El “cambio” en Andalucía y la paradoja del gato de Schröedinger

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Juanma Moreno, “informe caritas”: mirada gatuna / Foto: PP-A

Ciudadanos insiste en llevar la negociación para el «cambio» en Andalucía a los límites entre lo temible y lo acogedor. El partido de Rivera, que marca el rumbo desde Madrid aunque Marín se declara autónomo, encalla la negociación con el PP en su querencia de que sea el PSOE quien participe de un cambio «como fuerza constitucionalista» –con su abstención o su apoyo– que supone el final de 36 años de gobiernos socialistas. Cs quiere que el PSOE se eche a sí mismo de la Junta. El entorno popular se muestra «muy preocupado» por la deriva del partido naranja en la negociación. «Entendemos que el cambio no es posible con el partido que queremos cambiar», resumió Moreno. «El PSOE es protagonista pasivo», señaló.

La comunicación no verbal de los interlocutores –el «informe caritas» en el argot periodístico– mostraba a Juan Marín serio y menos sonriente que en el primer encuentro de hace dos semanas, cuando se iniciaron los contactos para cerrar un programa como paso previo para la negociación del Gobierno y la composición de la Mesa del Parlamento –órgano clave porque es el presidente de la Cámara quien propone al candidato para la investidura– y Juanma Moreno, otro tanto. Rivera no quiere presentarse como responsable de cualquier acuerdo con Vox.

Las dos formaciones posponen la negociación a próximas citas, a pesar de que deslizaron que en el acuerdo programático se trabaja sobre 80 puntos. La fecha máxima es el 27 de diciembre, como marca el Estatuto en base a los comicios. Marín aludió a discrepancias en los asuntos sobre regeneración democrática y limitación de mandatos. El asunto de fondo, no obstante, estriba en la necesidad de los apoyos de Vox –al menos cuatro votos a favor–. Cs insiste en «la vía constitucionalista».

Fuentes cercanas al entorno de los populares ven esta alternativa imposible e incluso se muestran en contra de alcanzar un acuerdo con los socialistas. «Lo que Cs plantea al PSOE es la voluntad de que asuma lo que los andaluces han votado», señaló Marín. Los socialistas, por su parte, insisten en que han ganado las elecciones, lo que lleva la negociación a los terrenos de la paradoja de Schröedinger, el científico que propuso encerrar a un gato en una caja opaca con una ampolla de veneno y, por otro lado, un martillo que al activarse rompiera la ampolla y teóricamente acabara con el felino. La negociación para el cambio en Andalucía, como el gato de Schröedinger, está viva y muerta a la vez. «Es un acuerdo complicado, bastante difícil. Después de 40 años de gobiernos del PSOE nadie podía pensar que se iba a solucionar en pocos días. No ha sido posible cerrar un acuerdo programático porque hay diferencias en apartados importantes», se excusó Marín después de dos horas de negociación con los populares en la Cámara, tras dos semanas de contactos. Cs plantea como condición también –a diferencia del acuerdo con el PSOE de la pasada legislatura– un calendario de cumplimiento «de 100 días». Cs se queja de que el PP aboga por una supresión nacional de los aforamientos, algo que reconoce el propio Moreno en defensa «de la igualdad» territorial pero sin que para el PP suponga un escollo insalvable y estando de acuerdo «en el fondo». En la teoría de Schröedinger, solo abriendo la caja se podía saber si el felino había sobrevivido. En el pacto andaluz, sólo traspasando el límite de Vox es posible saber si el cambio es posible. Todas los datos demoscópicos, y los partidos así lo reconocen sotto voce, coinciden en que en caso de repetición de elecciones, los beneficiados son el PSOE, que evitaría la abstención a la que atribuye gran parte de su amarga victoria del 2D, y Vox. «Si el PSOE quiere bloquear, tendrá una responsabilidad», insiste Marín, que apela a «la visión de Estado» al tiempo que acepta que «el PP puede hablar con quien le dé la gana» en alusión al café de Moreno con Serrano, el hombre de Abascal en Andalucía, quien casualmente ayer estuvo en Sevilla.

El coordinador de la negociación por parte del PP, Elías Bendodo, ya habría cerrado los puntos básicos con Vox. Juanma Moreno habla de «matices y algunas discrepancias» que forman parte de «la estrategia» de Cs y recuerda que el «cambio es urgente» y que no alcanzar un acuerdo supone «un fracaso descomunal del centro derecha y algunos tendrán que dar explicaciones ante la sociedad».

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“Que parezca un accidente”

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Susana Díaz y Nicolaj Coster-Waldau, vía Carlos Rosado y Andalucía Film Commission.

El rey Felipe VI reconoció recientemente que le pusieron una multa de tráfico. Le puede pasar a cualquiera que conduzca. El presidente del Parlamento andaluz, Juan Pablo Durán, hace frente al pago de una multa de 55.000 euros por mala praxis en una caja de ahorro. Le puede pasar a cualquiera (que haya participado en el consejo de administración de una entidad bancaria). Al monarca, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, le regaló «Juego de Tronos». «Yo no soy política, soy la reina» es una de las frases, recuerda Manolo Becerro, que remiten a San Telmo de Khaleesi, uno de los principales personajes de la serie. Cuando se rodó en Sevilla, Susana Díaz acudió al rodaje y admitió sentirse identificada con “la que no arde, rompedora de cadenas, madre de dragones”. Hay politólogos -el mismo Pablo Iglesias ha coordinado un libro que presentó con Tania Sánchez tras su “cese temporal de la convivencia”- que comparan a Khaleesi con Susana Díaz, a quien Podemos y Ciudadanos favorecieron haciendo realidad la composición de la Mesa que la presidenta andaluza (en funciones) pergeñó en su estrategia.

