Después de “Pura” y detrás de “Dexter”

rafa_ale_cinealameda

Como el matemático que pasó su vida buscando el origen del cero, Alejandro Lobo y Rafael Melgar, fundadores en 2016 de «35 Lobitos», viven en un caos sincronizado buscando localizaciones entre campos de girasoles y dando forma a la influencia en retales de Bukowski, Woody Allen, Billy Wilder, Almodóvar, Amenábar, Alberto Rodríguez, Tarantino o León de Aranoa. Consiguieron recientemente el primer premio al mejor cortometraje de RNE con «Pura» y la productora anda embarcada ahora en «Every 75 minutes».

Lobo y Melgar lideran una empresa de producción audiovisual especializada en la creación integral de spots publicitarios, vídeos musicales, documentales y ficción. Después de varios años trabajando juntos en cortometrajes de amplia trayectoria por festivales, como «La suerte del inocente» (2008); y «Changüis» (2013), donde se adentaran en «Lolo y Manué», dos parados de larga duración; llegó «Pura (hasta la ‘sepoltura’)» en 2015, su consagración en el mundo del corto. Destacan, asimismo, los spots de Padelquivir y “Perros de globo” para El Club del Parque. La sala Berlanga de Madrid acogió el pasado julio la entrega del premio del VIII Concurso de Cortos RNE a Alejandro Lobo por su trabajo «Pura», galardonado entre 116 propuestas. Pura es el biopic de una señora que se ha pasado la vida limpiando la sangre de los demás. El jurado estuvo compuesto por ilustres como Paco Cabezas, director y guionista; Candela Serrat, actriz; Xosé Luis García Canido, director general de la Fundación Autor de la SGAE; Pilar García Elegido, directora de la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid, y Yolanda Flores, directora del programa «De película» de RNE.

Alejandro Lobo (Sevilla, 1980) se pasa los días entre Jerez y Sevilla, vía Renfe. De día trabaja en una oficina del Inem jerezana, inspiración social constante. El resto del tiempo, se imbuye en el mundo del cine. Rafael Melgar (Sevilla, 1984), inserto también en una «doble vida», a turno partido ejerce en la taquilla de Cinesa Camas. La vida al margen de la pecera del cine es un alegato a Ed Wood entre estanterías llenas de blu-rays y cintas y figuras de temática de terror y gore, a lo Norman Bates de Camas. Las producciones de «35 Lobitos» cuentan con un marcado acento social y tintes de humor negro. Rodada en Prado del Rey (Cádiz), «Pura» es una suerte de Cándida de Gomaespuma con un trasfondo «Behind Dexter». El corto arranca con el silbido de un café hirviendo y la protagonista con una camiseta de «I Love New York». La historia de Purificación García, que «quería ser ‘‘sepolturera’’». «América es una ciudad maravillosa», dice María Vázquez, la protagonista. Un corto creado para el concurso «Cuenta Tres» de microguiones: tres minutos, tres personajes, tres localizaciones, que se fue de las manos a la imaginación, cabalgando en un imaginario que fusiona, en palabras de su director, «Amèlie», «Solas» y «Dexter». «Pura» fue seleccionada para el Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde fue presentada. A María Vázquez la encuentran «en un taller de teatro de Prado del Rey», con «más de 80 años y más aguante que todo el equipo». «Para vivir un año es necesario morirse muchas veces», escribió Ángel González. Alguien se tiene que ocupar de la sangre «y la mugre». Y ahí está Pura. Un corto que pide a gritos un largo, con la base de la vieja historia de Scherazade. El desenlance, en este caso con BSO de Pablo Cervantes y «El Emigrante» de Juanito Valderrama, pide respuestas en el tiempo. «Nunca nadie perdió dinero subestimando la inteligencia del público estadounidense», señaló el periodista H. L. Mencken hace un siglo. Sin dar la espalda al espectador, «35 Lobitos» narra las historias que les gustaría que les contansen. «Un corto, como formato, es algo que te permite, por una parte experimentar y por otra aprender», señala el director, señor Lobo sin «Pulp Fiction». La actriz Candela Antón –Berta en «Merli» (TV3)– es la última incorporación al proyecto «Every 75 minutes», que empieza a rodarse este mes en Carmona, con dirección de Borja A. Ortiz. Del realismo mágico a la incursión en el terror. Sin saberlo, el personaje de Tarantino ya definió el cortometraje: «Estoy a veinte minutos de allí. Llegaré en diez».

Anuncios

Podemos ad portas

ke acto publico podemos en sevilla errejon00010

Íñigo Errejón, en “las setas” de la Encarnación. Por Kiko Hurtado.

La energía potencial de la gravedad no detiene su funcionamiento, como los países con Gobiernos en funciones; la arena no deja de caer en el reloj y el calendario dibuja siete días y seis noches hasta el 26J. La última semana de campaña, aderezada con la estimación de voto del CIS, pesa en el ambiente. Los ataques del PSOE a Podemos van in crescendo. Los morados continúan susurrando aquello de «Pedro, yo no soy tu enemigo». El PP se agarra al voto útil. En Ciudadanos emulan a las tropas del General Santana, «los que tocaban a degüello» con la mira puesta en Rajoy. Socialistas y naranjas han elevado su acuerdo (de intento) de Gobierno a pacto de no agresión. El término «ocasión» proviene del latín «occasio», que significa «oportunidad». Andalucía pasa por el destino final, 61 escaños en liza. Entre la ocasión de unos partidos, la brontofobia y el ocaso de otros.

La jornada de campaña amaneció cargada de efemérides. Un 18 de junio de 1815 Napoleón fue derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo. El PSOE tiene en Andalucía su particular Santa Elena, refugio o exilio. Susana Díaz volvió a llamar a la socialdemocracia a no «dejarse arrastrar por el populismo» y a consolidar su «cambio progresista», rechazando los «saltos en el vacío». «Hace falta de nuevo volver a levantar el puño, la rosa, el PSOE, para darle a España oportunidades, a millones de hombres y mujeres que en cuatro años y medio lo han perdido todo», señaló desde Torremolinos (Málaga) ante un auditorio Príncipe de Asturias lleno. Díaz reivindicó lo que significa «el PSOE de siempre», aludiendo a los «momentos decisivos» con Felipe González y Rodríguez Zapatero. «Urge quitar a Rajoy», señaló, sin olvidar a «ese otro por el que ahora tenemos que ir a elecciones, que dice que es socialista y que se ha enamorado de Zapatero», en referencia a Pablo Iglesias. «Para mí no es de fiar, porque si yo quisiese vender Coca-Cola y dijese que me encanta el sabor de la Coca-Cola, pero os pido que bebáis Pepsi, pues estoy engañando a los dos», señaló. «El señor Iglesias puede reivindicar ser socialista, puede querer decidir en nuestro partido, pero si verdaderamente quiere ser socialista, el que es verdaderamente socialista vota al PSOE». «Ni quiero aquel que no quiere reformar nada porque significa más sufrimiento ni quiero al otro que lo quiere cambiar todo porque dice que nada de lo que se ha hecho en España desde la Transición merece la pena», insistió. «Hay que quitar de un lado al indolente, al profundamente mentiroso; pero sobre todo a ese Rajoy insensible que no le duele nada, no le duele ver cómo tiene el país», arremetió. «No quiero hacer la revolución, quiero hacer reformas y que la gente viva mejor», señaló, para remarcar que no quiere «el camino del odio ni del rencor» citando, «orgullosa de pertenecer a la escuela de la vieja socialdemocracia», a Anguita y sus herederos.

