Cuatro bodas y un funeral

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Expectación máxima en el Salón de los Espejos del Palacio de San Telmo durante la toma de posesión de los nuevos consejeros. Foto de Manuel Olmedo

Los universos son cíclicos. Se crean o nacen; se expanden, frenan en seco, se contraen; colapsan y, eterno retorno, vuelta a empezar. El trajín de San Telmo, con la puesta de largo de los consejeros de Juanma Moreno en el Salón de los Espejos escondía tras las bambalinas el adiós de los que se van. El engranaje del poder. «He dejado todo recogido y he pasado la fregona», bromeaba más allá del arco de seguridad una asesora de comunicación. La política se rige por los principios de la vida. Unos llegan, otros marchan; en el marco de lo que supone la cuarta celebración institucional por parte del Gobierno PP-Cs, tras las dos jornadas de investidura y la toma de posesión del máximo dirigente popular en el Parlamento andaluz. Bajo la luz cenital de la antigua Escuela de Mareantes –con la venia de Vázquez Consuegra–, el día después del «Blue Monday», «cuatro bodas y un funeral».

El protocolo marcaba chaqueta, hasta para los fotógrafos. Fuera de San Telmo hace frío. Unos ocho grados a la intemperie. En el interior, calefacción máxima. Tras presidir la toma de posesión de su 11 inicial –Marín, Bendodo, Del Pozo, Velasco, García Valera, Imbroda, Aguirre, Blanco, Crespo, Ruiz y Carazo–, Juanma Moreno señaló, haciendo referencia también al consejero de Educación y ex seleccionador nacional de baloncesto: «La pelota echa a andar».

Por entonces, el socio de investidura de Moreno, Vox, ya había enviado un comunicado con su reclamación de inmediata expulsión de 52.000 inmigrantes irregulares. A un WhatsApp de Vox le sucede una catarata de titulares. Tanto el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, como el hombre fuerte del Ejecutivo de Moreno, el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, con prudencia el primero y habilidad el segundo, echaron balones fuera. «No me corresponde» hablar de inmigración, señaló el médico rural. «Llevo 14 minutos en el cargo –dijo Bendodo tras comprobarlo en su Garmin de corredor de fondo– y mi primera llamada ha sido a Totalán para conocer cómo va el rescate de Julen». «Todo por su orden vamos a ir abordándolo, tenemos una hoja de ruta marcada y transparente, conocida por todos, firmada con luz y taquígrafos, con 21 medidas para los cien primeros días y 90 medidas en la hoja ruta del gobierno del cambio con Ciudadanos y un documento de investidura entre PP y Vox que también vamos a cumplir a rajatabla», garantizó Bendodo.

Vox pide foco, así en las bodas como en los entierros. A su entrada al Salón de los Espejos, la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, la máxima autoridad socialista presente en la sala junto a Jiménez Barrios, saludó a todos los portavoces parlamentarios y miembros de la Mesa de la Cámara. Al juez Serrano, portavoz de Vox en las Cinco Llagas, lo miró a la cara –en el neocórtex, tras la oreja derecha, está la zona del cerebro implicada en la interpretación de los pensamientos internos de otras personas– y se dio la vuelta. «Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos», escribió Calderón. Como decía Camba, «todo hombre que muere por una idea es un apóstol». El partido de Abascal tiene doce diputados en la Cámara como doce discípulos. Serrano recordó que el acuerdo de investidura de PP y Vox incluye una defensa expresa de la Semana Santa, después de trascender un artículo pretérito de la titular de Igualdad, Rocío Ruiz, de Cs, en el que califica la celebración como «desfiles de vanidad y rancio populismo cultural». Tal fue el revuelo que se vio obligada a pedir perdón por una tribuna de hace cinco años. «No representa ni lo que pienso ni lo que defenderé como consejera». Ruiz, precisamente, fue una de las consejeras, al igual que el popular Jesús Aguirre, que al tomar posesión del cargo juró o prometió no desvelar las deliberaciones del «Consejo de Ministros», lo que provocó la sonrisa, primero, y la risa, después, en el Salón. Moreno estuvo rápido en su intervención y señaló que «todo se andará», que España «es una gran nación» pero toca trabajar por Andalucía. Marín juró el cargo dos veces, a las 11:17 como vicepresidente y a las 11:19 como consejero de Turismo, Regeneración Democrática, Administración Local y Justicia. Marta Bosquet se emocionó más que él. En ese intervalo de 120 segundos Juan Marín se convirtió en el cargo de Cs con más poder de España, como vicepresidente de un Gobierno con un presupuesto de más de 34.000 millones. Tras tomar posesión, la consejera de Empleo, con el tesón de los hermanos Wright, apuntó que «esta misma tarde» empezaba a trabajar «contra la precariedad laboral» porque «habrá muchos padres de familia viéndonos ahora y que no llegan a fin de mes».

Entre los asistentes, los alcaldes de Almería y Málaga –al que el Gobierno le da «buenas vibraciones»–; el negociador de Cs, Villegas cuyo parecido es más que razonable con el cura de la comedia romántica de Hugh Grant y Andie MacDowell, y Loles López, flamante portavoz parlamentaria del PP-A, que entró en la sala a las 10:49; Rafa Carmona, otrora consejero en el Gobierno que no fue de Arenas; o el propio presidente de honor del partido y Gabriel Amat, a los que citó expresamente Moreno en su intervención. El presidente también subrayó la necesidad de «una nueva forma de hacer política», «un nuevo estilo» al fin de «prestigiar la vida pública». Desde «la sensatez» y «con la máxima honestidad», prometió que «no van a defraudar». Einstein advirtió sin referencia física alguna que la gravedad no era una fuerza, como sostenía Newton, sino una deformación del espacio, lo que puede remitir a los más de 36 años del PSOE en la Junta. El PP y Cs –los que llegan– ya venden la especie de que son indivisibles como un número primo. El PSOE –los que se van– se aferra a sus desvelos en San Telmo, entre Calderón de la Barca –«La vida es sueño»–, y el título de la obra de Milena Busquets: «También esto pasará».

