“Tengan cuidado ahí fuera”

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Juanma Moreno, séptimo presidente de la Junta de Andalucía, sexto sin contar el período preautonómico. Foto de la cuenta personal del Twitter de @JuanMa_Moreno

En el intervalo de tiempo que arquea dos veces la ceja izquierda, Arenas -al que le dan la enhorabuena a la entrada, como a los suegros en las bodas- ya ha ubicado a todo el espectro parlamentario, ujieres incluidos y hasta a Sor Úrsula, el fantasma del antiguo Hospital de las Cinco Llagas. También a los periodistas. “Te había visto fuera y no nos hemos saludado”, señala, entre la advertencia y el halago. Arenas, de hecho, es un maestro en el arte del mantener el equilibrio entre el palo y la zanahoria. “También te he visto a ti, ni lo dudes, y también sé quién eres tú (o como poco, tiene que parecer que sé quién eres tú porque aunque tú no te creas importante, o sí, para mí todo detalle es importante y, en el peor de los casos, por si acaso)”, sería la traducción libre a las freudianas maneras. Arenas, que por momentos mira al infinito de sus adentros como un matemático buscando el origen del cero, se sienta al lado de José Caballos, con trienios en el Parlamento como para llamarle John Horses y encargarle una banda sonora a Ennio Morricone. Dos cabezas privilegiadas al lado. Caballos fue quien mandó al destierro de Madrid a Susana Díaz cuando ésta todavía no tenía consejeros áulicos, áureos ni máximos que alimentaran su mesianismo. Del combate federal con Pedro Sánchez a esta parte, a Susana le pasó lo que a Cuéllar en el Betis. Se fueron o se quisieron ir -que no es lo mismo, pero es igual- y a la vuelta ya no eran los mismos a ojos de la gente porque, de hecho, no eran los mismos. Lo escribió Sabina y lo cantó mejor que nadie Ana Belén: “En Macondo comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Susana Díaz, acebrada y hermosa como una Dolorosa, entró por un lateral del Parlamento, en un principio desapercibida, a las 12 horas y 27 minutos, hablando de “responsabilidad” y presentándose como “la garantía de la defensa de la igualdad”. Dos minutos antes, a las 12:25 horas, Juanma Moreno apareció en escena, arrullado por un enjambre de medios, mostrándose “muy ilusionado” en “un día para la esperanza y la ilusión”. Cientos de personas, mujeres en su mayoría, alentadas por el PSOE, Podemos, IU, los sindicatos y colectivos sociales y hasta por el Gobierno en funciones, ya protestaban a las puertas del Parlamento contra la “dictadura patriarcal”. “No era el momento”,  señaló Moreno.

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“¿En qué momento se jodió el PSOE, Zavalita?”

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Susana Díaz flanqueada por Juan Cornejo y Micaela Navarro. Por Manuel Olmedo.

Entre los rigores del verano y el rigor mortis postelectoral y ante el Comité Director, máximo órgano entre congresos, existía cierta expectación en conocer si la secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, acertaría a responder algo así como «en qué momento se jodió el Perú» que cuestionaba el Zavalita de Vargas Llosa pero aplicado a los socialistas y al 26J y a si desde el sur se abrirá la veda para un hipotético apoyo/abstención a un Gobierno de Rajoy.

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Podemos ad portas

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Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

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El “agravio” de la PAC is blowing in the wing

La confluencia comunista apuntó a la inquietud socialista como uno de los motivos de su unión. Igual que la respuesta en la canción de Bob Dylan, el mensaje del «agravio» a Andalucía con la Política Agraria Común (PAC) ya está flotando en el viento. El argumentario ha entrado en precampaña con relativo éxito. Hay reclamos electorales que, como los agujeros negros, aparecen y se esfuman. La deuda histórica, por ejemplo. Otros, igual que los zapatos que se compran en los chinos, apenas dan para una temporada. El mensaje de fondo a trasladar al votante, sobre todo agrario, y que corre a más velocidad que el SMS de «Pásalo» en 2004 gracias a las redes sociales, es: «Rajoy maltrata a Andalucía». La PAC, beneficiosa o perjudicial, pasa por una de las políticas más importantes y un elemento esencial de la UE. El mensaje, no obstante, se dirige a Rajoy, cuyo Gobierno en cuatro años ha dejado a través de los diversos sistemas de financiación fondos superiores al Presupuesto más expansivo de la Junta este tiempo (más de 31.000 millones). Agravio a los agricultores andaluces, y más aún «a los que menos ayudas reciben», se repite.