Tal día como ayer, de 1178, en Canterbury (Inglaterra) cinco monjes divisaron en la Luna la colisión de un meteorito que formó el cráter ahora llamado Giordano Bruno. También, en 1429 Juana de Arco venció al ejército inglés en la Batalla de Patay. Desde Cádiz, Juanma Moreno subrayó la importancia del voto realmente «útil». Antes de las elecciones del 20D, Aznar recomendó no polarizar la campaña, ante la hipotética necesidad de un PSOE derrotado pero no en ruinas. El PP tiene otra estrategia. El presidente del PP-A pidió «el voto directo al PP», ya que el «único voto útil» que sirva de «dique de contención de las políticas extremistas y populistas». Moreno recordó que «en un alarde de sinceridad» Ciudadanos ha dicho que «no va a apoyar al PP y Rajoy en ninguna circunstancia». Esto es, el pacto con el PSOE «sigue vigente» y el voto a la formación naranja es «un voto indirecto al PSOE» y, por tanto, «un voto intrascendentes, que no es útil». Moreno alertó también del hecho de que algunos dirigentes del PSOE estén «ya diciendo abiertamente que apuestan por un acuerdo con Podemos», advirtiendo a los «moderados del PSOE» de que «su voto puede derivar en llevar a Pablo Iglesias a la Moncloa». «El voto indirecto no vale. Sólo hay un voto claro, útil y nítido, que es el voto a Mariano Rajoy», subrayó Juanma Moreno.

Un 18 de junio de 2010 murió Saramago, autor de cabecera en Podemos, autor de «El Evangelio según Jesucristo» y el «Ensayo sobre la ceguera». Desde unas abarrotadas «setas» de la Encarnación, epicentro del 15M en Sevilla, el secretario político de Podemos y candidato al Congreso por Madrid de Unidos Podemos, Íñigo Errejón, insistió en la estrategia de cortejo socialista y señaló que el 26J «es una final en la que se está jugando la soberanía de España contra la soberanía de Panamá». Errejón, que comparte lista con comunistas añejos como Monereo o anarcosindicalistas como Cañamero, llamó a decidir entre «pasado y futuro». Errejón insistió en que en Andalucía se juega el «desempate» y volvió a tender la mano al PSOE, al que «vamos a necesitar» en el Gobierno del «cambio». «Algunos dirigentes del PSOE se han manifestado en este sentido, a otros les cuesta y no quieren decidir de qué lado caerá la moneda», señaló, alabando la «generosidad» del ex presidente Zapatero por su «tono». El dirigente que no supo ver la crisis y después la negó, según el cerebro político de Podemos, «quizás esté entendiendo mejor el momento histórico y la encrucijada». La secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, defendió que «Andalucía no se usa como piedra arrojadiza ni se construye contra nadie». «Nos ha dolido en el corazón ver a dos ex presidentes de la Junta caminito de los banquillos», susurró ayer la diputada que en el Parlamento gritó al PSOE que «el cortijo apesta». Cuando Aníbal Barca estaba «ad portas» de Roma desoyó a su lugarteniente Mahárbal y no arrasó la cuna del imperio. Decidió aislar Roma y desplegar una intensa labor diplomática. Errejón solicitó ayer a Susana Díaz que «no se equivoque de adversario» y señaló que «para defender a Andalucía hay que sacar al PP».

Tal día como ayer de 1942 nació Paul McCartney, uno de los dos cantautores, en definición de Sabina, de los Beatles. Ciudadanos llevó su «banda de rock», en descripción de Juan Marín, al Muelle de la Sal de Sevilla. Entrada discreta bajo el Puente de Triana. Abrió el acto Virginia Millán Salmerón, más hecha sobre el escenario que en la anterior campaña. De producirse unas terceras elecciones, la candidata de C’s por Sevilla igual puede romper en diputada. A la telonera siguió Juan Marín, con vocación de Ringo Starr, compartiendo méritos en el logro electoral y electoralista de la reforma del impuesto de Sucesiones. «Decían que era imposible», insistió. «Sigan ustedes viendo cómo lo hacemos nosotros», «recojan firmas» para «ponerse la medalla» del próximo logro, dijo en referencia a los populares andaluces. «Las encuestas siempre se equivocan con nosotros», aseguró para presentar a un presidente «con las manos limpias, honesto y con un proyecto claro». C’s insistió en que es «un proyecto de país» de «centro», aunque hasta los acordes de su sintonía empiecen a confundirse con los del PSOE. Rivera, bajo el sol de justicia sevillano, prescindió de americana –lo cual no deja de ser noticia– y recurrió al polo azul marino y recordó «la tierra de mis abuelos». Rivera animó a votar «con ganas de cambiar las cosas» y no «con miedo o sed de venganza». Podemos y PP fueron el principal objeto de sus críticas, con «la subasta de promesas que no se van a poder cumplir». «No dejemos que sólo los extremos vayan a las urnas», señaló, no sin recordar que «en un solo año» C’s «ha logrado cambiar más cosas que otros en 35». No fue una referencia al Ibex sino a los años de oposición del PP en Andalucía. «Algunos se piensan que el cambio es proponer disparates, como prohibir la Semana Santa», advirtió, arremetiendo contra la «sopa de letras» de Unidos Podemos. «Hace un año Chaves decía que los de C’s éramos unos chantajistas. Se tuvo que ir a su casa», como «Griñán», señaló. En alusión a Rajoy, recordó que «no hay nadie imprescindible». «Algunos quieren bloquear este país pensando más en su sillón que en España», dijo, avanzando que la continuidad del PP es «el caldo de cultivo del populismo». C’s, en su particular «Octopus Garden», en tanto trata con el PSOE de incubar un huevo sin cáscara, se ofrece al electorado descontento del PP.