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“Tengan cuidado ahí fuera”

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Juanma Moreno, séptimo presidente de la Junta de Andalucía, sexto sin contar el período preautonómico. Foto de la cuenta personal del Twitter de @JuanMa_Moreno

En el intervalo de tiempo que arquea dos veces la ceja izquierda, Arenas -al que le dan la enhorabuena a la entrada, como a los suegros en las bodas- ya ha ubicado a todo el espectro parlamentario, ujieres incluidos y hasta a Sor Úrsula, el fantasma del antiguo Hospital de las Cinco Llagas. También a los periodistas. “Te había visto fuera y no nos hemos saludado”, señala, entre la advertencia y el halago. Arenas, de hecho, es un maestro en el arte del mantener el equilibrio entre el palo y la zanahoria. “También te he visto a ti, ni lo dudes, y también sé quién eres tú (o como poco, tiene que parecer que sé quién eres tú porque aunque tú no te creas importante, o sí, para mí todo detalle es importante y, en el peor de los casos, por si acaso)”, sería la traducción libre a las freudianas maneras. Arenas, que por momentos mira al infinito de sus adentros como un matemático buscando el origen del cero, se sienta al lado de José Caballos, con trienios en el Parlamento como para llamarle John Horses y encargarle una banda sonora a Ennio Morricone. Dos cabezas privilegiadas al lado. Caballos fue quien mandó al destierro de Madrid a Susana Díaz cuando ésta todavía no tenía consejeros áulicos, áureos ni máximos que alimentaran su mesianismo. Del combate federal con Pedro Sánchez a esta parte, a Susana le pasó lo que a Cuéllar en el Betis. Se fueron o se quisieron ir -que no es lo mismo, pero es igual- y a la vuelta ya no eran los mismos a ojos de la gente porque, de hecho, no eran los mismos. Lo escribió Sabina y lo cantó mejor que nadie Ana Belén: “En Macondo comprendí que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Susana Díaz, acebrada y hermosa como una Dolorosa, entró por un lateral del Parlamento, en un principio desapercibida, a las 12 horas y 27 minutos, hablando de “responsabilidad” y presentándose como “la garantía de la defensa de la igualdad”. Dos minutos antes, a las 12:25 horas, Juanma Moreno apareció en escena, arrullado por un enjambre de medios, mostrándose “muy ilusionado” en “un día para la esperanza y la ilusión”. Cientos de personas, mujeres en su mayoría, alentadas por el PSOE, Podemos, IU, los sindicatos y colectivos sociales y hasta por el Gobierno en funciones, ya protestaban a las puertas del Parlamento contra la “dictadura patriarcal”. “No era el momento”,  señaló Moreno.

Dentro del salón de Plenos ya estaba, junto a Ramón Fernández-Pacheco (corbata azul eléctrico), De la Torre, el alcalde de Málaga, no el actor; corbata rosa palo, en plena forma -es lo que tiene la natación y bañarse con dos cubos de agua-, un clásico -que le pregunten a Bendodo, que no andaba lejos, previsible consejero de Presidencia- que escribe en el móvil con lápiz táctil. Zoido se sienta en primera fila,  entre Villalobos. El socialista de La Roda de Andalucía Fernando Rodríguez, a la diestra. La malagueña Celia, con un abrigo a modo de chupa rockera, a siniestra. En la sacristía está Jaime Raynaud, dandi del Parlamento, ahora con bigote y sin escaño. Cerca, Tarno, José Luis Sanz y Juan Bueno, otrora delantera stuka del PP de Sevilla.

Moreno arrancó apelando al niño Julen, desaparecido en Málaga, e inmediatamente  a la humildad, al cambio -palabra que usó 47 veces en su discurso- y al diálogo. Sin complejos apeló al acuerdo con Vox y con Cs y se definió como “reformista radical”. Su primera referencia histórica fue Adolfo Suárez: “Soy una personal normal y voy a gobernar desde la normalidad”. La posterior referencia fue Plácido Fernández Viagas, primer presidente autonómico, y Mariano Rajoy, último presidente del Gobierno del PP y el hombre que le mandó de vuelta a Andalucía -“Tú lo has querido, Juanma”, dijo en su proclamación-. Moreno será el séptimo presidente de la Junta (tras Fernández Viagas, Escuredo, De la Borbolla, Chaves, Griñán y Díaz) y el primero que no es del PSOE. Susana Díaz y Chiqui Jiménez Barrios comentan algo y ríen. Juanma Moreno también cita a Blas Intante, Lorca… María Zambrano. Entre el público, precisamente, está el ex director de la fundación que se queda “con toda su obra”, Francisco Conejo. A la 12:55 se apela a la unidad nacional y a que “en el interior de San Telmo haya tanta luz como en su fachada”. Aparecen Sartre y después Kennedy -“la dificultad es una excusa que la historia nunca acepta”-. Casi en el lateral del estrado, la “ministra Fátima” atisba una sonrisa sólo al alcance de la Gioconda de Leonardo y de ella. Celia Villalobos tiene el móvil en la mano, sin Candy Crush. Moreno Bonilla recuerda el aniversario de la muerte del diputado malagueño Antonio Garrido Moragas. Aplaude toda la Cámara. “Por una cultura  cum laude”, dice. Celia sonríe. “Que se cumpla su sueño”. Villalobos se emociona. Se le escapa una lágrima. “Sweet!”. No muy lejos están también Cano Bueso, en el corredor del Inem, y el presidente de la Cámara de Cuentas. En la parte de atrás,a poca distancia de Carlos Mármol, anda Javier Aroca con fular andalusí. La ingrávida Noelia Acedo le explica algo a David Gistau, articulista con hechuras de jugador de rugby. Los primeros espadas mediáticos están en las Cinco Llagas, Ana Pastor, Àngels Barceló, Gonzo. La expectación es máxima. Bendodo, el hombre llamado a poner en hora la Junta, mira su Garmin. Rosario Soto, como los futbolistas con el partido a punto de acabar, tiene un arrebato de alegría y señala que esto está hecho. A las 13:39 se nombra a “la familia” como un concepto “transversal”. Los guiños a Vox fueron continuos. Santiago Abascal tenía sitio reservado pero faltó. Antonio Sanz, siempre cerca de Arenas, es el único que sigue con el chaleco, símbolo de la toma de la Junta por el PP. Juama Moreno acaba de nuevo con Adolfo Suárez. “Lo que nos proponemos es algo parecido a una Transición y por eso digo hoy, como Adolfo Suárez, en aquellos momentos trascendentales de la historia de España, que ‘no puedo asegurar soluciones inmediatas a todos los problemas ni que de la noche a la mañana se satisfagan todas las reivindicaciones, incluso las de estricta justicia pero sí puedo comprometer y comprometo mi esfuerzo, mi honor y mi fe en Andalucía”. También promete  que serán “tan prudentes como audaces”.  Juanma Moreno citó hasta a Magallanes. La prudencia es la elegancia del marino.

