Big Bang Theory

Dice la ciencia que del Big Bang –no confundir con la orquesta de jazz– pudieron salir dos realidades diferentes. «Fringe» –y perdón por usurpar al todavía vicepresidente con las series– basa gran parte de su argumento en dos mundos alternativos, como espejos, que coexisten en el tiempo y, en parte, se retroalimentan sin saberlo. Así, un «poné», en un mundo A, Pedro Sánchez se impuso al soso pero lúcido Madina y luego a Susana Díaz. Pero en un mundo B, quién sabe, fue Madina el que ganó y, al menos, ciertos detalles –donde, dicen, mora el diablo– serían distintos. No vemos a Madina en una performance aplastando armas de Eta. Quizás Planas, que reconoce que el aparato andaluz es más duro «que un tribunal de oposición en Bruselas con tres alemanes», venció a Susana Díaz en otras hipotéticas primarias andaluzas. En este mundo A, Pedro Sánchez pacta con Pablo Iglesias. Pero en un mundo B, quizás, Albert Rivera no dilapida la confianza de millones de ciudadanos en busca de cobijo ante la radicalidad de los extremos compitiendo en Colón por ver quién tiene más grande la bandera. En otro mundo u otro tiempo, quizás Cs no se desangra ante la tierna mirada de Inés Arrimadas mientras su ex líder con hechuras de dependiente de Zara, otrora Prometeo de la Nueva Transición y yerno de todas las madres de España –mayormente las del Ibex–, acaricia a un gatito en su regazo, con la sobrina de Paco de Lucía cantando nanas por seguiriyas de fondo y el tito Fran (Hervías) haciendo currículum como para trabajar en un desguace o directamente en una cloaca. En este mundo, nacen más linces en una camada que escaños le quedan a Cs en el Senado. El partido naranja está ahora mismo más en peligro de extinción que el felino y también se definió como ibérico. Cs se presentó como Grønkjær, un aceptable futbolista nacido del frío, en Groenladia (las pastas danesas son muy de partido liberal europeísta), que jugaba a dos bandas y pasó por el Atleti antes de militar en la irrelevancia. Su debut en España fue una goleada (4-0) ante el Galapagar. La línea que separa el éxito del fracaso es siempre tenue y difusa. (La escena de «Match Point», de Woody Allen, es cita clásica de Lucas Haurie. Aquí somos más de Scarlett Johansson, que luego hizo de Viuda Negra, como Inés Arrimadas, la única dolorosa esta Semana Santa). En el gol que da a España el Mundial de Sudáfrica hay hasta cuatro lances muy claros en que la moneda cae de cara. Un rebote distinto y la historia hubiera sido otra. Por no hablar de que ningún holandés consiguió hacer «fault». Los oranje ahí también tuvieron menos reflejos que Gª Egea en Murcia. El histórico 2D en Andalucía, el PP-A igualó el peor resultado de su historia. Las circunstancias –los 12 apóstoles de Vox, la descomposición del PSOE-A, la permanencia de Susana Díaz, su enfrentamiento con Cs y el momento álgido del suflé de naranja amarga– convirtieron una cornada de enfermería en puerta grande. Siguiendo con la teoría del Big Bang, es probable que entre Madrid y Murcia exista una falla cuántica. Lo que explica cómo, en un mismo universo, la ministra Montero puede pasar de alentar las catalanas –«Si no fueran seguras, ¿un ministro de Sanidad llamaría al voto?»– a criticar las madrileñas –«Es una locura en una pandemia»– . El vórtice murciano, al que los científicos deberían llamar Ninette, también explica que Casado vapulee, emocione y rompa toda conexión con Abascal en otra moción y, previo paso por Idealista, vaya a Murcia a bendecir tránsfugas. El lazo cósmico puede que esté realmente en el acuerdo antitransfuguismo, que debería llamarse –pregunten a Teresa Rodríguez– pacto de Padrón: unos tránsfugas valen y otros no. Hasta el BOE hace guiños a estas dos realidades paralelas desde el momento en que corrige un nombramiento en Cádiz y señala, literalmente, que «donde dice Digo, debe decir Diego».