Sherlock Kennedy Rus

Sevilla 15-03-2016 Miguel Rus, presidente de la CESFoto: Manuel Olmedo

Miguel Rus, presidente de la CES, por Manuel Olmedo

Sucedió a Antonio Galadí -que era muy del sombrero cordobés- por aclamación y ha sido reelegido sin oposición. Miguel Rus dirige la patronal sevillana -la CES- sin necesidad de levantar la voz pero pendiente de cada detalle. En Sevilla, Randolph Hearst se pronuncia Juan Robles. Y el I+D+i más visible radica en los veladores, con sus aspersores y estufitas. «¿Esa bicicleta de quién es, María Luisa?», pregunta a su (hoy) contracturada jefa de comunicación tras capear al sol de frente desde la azotea de la nueva sede de la calle Granada, desde cuya oficina, dotada de proyector, se ve el Ayuntamiento, como si fuera un contrapoder en el mismo centro neurálgico de la capital. María Luisa Roldán, en sí misma, tiene una entrevista, con todo el empresariado en la cabeza. ¿Qué fue antes María Luisa Roldán o la CES?

Rus posa con la Torre Pelli de fondo, Torre Sevilla publicidad mediante (contactar a través del correo electrónico). A sus pies, el Laredo, hasta donde llega el imperio Robles, y la vista alzada sobre veladores. «Nadie quiere sacar la torre en las fotos», comenta. En estos cuatro años se ha puesto fin al subarrendamiento en la Cámara de Comercio. También se han tomado decisiones dolorosas para lograr la supervivencia. Miguel Rus conforma la tercera generación de una familia de empresarios vinculada al ámbito de la construcción. Hijo de Antonio Miguel Rus Velázquez y nieto de Salvador Rus López, fundador de la empresa que lleva su apellido. Primo de periodista de la agencia Efe, Manolo Rus, con quien comparte talante y «pelazo». Familiar también de otra plumilla, Marta Rus, que llevó la comunicación de IU. Es diplomado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (1987). Después, ingresó en el departamento de Administración de la empresa Salvador Rus López Construcciones. En 1994 fue nombrado director económico-financiero. En 1996, apoderado del Grupo Salvador Rus, ahora Grupo Rusvel, que, en Sevilla se pronuncia igual que el apellido del trigésimo segundo presidente de los EE. UU. (El ordinal lo he buscado en Wikipedia, “obviusly”). Miguel  Rus tiene un aire a lo Kennedy y hechuras de alcalde. (Aviso para navegantes que busquen candidatos). En 1998 se convirtió en gerente de las empresas filiales y responsable de desarrollo inmobiliario. En 2001 en consejero delegado. Desde 2003 controla el grupo desde el puesto de consejero delegado de Grupo Rusvel y de todas sus empresas. Como presidente desde 2007. En sus respuestas, aunque no le gustan los focos y se le nota, hace gala de una educación y un trato exquisitos. Incluso recuerda a Benedict Cumberbatch cuando, interpretando a Sherlock, se instalaba en su «palacio mental» antes de ofrecer alguna solución a los misterios. De construcciones regias o plebeyas, no en vano, tiene mucha idea, como presidente de Gaesco desde 2007, a cuya fundación estuvo muy ligado su abuelo, que la presidió en los 70. Tras toda la mañana de entrevistas, se va en moto –nada de coche oficial ni chófer, a la anticasta se le cae la definición de casta– a su empresa, «que la tengo abandonada». Miguel Rus, a diferencia de muchos políticos, tiene un trabajo. Y da trabajo.Tiene por delante varios días fuera. Después, Semana Santa mediante, más entrevistas. Es un hombre de partos difíciles, bebés grandes, de más de cuatro kilos. En uno de los partos se tuvo que salir. En otro, a su mujer se le abrieron los puntos de la cesárea anterior. Los Rus, estirpe sevillana de pelazo, que pisa callado pero fuerte. En su despacho tiene una foto con Joan Rosell, actual presidente de la CEOE -a la que tras la crisis igual le añaden un OÉ OÉ; y quedaría CEOE-OÉ-OÉ-.  Miguel Rus le exige a sus empresarios cuando vienen con un problema “que traigan varias soluciones, para planteárselas a la Administración”. Tras cuatro años en la CES, el tipo está igual. Alguna cana como mucho, quizás. «La profesión va por dentro. Cuando llevaba dos años, parecía que ya eran cuatro», asegura.

El tiempo pasa lento en Sevilla. Tiene en la cabeza -aparte del pelazo- proyectos para todos los rincones de Sevilla. Un aparcamiento aquí, un túnel allá. Intangibles que no veremos. “Sevilla es eterna y se eternizan sus proyectos. Hay demasiadas opiniones o se le da demasiado valor a opiniones de sectores poco representativos que en muchos casos no busca el interés general ni el bien común. Necesitamos más políticos valientes, decididos, que sepan primar el interés general. No podemos, por ejemplo, en la Gavidia hacer un modelo de un proyecto protegido que no tiene sentido, aparte de estar construido con unos materiales contaminantes. Se le da un altavoz a veces exagerado a personas que no son las de verdad representativas de los intereses generales. Los que tenemos que estar al frente de esas manifestaciones somos los representantes de las distintas asociaciones, que de verdad defendemos el interés general y no con decisiones parciales, personales, a veces con intereses propios y sectarios o extremistas. Son opiniones muy personales que se llevan a un extremo que al final provoca la paralización de una ciudad o transmiten la impresión de ciudad paralizada”. 

“Más que un cambio de modelo productivo necesitamos un cambio de modelo legislativo y de actitud”, asegura. “Dentro del concepto de cambio de modelo, las empresas lo que queremos no son subvenciones, son facilidades. Queremos en todo caso incentivos que ayuden a la puesta en desarrollo, más a la financiación o apoyo en las etapas iniciales”. Se le acusó de cercanía al PSOE por sus críticas al Gobierno de Zoido. “Que este Ayuntamiento, al ser del mismo color de la Junta, debe generar unas expectativas de que pueda desbloquear algunas cosas, todos esperamos que sea así, sea del mismo partido o no. Sevilla necesita que se desbloqueen esos proyectos y uno de los retos de este alcalde -Juan Espadas- es aprovechar que ha estado trabajando en la Junta en diversos cargos y sabe cómo trabaja esa administración, la forma de interpretarla por los funcionarios y cómo eliminar las trabas para desarrollar esos proyectos”. Del anterior regidor: “No eran tan malas nuestras relaciones con Zoido, con quien me llevo magníficamente. Lo único, que él está para defender unas cosas y yo defiendo el interés de los empresarios. Zoido lo ha dado todo por esta ciudad. Lo digo en la CES, quizás lo importante no es el presidente, es tener un gran equipo. Yo creo que no ha sabido o querido o podido tomar las decisiones adecuadas para que Sevilla fuera más rápido en esa salida de la crisis”. Sobre la actual situación de Gobierno en funciones, “lo más grave es que cada mes sin Gobierno disminuye una décima la expectativa de crecimiento”. Eso sí, prefiere “un Gobierno en funciones que un Gobierno con Podemos”. “Elemental”, que en realidad es algo que Sherlock Holmes nunca dijo a Watson en las novelas de Sir Arthur Conan Doyle.