En el aniversario del nacimiento de Luther King, Moreno vino “para cumplir un sueño colectivo y llego con el ejemplo de los que entregaron su vida al servicio de los demás”. Recordó a Luis Portero, Muñoz Cariñanos, Martín Carpena, Alberto y Ascen. Las víctimas de Eta. Y apeló “al espíritu de la concordia”, de “Ayamonte a Pulpí”, como decía Susana Díaz que conoce Andalucía. Moreno, elegante tras un arranque en modo moción de censura al PSOE, le reconoció a Susana Díaz y al PSOE su labor. “Hoy es siempre todavía”, acabó con Antonio Machado.

“Buen discurso, ¿verdad, Martínez?”, le dijo Celia Villalobos a Teófila, presente en el acto como el resto de los históricos ex candidatos del PP (también estaba Gabino Puche) salvo Hernández-Mancha. “No se ha dejado nada”, señalaba Patricia del Pozo, que reconocía: “Pensé que nunca iba a vivir esto”. El PP presidirá la Junta con su peor resultado. “El cambio es ley de vida. Si el futuro es cambio, podemos decir con claridad que hoy comienza el futuro de Andalucía“, concluyó Juanma Moreno tras hora y cuarto prometiendo por encima de las posibilidades reales de cualquier dirigente, desde la bajada del impuesto de Sucesiones a la subida de salarios en Sanidad. Tras el discurso, los lumpos acecharon al presidenciable. Fotos y alboroto. Fuera, más protestas. Tras una pancarta de “Aljarafe antifascista” gritaban “Andalucía será la tumba del fascismo”. Treinta y ocho años cumple “Canción Triste de Hill Street“. El PSOE-A se quedó a las puertas de 37 en la Junta. “Tengan cuidado ahí fuera”. El 155, como el artículo de la Constitución, es el autobús que recorre toda la comarca. “El cambio” arrancó un día después del aniversario de la muerte de Humphrey Bogart. Cuando se cumplen 64 años del estreno de Benny Hill, el Reino Unido tumba el acuerdo del Brexit con la UE para un divorcio ordenado. La segunda parte del debate de investidura coincide con los 463 años del acto celebrado en Bruselas en el que Carlos I de España y V de Alemania cedió a Felipe II la Corona. A Susana Díaz, entretanto, le aguarda una ruptura abrupta con el PSOE pero, de momento, como en Casablanca, siempre le quedará San Vicente. Canción triste de Ferraz Street.

El “iscosistema” en el Parlamento andaluz y la melva canutera

Anda el personal alterado ante la posibilidad de que Vox juegue un papel preponderante en el Parlamento andaluz esta XI Legislatura a punto de arrancar. Ciudadanos hace como que se echa las manos a la cabeza cuando se entera de que Juanma Moreno se ha tomado un café en el Alfonso XIII con Francisco Serrano, líder de Vox en Andalucía. Cabe recordar que para que “el frente del cambio” logre el objetivo de desalojar al PSOE de la Junta tras 36 años de gobiernos socialistas, necesitan, al menos, el voto de cuatro de los doce diputados de Vox o el apoyo súbito del propio PSOE o de los aficionados a la autocrítica “pero sólo un poquito” de Adelante Andalucía. El escenario en el Parlamento se asemeja a la situación que describía Diego Torres -probablemente el periodista que mejor fabula de España y Argentina- durante el pasado Mundial en relación a Isco Alarcón. Al juez Serrano, de nombre Francisco como el futbolista de Arroyo de la Miel, se le achaca también que “cuando baja al medio, no es para jugar rápido con balón y moverse, sino para trasladar y frenar el juego”. Dentro del propio vestuario, según Diego Torres, los galones a Isco -que, por otro lado, estaba desarrollando a la perfección su juego hasta que de unas semanas a esta parte ha entrado en barrena- motivaron las críticas por el paso del juego de toque rápido de la España del tiki-taka a una posesión más densa que conlleva una horizontalidad excesiva que algunos denominan tiqui-tuqui. Es decir, el juego de Isco implica, para bien o para mal -y en función del partido- que todo pase por él. Exactamente como pasa con el juez Serrano en el Parlamento.

Las andanzas de otro juez en excedencia, Juan Ignacio Zoido, también desvelan al personal. Zoido, cospedalista declarado y casadista de segundo turno, iba de número 1 por Sevilla por el PP con el objetivo claro de gestionar, junto a José Antonio Nieto, la miseria posterior al 2D y el seguro fracaso de Juanma Moreno. La caída en votos del PP en Andalucía fue suficiente para colocar a Juanma Moreno como el principal candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía. La noche de las elecciones, Zoido ya estaba en Madrid. Días después, tras la dulce derrota popular, como pasó con el alcalde de Vejer -casadista éste de origen que también renunció al Parlamento-, anunció que seguiría en el Congreso.

