“Houston, tenemos un problema”. (“Toda la vida no es más que mientras tanto”)

Encuentro con el alcalde de Granada Jose Torres Hurtado

El alcalde de Granada José Torres Hurtado Foto: Manuel Olmedo

«El tiempo que me corresponda, que me dejen o que Dios me dé salud», señaló el alcalde de Granada sobre su permanencia en el cargo que ostenta desde hace cuatro mandatos durante la rueda de prensa que ofreció en el Ayuntamiento para dar los detalles sobre su retención e imputación de diez cargos por presunta corrupción urbanística.El PP, en el que milita desde 1982, ya le había pedido la dimisión aunque Torres Hurtado dijo conocer la suspensión cautelar de militancia en ese momento. El calendario marcaba como efeméride, 46 años, el célebre «Houston, tenemos un problema». El ambiente recordaba a la misión del Apolo 13 en la madrileña calle Génova, también 13, y en la sevillana San Fernando . «El tiempo que me dejen» está condicionado, aparte de por los requerimientos del partido del que ha sido expulsado cautelarmente junto a su edil de Urbanismo, Isabel Nieto, por la presión del resto de fuerzas tanto en Granada como en Madrid, además de la sociedad granadina, que ayer se concentró frente al Consistorio.

Torres Hurtado desveló que la UDEF le solicitó «escrituras» de sus propiedades y, según fuentes de la investigación, se investigan posibles participaciones del regidor en constructoras que se hayan visto favorecidas por diferentes proyectos. Torres Hurtado reiteró ayer en Onda Cero que «de momento» no se plantea dimitir y que tomará una decisión al respecto cuando declare el 12 de mayo en el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada y conozca «por qué» se le acusa. La ronda de declaraciones a las 17 personas en libertad con cargos, entre ellos funcionarios y empresarios, arranca el 26 de abril. Por su edil de Urbanismo, pone «la mano en el fuego». La suspensión de militancia le parece bien porque «por nada del mundo haría daño al PP». El regidor insistió en que se siente «perseguido» después de casi una treintena de denuncias urbanísticas y defendió que «no se puede poner a una persona en la calle porque haya una sospecha de investigación». La portavoz del PP-A en el Parlamento, Carmen Crespo, reiteró la petición «absolutamente razonable y razonada» de que Torres facilite la «gobernabilidad». El vicesecretario de Coordinación Política del PP-A, Toni Martín, también confía en que el alcalde «recapacite» y renuncie. «Hay que saber interpretar la reivindicación de la sociedad, que nos exige responsabilidad y contundencia», destacó.

El PSOE no sólo da «24 horas» a Torres Hurtado para dimitir, antes de empezar a contactar con el resto de fuerzas para forzar una moción de censura, sino que rechaza la posibilidad de que su sustituto sea el número dos en la Corporación y presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez. Sería un «cambio de cromos», según el portavoz municipal socialista, Francisco Cuenca. El PSOE exige la dimisión de los investigados alcalde y delegada de Urbanismo, así como del presidente popular granadino porque «la corrupción está instalada en todo el PP de Granada». Pérez es «corresponsable político», según el PSOE provincial. El PP solicitó a Torres Hurtado que dé «un paso al lado» por la «gobernabilidad». El vicesecretario de Organización popular, Fernando Martínez-Maíllo, justificó la suspensión de militancia en la «gravedad» de los delitos: cohecho, fraude en la contratación, asociación ilícita, prevaricación, tráfico de influencias, malversación, estafa, falsedad en documento mercantil, administración desleal y contra la ordenación del territorio. No obstante, pidió respeto a la «presunción de inocencia».

La moción de censura es una opción cada vez más cercana para la toma de Granada. El PP tiene 11 ediles; PSOE, 8; C’s, 4; Vamos Granada, 3; y Para la Gente (IU), 1. La mayoría absoluta está en 14 ediles, lo que conduce al axioma de Rajoy en el Congreso: «No se trata solamente de hacer un Gobierno, se trata de constituir un Gobierno que pueda ser un Gobierno». Una lógica que explica también que C’s señalara el «desorbitado» despliegue policial (Juan Marín) y, aunque le pese a su portavoz local, no se cierre a dialogar con el PP.
El portavoz de C’s, Luis Salvador, que tras el arresto hablaba de una moción, y que propició el nuevo mandato popular a pesar de que solicitó la retirada de Torres Hurtado, señaló que el partido naranja no tiene «ni un solo interés» en que Sebastián Pérez sea alcalde. C’s aboga ahora por abrir negociaciones sin descartar al PP. Salvador calificó como «enajenación mental política» la renuncia del alcalde a dimitir. «Está totalmente fuera de la realidad», añadió. El vicesecretario general de C’s, José Manuel Villegas, indicó que van a «plantear vías alternativas para que haya otro Gobierno libre de cualquier sospecha de corrupción».

El portavoz de IU, Francisco Puentedura, también rechazó la posibilidad de Sebastián Pérez como alcalde y reclamó a la Junta que retire las competencias urbanísticas como medida preventiva. Podemos también apuntó «la responsabilidad política importante» del presidente del PP granadino.Torres Hurtado, que lleva 34 años en cargos públicos, señaló tras su detención que «no habido corrupción antes, después ni ahora». Juan Ramón Jiménez, no obstante, dejó escrito que «toda la vida no es más que mientras tanto». Torres Hurtado, perito agrícola, en su día, comparó a Zoido con un rotavator. “Sirve para donde le pongan”. Está por ver si Juanma Moreno es una segadora capaz de cortar de raíz con el alcalde de Granada y con la (presunta) corrupción.