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Licantropía electoral

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Parlamento, preguntas a la presidenta Susana Díaz. Fotón de Manuel Olmedo.

La «licantropía clínica» es un síndrome en el que el paciente cree que puede convertirse, o que se ha transformado ya, en un animal. Con el anuncio de nuevas elecciones –advenimiento, por otra parte, presente del 20N a esta parte–, el político sufre unos síntomas que sólo acaban, si es que terminan, la noche de autos electoral, tras la consabida «fiesta de la democracia» en la que todos los partidos impenitentemente ganan. El Parlamento no es ajeno a los designios electorales. Más aún, viene siendo lo que Guernica a la Gran Guerra mundial. Un laboratorio, un anticipo meridional de posibles pactos y contiendas por venir. El 20N confluye en las Cincos Llagas. Como Picasso respondiendo a sus críticos –«Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera»–, Susana Díaz anunció, durante la sesión de control, que el paro bajará de las 950.000 personas este mes, insistió en que «hay que derogar la reforma laboral» y dejó un nuevo argumento para la confrontación electoral: la PAC.

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El disputado voto de “Los Santos Inocentes”

A mi padre le gusta Karlos Arguiñano. Mucho. Mi madre, que estuvo en el punto de mira del Gobierno, es de la otra mitad de España que piensa que ese derroche de felicidad suyo resulta insultante y que no para de decir tonterías, que parece que está borracho. Parece, dice. Hasta aquí, las dos Españas en mi casa.

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“Los Beatles” y los siete enanitos, de fiesta “new age” en un velódromo

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Fotografía de Ke-Imagen.

Las personas tienen un reloj biológico y sufren por los cambios horarios. Las células también calculan el tiempo y pueden sincronizarse para realizar acciones. Algo así como Felipe González y Alfonso Guerra 19 años después –aclaran en el autobús de campaña socialista; no desde las elecciones del 96, como se venía cifrando– de su último mitin juntos, ayer, en el velódromo de Dos Hermanas, bastión del PSOE, «mancillado» por los populares en 2010, con casi 30.000 simpatizantes en las gradas.

Cualquier tiempo pasado fue anterior. Si se miran las encuestas del CIS, puede asegurarse que también mejor. Sea como fuere, los protagonistas de «Parque Jurásico 4: regreso al pasado», según comentó el secretario regional del PP, Antonio Sanz, en Twitter, se bastaron, se sobraron, para empequeñecer la figura del candidato Rubalcaba sobre el escenario. «Es muy complicado cantar después de Camarón», dijo en referencia a un mitin anterior. «Hoy me habéis puesto a los Beatles», comentó Rubalcaba. «Son dos insustituibles, muy difíciles de superar. Pero lo que es insuperable es su hoja de servicios», continuó. A partir de ahí –y antes, Basilia Sanz, Susana Díaz, Pepe Griñán, Guerra y el propio Felipe– una serie de propuestas (pedirle cuentas a los bancos, liderazgo y autonomía de la política frente a los mercados, la dación como forma de pago…) que estos años han sido rechazadas en el Congreso por el mismo PSOE, por lo que el discurso, aparte de suscitar la euforia y la llamada «fuerza del sur», tiene la credibilidad de los siete enanitos en una fiesta «new age».

En todo organismo existen células que van a su bola. Ese papel adopta Guerra en el PSOE. El del barquero que suelta sentencias. «Amarga la verdad y quiero echarla de la boca». «Rajoy tiene prisa para seguir durmiendo la siesta, pero en la Moncloa». «Es la primera campaña sin Eta, y nadie habla de eso. No soportan que haya derrotado a Eta un Gobierno socialista». «Socialismo es que nadie tenga tanto como para poner de rodillas a alguien y que nadie tenga tan poco como para sentir la humillación de ponerse de rodillas». Guerra alzando los brazos, cual Júpiter blandiendo el rayo, llamando «mafiosos» a los distintos elementos del sistema financiero, y el velódromo de Dos Hermanas aplaudiendo en pie.