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“Cuando el dedo de Zoido señala la luz, es que puede haber melva cerca”. Proverbio apócrifo. / Foto: PP

De Zoido ya quedó dicho que igual que José Tomás tiene un misterio, él tuvo un ministerio. Desde esta misma y modesta tribuna, incluso, se le alertó de aquello del “memento mori”. De hecho, hasta se puede entender la decepción que supone votar a un candidato concreto y que a las primeras de cambio se haga un “hasta luego, Lucas”. Lo hizo el ex fiscal Jiménez Villarejo, el tío de Trinidad Jiménez, que pasaba por una eminencia en el desenmascaramiento del sistema establecido entre bambalinas, cuando Podemos se presentó a las Europeas con la cara de Pablo Iglesias como logo -y muchos votantes poco asiduos a la TV aún no sabían ni quién era señor de la coleta-, y lo hace ahora el juez Zoido. Villarejo tuvo la visión de dejar Podemos cuando apenas entraba. En descargo de Zoido, lejos de motivos espurios como los que se le han achacado, cabe recordar que, tras su salida del Ayuntamiento de Sevilla y el fenómeno de convertirse en ministro-alcalde, hay que ponderar su labor para la descentralización convirtiendo Sevilla en sub-sede ministerial, y la labor que viene realizando como embajador de la melva canutera, de la que se declara gran aficionado y cuyas bondades ha llevado por Madrid y toda España.  La próxima estación puede ser llevar el pescado azul que pertenece a la familia de los Scombridae a Bruselas, conquistar Europa. El imperio de la melva se expande. Tras la renuncia de Zoido hay motivos de peso: no es lo mismo la melva canutera que la melva convencional.

El “cambio” en Andalucía y la paradoja del gato de Schröedinger

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Juanma Moreno, “informe caritas”: mirada gatuna / Foto: PP-A

Ciudadanos insiste en llevar la negociación para el «cambio» en Andalucía a los límites entre lo temible y lo acogedor. El partido de Rivera, que marca el rumbo desde Madrid aunque Marín se declara autónomo, encalla la negociación con el PP en su querencia de que sea el PSOE quien participe de un cambio «como fuerza constitucionalista» –con su abstención o su apoyo– que supone el final de 36 años de gobiernos socialistas. Cs quiere que el PSOE se eche a sí mismo de la Junta. El entorno popular se muestra «muy preocupado» por la deriva del partido naranja en la negociación. «Entendemos que el cambio no es posible con el partido que queremos cambiar», resumió Moreno. «El PSOE es protagonista pasivo», señaló.

La comunicación no verbal de los interlocutores –el «informe caritas» en el argot periodístico– mostraba a Juan Marín serio y menos sonriente que en el primer encuentro de hace dos semanas, cuando se iniciaron los contactos para cerrar un programa como paso previo para la negociación del Gobierno y la composición de la Mesa del Parlamento –órgano clave porque es el presidente de la Cámara quien propone al candidato para la investidura– y Juanma Moreno, otro tanto. Rivera no quiere presentarse como responsable de cualquier acuerdo con Vox.

Las dos formaciones posponen la negociación a próximas citas, a pesar de que deslizaron que en el acuerdo programático se trabaja sobre 80 puntos. La fecha máxima es el 27 de diciembre, como marca el Estatuto en base a los comicios. Marín aludió a discrepancias en los asuntos sobre regeneración democrática y limitación de mandatos. El asunto de fondo, no obstante, estriba en la necesidad de los apoyos de Vox –al menos cuatro votos a favor–. Cs insiste en «la vía constitucionalista».

Fuentes cercanas al entorno de los populares ven esta alternativa imposible e incluso se muestran en contra de alcanzar un acuerdo con los socialistas. «Lo que Cs plantea al PSOE es la voluntad de que asuma lo que los andaluces han votado», señaló Marín. Los socialistas, por su parte, insisten en que han ganado las elecciones, lo que lleva la negociación a los terrenos de la paradoja de Schröedinger, el científico que propuso encerrar a un gato en una caja opaca con una ampolla de veneno y, por otro lado, un martillo que al activarse rompiera la ampolla y teóricamente acabara con el felino. La negociación para el cambio en Andalucía, como el gato de Schröedinger, está viva y muerta a la vez. «Es un acuerdo complicado, bastante difícil. Después de 40 años de gobiernos del PSOE nadie podía pensar que se iba a solucionar en pocos días. No ha sido posible cerrar un acuerdo programático porque hay diferencias en apartados importantes», se excusó Marín después de dos horas de negociación con los populares en la Cámara, tras dos semanas de contactos. Cs plantea como condición también –a diferencia del acuerdo con el PSOE de la pasada legislatura– un calendario de cumplimiento «de 100 días». Cs se queja de que el PP aboga por una supresión nacional de los aforamientos, algo que reconoce el propio Moreno en defensa «de la igualdad» territorial pero sin que para el PP suponga un escollo insalvable y estando de acuerdo «en el fondo». En la teoría de Schröedinger, solo abriendo la caja se podía saber si el felino había sobrevivido. En el pacto andaluz, sólo traspasando el límite de Vox es posible saber si el cambio es posible. Todas los datos demoscópicos, y los partidos así lo reconocen sotto voce, coinciden en que en caso de repetición de elecciones, los beneficiados son el PSOE, que evitaría la abstención a la que atribuye gran parte de su amarga victoria del 2D, y Vox. «Si el PSOE quiere bloquear, tendrá una responsabilidad», insiste Marín, que apela a «la visión de Estado» al tiempo que acepta que «el PP puede hablar con quien le dé la gana» en alusión al café de Moreno con Serrano, el hombre de Abascal en Andalucía, quien casualmente ayer estuvo en Sevilla.

El coordinador de la negociación por parte del PP, Elías Bendodo, ya habría cerrado los puntos básicos con Vox. Juanma Moreno habla de «matices y algunas discrepancias» que forman parte de «la estrategia» de Cs y recuerda que el «cambio es urgente» y que no alcanzar un acuerdo supone «un fracaso descomunal del centro derecha y algunos tendrán que dar explicaciones ante la sociedad».