El Colce y “la guerra de la aceituna”

Jaén es una provincia que respira por la herida y las palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo, oriunda de Cabra –«Se lo tengo que agradecer mucho al presidente del Gobierno, – han sentado como un dedo – en concreto, el que decanta una balanza– que penetra en la llaga. El Plan Colce supone una inversión de 350 millones, 1.600 empleos directos e indirectos y una pica en Flandes como polo tecnológico. Jaén sale a la calle hoy en masa y ayer realizó una cacerolada en respuesta a la gota que colmó el vaso del agravio. Un diputado del PSOE por Córdoba, Antonio Hurtado Zurera, escribió en Facebook que «Carmen Calvo se lo ha pedido personalmente a Pedro Sánchez y se lo ha concedido. Ha sido la gran valedora de nuestra candidatura». La mecha de la indignación de Jaén y el resto de aspirantes estaba desatada.

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Pecunio

La segunda ley de la termodinámica señala que un sistema aislado permanece estable o cambia hacia un estado de mayor desorden. El PSOE en general y el andaluz en particular suponen un tratado de física (cuántica) y escasa química entre puntos cardinales. Los platos rotos no se reconstruyen, las sopas tienden a enfriarse y los muertos no vuelven a la vida, salvo en «The walking dead» o en el caso de Pedro Sánchez. Lo de Susana Díaz se acerca más a «El sexto sentido» o «Los otros». Lo «normal» es que el universo tienda al caos. Entropía es el concepto en la termodinámica, sustentado en un principio de tiempo absoluto. No obstante, como pasó en las elecciones del 2D en Andalucía, en ocasiones, un factor inesperado cambia las leyes (del Parlamento, al tiempo con la Memoria Histórica). El factor Vox. O una pandemia. Una moneda al aire de la que depende el destino –entre el fatum y el iter– tanto de Pedro Sánchez como de Susana Díaz y su rol en el presente de España. Todo vuelve al punto de partida pero el reparto de piezas es muy diferente. La lucha intestina entre los «pedristas» y Susana Díaz se evidencia con el paso de los días y, de momento, ni el coronavirus esconde ya las puntas en lanza. Por Huelva, lo dijo Pepe Lugo, entra el agua y andan de catilinarias por un «quítate tú que me ponga yo» en la Diputación. Muchos sueldos dependen del ente supramunicipal y muchos votos de los salarios, que es el nombre que se daba en Roma al «pecunio» –que diría Susana– del jornal al pagarse en la especia que mejor conserva los alimentos y más escuece en las heridas. Ferraz ya amagó en Sevilla con hacer y deshacer en la elección de los presidentes de las diputaciones, lo que supone un golpe de calado al «susanismo». Donde Caraballo, que no Caracalla, lo ha llevado a cabo Pedro, colocando al frente de la gestora a María Luisa Faneca. La particular Cuesta de la Media Fanega de Celis entre Híspalis y Onuba, donde Mario Jiménez acaricia un gato y sonríe cual felino de Cheshire. En la olivarera y manijera Jaén, Ángeles Férriz aplaude la lipogénesis, el fin de la salmuera onubense. «Muchos ratones, pocos agujeros y más ratas que ratones», diagnosticaron desde la calle San Vicente hace ya tiempo. El padre de Joaquín Sabina, según su propia leyenda, lo apuntó en su propio lecho de muerte: «Quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales». Es tiempo de verdeo.

Susana Díaz y María Luisa Faneca. Foto del PSOE-A

Juanma Moreno y la disyuntiva Vox

El presidente andaluz a su llegada a la reunión del Comité Director de Alertas Palacio de San Telmo. /Foto: Junta de Andalucía

El 2 de diciembre de 2018 el desgaste de casi cuatro décadas de gobiernos socialistas en Andalucía, la merma de los servicios públicos durante la crisis del ladrillo y los casos de corrupción que desembocaron en la punta de icerberg de los ERE propiciaron la tormenta, o carambola, perfecta para que Juanma Moreno se convirtiera en presidente de la Junta. A ello se unía la desconexión de la candidata a la reelección, Susana Díaz, con la calle antes y, sobre todo, durante y después de la guerra fratricida con Pedro Sánchez en la que fue derrotada y retratada.

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El valido de Ferraz frente a la «operación Vara» de Susana Díaz

La ex presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz Pacheco. Foto: PSOE-A.

