José Tomás tiene un misterio y Juan Ignacio Zoido, un ministerio

ke-intermunicipales-pp-de-sevilla-en-alcala-de-guadaira00079

Antonio Sanz observa casi de reojo y colocados en diagonal al ministro Zoido, Juanma Moreno y Javier Arenas. El de la derecha, aunque pudiera tener un aire, no es Clark Kent, es Ricardo Tarno. Foto de Ke-Imagen.

«Porque resistimos, conquistamos» es una frase del explorador Schackleton. A diferencia de la Antártida, con patrias múltiples, en el tricentésimo noveno día del año del calendario gregoriano, 310º este año al ser bisiesto, dos días después del anuncio mariano (Rajoy), ayer, todo el mundo reivindicó la procedencia de Zoido: el PP de Sevilla. «Allá donde esté, estará siempre Sevilla. Mi familia es la del PP, en especial de Sevilla», señaló en la Harinera, museo del pan de Alcalá de Guadaíra. El titular de Interior, que por la tarde acudió a la misa del Gran Poder, se estrenó con la detención del jefe de ETA debajo del brazo. Dicen que José Tomás tiene un misterio y Juan Ignacio Zoido, un Ministerio.

Embargado por la emoción –no como los acusados del «caso ERE» cuyas millonarias fianzas se anunciaron al tiempo que el hombre del que partió la denuncia de las mordidas de Mercasevilla tomó posesión de la cartera de Interior–, Zoido se hizo carne entre nubarrones y lluvia y ante el PP de Sevilla en su último ejemplo de resiliencia política en la Intermunicipal del PP hispalense y ante el presidente de honor del partido, Javier Arenas, el presidente del PP-A, Juanma Moreno, y el del PP de Sevilla, Juan Bueno. Zoido –«más emocionado que al tomar posesión del cargo», dijo–, expresó su agradecimiento a los militantes y, en especial, al que fuera su mentor y quien lo introdujo en la política: un Javier Arenas que le devolvía el abrazo con la mirada perdida de Kramer, el jugador alemán que no recordaba haber jugado la final del Mundial. Arenas, como Gregory Peck cuando daba giras por universidades, se perdió de la primera línea la noche que ganó las elecciones al PSOE de Griñán, y no gobernó. El Ministerio de Zoido, Cospedal mediante, emula a cuando fue a ver a Julio Camba el alcalde de Madrid para ofrecerle una calle. «Yo lo que quiero es un piso». Paradojas del destino, su antecesor en la Alcaldía, Monteseirín, también quería un ministerio y aún no tiene ni avenida en Sevilla. «No soñaba con ser delegado del Gobierno. No soñaba con ser alcalde y no soñaba con ser ministro», aseguró Zoido.

El orégano es antiinflamatorio, antibiótico y contribuye con la destrucción de las células tumorales de la próstata. En Alcalá de Guadaíra se repartió mucho orégano a cuenta de los laureles de Zoido. “Doctores tiene la iglesia” y dicen que a partir de ciertos años hay que hacérsela mirar. La próstata. Como los liderazgos políticos.«Rajoy se lleva a uno de los mejores de nosotros. Zoido tiene una de las mejores trayectorias que he conocido», defendió Juanma Moreno. «Todo el que va de número 1 por Sevilla, acaba de ministro», señaló Juan Bueno, recordando el caso de Cristóbal Montoro, cunero en 2011. El alcalde de Tomares, José Luis Sanz, que no se le vio en el acto, iba de número 1 al Senado; fue el damnificado tras la designación de Moreno Bonilla en el PP-A y tiene perfil de secretario de Estado. Zoido garantizó que «donde yo esté va a estar Sevilla siempre» y se puso «a disposición del PP-A», que con Juanma Moreno no quiere alcaldes con duplicidad de cargos. Gregorio Serrano, que, como el histórico titular del interior derecho del Madrid, «también suena» (y que como Míchel, en realidad es un organizador que cae a banda), al ser preguntado si «se va a la capital», señalaba que «ahora mismo lo que me voy es a mi casa a comer». Beltrán Pérez tiraba de argumentario sobre su futuro en el Consistorio: «A disposición de lo que quiera el partido, como siempre». «Veamos si te quedas en el rebaño o te unes a la jauría», rezaba Underwood en «House of Cards». Zoido es de nuevo un «referente» del PP-A. Gregoriano o no, tres elementos, desde la antigüedad, determinan los acontecimientos del calendario: los astros, los santos y los pícaros. En el PP-A, con perfil rotatorio en el tiempo, Arenas, Juanma Moreno y Zoido, cartera de Interior y, desde Madrid vía AVE, influencia exterior.

“Houston, tenemos un problema”. (“Toda la vida no es más que mientras tanto”)

Encuentro con el alcalde de Granada Jose Torres Hurtado

El alcalde de Granada José Torres Hurtado Foto: Manuel Olmedo

«El tiempo que me corresponda, que me dejen o que Dios me dé salud», señaló el alcalde de Granada sobre su permanencia en el cargo que ostenta desde hace cuatro mandatos durante la rueda de prensa que ofreció en el Ayuntamiento para dar los detalles sobre su retención e imputación de diez cargos por presunta corrupción urbanística.El PP, en el que milita desde 1982, ya le había pedido la dimisión aunque Torres Hurtado dijo conocer la suspensión cautelar de militancia en ese momento. El calendario marcaba como efeméride, 46 años, el célebre «Houston, tenemos un problema». El ambiente recordaba a la misión del Apolo 13 en la madrileña calle Génova, también 13, y en la sevillana San Fernando . «El tiempo que me dejen» está condicionado, aparte de por los requerimientos del partido del que ha sido expulsado cautelarmente junto a su edil de Urbanismo, Isabel Nieto, por la presión del resto de fuerzas tanto en Granada como en Madrid, además de la sociedad granadina, que ayer se concentró frente al Consistorio.