Griñán y González son más de hablar de Grecia y de sus libros. Cosas de estadistas. «Es la primera vez que me ven leyendo un papel en un mitin», dijo el ex presidente, mientras recitaba la receta contra la crisis «que presenté en Europa hace más de dos años». Si se la pasó a Zapatero –a quien por cierto, nadie citó–, se ve que tampoco le tuvo muy en cuenta. El innombrable apenas fue invocado por Griñán en un lapsus: «El sur va a empujar a Zapa… Rubalcaba hacia el futuro». El auditorio, con cintura y tablas, fajado en mítines, coreó «Rubalcaba, presidente».

El PSOE optó, hace tiempo y en directo desde el Congreso, por la apoptosis. El suicidio celular. Zapatero se vio en la tesitura de condenar al partido, y a él mismo, al fracaso, virando sus políticas a la derecha al dictado de los mercados, o dejar el país a la deriva del rescate financiero. De la apoptosis a la metástasis apenas hay un paso. La campaña dibuja un candidato con el sambenito de gen improductivo, Rubalcaba, en tanto ha sido copartícipe –si suyo es el éxito de acabar con Eta, como defendieron Guerra y González, suyos son los cinco millones de parados– del Gobierno ZP. Y otro –bipartidismo manda–, Rajoy, que se presenta con vocación de cianobacteria, promotor de cambios. Puede que el bastión de Dos Hermanas pase a ser para el PSOE como Granada para Boabdil. Seguramente, también habrá lágrimas. «La fuerza del sur». La «vieja guardia». El mitin más multitudinario. Dos Hermanas, último reducto socialista. Sarajevo también era un punto pequeño y cambió el mapa de Europa. Felipe –en el velódromo, «más corre el mastín que el galgo»– se arriesgó a hacer un pronóstico de las autonómicas, no de las generales. «En marzo cumpliré 70 años y si no ganamos en Andalucía, me retiro a Honolulu». Lo bonito del pálpito ganador es que sólo se nota tras haber ganado. «All you need is love», y millones de votos.

Trasplantes de cara(dura)

Mucho hemos tardado. Una eternidad. España es uno de los cuatro lugares del mundo mundial en el que una persona puede trasplantarse la cara. Somos una superpotencia sanitaria, un bastinazo con el bisturí, un territorio repleto de eminencias médicas. Otra cosa es que para que una ambulancia llegue a Carmona -30.000 habitantes y siglos de historia- se tarde hora y media –según los afectados- o tres cuartitos de hora, que es lo que dura medio partido de fútbol, -según el Servicio Andaluz de Salud- y, por las cosas que tiene el azar, oye, coge y se te muere la señora antes de que lleguen los médicos.

Minucias de este tipo no quitan brillo al hito mundial de trasplantarle la cara a una persona necesitada de trasplantarse la cara. Lo que extraña es que, teniendo en cuenta que contamos con grandes cirujanos modernitos con chilaba que te operan de buen rollo escuchando a Chambao; una ministra de Sanidad para ponerle un piso donde quiera; la tecnología necesaria; el instrumental médico más limpio que una patena; y todos los avíos necesarios; la cosa se haya retrasado porque faltaba “un donante”. De hecho, tenemos varios hospitales más esperando para la operación y esperando un rostro como quien espera a Godot.

Con lo sobraos’ que estamos en el país de gente sobrada de cara. Desde el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, al director del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Dos personas que lo que se dice llegar a fin de mes, llegan, mire usté’, y que solicitan, así, por y con la cara seria, un abaratamiento del despido “para generar empleo”. Se trata de dos claros casos de posibles donantes incomprendidos. Con lo claro que resulta el sofisma consistente en abaratar despidos y crear más empleo y este país de titulados universitarios buscándose las habichuelas en la hostelería se empeña en no entenderlo. A todas luces, se trata de una magnífica idea: despidos a coste casi cero y, con lo que el empresariado español se ahorra, puede invertir en yates, hoteles, cócteles, señoritas de compañía, etcétera, etcétera, etcétera. En hacer turismo, que es la única industria “made in Spain”.

