado

El alcalde de Granada José Torres Hurtado Foto: Manuel Olmedo

«El tiempo que me corresponda, que me dejen o que Dios me dé salud», señaló el alcalde de Granada sobre su permanencia en el cargo que ostenta desde hace cuatro mandatos durante la rueda de prensa que ofreció en el Ayuntamiento para dar los detalles sobre su retención e imputación de diez cargos por presunta corrupción urbanística.El PP, en el que milita desde 1982, ya le había pedido la dimisión aunque Torres Hurtado dijo conocer la suspensión cautelar de militancia en ese momento. El calendario marcaba como efeméride, 46 años, el célebre «Houston, tenemos un problema». El ambiente recordaba a la misión del Apolo 13 en la madrileña calle Génova, también 13, y en la sevillana San Fernando . «El tiempo que me dejen» está condicionado, aparte de por los requerimientos del partido del que ha sido expulsado cautelarmente junto a su edil de Urbanismo, Isabel Nieto, por la presión del resto de fuerzas tanto en Granada como en Madrid, además de la sociedad granadina, que ayer se concentró frente al Consistorio.

Torres Hurtado desveló que la UDEF le solicitó «escrituras» de sus propiedades y, según fuentes de la investigación, se investigan posibles participaciones del regidor en constructoras que se hayan visto favorecidas por diferentes proyectos. Torres Hurtado reiteró ayer en Onda Cero que «de momento» no se plantea dimitir y que tomará una decisión al respecto cuando declare el 12 de mayo en el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada y conozca «por qué» se le acusa. La ronda de declaraciones a las 17 personas en libertad con cargos, entre ellos funcionarios y empresarios, arranca el 26 de abril. Por su edil de Urbanismo, pone «la mano en el fuego». La suspensión de militancia le parece bien porque «por nada del mundo haría daño al PP». El regidor insistió en que se siente «perseguido» después de casi una treintena de denuncias urbanísticas y defendió que «no se puede poner a una persona en la calle porque haya una sospecha de investigación». La portavoz del PP-A en el Parlamento, Carmen Crespo, reiteró la petición «absolutamente razonable y razonada» de que Torres facilite la «gobernabilidad». El vicesecretario de Coordinación Política del PP-A, Toni Martín, también confía en que el alcalde «recapacite» y renuncie. «Hay que saber interpretar la reivindicación de la sociedad, que nos exige responsabilidad y contundencia», destacó.

El PSOE no sólo da «24 horas» a Torres Hurtado para dimitir, antes de empezar a contactar con el resto de fuerzas para forzar una moción de censura, sino que rechaza la posibilidad de que su sustituto sea el número dos en la Corporación y presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez. Sería un «cambio de cromos», según el portavoz municipal socialista, Francisco Cuenca. El PSOE exige la dimisión de los investigados alcalde y delegada de Urbanismo, así como del presidente popular granadino porque «la corrupción está instalada en todo el PP de Granada». Pérez es «corresponsable político», según el PSOE provincial. El PP solicitó a Torres Hurtado que dé «un paso al lado» por la «gobernabilidad». El vicesecretario de Organización popular, Fernando Martínez-Maíllo, justificó la suspensión de militancia en la «gravedad» de los delitos: cohecho, fraude en la contratación, asociación ilícita, prevaricación, tráfico de influencias, malversación, estafa, falsedad en documento mercantil, administración desleal y contra la ordenación del territorio. No obstante, pidió respeto a la «presunción de inocencia».

La moción de censura es una opción cada vez más cercana para la toma de Granada. El PP tiene 11 ediles; PSOE, 8; C’s, 4; Vamos Granada, 3; y Para la Gente (IU), 1. La mayoría absoluta está en 14 ediles, lo que conduce al axioma de Rajoy en el Congreso: «No se trata solamente de hacer un Gobierno, se trata de constituir un Gobierno que pueda ser un Gobierno». Una lógica que explica también que C’s señalara el «desorbitado» despliegue policial (Juan Marín) y, aunque le pese a su portavoz local, no se cierre a dialogar con el PP.
El portavoz de C’s, Luis Salvador, que tras el arresto hablaba de una moción, y que propició el nuevo mandato popular a pesar de que solicitó la retirada de Torres Hurtado, señaló que el partido naranja no tiene «ni un solo interés» en que Sebastián Pérez sea alcalde. C’s aboga ahora por abrir negociaciones sin descartar al PP. Salvador calificó como «enajenación mental política» la renuncia del alcalde a dimitir. «Está totalmente fuera de la realidad», añadió. El vicesecretario general de C’s, José Manuel Villegas, indicó que van a «plantear vías alternativas para que haya otro Gobierno libre de cualquier sospecha de corrupción».

El portavoz de IU, Francisco Puentedura, también rechazó la posibilidad de Sebastián Pérez como alcalde y reclamó a la Junta que retire las competencias urbanísticas como medida preventiva. Podemos también apuntó «la responsabilidad política importante» del presidente del PP granadino.Torres Hurtado, que lleva 34 años en cargos públicos, señaló tras su detención que «no habido corrupción antes, después ni ahora». Juan Ramón Jiménez, no obstante, dejó escrito que «toda la vida no es más que mientras tanto». Torres Hurtado, perito agrícola, en su día, comparó a Zoido con un rotavator. “Sirve para donde le pongan”. Está por ver si Juanma Moreno es una segadora capaz de cortar de raíz con el alcalde de Granada y con la (presunta) corrupción.

La rueda de prensa del alcalde de Granada, tras su detención, en parte, define a una persona marcada por el carácter. «Tengo la satisfacción de haber dados muchas satisfacciones al PP», recordó. Torres Hurtado ha ganado cuatro elecciones consecutivas, tres con mayoría absoluta. En septiembre de 2013, Torres Hurtado (Píñar, 69 años, ingeniero técnico agrícola, ex delegado del Gobierno), declaró por otro caso archivado. Espontáneo y directo –lo que a veces le ha jugado malas pasadas, como el «cuanto más desnudas, más elegantes»–, crítico hasta con el propio Gobierno del PP y la financiación local. Populista y cauto, campechano y superviviente de un infarto de cerebelo. Tras su detención señaló: «No sabéis lo que resiste un tío de Los Montes, y chico, que eso también da mucho aguante».