El juez Serrano y el sexo de los ángeles

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Serrano, última barrera en la negociación de PP y Cs para la investidura. Foto: Manuel Olmedo

Al juez Serrano ya se le conoce como el sherpa porque por un módico precio te lleva a la cima en la negociación para la investidura de la XI Legislatura. El juez Serrano –nota mental: se escribe juez pero se lee “abogado especializado en asuntos de familia pero magistrado en excedencia tras ser readmitido por el CGPJ en ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo que ordenó su rehabilitación una vez cumplida la condena a dos años de inhabilitación especial para cargo público que le impuso el TSJA como autor de un delito de prevaricación judicial por alargar las vacaciones de un niño con su padre, sin consultar a su madre, para que pudiese salir en una procesión de Semana Santa-, como decimos, el abogado-magistrado no admitirá un ninguneo y quiere participar en las negociaciones e influir en el pacto de investidura. «Vox y voto». Abascal reiteró que no serán «obstáculo para un cambio político en Andalucía» pero «tampoco seremos una alfombra para la continuidad del socialismo con otras siglas». El pacto ignífugo que plantea Ciudadanos –alcanzar un acuerdo con PP y que sean los populares los que, llegado el caso, negocien con el partido de Abascal y Serrano para no quemarse de cara a próximas citas electorales– se ha topado no sólo con la terca realidad de los más de 400.000 votos y doce escaños que contemplan al quinto elemento del Parlamento andaluz sino con los propios principios básicos de la aritmética. PP y Cs necesitan, como mínimo, el voto de cuatro diputados de Vox en segunda votación y para la composición de la Mesa del Parlamento su apoyo a una propuesta que, de entrada, contempla cuatro miembros para populares y naranjas quedando solo tres libres para otras tantas fuerzas pero con la problemática añadida de que al PSOE, por proporcionalidad en el resultado electoral –ganó los comicios, aunque sin opciones de sumar mayoría– le corresponderían tres. Vistos los precedentes de la pasada legislatura, cuando el PSOE acabó presidiendo el Parlamento y hasta la comisión de investigación sobre sus propias y presuntas irregularidades en la Faffe (poca cosa, el gasto de miles de euros en alternes, por ejemplo),  en las principales casas de apuestas ya sostienen que los socialistas acabarán con la mayoría de puestos de la Mesa del Parlamento.

Entretanto, el PSOE-A sigue con su debate sobre el sexo de los ángeles. Mi paisana Verónica Pérez -quien elevó a los registros de Escarlata O’Hara su soliloquio en aquella histórica toma de la calle Ferraz- aclara qué es Vox sin caer en la cuenta de que los resultados del 2D tienen más que ver con que el electorado no tiene ya muy claro lo que es el PSOE. José Mercé ha roto en extraordinario analista político, por cierto. Sin salir de Sevilla, y aprovechando el “metrominuto” de la memoria, cabe recordar que allá por 2004 el Ayuntamiento entregó dinero en bolsas de plástico, exclusiva de Iria Comesaña -42.000 euros en metálico-, a través de una empresa a familias gitanas para que abandonaran un barrio, con el compromiso explícito de no asentarse en el Polígono Sur. Cabe recordar que la comunidad musulmana lleva como poco dos décadas tratando de encontrar un emplazamiento para su mezquita en la capital andaluza, con el rechazo de los barrios -manifestaciones incluidas- en los que se barajó el proyecto. En 20 años han tenido poder en el Consistorio, PP, PA, PSOE, IU, PP de nuevo y PSOE otra vez. Ni rastro de Vox, aunque hicieran un vídeo con el miedo al Islam. Le Pen, el Ku Kux Clan y Salvini también les hubieran felicitado. Barrio de la Macarena, año 2018. Decenas de vecinos protestan porque la zona está llena de indigentes, alcohólicos y drogadictos que, en reiteradas ocasiones, beben, se drogan, orinan, defecan, fornican junto a sus soportales o en los cajeros de las sucursales.  Reclaman un reparto equitativo de los servicios sociales por la ciudad. En la Macarena, el PSOE perdió 3.600 votos; el PP, 2.700; Cs, 2.000; Podemos e IU, otros 2.000; y Vox ganó 3.000 sufragios. La pregunta es clara: ¿Querría Verónica Pérez a tres o cuatro personas en estado de embriaguez de madrugada discutiendo casi a diario bajo su ventana con todo lo que conlleva? Los vecinos de la Macarena tampoco. Se puede simplificar la cosa, escandalizarse por las reacciones de la gente, desde la atalaya de Twitter, pero en democracia manda el ruido de la calle. Vox no requiere explicaciones porque si algo tiene es un mensaje claro. Cristalino. Vox lo que requiere son soluciones. En Almería, donde más crece Vox, existe un reconocido problema de fracaso escolar. La propia Junta de Andalucía coincide en el diagnóstico con Vox: “la diversidad”. «No podemos olvidar que las familias que llegan con otra cultura e idioma presentan dificultades añadidas para obtener éxito en el mundo escolar», señaló la consejera Sonia Gaya.  La respuesta de la Junta a la información: “Cualquier comparación con la atención a la diversidad y la igualdad de Oportunidades con el discurso excluyente y de expulsión de Vox sencillamente es pura ficción. Almería vive una realidad sociodemográfica que requiere una atención especial: la que tiene la administración autonómica y la de un profesorado dedicado y comprometido con todo el alumnado, incluido el inmigrante. ¿Vox acabaría con los programas de atención al alumnado inmigrante? Cabe recordar, como ejemplo, que más de 103.000 alumnos y alumnas inmigrantes son beneficarios de diversos programas de atención al alumnado de origen extranjero. La Junta siempre ha pensado en educar en igualdad con una escuela abierta e inclusiva, otros quizás quieran o piensen lo contrario”. ¿El problema es que hay muchos inmigrantes? No. El problema es que en las Aulas Temporales de Adaptación Lingüística, con 3.000 escolares en 71 centros de Primaria y 39 de Secundaria, hay 72 docentes (a 41 alumnos por profesor). El problema es que los padres quieren que sus hijos aprendan al mismo ritmo que los niños de Castilla y León o que cuando van al centro de salud les atiendan bien y rápido. ¿Son racistas? Son personas, no son ángeles. Minuto y resultado: doce diputados, 400.000 votos. La solución para la gripe, de nuevo, la canta José Mercé. Las respuestas estaban escritas por las paredes: “Emosido engañado”.