La rueda de prensa del alcalde de Granada, tras su detención, en parte, define a una persona marcada por el carácter. «Tengo la satisfacción de haber dados muchas satisfacciones al PP», recordó. Torres Hurtado ha ganado cuatro elecciones consecutivas, tres con mayoría absoluta. En septiembre de 2013, Torres Hurtado (Píñar, 69 años, ingeniero técnico agrícola, ex delegado del Gobierno), declaró por otro caso archivado. Espontáneo y directo –lo que a veces le ha jugado malas pasadas, como el «cuanto más desnudas, más elegantes»–, crítico hasta con el propio Gobierno del PP y la financiación local. Populista y cauto, campechano y superviviente de un infarto de cerebelo. Tras su detención señaló: «No sabéis lo que resiste un tío de Los Montes, y chico, que eso también da mucho aguante».

Anuncios

“Como un horno en verano, como un frigorífico en invierno”

Sevilla 31-07-08 El calor en el Vacie Foto: Manuel Olmedo

Foto de Manuel Olmedo.

Cuando el reloj en la Campana marca las 19:00 horas, en El Vacie son las 17:30 de hace medio siglo. Cuando a Los Remedios llega el siglo XXI en metro, en el asentamiento hispalense se vive la posguerra. Y cuando el termómetro marca 39 grados en Heliópolis, se comprende que la verdadera Ciudad del Sol está un poco más allá del cementerio de San Fernando, entre Pino Montano, San Jacinto y la nada. La nada despreciable temperatura de 47 grados.

«En invierno es como un frigorífico. En verano, como un horno». Describe Ángel Montoya, portavoz vecinal, la realidad empírica de la cotidianidad de levantarse un día y otro, y otro también, en el asentamiento, un erial lleno de chabolas y casas prefabricadas. Bienvenidos al Vacie, el asentamiento chabolista más antiguo del octavo país más rico del mundo, campeón de la Eurocopa, Wimbledon y el Tour, la Armada Invencible, Fernando Alonso, Pau Gasol y demás. Población estimada: 1.000 personas. Medio de vida habitual: la chatarra y la venta ambulante. Mayor vecino censado: María Díaz Cortés, 116 años. El menor, «las decenas de bebés de pocos meses que hay». Renta media per cápita: sólo mencionarlo es de mal gusto.

En el desierto del Sáhara se registran 45 grados de media, aunque también cuenta con el récord de 58 grados a la sombra. En El Vacie, este verano «está siendo suave». Eso no quita «los 45 ó 50 grados que se alcanzan en una casa con tejado de uralita», explica el portavoz. Algunas chabolas tienen aire acondicionado; la mayoría no tiene nada.

El Ayuntamiento ha decidido instalar un par de contenedores, que dependen del mantenimiento del cementerio. En El Vacie no entra Lipasam. Los vecinos sacan «los diez o doce contenedores para que los camiones retiren la basura cuando pasan de San Jerónimo a Pino Montano». Curiosamente, el Santo Jerónimo conoció el calor del desierto y vivió varios años escondido. El Vacie, parrilla de San Lorenzo, también sirve de refugio a «maleantes y traficantes». Y, a veces, toca redada.

El Vacie es eso: inseguridad y pobreza. Pero también, y sobre todo, un erial lleno de gente a la que le ha tocado vivir allí, como a otros les toca una VPO. Gente que se busca la vida como puede, lo más cerca de la legalidad que puede, como cualquiera. Manuel Olmedo, profesional de la fotografía, da fe de ello con su último encargo. Del razonable «p’al Vacie, ojú» pasó al agradecimiento ante quienes se ofrecen a dar todo sin tener nada. «Meta el coche, que yo me encargo de que no le pase nada», dice un gitano. A la vuelta, el coche bajo la vigilancia de dos de sus hijos, «porque lo dijo el ‘papa’».

Los cerca de 40 grados a la sombra no riñen con el negro riguroso de los patriarcas. Gentes de donde pisan sus botas, con la biografía plasmada en la cara. Una cicatriz aquí, arrugas allí, sudor en la frente bajo el sombrero oscuro. Muchos soles han visto bajo los techos de uralita. 76 años esperando la sombra, escuchando promesas.

Las calles del Vacie se dividen en letras, que son diferentes formas de llamar a la pobreza. Para refugiarse de los calores, se sacan barreños y piscinas de plástico. Ahí se entretienen los niños. En la calle A vive la abuela María, posiblemente la mujer más anciana de España, 116 años contemplados por sus ojos y una realidad incierta nos contempla, sobre todo tras el rechazo a un piso del Ayuntamiento porque «es para seis meses»; «no, hasta que la abuela viva»; «entonces, nos quedamos en la calle»; uno por el otro, la casa sin barrer y la abuela en una estancia de pocos metros, «agobiada» y al resguardo del aire que le ha puesto su nieta. Hoy la han llevado a la ribera, para que se refresque. A los 116 años no aspira a la filosofía de bañarse dos veces en el mismo río; al menos, sí a bañarse sus últimos días en la misma bañera.