El portavoz del Partido Popular en la Cámara Carlos Rojas, reclamó ayer «el informe jurídico al que alude el PSOE para avalar su atropello al reglamento en la constitución de la Mesa de la Cámara» y señaló que «sería muy grave que el PSOE hubiera utilizado en exclusiva el asesoramiento de los servicios jurídicos del Parlamento de Andalucía para sacar adelante una estrategia partidista». Rojas preguntó «dónde está ese supuesto informe elaborado por los letrados del Parlamento que invoca el PSOE para justificar que hurtara al PP su legítima representación en la Mesa». El portavoz popular recordó que «si ese informe existe, deben tenerlo todos los grupos parlamentarios puesto que los servicios de la Cámara no trabajan para una fuerza política sino para garantizar el buen funcionamiento parlamentario».Rojas anunció que el PP exigirá en la primera reunión de la Mesa que se aclare si existe dicho informe, que se dé cuenta de su contenido y se explique por qué no accedieron a él todos los grupos parlamentarios. El diputado popular aclaró que «lo ocurrido» en la sesión plenaria «no es un asunto de cargos o reparto de sillones sino que el PSOE se fabricó una mayoría a medida en la Mesa que no le otorgaron los andaluces en las urnas». Rojas recordó la importancia de la composición del órgano, que es «la puerta por la que deben pasar todas las iniciativas de la Cámara y la garantía de transparencia, de pluralidad y de control al Ejecutivo». El diputado del PP añadió que «quienes hacen la simplificación populista del reparto de cargos demuestran su ignorancia de la mecánica parlamentaria», ya que es en la Mesa del Parlamento donde se califican las iniciativas, la ordenación de los debates, los tiempos y «donde se decide, por ejemplo, si se admiten a trámite o no las comisiones de investigación o si comparece o no el presidente de la Junta». Rojas señaló que «el PP está ejerciendo su papel de oposición desde el primer minuto y va a ser garantía de control para que el PSOE no pretenda actuar como si tuviera una mayoría que las urnas no le han otorgado». «Vamos a marcar el ritmo del trabajo parlamentario y las primeras iniciativas del PP ya están preparadas», indicó.

«Cómo vamos a facilitar la investidura a un partido que nos ha llevado a un empobrecimiento máximo, que nos ha llevado a la tasa de desempleo más alta de todas las regiones de Europa, que mantiene vínculos estrechos y que no combate la corrupción en Andalucía, y que su primera prueba de diálogo y de buena voluntad hacia el PP ha sido imponer una Mesa», aseguró, de cara a las negociaciones por venir, el líder del PP-A, Juanma Moreno. El presidente de los populares andaluces calificó de «esperpéntica» la bronca de inicio de la X Legislatura. «Desgraciadamente, lo que también pudimos ver es la pasividad del resto de los grupos en esa imposición», señaló Moreno.

Las dos Américas se convirtieron en una mucho antes (13 millones de años) de lo que se pensaba (3,5 millones de años). De confirmarse las fechas, los libros de Historia se tendrán que reescribir. De confirmarse la inacción y el mirar para otro lado de las nuevas fuerzas autodenominadas como de un «nuevo tiempo», habrá que reescribir el concepto por cuya autoría discuten: la llamada «casta». Está en cuestión si de veras existe un «nuevo tiempo».  Ciudadanos habló de una sesión parlamentaria «tranquila» y a Podemos, entre cuyas máximas para negociar la investidura de Susana Díaz está dejar de trabajar con determinadas entidades bancarias, le colaron como presidente de la Cámara a un ex miembro del consejo de dirección de una caja de ahorro condenado por hundirla. «El PSOE impuso el rodillo en contra del sentido común, la coherencia y el diálogo parlamentario. El PSOE junto con IU ya tienen mayoría en la mesa y pueden bloquear distintas iniciativas que son fundamentales para el buen funcionamiento de la democracia en Andalucía», criticó Moreno.

José Antonio Castro, en la Mesa por parte de IU, tachó de «decepcionante» la constitución del órgano y acusó al PSOE de «imponer trágalas». Castro ve ahora una Mesa «desproporcionada». El presidente del Parlamento considera que la queja del PP no se corresponde «con la realidad del Reglamento». El PSOE-A niega el «rodillo», por más que el resultado recuerde al titular aparecido en prensa: «Dispara a un armadillo y la bala rebota hiriendo a su suegra». Aquello de «que parezca un accidente». Los socialistas piden al PP que «recapacite» tras «contaminar «con los tribunales» una sesión constitutiva emparentada con la intranquilidad derivada del adelanto electoral. El Parlamento habita la inestable vida del gato de Schröndinger, vivo y muerto a la vez. La felicidad, dice Punset, «es la sensación de que controlas tu vida». En el antiguo Hospital de las Cinco Llagas se busca una sala de cuidados intensivos para reanimar el consenso, que nació muerto. En base al Reglamento, como apunta Rubén Amón, una vez constituido, el Parlamento ya está listo para volver a ser disuelto.