Con despidos más baratos, estos señores tan preocupados por el bien común podrán tener la mente más liberada para seguir pensando en grandes proyectos innovadores como los que hacen de este país una de las mayores potencias empresariales del universo, gracias a la innovación en sus negocios. Ladrillo mixto, ladrillo de gafa, ladrillo perforado, ladrillo caravista, ladrillo refractario. Un ejemplo en Investigación y Desarrollo esta enladrillada tierra de María santísima. De salir adelante la medida, como homenaje, la patronal debería pasar a llamarse CEOE –OÉ!-OÉ!-OÉ!

Puede ser verdad que el 63% de los trabajadores cobre menos de 1.100 euros brutos al mes o que 16,7 millones de asalariados perciban un sueldo anual inferior a 13.400 euros, pero estas razones no son suficiente argumento para poner en duda el proyecto de unas personas que, como todos reconocemos, son las que tiran del país echando entre 10 y 14 horas diarias en el tajo; llevando a los niños al colegio; llamando a los abuelos para que los recojan y los cuiden hasta la noche; preparando la comida para todo el día y ordenando mal que bien la casa; echando una cabezadita en el sofá con Buenafuente de fondo a las 2:00 de la madrugada; diciendo a la señora que “sí, cariño, que ya voy a la cama, que ya sé que mañana me toca a mí dejar al niño en el colegio y tengo que estar en el laburo a las 8:30 y no veas los atascos”; y, una o dos veces por quincena, echando hasta un polvo, que hay que mantener la tasa de natalidad del país. Que viva España.

Que en este país tan desarrolladito y aseado que tenemos gracias a este tipo de personas se cuenten con los dedos de una mano los trabajadores que ganan más de mil mortadelos al mes no es razón para echar por tierra la bajada de la indemnización por mandarte al paro –o a la puta calle, si se prefiere- o para pedir que, en lugar de bajar los despidos, suban los sueldos. Porque, oiga, si antes del euro un café costaba 60 pesetas –vulgo, 20 duros-, y ahora cuesta, al cambio, 200 perras gordas y, por el contrario, los sueldos no se han triplicado y se gana igual que antes de la moneda común –aclaración: común entre unos pocos que se las reparten-, eso no es culpa de estos señores que tratan de reflotar la economía del país y sus yates privados. Ante este silogismo, que le pidan cuentas a Felipe, que fue el que nos metió en el euro con esa labia y esas chaquetas de pana que gastaba.

No acaban aquí los posibles donantes de cara, por eso de que andan sobraos’ de rostro. Los banqueros, por ejemplo. Los señores banqueros, unas personas que no tienen nada de responsabilidad en esto de la crisis/reajuste del sistema que sufren las economías de los países capitalistas. (En el resto del mundo, la crisis se llama miseria y no es noticia). Unos profesionales de lo suyo que, en un ejercicio de responsabilidad social, después de recibir más de 30.000 millones de euros de los impuestos de los españolitos, y de haber ganado sólo algunos céntimos durante todos los años del llamado ‘boom inmobiliario’ –época en la que para que te concedieran un crédito bastaba con presentar como aval la colección de cromos de Panini-, se muestran reacios –en pos del bien común- a “prestar” el dinero a los empresarios, autónomos y demás ciudadanos para que financien su medio de vida para ganarse nuestro pan bimbo de cada día.

Los banqueros –cuyas pensiones, contando sólo el personal del Ibex, suman 491 millones- en un ingrato ejercicio de pedagogía están enseñando a este país de derrochadores a evitar ir a los bancos para nada, porque te roban. Sin duda, los bancos mundiales, en general, y los españoles, en particular, merecen el premio Principito de Asturias de Economía. Los microcréditos de Muhammad Yunus son una minucia en comparación con la labor de entidades financieras nacionales como el Santander y el BBVA –léase “beba uva”-, las cuales cerraron el pasado ejercicio entre las cuatro primeras del mundo en cuanto a beneficios, con 9.400 millones de superávit en el caso de la empresa del señor Botín, su mujer la Bota y sus hijos los Botines.