Ángeles de la guarda para los nadie

Reportaje de personas sin techo con los servicios sociales del A

Fotografía de Manuel Olmedo.

La rutina pudiera tener sabor a croquetas. En Navidad, a mantecado, a alfajor, a mazapán, quizás. En la noria de este mundo hay quien muere de hambre y quien muere de indigestión. La justicia y la libertad son dos siamesas que fueron separadas en el parto. Con o sin crisis, nivel de vida equivale a nivel de consumo; calidad de vida, a cantidad de cosas que uno tiene; y a los pobres no les gusta comer promesas. En verano, en la calle, hace todavía más calor. Y en invierno, a la intemperie, el frío se mete en los huesos y tirita hasta el alma. Igual, un día o una noche, sólo queda de ellos un cuerpo frío, sin manta, con un perro al lado que llore, junto a un cartón con una leyenda escrita a boli Bic. Aquí yace Fulano de Tal, tuvo dos amores, algún amigo, varias deudas y unos calcetines a medio zurcir. En Sevilla, este año se han dedicado 4.120.000 euros a las personas sin hogar. En 2011, se atendió a 564 usuarios. Este 2012, sólo hasta finales de noviembre, van más de 600 casos. El destino es un croupier desalmado.

La Delegación de Familia, Asuntos Sociales y Zonas de Especial Actuación puso en marcha el pasado 28 de noviembre, y hasta el 27 de febrero, la campaña de frío, dirigida a personas en situación de exclusión social y sin hogar. Durante la última ola gélida, que duró diez días, se atendió a 109 personas (102 hombres y siete mujeres), la mayoría de origen extranjero, y se registraron 197 alojamientos (179 en hostales, 15 en el Centro de Acogida Municipal y tres en el Centro de Baja Exigencia Juan Carlos I).

Las personas sin hogar cuentan con una semana dedicada al año, pero la cotidianidad real marca que, en un mundo donde se confunde valor y precio, divisa y corazón, alma y presupuesto, los nadie valen menos, no ya que la bala que los mata, que escribió Galeano, sino que la manta que los cubre.

Ellos se ocupan de que no les falte abrigo. Los servicios sociales del Ayuntamiento devienen en una suerte de ángeles de la guarda para los nadie. Ellos conocen el nombre de cada uno de los sin techo de cada una de las rutas de cada calle. Ellos les escuchan y les recuerdan que no están solos, que al otro lado de la sociedad se les espera. Ofrecen mantas, bebida caliente, un techo y les devuelven la dignidad personal que se les niega al cruzar por su lado sin siquiera mirarlos. «Es un trabajo dilatado en el tiempo. No se trata de algo puntual», explica Francisco Calabozo, coordinador del programa de Emergencia Social, cicerone en el averno de las calles para los nadie. «Que no se les olvide que estamos aquí».

Calabozo cuenta que «hay más demanda de atención, pero no más sin techo por la crisis». Entre un 5 y un 10%, «cifras similares a hace dos años». La de sin hogar «es una condición temporal y un grupo heterogéneo». «Mucho temporero» y, aparte, «hay población estable que vive en la calle».

El dispositivo de Emergencia Social trabaja con una furgoneta habilitada del 112, «un vehículo que da agilidad al servicio». Los principales focos, en invierno, se sitúan en la calle Imagen y el Pumarejo. El centro del centro. «Se ahorra tiempo y están adaptados para personas con movilidad reducida».

Muchos son mayores en exclusión o por maltrato. Los «ángeles» de Emergencia Social venden «optimismo, ganas de vivir, responsabilidad ciudadana». En resumen: «Que sepan que le importan a alguien». Y se van a sus casas, con la luna ya menguando, con la incertidumbre de no haber encontrado esa noche a Juan, el anciano que ocupa aquella esquina o a la viejita que duerme entre cartones en Marqués de Paradas. Quien manosea el dolor debe asumir ciertas consecuencias, es una ley no escrita. Luces y sombras del trabajo de ángel de la guarda.

Esta noche hay cinco en el Pumarejo, hablando, caminando, como en una primera comunión, como si no quisieran molestar. Los servicios sociales llegan «cuando el resto de redes ha fracasado». Familia, Recursos Sociales, Toxicomanías. «Después de esto, no hay nada». «Los hay que llevan años en Cristo de Burgos. En invierno se cobijan en la calle Imagen en los soportales», cuentan Esther Consuegra y Alejandro Bernardo, mientras conducen una furgoneta amarilla. Estrella fugaz bajo la artificialidad de las luces de Navidad.

«Hay que cambiar el contexto, jugar con sus reglas. Se trata de una atención en medio abierto. Muchos no quieren ayuda y hay que tratar de hacer que quieran», explican los servicios sociales. «Presencia y perseverancia. Hay que estar preparados para aceptar el rechazo», describen. En ocasiones, «hay gente que da el paso y retorna» a la vida con techo. No son tan distintos a cualquiera. Los «intocables» de occidente a veces nacen y otras se hacen. La casualidad es la décima de las musas. Tomaron un camino y acabaron en ninguna parte. «Por encima del 30% tiene problemas con la bebida». Nómadas lisérgicos. Alcohol más frío y/o calor es una ecuación que acaba en hipotermia y, puede, muerte.

A veces, como en la película «Cadena perpetua», los presos de la calle lo que más temen, tras el paso del tiempo, la calle, el calor y el frío, es lo que más desean: el retorno, la normalidad. «Ese hombre se ha pasado aquí más de 50 años; no conoce otra cosa, aquí dentro es importante, culto, fuera no es nada, un viejo inútil con artritis en las manos, no podrá conseguir un puñetero trabajo. Créeme, estos muros embrujan, primero los odias, luego te acostumbras y al cabo de un tiempo llegas a depender de ellos… Eso es institucionalizarse», explican en el filme protagonizado por Tim Robbins y Morgan Freeman. Algo así pasa en la calle. «Todos los largos viajes comienzan con un paso», alegan los «ángeles de la guarda».

Tiene las manos enjutas, surcadas en algún tiempo por la utopía. El frío, irremediablemente, te deja cara de alcayata. Francisco, con la quietud de la pelusa, espera a la vida y, sobre todo, que el reloj pase por fin de las 21:00, sentado en un banco de Cristo de Burgos, esperando el cierre de los comercios para refugiarse en algún rellano como quien espera a Godot. Capitán Akhab sin techo, lleva desde los 23 años en la calle y ha estado «por toda España». «Desde Galicia a Málaga». Cuando cae la noche, se refugia «en los soportales». Espera «una carta del juzgado después de un pleito» para «volver a irse». Hace globos a los niños, limpia cristales y así saca «para pan y para ir tirando». «No quiero manta», dice a los servicios sociales. «La otra noche me dio una señora un edredón así de gordo», señala; y marca como diez centímetros con los dedos. Tampoco irá hoy al albergue. Guarda «su razón» a los pies y no deja de darle dentelladas, de juego y cariño. «Se llama Muá». Perdió otro perrito en Málaga y a éste lo encontró «hace unos meses, lleno de bichos». Desde entonces no se separan. Son manada. Muá es toda la compañía, y familia, de Francisco. «Mejor el relente» que la soledad. Pobre es quien no tiene a nadie.

