Podemos ad portas

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Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

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Gran Pepón (Jurado) de las pequeñas cosas

Al principio fue Pepón, después, quizás, vino la palabra. Pero antes de todo eso, seguro, fue la música. Un poco de blues. Una marcha de Semana Santa. Un soul. Lo demás fue una derivada en un cruce de caminos como el que, dicen, engendró a Robert Johnson.

Pepón no era un hombre, es una cátedra de vida. “Soul man” con cigarrillos Celtas en el bolsillo de una camisa de formas imposibles. No es que Pepón fuera retro, es que, como los grandes clásicos, era atemporal. Un Expediente-X al que aferrarse gravitando por quién sabe qué constelación. Casi dos metros de tío dotado con la empatía rudimentaria de nuestros primos los macacos, que se dice pronto, en una jungla de asfalto y ojana; y con “la intelijensia de saber el nombre esacto de las cosas”, que ya quisiera Juan Ramón. Grande y vetusto como una farola fernandina que alumbrara con luz de gas. Tan intrahistoria es Pepón que al final se coló en la Historia. En la de Sevilla, en la de la prensa de Sevilla. Eso a él le importaba el carajo la vela. A él, tan grande y tan chico a la vez, lo que de verdad le importaba era nuestra historia, que era intra(historia) y era entre todos nosotros. Sigue leyendo

De la semiótica, la guasa y la investidura de Susana Díaz (o “la’vangelio, según la cámara de Manuel Olmedo)

Sevilla es una ciudad “puntera” en la semiótica. De la Semana Santa a la Feria de Abril o la semiótica del bar de Pepe el Muerto, destapada por Julio Muñoz Gijón, alias @rancio, el periodista con epicentro en Bami y que escapó del ataque de un campanario murciano en pleno terremoto lorqueño. Como le contó a Paco Camero y a servidor. La “liturgia del taburete”: “Sólo se lo da a tres personas; sólo tres lo pueden tener, y el nota que ha estado sentado, cuando se va, le devuelve el taburete, que ahí cualquiera no se puede sentar. No es el único código secreto. Ese sitio es pura semiótica”. Sevilla puede que tenga un color especial, que compuso César Cadaval, el Moranco bajito -en verdad, no es tan chico; es que Jorge Cadaval es más alto-; lo que es seguro es que Sevilla tiene mucha semiótica. Tanta, que a centenares de licenciados en Periodismo en vez de Periodismo nos enseñaron semiología y “comunicología”. Un recuerdo para el emisor, el receptor y allegados. Mensaje, código, canal, contexto (y desempleo o empleo precario). Ferdinand de Saussaure, Loius Hjelmslev, Roman Jakobson y Ludwig Wittgenstein. La delantera estuca de la Linguïstica. Lo que también tiene de sobra Sevilla es mucha guasa. Susana Díaz es de Triana, aunque en el señero barrio en los últimos años la fuerza más votada es el PP. Paradojas de la vida y de la política. Como es residente en el Tardón, no es tan raro que la investidura de Susana Díaz haya acabado en salve rociera más de 80 días después de la elecciones del 22M. Phileas Fogg tardó menos en dar la vuelta al mundo. Susana Díaz va sobradita también de semiótica. Y de guasa. Pedro Sánchez se llevó todas su vocales a comer con Pablo Iglesias. En Andalucía, la líder de Podemos no se merece ni un beso, no se vaya a pegar algo, oiga. El “abrazo cariñoso” será el método por el cual el PSOE va a dejar sin escaños a C’s. Que le pregunten a Maíllo. Diego Valderas y Marín pueden compartir algo más que pelazo. Busquen las siete diferencias entre la serie de Susana Díaz con el “tito” Juan Marín y con Teresa Rodríguez. Habemus investidura. Cuando Manuel Olmedo hace ‘clic’ en la cámara, retrata el evangelio.

Recibimiento a Juan Marín:

Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo

Recibimiento a Teresa Rodríguez:
Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo

Aquellos maravillosos (e inocentes) años o la cruz del Gran Poder

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Autor: PP-A.

Javier Arenas, entonces presidente del PP andaluz; Enrique Esquivias, hermano mayor de la hermandad y, ese año, pregonero de la Semana Santa; Rodrigo Rato, por aquella época, presidente del Fondo Monetario Internacional, artífice del “milagro español”; y Juan Ignacio Zoido, candidato del PP a la Alcaldía hispalense, ante el Jesús del Gran Poder. La imagen la difundió el propio PP andaluz. Sevilla, Jueves Santo de 2007.

Los ríos secretos de la Antártida

El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a una pérdida. El 22M rozó el homenaje al filme «Cuatro bodas y un funeral». El resultado desembocó en tres festejos –el único verdaderamente feliz, el de Ciudadanos– y tres sepelios y medio (UPyD; PA, que igual ya estaba políticamente muerto; IU; y PP, que anda enfermo). En lo que a representación parlamentaria y expectativas se refiere, la comedia británica del 94, el año de la «pinza», pero al revés: «Una boda y cuatro funerales». Se habló también de la defunción del bipartidismo pero los últimos movimientos vislumbran que de la alternancia entre las grandes formaciones, como de un edredón en invierno, no es sencillo salir. El líder del PP-A, Juanma Moreno, por primera vez desde el 22M varió el tono. El primer estado del duelo es la negación. El segundo, el enfado, la indiferencia y la ira: «Susana Díaz manda a negociar a unos ‘hooligans’, nos insultan y después pide que apoyemos». Sigue leyendo