Un pacto ignífugo, un candidato anti “Dora, la exploradora” y un señor de Murcia

“‘Tú dices: todo’, y yo te digo: ‘Sí; todo, todo, todo'”… Los versos que adornan los cuadros de la exposición en el Salón de Usos Múltiples del Parlamento de Andalucía componían a modo de premonición la metaobra del pacto entre PP-A y Cs de cara a la conformación del nuevo Gobierno denominado -más de 36 años de ejecutivos socialistas nos contemplan- del “cambio” (y lo que te rondaré, morena). “En este manantial abrevaron los dioses sucesivos”… (“Nacimiento del Guadalquivir”) y allí se presentaron Juan Marín, en el papel de Héctor, y Juanma Moreno, en el papel de Aquiles. En la sala tomó cuerpo una tercera presencia, clave en esta historia: Vox, en su papel de Caballo de Troya (con los que es sabido que hay que tener cuidado, porque, como poco, tienen premio en la rima). En una mesa redonda se sentaron los citados Marín -con su clásica camisa azul, su clásico peinado, sus clásicas gafas, todo él un clásico- y Moreno -con corbata y de vuelta al zapato formal con doble hebilla. “Malamente”, dirían Rosalía, Lourdes Lucio y Carlos Mármol-, dispuestos a conformar la “doble M”, y Loles López, Teodoro García Egea, Maroto, el de la moto, que al parecer es Villegas, Ana Llopis y Marta Bosquet. Fuera también se dejaron ver Elías Bendodo y Carmen Crespo. En resumen, entre otros, tres mujeres; al menos, dos personas que hace años que tiraron todas las puertas de los armarios; y un señor de Murcia. “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”, declaró vía Twitter García Egea. Lo cual, siendo de la zona oriental de España, trasciende la metáfora, porque llegar de Murcia o Almería a Sevilla es un suplicio sin coche oficial. Supuestamente, en la mesa redonda -de banda ancha, podría decir Susana Díaz-, estaban representantes de gran parte de lo que presuntamente abomina Vox y, sin embargo, lo que ellos decidan tendrá que ser aceptado por la formación ultracatólica si de verdad los de la Reconquista, los no xenófobos pero sí ordenados -como el chiste- y los que “aman a las mujeres” quieren el cambio para Andalucía. Carrèrre insinuó que Truman Capote con “A sangre fría” se salvó como escritor pero se condenó como ser humano. A esto alude el PSOE con la posibilidad de pactar con Vox. Por ello, el partido de Albert Rivera plantea un pacto ignífugo, sin posibilidad de quemarse. Cs se entenderá con PP y será el PP quien se meta en el fango de Vox. (Susana Díaz, entretanto, prosigue prisionera de la hybris, el pecado de soberbia y orgullo, decían los griegos, en el que incurren los que han sido mimados por la diosa Fortuna. También decían los griegos, que la hybris lleva aparejada un castigo divino del que Némesis, diosa de la justicia retributiva, se encarga. A Susana Díaz, como a los saltadores de pértiga, todavía le queda tocar suelo y cuanto más alto alcanza uno, más dura es la caída). El destino al que se aferra Cs, por tanto, su apuesta, es el de, como escribió Galdós en “Zaragoza”, “poder vivir, como la salamandra, en el fuego”. Rivera es consciente de que aunque se diga que la fe mueve montaña, en realidad la explicación proviene de las placas tectónicas. De ahí la estrategia anti  “Dora la Exploradora”, esto es, presentar la opción de Marín como presidente de la Junta “porque no tiene mochila” (de corrupción, se entiende) -esta metáfora sólo está al alcance de niños de tres años- y por si suena la flauta. (Cabe recordar que Pedro Sánchez ha colado como presidente del Gobierno o que el Leicester ganó una Liga).  Tal día como el que arrancó la negociación entre la doble M -Moreno y Marín- en el Parlamento de Andalucía, nacieron Gardel y Julio del Caro, por lo que se celebra el Día Internacional del Tango. De momento, pretenden cuatro de siete puestos de la Mesa, que es un órgano que históricamente da mucho juego para las crónicas banales pero que es básico para el devenir de la legislatura. El juez Serrano ya ha dicho que en la negociación del pacto quiere Vox y voto -hoy estamos que lo tiramos con los juegos de palabras, oiga-. “El cambalache” ha comenzado y ya lo cantó Enrique Santos Discépolo.

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Juan Marín y Juanma Moreno se abrazan ante el escrutinio de Maroto /Foto: PP-A

De cábalas, encuestas, reflexiones y apuestas

6_1_hijos_predilectos_270x270_0El escaño del PA, o de VOX, en las casas de apuestas debe valer oro. De existir un Bet365 (Bet de Bética, se entiende) o una sucursal de William Hill andaluza -Blas Infante puede ser un nombre socorrido-, igual podría andar el diputado andalucista o de la formación con nombre diccionarioenciclopédico a 500 a 1, o cosa así. Una apuesta arriesgada, sin duda. Algo más que la de adelantar las elecciones, que, el 22M se confirmará, pasa, estratégicamente, por un acierto. Una jugada maestra en el Risk. Andalucía es el inicio de todo lo que está por venir. Durante unas semanas no ha sido sol, Semana Santa y Feria de Abril. Ahí lo llevas. El día que Madrid se entere de que es una villa, lo van a flipar.

El tiempo es un cabrón muy didáctico. Enseña cosas. Una de ellas es que Susana Díaz siempre gana. Si no gana, no se presenta. Gana cuando gana y gana cuando pierde y, por ejemplo, la mandan una temporadita a los Madriles. Eran otros tiempos, todavía no era rubia pero gastaba las mismas formas, energía y ambición. A Susana Díaz, de chica, le preguntabas qué quería ser y, cuando los demás niños decían que futbolista o veterinaria, ella ya sabía que quería ser “presidenta, canijo”.  Después, cuando los adolescentes pensaban en ser funcionarios, ella le pidió a los Magos de Oriente, igual que los niños pedían un Scaletrix, un “Partido Susanista Obrero Español”. Y ya lo tiene.