«¿Frío? Verás cuando llegue el calor cómo también nos quejamos», bromea. «El amanecer anterior hizo dos grados», recuerda Jesús, un sin techo mayor que se acerca a hablar con los servicios sociales con el cielo hace rato color mortaja. «Aquí tiramos. Quitad a la gente de la vera del río, de la humedad», reclama. «Ay, de mí, Llorona, llévame al río. Tápame con tu rebozo, Llorona, porque me muero de frío». Canto triste mexicano junto al Guadalquivir, anónimo como un sin techo.

Con la campaña de frío, se ha duplicado el número de plazas en la ciudad respecto al año pasado y mejorado los recursos con «el único objetivo de que haya el menor número posible de personas pernoctando en la calle», informa el Ayuntamiento. Los principales beneficiarios de la ayuda son «aquellas personas en situación cronificada de calle, es decir, aquel grupo de personas que lleva muchos años como persona sin hogar, que sufre un gran deterioro físico y psicológico, que vive en cualquier lugar y que, por lo general, no utiliza la red de atención».

Los servicios sociales han acondicionado 40 plazas para pernoctar en camas de campaña en el Centro de Acogida Municipal (CAM). El acceso a este recurso se realiza a las 19:30 y la salida es a las 9:00. Se facilita aseo, ropa, lavandería, consigna, alimentación y pernoctación. También se han acondicionado 20 plazas para pasar la noche en hamacas en el Centro Miguel de Mañara. En el Centro de Baja Exigencia Virgen de los Reyes se llega a 40. Se dispone de 15 más los días de alerta para pasar la noche en sillones en el CAM, que cuenta con 185 plazas, 165 residenciales y 20 más durante la campaña de frío. A la sombra de la Torre de los Perdigones, la Giralda de los pobres, los sin techo juegan al billar o ven el concurso de Arturo Vals. Un grupo conversa, «eternos y escondidos en la lluvia, diciéndose quién sabe qué silencios», como los versos de Benedetti. Sobre una de las mesas, se han dejado el libro «Lo real», de Belén Gopegui. En las paredes, carteles que rezan «Caminante no hay camino», «El pasado es un prólogo». La esperanza también se abriga.

El misterio de la política

Hay quien compara la política con el misterio de la Santísima Trinidad. Ambas tienen bastantes puntos en común: se basan en la fe y son, valga la redundancia, un misterio, algo ‘cuasiinconcebible’.

Doctores tiene la iglesia y médicos e inspectores de Sanidad tiene la política. Tal es el caso de Alfredo Sánchez Monteseirín. Cual Platón en su día, cual teólogo o filósofo, el alcalde de Sevilla inauguró esta semana la Avenida de la Astronomía y acabó su discurso –previa confusión entre los términos “astronomía” y “astrología”- diciendo: “Nosotros, los astronautas…”. Hay quien cree que don Alfredo dio un paso más allá en su afán por ocupar el hueco dejado por Martes y 13 en el panorama humorístico español. Más bien, Monteseirín reveló su concepción del misterio de la política. El ‘homo politicus’ es, según el darwinismo mesiánico de Monteseirín, un ser llegado de las estrellas, un elegido, la inspiración de Sting en su “Walking on the moon”. De ahí que los ciudadanos de a pie no entiendan, por ejemplo, cómo se puede acoger y organizar una reunión de la OTAN, por un lado, y subvencionar las protestas contra ella, por otro. Cosas de las estrellas.

Cuando Felipe González -alias Isidoro- defendía aquello de “OTAN: de entrada, no”, defendía también “y de salida, tampoco”. El eslogan socialista formaba parte de una parábola política. Por eso, los españoles –hombres terrenales, en su mayoría, y no de las estrellas- no le entendieron. Tan paradójico es el misterio político, tantas vueltas da la noria, que Javier Solana –otrora adalid del no (de entrada) a la OTAN- acabó como secretario general de la Organización del Tratado Atlántico Norte. El hijo pródigo, versión profana.

En una de estas vueltas de tuerca de la cosa política, la misma OTAN ha venido a Andalucía a una “reunión informal”, que en lenguaje de la calle debe ser algo así como “vámonos pa’ Sevilla, que hace buen tiempo y hay jamón”. Las bodas de Caná, a lo institucional.
Cerca de las costas de Mauritania, naufraga un barco negrero con 400 inmigrantes a bordo. Nadie les acoge, nadie les quiere, abandonados a su suerte. ¿Qué hace la OTAN, las fuerzas del orden encargadas de establecer la justicia y la paz? Reuniones informales con jamón. En el misterio de la política, es el juicio final.

De la semiótica, la guasa y la investidura de Susana Díaz. (“La’vangelio, según la cámara de Manuel Olmedo)

Sevilla es una ciudad “puntera” en la semiótica. De la Semana Santa a la Feria de Abril o la semiótica del bar de Pepe el Muerto, destapada por Julio Muñoz Gijón, alias @rancio, el periodista con epicentro en Bami y que escapó del ataque de un campanario murciano en pleno terremoto lorqueño. Como le contó a Paco Camero y a servidor. La “liturgia del taburete”: “Sólo se lo da a tres personas; sólo tres lo pueden tener, y el nota que ha estado sentado, cuando se va, le devuelve el taburete, que ahí cualquiera no se puede sentar. No es el único código secreto. Ese sitio es pura semiótica”. Sevilla puede que tenga un color especial, que compuso César Cadaval, el Moranco bajito -en verdad, no es tan chico; es que Jorge Cadaval es más alto-; lo que es seguro es que Sevilla tiene mucha semiótica. Tanta, que a centenares de licenciados en Periodismo en vez de Periodismo nos enseñaron semiología y “comunicología”. Un recuerdo para el emisor, el receptor y allegados. Mensaje, código, canal, contexto (y desempleo o empleo precario). Ferdinand de Saussaure, Loius Hjelmslev, Roman Jakobson y Ludwig Wittgenstein. La delantera estuca de la Linguïstica. Lo que también tiene de sobra Sevilla es mucha guasa. Susana Díaz es de Triana, aunque en el señero barrio en los últimos años la fuerza más votada es el PP. Paradojas de la vida y de la política. Como es residente en el Tardón, no es tan raro que la investidura de Susana Díaz haya acabado en salve rociera más de 80 días después de la elecciones del 22M. Phileas Fogg tardó menos en dar la vuelta al mundo. Susana Díaz va sobradita también de semiótica. Y de guasa. Pedro Sánchez se llevó todas su vocales a comer con Pablo Iglesias. En Andalucía, la líder de Podemos no se merece ni un beso, no se vaya a pegar algo, oiga. El “abrazo cariñoso” será el método por el cual el PSOE va a dejar sin escaños a C’s. Que le pregunten a Maíllo. Diego Valderas y Marín pueden compartir algo más que pelazo. Busquen las siete diferencias entre la serie de Susana Díaz con el “tito” Juan Marín y con Teresa Rodríguez. Habemus investidura. Cuando Manuel Olmedo hace ‘clic’ en la cámara, retrata el evangelio.