Y podemos seguir con personalidades sobradas de cara para un posible trasplante. El señor Rajoy, eminente registrador de la propiedad, con arrojo suficiente para que, en medio de una investigación judicial sobre presunta corrupción en el PP, se atreva a denunciar sin pruebas, sin un atisbo de documentación, que el Gobierno de un país democrático como España persigue a los miembros de su partido. No sólo eso, sino que, como diría la ministra Aído, también persiguen a “las miembras”. Denunciar que Zapatero ha creado una Gestapo española con pruebas, eso lo hace cualquiera. Pero hacerlo como Rajoy, por inspiración divina y encuesta electoral, tirando la piedra y escondiendo la mano, desviando la atención sobre el fondo de armario de don Paco Camps, eso sólo lo puede hacer un donante de rostro altamente cualificado.

O el ministro Sebastián, que, consciente de lo limitado de los sueldos en el país, tiene la bondad de permitir que España tenga las tarifas de móvil más caras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, para que la gente no pierda el tiempo tonteando con el móvil y trabaje de verdad. O los del Gobierno que han prometido un subsidio para los parados sin ningún ingreso y que ahora resulta que sólo es para tres gatos.

O Juan Luis Cebrián, consejero delegado del grupo Prisa, que dice que el Gobierno es “intervencionista e inmoral” por hacer exactamente lo que el Ejecutivo de Felipe González con su empresa, sólo que ahora él no es el favorecido, en relación con la TDT de pago. O por hablar de periodismo de calidad, cuando en la cadena de radio más importante en castellano del mundo y la emisora más rentable de España -la SER- para cubrir los incendios de Grecia, a falta de corresponsales a los que malpagarles, tiran de la crónica de una vecina española que andaba por la zona y veía el fuego desde su balcón. De Premio Pulitzer.

O aquellos que defienden que las injusticias de la Guerra Civil, mejor dejarlas como están, que “ande yo caliente” lo mismo da que el padre de un señor de Cuenca – que le tocó ser nacional- esté enterrado en una fosa común en Paracuellos del Jarama o que el abuelo de una señora de Trebujena –que estaba en el bando republicano- esté bajo una cruz perdida de una carretera secundaria por la que sólo pasan las cabras y las ovejas, que, como los cabrones, tampoco tienen memoria. No importa que en Alemania sigan metiendo cadenas perpetuas a quienes perpetraron matanzas, así pase medio siglo y así tengan 90 años, como recientemente con un tal Josef Scheungraber que mató a 14 personas en la Toscana en represalia por un ataque partisano. Porque los que defienden que se quede todo como está –“atado y bien atado”, como dijo el Generalísimo generalito-, tienen razón. No es una cuestión de memoria. Es una cuestión de vergüenza.

La lista de potenciales donantes en este país es inmensa. Por eso, teniendo más rostro que espalda como tiene el personal, extraña que hayamos tardado tanto en subirnos al tren de los trasplantes de cara. Y ahora que han descubierto el gen que nos da personalidad y nos hace únicos, bien estaría una investigación para hallar el material genético que hace de estas personas unos seres irremplazables, inigualables e insustituibles. Por la cara (dura).

De cábalas, encuestas, reflexiones y apuestas

6_1_hijos_predilectos_270x270_0El escaño del PA, o de VOX, en las casas de apuestas debe valer oro. De existir un Bet365 (Bet de Bética, se entiende) o una sucursal de William Hill andaluza -Blas Infante puede ser un nombre socorrido-, igual podría andar el diputado andalucista o de la formación con nombre diccionarioenciclopédico a 500 a 1, o cosa así. Una apuesta arriesgada, sin duda. Algo más que la de adelantar las elecciones, que, el 22M se confirmará, pasa, estratégicamente, por un acierto. Una jugada maestra en el Risk. Andalucía es el inicio de todo lo que está por venir. Durante unas semanas no ha sido sol, Semana Santa y Feria de Abril. Ahí lo llevas. El día que Madrid se entere de que es una villa, lo van a flipar.

El tiempo es un cabrón muy didáctico. Enseña cosas. Una de ellas es que Susana Díaz siempre gana. Si no gana, no se presenta. Gana cuando gana y gana cuando pierde y, por ejemplo, la mandan una temporadita a los Madriles. Eran otros tiempos, todavía no era rubia pero gastaba las mismas formas, energía y ambición. A Susana Díaz, de chica, le preguntabas qué quería ser y, cuando los demás niños decían que futbolista o veterinaria, ella ya sabía que quería ser “presidenta, canijo”.  Después, cuando los adolescentes pensaban en ser funcionarios, ella le pidió a los Magos de Oriente, igual que los niños pedían un Scaletrix, un “Partido Susanista Obrero Español”. Y ya lo tiene.