La luna, según los astronautas que estuvieron allí, huele a pólvora quemada. Como la sede de la calle San Vicente la noche oscura del alma en la que el PSOE-A se vio despojado del poder de San Telmo tras casi cuatro décadas. La vicepresidenta del Gobierno eludió el debate –«En Andalucía soy militante de base y no hablo sobre mi partido»– este viernes en Sevilla, donde compartieron escena varios de los actores del serial. Con todo, dejó algún haiku a la manera Calvo, subrayando que el PSOE, como partido con más de un siglo, «leemos bien la realidad». De los primeros en llegar al acto fue el diputado jiennense Felipe Sicilia, quien esta semana en «Sur» no descartó disputar el liderazgo del PSOE-A a Susana Díaz y quien fue incluso protagonista en el Parlamento. «Yo estoy con Felipe… Con Felipe González. No voy a sembrar la discordia», le soltó Juanma Moreno a la jefa de la oposición. «Es un compañero muy válido. Un chaval con mucho potencial», le definió la lideresa andaluza en 7TV.

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El as de Espadas en la manga

espadas ascensor

Juan Espadas, junto a, entre otros, su número 2 (con permiso de Cabrera) Antonio Muñoz, “inaugurando” un ascensor / Imagen de la cuenta de Twitter del alcalde de Sevilla

«Suela y labia, Juan», le aconsejó Alfonso Guerra a Juan Espadas. Al munícipe se le tilda de «quietista» aunque sin alharacas ha reeditado mandato y ha sabido apaciguar la amplia dualidad del imaginario hispalense. Tampoco tiene grandes enemigos en el PSOE ni alianzas orgánicas, como Montero. Fue designado por Griñán en plena descomposición de la etapa de Monteseirín, casi puesto a los pies de los caballos del «efecto Zoido», un momento político concreto en plena crisis que alcanzó –inédito desde Del Valle– una aplastante mayoría absoluta en Plaza Nueva. Espadas aceptó ponerse delante como candidato cumpliendo el encargo envenenado, aún sabiendo que sus opciones eran más que nimias y –algo que forma parte de su identidad– siguió creyendo o se convenció de que había que creer. Cuando en 2011 parecía que Zoido era una hidra electoral de tres cabezas, Espadas mantuvo la calma.Cuando a Zoido le paraba toda Sevilla en el Corpus como  si fuera Obama reencarnado en Fregenal de la Sierra y se apostaba por una era en la capital andaluza sin contestación y casi eterna similar a la de Teófila Martínez en Cádiz, Espadas barruntaba: «Esto es muy largo». Cuatro años después, era alcalde. A favor de Espadas entonces y ahora en las aspiraciones a liderar el PSOE-A, una vez que ratificó que no sujetará el bastón de mando municipal más de ocho años, está su capacidad para ganarse a los adversarios a ambos lados del espectro político, ya sea pactando con Cs o con la marca blanca de Podemos. El regidor de Sevilla no tiene prejuicios a la hora de buscar sinergias o aplaudir a un histórico alcalde popular como Francisco de la Torre en Málaga. Ahí radica uno de sus pluses respecto a Susana Díaz, en cuyo regazo se movió políticamente en su primer mandato y de la que se ha sabido distanciar en tanto que la ex presidenta fue cayendo en desgracia. A Espadas no le gustó que Susana Díaz le impusiera recolocaciones tras la caída de San Telmo en el Ayuntamiento hispalense, a modo de delfines sucesorios, como la ex consejera Sonia Gaya.

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“¿Qué socio?”: Susana Díaz al modo del comisario Renault

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Susana Díaz, durante el balance del primer año de Gobierno de PP y Cs. Foto del PSOE-A

Se atribuye al canciller alemán Gerhard Schröder el aforismo: «Tengo pocos principios, pero, eso sí, flexibles». Unai Emery, en la cuerda floja antes de conseguir tres títulos europeos, lo condensó: «Yo no voy a morir con mis ideas». La secretaría general del PSOE-A, Susana Díaz, hizo balance del primer año de Gobierno de PP y Cs en la Junta, en lo que se mostró muy crítica sobre todo con la Sanidad; reiteró con convicción que se ve con fuerzas sobradas «y todas las ganas del mundo» para seguir liderando el partido en Andalucía; y valoró, displicente y por momentos complaciente, las últimas decisiones del nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez, sus pactos de gobernabilidad y las relaciones con Podemos a escala nacional. Susana Díaz ha pasado de encabezar la revuelta de los barones contra Pedro Sánchez en el infausto septiembre de 2016 a apoyar a su entonces enemigo junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en el Congreso durante la investidura. Sobre la designación de la ex ministra Dolores Delgado como Fiscal General, Susana Díaz destacó «su valía y trayectoria notoria», sin dudar de su «entrega y compromiso» como «anteriormente» en otros cargos. De lleno en el acuerdo de Pedro Sánchez con las fuerzas separatistas, Susana Díaz, al modo del comisario Renault en “Casablanca”, negó la mayor: «¿Qué socio? Se abstuvieron», dijo.