La más favorable de las encuestas otorga a Susana Díaz 50 escaños. De media entre los sondeos, le salen 45. En 2012, Griñán se negó a una cita electoral conjunta, esperó a que Rajoy incumpliera sus primeras promesas y en marzo, tras el peor de los escenarios posibles y el castigo a Zapatero como padre de todos los males del país, salvó 47 diputados. El Hotel Renacimiento -ironías del destino- fue una fiesta a la que se fueron sumando dirigentes que estaban en sus casas preparando su currículum vitae para buscarse las habichuelas al margen del calor de una administración que, se daba por hecho, iba a pasar a manos del PP de Javier Arenas. Esa noche, hubo que reescribir las crónicas porque el que más y el que menos llevaba preparado un bruto contando la alegría y el alborozo en la sede popular de la calle San Fernando. La fiesta se convirtió en un velatorio. El papelito de la salida al balcón fue como si se cantara un cumpleaños feliz en un entierro. Los militantes del PP se fueron yendo a sus casas, igual que los del PSOE se echaron a la calle. Algo parecido al último minuto de la final de Champions entre el Atlético y el Real Madrid. La historia que parecía escrita cambió en un instante.  Por tanto, el PSOE, en el peor de los escenarios posibles, salvó 47 diputados. El suelo socialista se encuentra entre esa cifra y los 45 de 1994, en el preludio de Aznar, a punto de convertirse en “Centroman”. Luego, los 50 -quizás la cifra mínima para presentar a Susana Díaz cual Virgen del Rocío salvadora de la debacle socialista, domadora de Podemos- no se antojan ninguna barbaridad. El factor “Italia” es la clave, esto es, la atomización del Parlamento con la previsible entrada de cinco grupos.

Las clases medias-altas creen que los debates, el tono de Susana Díaz, su cuestionable educación durante los mismos, le pueden quitar algún voto. Los debates pasan por una suerte de circo en el que cada cual se retrata ante los suyos. Más que para restar votos -salvo que uno se marque un Arenas y ni aparezca, como en 2012- pueden servir para movilizar a los propios. Y los suyos, a Susana, donde el observador neutral vio marrullería y malos modos, vieron a una señora embarazada que podría ser su hija -el votante medio socialista andaluz no es ya un chavalito- partiéndose la cara por Andalucía y los andaluces. El factor Evita Perón de Susana Díaz es algo inexplicable, de difícil análisis racional, pero que es algo que se tiene o no se tiene. Susana lo tiene. Y por más que duelan los oídos de escuchar hablar del padre fontanero, el marido, el hijo, el barrio, de Susana Díaz al votante medio andaluz le llega. Susana Díaz es una suerte de Raúl González Blanco. Puede que no sea brillante en nada, pero es la más lista sobre el terreno de juego, la que más corre -12.000 kilómetros embarazada en esta campaña- y la que, llegado el momento, nunca falla. Susana Díaz puede que no sea brillante en nada, como Raúl, pero su ambición le da para aspirar al Balón de Oro y ser el 7 de España hasta que un David Villa y el paso del tiempo lo permitan.  Así las cosas, tres décadas de socialismo en Andalucía, una de las tasas de paro más elevadas de Europa o la corrupción, no parece que puedan derribar el “efecto Susana”. Como saque más de 50, Susana se puede venir arriba y no ir ya a por Rajoy sino directamente a por la cancillería de Merkel. Para una posible apuesta, 47-48 es una cifra conservadora; 50, más que posible; más del medio centenar de diputados, el éxtasis del susanismo. Del Susanismo al Susanato hay unos diputados de distancia.

El PP ha conseguido, a base de empadronar a Rajoy  en Andalucía, que a Juanma Moreno se le conozca en España, que suene su cara, que en “El Intermedio” se corten un poco con las bromas. En Andalucía, la presencia del señor Mariano, al votante indeciso, le puede hasta restar votos al PP. La mejor de las encuestas otorga a Juanma Moreno un máximo de 38 diputados. La peor, 27. De media, salen 30, que, como están las cosas, sería salvar los muebles. El peor resultado de los populares fue en 1990, 26 escaños. Es posible, incluso, que el PP se vea más perjudicado por el efecto Ciudadanos que el PSOE por el efecto Podemos, que también afecta a IU.

Luego está IU, que en 2012 arañó votos al PSOE y pasó de los seis diputados de 2008 a 12. Las encuestas le dan a la formación de Antonio Maíllo -que pasa por el candidato más aseao’, con más preparación y bagaje al margen de las encuestas aunque con los tics propios de la coalición y la obsesión por el Tratado de Libre Comercio, la OTAN, la madre que me parió y otras cosas que tanto interesan al andaluz medio-, de media, seis escaños. El suelo electoral de IU, antes de Podemos. Si Maíllo salva 8 diputados, como le da la más favorable de las encuestas, en IU harán la ola al ritmo de sus pestañas. En esta campaña, han movilizado a Julio Anguita y a Syriza. Con Permiso de Podemos, entre los 6 y los 8 diputados puede estar la cosa. Más, sería un éxito rotundo. Menos, para coger y acostarse.

Podemos y Ciudadanos suponen una falla en el sistema. Son nuevos y no hay precedentes. En las Europeas, por ejemplo, les daban las encuestas en el mejor de los casos un eurodiputado y sacaron cinco los de Pablo Iglesias. Son la opción del desencanto y, por otro lado, aunque Ciudadanos no presente en Andalucía unos candidatos para tirar cohetes -de hecho, una empresa ya les está buscando talentos-, los “naranjitos” y los morados pasan por los políticos más preparados del momento. Aire fresco. Acudir a sus actos evidencia que algo está cambiando y moviéndose. Por un lado, Podemos, porque no dan puntada sin hilo -como el fin de campaña en el velódromo- y, por otro, por el interés mediático -haberlo haylo desde la encuesta de El País- en que el desencanto, teniendo en cuenta que a PSOE y PP no va a votar, opte por una opción menos rompedora con el sistema como la de Albert Rivera, que, por otro lado, también pasa por un yerno ideal para pasar revista. A Podemos, de media, las encuestas le dan cerca de 17 escaños. Un bastinazo, que podría decir Teresa Rodríguez, la candidata más fotogénica, sin desmerecer otras virtudes y también defectos- de largo. Hasta 20 escaños le dan los sondeos más favorables a Podemos. El efecto velódromo -por más que PSOE y PP hagan el ridículo diciendo la obviedad de que ellos metieron a más gente y callándose lo que se gastaron en autobuses y prebendas- hace pensar que es posible. El voto rural es la incógnita. El fichaje de Cañamero le garantiza algo en alguna zona, igual que le resta en otras. Ciudadanos cuenta con 10 escaños de media en los sondeos; 8, el que menos; 12 el más optimista. Entre la media y el dato ascendente puede andar la cosa. Han tenido una buena campaña gracias a la ayuda inestimable del PP, que les ha buscado apodo -“los naranjitos”- y les ha dado un empujón en los medios con ciertos ramalazos xenófobos. Ya lo dice Montoro, el PP es como Cáritas.