La más favorable de las encuestas otorga a Susana Díaz 50 escaños. De media entre los sondeos, le salen 45. En 2012, Griñán se negó a una cita electoral conjunta, esperó a que Rajoy incumpliera sus primeras promesas y en marzo, tras el peor de los escenarios posibles y el castigo a Zapatero como padre de todos los males del país, salvó 47 diputados. El Hotel Renacimiento -ironías del destino- fue una fiesta a la que se fueron sumando dirigentes que estaban en sus casas preparando su currículum vitae para buscarse las habichuelas al margen del calor de una administración que, se daba por hecho, iba a pasar a manos del PP de Javier Arenas. Esa noche, hubo que reescribir las crónicas porque el que más y el que menos llevaba preparado un bruto contando la alegría y el alborozo en la sede popular de la calle San Fernando. La fiesta se convirtió en un velatorio. El papelito de la salida al balcón fue como si se cantara un cumpleaños feliz en un entierro. Los militantes del PP se fueron yendo a sus casas, igual que los del PSOE se echaron a la calle. Algo parecido al último minuto de la final de Champions entre el Atlético y el Real Madrid. La historia que parecía escrita cambió en un instante.  Por tanto, el PSOE, en el peor de los escenarios posibles, salvó 47 diputados. El suelo socialista se encuentra entre esa cifra y los 45 de 1994, en el preludio de Aznar, a punto de convertirse en “Centroman”. Luego, los 50 -quizás la cifra mínima para presentar a Susana Díaz cual Virgen del Rocío salvadora de la debacle socialista, domadora de Podemos- no se antojan ninguna barbaridad. El factor “Italia” es la clave, esto es, la atomización del Parlamento con la previsible entrada de cinco grupos.

Las clases medias-altas creen que los debates, el tono de Susana Díaz, su cuestionable educación durante los mismos, le pueden quitar algún voto. Los debates pasan por una suerte de circo en el que cada cual se retrata ante los suyos. Más que para restar votos -salvo que uno se marque un Arenas y ni aparezca, como en 2012- pueden servir para movilizar a los propios. Y los suyos, a Susana, donde el observador neutral vio marrullería y malos modos, vieron a una señora embarazada que podría ser su hija -el votante medio socialista andaluz no es ya un chavalito- partiéndose la cara por Andalucía y los andaluces. El factor Evita Perón de Susana Díaz es algo inexplicable, de difícil análisis racional, pero que es algo que se tiene o no se tiene. Susana lo tiene. Y por más que duelan los oídos de escuchar hablar del padre fontanero, el marido, el hijo, el barrio, de Susana Díaz al votante medio andaluz le llega. Susana Díaz es una suerte de Raúl González Blanco. Puede que no sea brillante en nada, pero es la más lista sobre el terreno de juego, la que más corre -12.000 kilómetros embarazada en esta campaña- y la que, llegado el momento, nunca falla. Susana Díaz puede que no sea brillante en nada, como Raúl, pero su ambición le da para aspirar al Balón de Oro y ser el 7 de España hasta que un David Villa y el paso del tiempo lo permitan.  Así las cosas, tres décadas de socialismo en Andalucía, una de las tasas de paro más elevadas de Europa o la corrupción, no parece que puedan derribar el “efecto Susana”. Como saque más de 50, Susana se puede venir arriba y no ir ya a por Rajoy sino directamente a por la cancillería de Merkel. Para una posible apuesta, 47-48 es una cifra conservadora; 50, más que posible; más del medio centenar de diputados, el éxtasis del susanismo. Del Susanismo al Susanato hay unos diputados de distancia.

El PP ha conseguido, a base de empadronar a Rajoy  en Andalucía, que a Juanma Moreno se le conozca en España, que suene su cara, que en “El Intermedio” se corten un poco con las bromas. En Andalucía, la presencia del señor Mariano, al votante indeciso, le puede hasta restar votos al PP. La mejor de las encuestas otorga a Juanma Moreno un máximo de 38 diputados. La peor, 27. De media, salen 30, que, como están las cosas, sería salvar los muebles. El peor resultado de los populares fue en 1990, 26 escaños. Es posible, incluso, que el PP se vea más perjudicado por el efecto Ciudadanos que el PSOE por el efecto Podemos, que también afecta a IU.