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«Cien años de soledad» en el PSOE andaluz

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Susana Díaz, ante el abismo. Foto de su cuenta de Twitter

Apenas un año y un mes antes, en plena campaña de las autonómicas, en la sede del PP-A, como en los bares cofrades, se contaban los días al revés. «Faltan 33 días para el cambio», anunciaba un cartel con la foto del hoy presidente de la Junta. El entonces candidato popular, en cuatro años de oposición, echó canas y cambió el estilo de sus zapatos (las borlas por el sport, los calcetines a rayas). Apenas una manzana le acompañaba para la travesía sobre la mesa del despacho junto al portátil. A Newton le bastó para hacer historia. A Juanma Moreno, también. «La región involucionará, iremos a recesión en menos de un año, se disparará el gasto público y se va a politizar todo mucho más», vaticinaba sobre un hipotético gobierno «socialcomunista». Un año después preside una comunidad «bloqueada», sin posibilidad de salir a financiarse a los mercados por incumplimientos heredados. Su posición débil en el partido ahora es de fuerza, convertido en el principal barón junto a Feijóo y en la cara amable del «cambio». La fontanería se reserva para Bendodo, vicepresidente de facto –a Juan Marín ya le ha traicionado varias veces el subconsciente– y convertido en la bestia negra de la oposición como el consejero con más influencia que se recuerda en la Junta, salvando las distancias, desde los mejores años de Zarrías. La mano derecha de Chaves pasaba por promesa como carrilero colchonero y el malagueño es corredor de fondo.

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Sanidad, pronóstico reservado; oposición, cuidados intensivos

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El consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, Jesús Aguirre, en el Pleno monográfico sobre Sanidad. Foto del Parlamento de Andalucía .

La jornada previa se cumplieron 37 años –el tiempo que el PSOE gobernó la Junta– de «Acorralado» pero el Pleno monográfico sobre Sanidad dejó indemne al consejero del ramo, Jesús Aguirre, quien acabó citando el «No es lo mismo» de Alejandro Sanz –a la postre, sobrino del histórico socialista Luis Pizarro–. Aunque el guión de la oposición, las protestas de los sanitarios y la erosión del consejero a cuenta, principalmente, de sus declaraciones y la crisis de la listeria –aunque en San Telmo lo que más escuece son las transfusiones de fondos de última hora– prometían una jornada de suspense en las Cinco Llagas, el debate viró hacia el género de terror bajo el síndrome de «Candyman», en cuya trama sólo aparece el monstruo al otro lado del espejo si se menciona tres veces. Aguirre se acordó de la ahora ministra Montero –el estreno de «La princesa prometida» cumplió 32 años– en varias ocasiones a cuenta del bloqueo de las cuentas que impide la salida a los mercados y mentó –55 años de «La pantera rosa»– «el caso ERE». Con los 680 millones cifrados en la condena de Chaves, Griñán y otra veintena de cargos socialistas que comprenden una década de gobiernos, «se podrían hacer 37 hospitales de alta resolución o lograr la equiparación salarial». Ante la petición de dimisión del portavoz socialista José Fiscal, se defendió Aguirre: «¿Y no debería dimitir Susana Díaz por los ERE? ¿Y usted dónde estaba?». Aguirre «desencadenado».

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Un «atentado a la inteligencia», un epitafio político, un «castigo» (y una ausencia)

En la política como en la física no existe el vacío. De la hecatombe de la sentencia de los ERE, el Parlamento pasó sin solución de continuidad a la comisión de investigación de la Faffe, en la que se investiga el fin y el uso de la extinta fundación judicializada por el presunto enchufismo y los gastos en comilonas, fiestas y puticlubs con cargo al erario público. Con el eco aún presente de la tensión con Chaves a horas de las elecciones y el paso del dueño del Don Angelo, comparecieron los ex consejeros Antonio Ávila, José Antonio Viera y Manuel Recio. El también ex titular de Empleo Antonio Fernández no acudió alegando que no le llegó la citación, como hicieran el propio Griñán o la misma Susana Díaz.

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