Una opción, aunque arriesgada, suculenta para las apuestas es la de UPyD. La formación de Martín de la Herrán -que pasa por un estupendo candidato para Ciudadanos- se ha centrado en Málaga ante la evidencia de que, salvo milagro, arañar un escaño pasa por la cosmopolita y pujante ciudad. Rosa Díez ha hecho campaña con su candidato-  “Yes we Herrán” en las redes-, lo que puede restarle más votos de los que les pueda otorgar. Díez, sencillamente, le cae mal al personal igual que Susana Díaz le cae bien.

Sucede que en estos comicios el voto oculto favorece a los partidos de la llamada “casta”. Empieza a estar mal visto socialmente votar al “bipartidismo”. En resumen, a trazo grueso, se trata de un partido cuyo presidente se dirige a los españoles a través de un plasma, acusado de recibir sobresueldos en azul, oscuro casi negro y de remodelar su sede directamente en negro. Y otro partido con varios ex presidente autonómicos imputados, señalados o investigados -llámalo x- y con varios fraudes pestilentes a sus espaldas, entre ellos, alguno con dinero de los parados, lo que no pasa por algo muy estético. Así que muchos votantes que se dicen indecisos, al final, porque esto es como cuando se es de una cofradía o de un equipo de fútbol, votará a su partido hegemónico de toda la vida. El Betis tiene un señor acusado de maltrato metiendo goles y varios imputados por vender partidos y cada domingo más de 30.000 almas le hacen la ola. Pues algo igual. “Viva el Betis, manque pierda”. Y el PP y el PSOE, manque presunta o probadamente manguen.

Como escribe Lucas Haurie hoy mismo en La Razón, como uno reflexione mucho, coge y no vota. Reflexión o agarrarse a aquello de “En el país de los ciegos, el tuerto es el rey”. Y a ti te encontré en la calle. Que los Idus de Marzo -alea iacta est- y lo que vendrá después nos cojan confesaos’.

Eclipse electoral

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El eclipse de sol sólo se verá en su totalidad en el Atlántico norte, en el archipiélago de Svalbard (Noruega) y las Islas Feroe (Dinamarca). Luego está el eclipse de Pedro Sánchez, de nuevo en Andalucía, por Susana Díaz, en el cierre de campaña electoral. Rajoy acompañará a Juanma Moreno también en la capital hispalense. Pablo Iglesias ocupará con Teresa Rodríguez el velódromo de Dos Hermanas. Albert Rivera vuelve a arropar a Juan Marín. Maíllo cierra con una metáfora de la resistencia en el fuerte de Isla Mágica junto a Alberto Garzón y Cayo Lara. Y Martín de la Herrán intentará arañar un escaño en Málaga con Rosa Díez. A UPyD, VOX le ha ofrecido su sede para la noche electoral y no coinciden los politólogos en si se trata de un favor o un intento de quitarle votos. Si algo ha tenido el adelanto electoral es que Andalucía se ha convertido en el centro político de España. Los Idus de Marzo.
Campaña de guerrillas
Casi 6,5 millones de andaluces están llamados a votar en los décimos comicios andaluces; 660 militares en el extranjero ya lo han hecho, tras una campaña a pecho descubierto. La campaña de la hija del fontanero que dio «muchas clases particulares por las tardes», su cuñado y adléteres (Susana Díaz); la del hijo de los emigrantes andaluces que abrieron tienda en Barcelona (Juanma Moreno, al que ayer sus profesores calificaron como un alumno «atento y aplicado», sin entrar en si le llamaban Bonilla, como el aparato socialista, o Juanma, como en RTVE); la del hijo de la panadera y el talabartero (Antonio Maíllo) o la de «la niña de Perfumería Rodríguez» de Rota (Teresa Rodríguez) toca a su fin. La campaña de los dos debates broncos, el «continúe, señor Bonilla» y el «Susana, bonita, la que te espera» de Soraya Sáenz de Santamaría, que ayer suspendió un paseo por el barrio de la candidata socialista. No conviene tentar la suerte. Por eso también los partidos miran de reojo a las encuestas. El primer patinazo de los sondeos tuvo lugar en 1948. George Gallup predijo en EE UU la derrota del candidato demócrata por 5 puntos. Finalmente, Truman ganó por más de 4 y se retrató con la portada del Chicago Daily Tribune que tituló «Dewey derrota a Truman». Algo de eso sabe Griñán, triunfal en su derrota hace tres años, y Arenas, cuya tristeza espectral aún se recuerda en el balcón de la calle San Fernando. Juanma Moreno el domingo guarda armas en el Hotel Los Lebreros.  Lo dicen sus profesores, «es listo y aplicado». Los últimos sondeos dan de media 45 escaños al PSOE; 30, al PP; 17 a Podemos; 10 a Ciudadanos; y 6 a IU. UPyD y PA, conjunto vacío. El eclipse solar será total. El electoral, parcial. Vendrán unas municipales y unas generales. Hay infinidad de pactos posibles, incluso opciones de segunda vuelta o de que Susana Díaz arrase y, entonces sí, Pedro Sánchez sepa lo que es la sombra que deja el sol.  Tras el 22M, la mayoría de líderes harán buena la frase que un día Unai Émery acertó a parir tras una derrota: «Yo no voy a morir con mis ideas». Todos los viajes son de retorno. El futuro es un viaje de ida y vuelta.