Recibimiento a Juan Marín:

Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Juan Marin, de Ciudadanos Foto: Manuel Olmedo

Recibimiento a Teresa Rodríguez:
Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo Sevilla 09-06-2015 Susana Diaz, recibe a Teresa Rodriguez, de Podemos Foto: Manuel Olmedo

La púrpura mortal del César

Sevilla (Andalucía)-Zoido presenta sus propuestas para que las administraciones cumplan su compromiso con Sevilla.18-5-2011.Foto cortesía del PP de Sevilla.

Zoido presentando sus propuestas para que las administraciones cumplan su compromiso con Sevilla. Mayo de 2011, foto cortesía del PP de Sevilla.

El color púrpura fue descubierto por los fenicios y cargado de connotaciones por los romanos. En tiempos de César, un pañuelo de ésos que gasta el director de Fibes, Felipe Luis Maestro –presente en la sala, como José Joaquín Gallardo, Santiago Herrero, María José Segarra y otros representantes sociales–, teñido de púrpura podía costar el sueldo de un mes de un funcionario y, en el siglo III a. C., un kilo de la púrpura de Tiro costaba tres veces el salario de un panadero del corte de Juan Gallardo, el tendero de Su Eminencia, también presente, protagonista de la campaña de Zoido.

Jesús, en un acto de provocación e inconsciencia –que no es lo mismo, pero es igual–, vestía de púrpura. Como después los papas y los cardenales. También fue el color de la toga triumphalis de los generales victoriosos. Zoido, en su día I como alcalde, vistió camisa azul, también la corbata, y traje gris marengo. Su mujer, Beatriz, llevaba un pequeño bolso morado, con ribetes dorados.También vistió el color púrpura Patricia Rato, sobrina del candidato popular que no fue, Rodrigo. En el Salón Colón de la ciudad mariana estaba Mariano Rajoy. Y Susana Díaz, la casi jefa de todo del PSOE andaluz, con permiso del también presente («llamadme Pepe») Griñán. Todo comunica y hay quien se desvela sin, quizás, saberlo.

Cuatro años atrás, el ausente Monteseirín, más cómodo en paradero desconocido –se descarta que estuviera infiltrado entre los indignados–, optó por una corbata roja y habló de «la ciudad de las personas». Igual que la postmodernidad tuvo al Titanic como símbolo de la arrogancia, la «era Monteseirín» tuvo el Metropol. Ricardo III fue el último rey inglés que murió en batalla y el ex alcalde, el último socialista. «Mi reino por un caballo». Poco antes de las 4.360 jornadas y media de Monteseirín como alcalde, un caballo se desbocó en la avenida de San Fernando. Jesús siempre fue en burro y Monteseirín, aunque –dice– va en bici, fue mucho de aviones y coche oficial. Colón también regresó preso en su tercera travesía. Todos los «conquistadores» acabaron mal, con permiso de Arturo Fernández. La arrogancia precede a la derrota. Y la derrota –por más que el Comisionado Jesús Maeztu comentara, tras conversar con el administrador del Betis, Bosch Valero, que «ser del Madrid o del Barça es muy fácil, hay que ir con los que pierden»–, es huérfana. Griñán, que vino a la toma de posesión de Zoido «con voluntad de colaboración», lo subrayó, con reminiscencias a bofetada en forma de teletipo: «No entro en los que no están. Estoy feliz con Espadas».

La victoria sí tiene muchos padres. Tantos como abrazos recibió ayer Zoido, convertido en hombre autoadhesivo, como Monteseirín, a ratos, ciclotimia mediante, cuando no devenía en hombre antiadherente. De «la ciudad de las personas», desde las 19:31 en que Zoido tornó en alcalde, se vira a «la ciudad del talento», previa mudanza a la bancada de la derecha del Pleno. Los de la izquierda también prefieren la diestra. A la franqueza de arponero de la oposición –el «fin de la crispación» que promulgó Espadas quedó en Suárez Palomares empujando la silla de Juan García– respondió el nuevo Gobierno con calma de Buda blanco. Espadas es más de Tomás Moro, de su isla de Utopía, de «otra forma de hacer política».

El discurso de Torrijos tuvo algo de lo que dijo Amaury, el delegado del Papa, en las Cruzadas: «Mátenlos a todos. Ya sabrá Dios reconocer a los suyos». El líder de IU dudó de que el PP pueda diferir del «se privatiza todo». Sólo hay una cosa peor que un comunista, un ex comunista.Dicen. O un converso. Uno que dice y no hace. Uno que habla de igualdad y lucha de clases y vive, legítimamente por supuesto, en Santa Cruz. El Che se pasaba días sin hablar con su mujer, hasta que ésta devolvía algún regalo. La mujer del César y del Che tienen que parecerlo. «Dios ha muerto.Marx ha muerto. Y yo mismo no me siento nada bien». Woody Allen en el salón de Plenos.

Aunque el Ayuntamiento atardeció amurallado, y blindado por policías, la vida no sucedía sólo puertas adentro. En la Plaza Nueva, varios centenares de «indignados» gritaban «No nos representan». A los parados no les gusta comer promesas, mientras esperan un mundo en el que nadie muera de hambre ni de indigestión. Sus gritos, velados en parte por la Banda Municipal, son el epitafio en el aire de que los alcaldes de hoy son los ex alcaldes de mañana y, por más que Rajoy y Griñán defendieran la participación en las urnas, una botella de náufrago. Aquello que un esclavo decía al César en la cuadriga camino de sus particulares tomas de posesión: «Memento mori». Recuerda que eres mortal.