Luego está IU, que en 2012 arañó votos al PSOE y pasó de los seis diputados de 2008 a 12. Las encuestas le dan a la formación de Antonio Maíllo -que pasa por el candidato más aseao’, con más preparación y bagaje al margen de las encuestas aunque con los tics propios de la coalición y la obsesión por el Tratado de Libre Comercio, la OTAN, la madre que me parió y otras cosas que tanto interesan al andaluz medio-, de media, seis escaños. El suelo electoral de IU, antes de Podemos. Si Maíllo salva 8 diputados, como le da la más favorable de las encuestas, en IU harán la ola al ritmo de sus pestañas. En esta campaña, han movilizado a Julio Anguita y a Syriza. Con Permiso de Podemos, entre los 6 y los 8 diputados puede estar la cosa. Más, sería un éxito rotundo. Menos, para coger y acostarse.

Podemos y Ciudadanos suponen una falla en el sistema. Son nuevos y no hay precedentes. En las Europeas, por ejemplo, les daban las encuestas en el mejor de los casos un eurodiputado y sacaron cinco los de Pablo Iglesias. Son la opción del desencanto y, por otro lado, aunque Ciudadanos no presente en Andalucía unos candidatos para tirar cohetes -de hecho, una empresa ya les está buscando talentos-, los “naranjitos” y los morados pasan por los políticos más preparados del momento. Aire fresco. Acudir a sus actos evidencia que algo está cambiando y moviéndose. Por un lado, Podemos, porque no dan puntada sin hilo -como el fin de campaña en el velódromo- y, por otro, por el interés mediático -haberlo haylo desde la encuesta de El País- en que el desencanto, teniendo en cuenta que a PSOE y PP no va a votar, opte por una opción menos rompedora con el sistema como la de Albert Rivera, que, por otro lado, también pasa por un yerno ideal para pasar revista. A Podemos, de media, las encuestas le dan cerca de 17 escaños. Un bastinazo, que podría decir Teresa Rodríguez, la candidata más fotogénica, sin desmerecer otras virtudes y también defectos- de largo. Hasta 20 escaños le dan los sondeos más favorables a Podemos. El efecto velódromo -por más que PSOE y PP hagan el ridículo diciendo la obviedad de que ellos metieron a más gente y callándose lo que se gastaron en autobuses y prebendas- hace pensar que es posible. El voto rural es la incógnita. El fichaje de Cañamero le garantiza algo en alguna zona, igual que le resta en otras. Ciudadanos cuenta con 10 escaños de media en los sondeos; 8, el que menos; 12 el más optimista. Entre la media y el dato ascendente puede andar la cosa. Han tenido una buena campaña gracias a la ayuda inestimable del PP, que les ha buscado apodo -“los naranjitos”- y les ha dado un empujón en los medios con ciertos ramalazos xenófobos. Ya lo dice Montoro, el PP es como Cáritas.

Una opción, aunque arriesgada, suculenta para las apuestas es la de UPyD. La formación de Martín de la Herrán -que pasa por un estupendo candidato para Ciudadanos- se ha centrado en Málaga ante la evidencia de que, salvo milagro, arañar un escaño pasa por la cosmopolita y pujante ciudad. Rosa Díez ha hecho campaña con su candidato-  “Yes we Herrán” en las redes-, lo que puede restarle más votos de los que les pueda otorgar. Díez, sencillamente, le cae mal al personal igual que Susana Díaz le cae bien.

Sucede que en estos comicios el voto oculto favorece a los partidos de la llamada “casta”. Empieza a estar mal visto socialmente votar al “bipartidismo”. En resumen, a trazo grueso, se trata de un partido cuyo presidente se dirige a los españoles a través de un plasma, acusado de recibir sobresueldos en azul, oscuro casi negro y de remodelar su sede directamente en negro. Y otro partido con varios ex presidente autonómicos imputados, señalados o investigados -llámalo x- y con varios fraudes pestilentes a sus espaldas, entre ellos, alguno con dinero de los parados, lo que no pasa por algo muy estético. Así que muchos votantes que se dicen indecisos, al final, porque esto es como cuando se es de una cofradía o de un equipo de fútbol, votará a su partido hegemónico de toda la vida. El Betis tiene un señor acusado de maltrato metiendo goles y varios imputados por vender partidos y cada domingo más de 30.000 almas le hacen la ola. Pues algo igual. “Viva el Betis, manque pierda”. Y el PP y el PSOE, manque presunta o probadamente manguen.