En ocasiones, veo socavones (una historia del metro de Sevilla)

La historia de las ciudades se esconde, fugitiva, en las cloacas. Quizás por eso, esta Sevilla milenaria y sin metro tiene hasta su calle de la Virgen del Subterráneo, caminito, cómo no, de la Alameda de Hércules, que es como el reflejo de la cloaca misma atrapado en un cubo de hielo que flota dentro de una copa de ron –con su poquito de limón, ese gran olvidado de la literatura- en el barrio más canalla de la capital del sur de las Españas. Hermosa y viciosa, como la historia de la humanidad, la Alameda condensa la naturaleza humana, como si fuera el decimotercer trabajo que le encargaron a Heráclito, Hércules para los amigos, no sé si antes o después de separar Cádiz y Gibraltar, llanitos y gaditanos, gentilicio de Gadix, y aquí hay que mamar. Quién le iba a decir a Heráclito que con aquel apretón que le dio en lo que creía el fin del mundo hace miles de años estaba poniendo la primera piedra –el primer peñón, perdón- del tráfico de sustancias de un lao’ pa otro de la frontera, que el Winston, el whisky y la gasolina de Gibraltar (español) son más baratos, y la cosa está mu’ mala, como dijo Napoleón a Bernadotte, cuando fue a mear con ese frío que hacía en Waterloo, aquella batalla que muchos años después ganaron las rubias de Abba. Fue llegar a la Alameda el hijo de los dioses y de los hombres y hacerse maricón, fijo. Esta historia también está en las cloacas. Sólo hay que asomarse a los socavones.

El socavón por antonomasia de Sevilla está en la Puerta de Jerez. Allí, un miércoles encapotado, en el que soplaba un viento no digo que de mal presagio pero sí de ése que da mucho por culo con la bufanda –venga bufanda pa’llá, venga bufanda pa’cá-, allí, como digo, el cielo no cayó sobre nuestras cabezas, como temían los irreductibles galos, sino que el suelo cayó bajo los quioscos (con “q”, de a-Quiles, por más que la inefable Fátima Rojas quiera que lo ponga con “k”). Porque había un quiosco en ese lugar de la Puerta de Jerez con un señor sumamente preocupado por esos bonobuses de ultratumba (“va a ser imposible recogerlos”, manifestó el buen hombre después de contarlo de milagro. “Ha sido un susto grandísimo. Si lo sé, me cojo muerte”, manifestó su señora durante el ratito en el que pudo superar su crisis de ansiedad para hablar con Ana Rosa y, no está confirmado, estamos investigándolo, con Quintana, la mujer que envejece pa’trás. Quién te cogiera), porque si llega a haber un edificio lleno de gente o una Torre del Oro llena de historia, ahora estaríamos hablando de:
a. Una tragedia de dimensiones similares al atentado del 11-M.
b. El primer metropolitano con vistas turísticas. (Ya lo estoy oyendo: “A su derecha pueden ver la fortaleza donde se guardaba el oro de las Américas, -din-don-din-. A la izquierda, la multiprovincial del mayor empresario de Sevilla, la Casa Robles –din-don-din-).
Afortunadamente, donde hay un agujero de seis metros de profundidad y seis metros de diámetro, había un quiosco; y me ahorro el chiste fácil, pero lo estoy colando -ahí lo llevas-, de que en Sevilla no ponemos la primera piedra con los periódicos del día, sino que ponemos el quiosco entero, con dos cojones.

La cosa es que uno está ya acostumbrado a asomarse al abismo, a caerse y levantarse, que eso es la vida. Pero asomarse a un socavón, ver las cloacas del alma de la Sevilla milenaria, eso es otra cosa. Por eso, el señor consejero de Obras Públicas, don Luis García Garrido, a pregunta de quien escribe –hay que promocionarse, que hay mucho ERE suelto- en rueda de prensa urgente aseguró que “la seguridad de los edificios está garantizada”. “¿Con los mismos sistemas de seguridad que han asegurado un quiosco subterráneo? ¿Qué garantías hay?”, vino a preguntar el menda. ( Ténganse en cuenta la perspicacia de la pregunta, por favor). Y el consejero, lejos de contestar que las garantías están firmadas en Atención al Cliente de El Corte Inglés, vino a decir que “los edificios están seguros porque están alejados”. Tan lejos como la fecha de inauguración del subterráneo, con sus dos años y medio de retraso. Fuentes bien informadas, ajenas a mí, por supuesto, aseguran que sólo tras las palabras de la Junta se quedaron tranquilos los demás bonobuses de España, que, por entonces, ya daban por mártires del metro a los bonobuses sepultados con el quiosco, requiescam in la pace de las cloacas del metropolitano y que la Virgen del Subterráneo tenga en su gloria. Quizás por eso, al pasar por esa calle, camino de la Alameda, sentí la certeza de que esta ciudad milenaria va siempre por delante, y antes de producirse un socavón, ya existe la calle de la Virgen del Subterráneo. Allí me quedé, con la cara fría por el frío de la noche, esperando que se me apareciera otro socavón. Pero igual que la Virgen de Fátima sólo se aparece a campesinos, seguramente la Virgen del Subterráneo sólo se aparece a maquinistas del metro, dueños de quioscos soterrados y consejeros de Obras Públicas. Yo, en el frío de la noche, me quedé helado, al comprender que “en ocasiones veo socavones” y que la historia de las ciudades está en las cloacas, que, además, es donde tiene que estar. Al fin y al cabo, compartimos el 90 por ciento del material genético con las ratas.

Alumbrao’ tardío

10 de Abril de 2008. RAUL CARO. ambiente feria

Fotografía de Raúl Caro: http://www.raulcaro.com/

La Feria de Abril conoce «el principio de la espera», el mismo que aplicaba con esmero Norma Jean a la vida. A Marilyn le gustaba llegar tarde para sentirse querida y deseada. La fiesta este año ha comenzado, pero no ha llegado. Empezó a llegar ayer, con los primeros resquicios de luz entre las nubes y el paso de la alerta naranja a la alerta amarilla. Los colores de la portada del Costurero de la Reina. Y, por fin, llega hoy, con la disminución del porcentaje de probabilidades de precipitaciones a un 15 por ciento y la ausencia de avisos.

El epicentro efímero de Sevilla, el Real de Los Remedios, recibió ayer tarde a miles de personas expectantes y esperanzadas en relegar a un rincón sombrío al que hasta ahora ha sido el acompañante más repetido de los visitantes: el paraguas. El cochero de caballo con impermeable y la gitana resguardada con las enaguas en mano son las estampas más repetidas de la primera mitad de la celebración de 2008. Los percances en La Real Maestranza pugnaron con la climatología como tema principal de conversación.

Este fin de semana, final de fiesta, principio pragmático de Feria, se espera que el sol se cuele entre las calles con nombre de torero. Entonces, el chubasquero dejará paso a las gafas de sol y, después, la alegría exultante a la resaca y la melancolía, que son la misma cosa aplicada a lo físico y a lo psicológico, es decir, según la RAE, una «tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada». Menos en la certeza de que el año que viene hay otra Feria de Abril.

Entretanto, la diversión se guarda en las casetas, al tiempo que los feriantes se resguardan del mal tiempo en ellas. Dentro de los módulos -una vez salvado el barro contra el que los retenes de Emasesa y Lipasam trabajan de forma coordinada para evitar grandes acumulaciones de agua–, se mantiene el baile, las sevillanas, el vino fino, la manzanilla, el rebujito. Con los pies, en principio, algo mojados, pero igual. Y la gente se acerca al Real de forma intermitente, aprovechando las treguas que ofrecen los nubarrones entre chaparrón y chaparrón.