Como escribe Lucas Haurie hoy mismo en La Razón, como uno reflexione mucho, coge y no vota. Reflexión o agarrarse a aquello de “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”. Y a ti te encontré en la calle. Que los Idus de Marzo -alea iacta est- y lo que vendrá después nos cojan confesaos’.

Eclipse electoral

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El eclipse de sol sólo se verá en su totalidad en el Atlántico norte, en el archipiélago de Svalbard (Noruega) y las Islas Feroe (Dinamarca). Luego está el eclipse de Pedro Sánchez, de nuevo en Andalucía, por Susana Díaz, en el cierre de campaña electoral. Rajoy acompañará a Juanma Moreno también en la capital hispalense. Pablo Iglesias ocupará con Teresa Rodríguez el velódromo de Dos Hermanas. Albert Rivera vuelve a arropar a Juan Marín. Maíllo cierra con una metáfora de la resistencia en el fuerte de Isla Mágica junto a Alberto Garzón y Cayo Lara. Y Martín de la Herrán intentará arañar un escaño en Málaga con Rosa Díez. A UPyD, VOX le ha ofrecido su sede para la noche electoral y no coinciden los politólogos en si se trata de un favor o un intento de quitarle votos. Si algo ha tenido el adelanto electoral es que Andalucía se ha convertido en el centro político de España. Los Idus de Marzo.
Campaña de guerrillas
Casi 6,5 millones de andaluces están llamados a votar en los décimos comicios andaluces; 660 militares en el extranjero ya lo han hecho, tras una campaña a pecho descubierto. La campaña de la hija del fontanero que dio «muchas clases particulares por las tardes», su cuñado y adléteres (Susana Díaz); la del hijo de los emigrantes andaluces que abrieron tienda en Barcelona (Juanma Moreno, al que ayer sus profesores calificaron como un alumno «atento y aplicado», sin entrar en si le llamaban Bonilla, como el aparato socialista, o Juanma, como en RTVE); la del hijo de la panadera y el talabartero (Antonio Maíllo) o la de «la niña de Perfumería Rodríguez» de Rota (Teresa Rodríguez) toca a su fin. La campaña de los dos debates broncos, el «continúe, señor Bonilla» y el «Susana, bonita, la que te espera» de Soraya Sáenz de Santamaría, que ayer suspendió un paseo por el barrio de la candidata socialista. No conviene tentar la suerte. Por eso también los partidos miran de reojo a las encuestas. El primer patinazo de los sondeos tuvo lugar en 1948. George Gallup predijo en EE UU la derrota del candidato demócrata por 5 puntos. Finalmente, Truman ganó por más de 4 y se retrató con la portada del Chicago Daily Tribune que tituló «Dewey derrota a Truman». Algo de eso sabe Griñán, triunfal en su derrota hace tres años, y Arenas, cuya tristeza espectral aún se recuerda en el balcón de la calle San Fernando. Juanma Moreno el domingo guarda armas en el Hotel Los Lebreros.  Lo dicen sus profesores, «es listo y aplicado». Los últimos sondeos dan de media 45 escaños al PSOE; 30, al PP; 17 a Podemos; 10 a Ciudadanos; y 6 a IU. UPyD y PA, conjunto vacío. El eclipse solar será total. El electoral, parcial. Vendrán unas municipales y unas generales. Hay infinidad de pactos posibles, incluso opciones de segunda vuelta o de que Susana Díaz arrase y, entonces sí, Pedro Sánchez sepa lo que es la sombra que deja el sol.  Tras el 22M, la mayoría de líderes harán buena la frase que un día Unai Émery acertó a parir tras una derrota: «Yo no voy a morir con mis ideas». Todos los viajes son de retorno. El futuro es un viaje de ida y vuelta.