La reducción de la afluencia de público está repercutiendo también en el número de incidentes registrados. Según el director de Área de la Delegación de Fiestas Mayores, Carlos García Lara, las incidencias en el recinto ferial son «mínimas» pasado el meridiano de la celebración.

Los datos de la jornada del miércoles de Feria se resumen en un importante incremento en el número de carruajes por la leve mejora del tiempo; once detenidos, entre la Policía Local y el Cuerpo Nacional; y la intervención policial en 29 reyertas, según la información facilitada por el Centro de Coordinación Operativa (Cecop).

La Guardia Civil de Tráfico, por otra parte, intervino en un accidente de un camión en la SE-30 a primera hora del día que tuvo como consecuencia un herido leve y retenciones en el tráfico. En el entorno de la Feria, se realizaron un total de 118 asistencias de la Benemérita.

Más cifras
El Servicio de Emergencias Sanitarias 061 y la Cruz Roja protagonizaron un total de 114 intervenciones, el 40 por ciento por intoxicaciones etílicas. Emergencias 112 atendió, por su parte, otras 114 llamadas en el área del recinto ferial. Lipasam recogió 131.480 kilogramos de residuos y 3.400 litros de aceite usado en el Real de Los Remedios. Tussam transportó a la Feria a 82.235 personas. Desde el «alumbrao», Transportes Urbanos de Sevilla ha contabilizado 204.723 viajeros. La intervención del servicio de Bomberos impidió que los toldos de las estructuras metálicas de varias casetas se desprendieran. En síntesis, tan sólo un par de los módulos han sufrido daños «por el viento que sopla del Suroeste», que, visto así, con el balance de la Feria y tres corridas suspendidas en La Maestranza, parece cosa de la Bruja Mala del Este del Mago de Oz. Hoy el viento vendrá del Sur y del Noroeste. Mañana, del norte. Calma chicha.

Más allá de las coordenadas espaciales, la pasión siempre ha sido la brújula más sensata de los sevillanos, la que los orienta hasta el Real, independientemente del agua que cae del cielo. «Quien me frene, no me quiere», parece decir el personal a las inclemencias meteorológicas en esta Feria de Abril, bautizada ya por algunos como la de las ganas de… más Feria, pero sin paraguas y con más gitanas por las calles. Por eso, los feriantes repiten la letanía de «al mal tiempo, buena cara» y de «a partir del viernes, algo de sol». «Alumbrao» tardío.

El Real se hace mito borgiano (o Vitruvio en la Feria de Abril y Mayo)

vitruvio1El presente es tan poderoso en el recinto ferial que el pasado se ha perdido y, a veces, hasta se prende en una hoguera con las reputaciones. «La hoguera de las vanidades» reinventada. La portada de la Feria encendida.

Recorrer y sobrepasar el ecuador de la fiesta es hablar de excesos, del millón de visitantes, de calles con nombre de torero señero repletas de gente y casetas desbordadas de personas. El jueves de Feria -este año más aún por la celebración adelantada-se encuentran el que va y el que viene. El sevillano y el de fuera. Feriantes todos que hoy celebran su particular resaca en «la festividad del paro» -la jornada en rojo «robada» al calendario- y se toman «el trabajo» de volver al Real el 1º de Mayo, «que es fiesta».

El Ayuntamiento habla de que se están superando todas las cifras desde hace nueve años. Estas jornadas, el Real de Los Remedios se confunde con «el Aleph», el mito borgiano donde todos los acontecimientos del universo suceden en el mismo punto. Una Feria con atributos divinos, unicidad y omnipresencia, porque está presente en toda la ciudad. El centro está vacío. En Santo Domingo de la Calzada, no hay «señoras de la noche». Y no cabe más gente en las bocas del metro, que vomitan volantes cada cuatro minutos mal contados. Hay, incluso, quien habla del «mediometro», porque «el cacharrito no da la talla». O «del paraíto», no porque sea una infraestructura tímida, sino porque no hay semana que no eche «un ratito estropeado». El metro y «el gañote», figuras indiscutibles de la Feria de la crisis, en la que por olvido de la histeria de la Memoria Histórica, «El Bombita», con nombre tan bélico, aún conserva su calle en el Real. Rezan los taurinos para que ningún Bardem se haga torero.

Una caseta necesita 300 metros de estructura tubular y 250.000 acopladores para fijar los elementos. Aparte están otros tantos «acopladores». En este caso, los que cantan copla, que en la Feria se llaman sevillanas y tienen cuatro partes. La efímera sinfonía de la que sólo queda el eco de unas palmas, la guitarras, el taconeo. Cruce y vuelta. El vuelo de los volantes. Unos ojos negros. Porque es más sensual un escote de lunares que el semidesnudo de la samba brasileña. «Pero también me vale», que diría Silvio, el rockero. (Y el articulista, amén).

El origen de la salida de las cofradías está en Milán, en 1576. Una peste hizo al Papa sacar los santos a la calle. El génesis de la Feria de Abril está en 1847, en la feria del ganado. Con la peste de estos días, la nueva gripe, andan en el mexicano de Asunción «pelín mosca» y, con tanta bulla, al que ambienta no le sale la voz para su habitual cantar de Rolando, que así se llama el hombre.

En Pascual Márquez, 109, se arranca José Manuel Soto, náufrago de la Feria, mientras Sara Arguijo, con su traje de flamenca rosa, se echa un rebujito entre el bullicio de la caseta de «Los del 907», disimuladamente. La pantera rosa por sevillanas. Igual que los zahoríes saben encontrar el agua, el feriante sabe encontrar el fino.

En Sánchez Mejías, 50, en «Los Palillos», Patricia Godino estrena traje con el afán de sorprender a Juanito de la Huerga, aficionado a, «en llegando a cierto punto de la noche», hacerse con algún artilugio de ésos -flores o espadas luminiscentes- que venden los chinos, inventores de la brújula, la pólvora y la imprenta.

En la caseta de la Asociación de la Prensa, heredera de Gutemberg y «el chinaje», se hunde el tablao mientras bailan sevillanas. Metáfora de «la que está cayendo» en el sector y en el país y «lo que te rondaré morena».

En el Renacimiento, hoy sería la fiesta del «tripalium», que así se llamaba el trabajo y también un instrumento de tortura. El sevillano, que sabe latín, en Feria muta en hombre vitruviano, capaz de la cuadratura del círculo; de multiplicar el tiempo y las fuerzas para la fiesta y el trabajo. Ocio y negocio (nec-otium) unidos. El Renacimiento en Los Remedios. El feriante no acaba de morir y renace de los alberos de la Feria. Hoy y mañana y pasado sigue la fiesta. Renacer ferial. El domingo, fuegos. Y cenizas.