Torres Hurtado desveló que la UDEF le solicitó «escrituras» de sus propiedades y, según fuentes de la investigación, se investigan posibles participaciones del regidor en constructoras que se hayan visto favorecidas por diferentes proyectos. Torres Hurtado reiteró ayer en Onda Cero que «de momento» no se plantea dimitir y que tomará una decisión al respecto cuando declare el 12 de mayo en el Juzgado de Instrucción número 2 de Granada y conozca «por qué» se le acusa. La ronda de declaraciones a las 17 personas en libertad con cargos, entre ellos funcionarios y empresarios, arranca el 26 de abril. Por su edil de Urbanismo, pone «la mano en el fuego». La suspensión de militancia le parece bien porque «por nada del mundo haría daño al PP». El regidor insistió en que se siente «perseguido» después de casi una treintena de denuncias urbanísticas y defendió que «no se puede poner a una persona en la calle porque haya una sospecha de investigación». La portavoz del PP-A en el Parlamento, Carmen Crespo, reiteró la petición «absolutamente razonable y razonada» de que Torres facilite la «gobernabilidad». El vicesecretario de Coordinación Política del PP-A, Toni Martín, también confía en que el alcalde «recapacite» y renuncie. «Hay que saber interpretar la reivindicación de la sociedad, que nos exige responsabilidad y contundencia», destacó.

El PSOE no sólo da «24 horas» a Torres Hurtado para dimitir, antes de empezar a contactar con el resto de fuerzas para forzar una moción de censura, sino que rechaza la posibilidad de que su sustituto sea el número dos en la Corporación y presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez. Sería un «cambio de cromos», según el portavoz municipal socialista, Francisco Cuenca. El PSOE exige la dimisión de los investigados alcalde y delegada de Urbanismo, así como del presidente popular granadino porque «la corrupción está instalada en todo el PP de Granada». Pérez es «corresponsable político», según el PSOE provincial. El PP solicitó a Torres Hurtado que dé «un paso al lado» por la «gobernabilidad». El vicesecretario de Organización popular, Fernando Martínez-Maíllo, justificó la suspensión de militancia en la «gravedad» de los delitos: cohecho, fraude en la contratación, asociación ilícita, prevaricación, tráfico de influencias, malversación, estafa, falsedad en documento mercantil, administración desleal y contra la ordenación del territorio. No obstante, pidió respeto a la «presunción de inocencia».

La moción de censura es una opción cada vez más cercana para la toma de Granada. El PP tiene 11 ediles; PSOE, 8; C’s, 4; Vamos Granada, 3; y Para la Gente (IU), 1. La mayoría absoluta está en 14 ediles, lo que conduce al axioma de Rajoy en el Congreso: «No se trata solamente de hacer un Gobierno, se trata de constituir un Gobierno que pueda ser un Gobierno». Una lógica que explica también que C’s señalara el «desorbitado» despliegue policial (Juan Marín) y, aunque le pese a su portavoz local, no se cierre a dialogar con el PP.
El portavoz de C’s, Luis Salvador, que tras el arresto hablaba de una moción, y que propició el nuevo mandato popular a pesar de que solicitó la retirada de Torres Hurtado, señaló que el partido naranja no tiene «ni un solo interés» en que Sebastián Pérez sea alcalde. C’s aboga ahora por abrir negociaciones sin descartar al PP. Salvador calificó como «enajenación mental política» la renuncia del alcalde a dimitir. «Está totalmente fuera de la realidad», añadió. El vicesecretario general de C’s, José Manuel Villegas, indicó que van a «plantear vías alternativas para que haya otro Gobierno libre de cualquier sospecha de corrupción».

El portavoz de IU, Francisco Puentedura, también rechazó la posibilidad de Sebastián Pérez como alcalde y reclamó a la Junta que retire las competencias urbanísticas como medida preventiva. Podemos también apuntó «la responsabilidad política importante» del presidente del PP granadino.Torres Hurtado, que lleva 34 años en cargos públicos, señaló tras su detención que «no habido corrupción antes, después ni ahora». Juan Ramón Jiménez, no obstante, dejó escrito que «toda la vida no es más que mientras tanto». Torres Hurtado, perito agrícola, en su día, comparó a Zoido con un rotavator. “Sirve para donde le pongan”. Está por ver si Juanma Moreno es una segadora capaz de cortar de raíz con el alcalde de Granada y con la (presunta) corrupción.

La rueda de prensa del alcalde de Granada, tras su detención, en parte, define a una persona marcada por el carácter. «Tengo la satisfacción de haber dados muchas satisfacciones al PP», recordó. Torres Hurtado ha ganado cuatro elecciones consecutivas, tres con mayoría absoluta. En septiembre de 2013, Torres Hurtado (Píñar, 69 años, ingeniero técnico agrícola, ex delegado del Gobierno), declaró por otro caso archivado. Espontáneo y directo –lo que a veces le ha jugado malas pasadas, como el «cuanto más desnudas, más elegantes»–, crítico hasta con el propio Gobierno del PP y la financiación local. Populista y cauto, campechano y superviviente de un infarto de cerebelo. Tras su detención señaló: «No sabéis lo que resiste un tío de Los Montes, y chico, que eso también da mucho aguante».

Sherlock Kennedy Rus

Sevilla 15-03-2016 Miguel Rus, presidente de la CESFoto: Manuel Olmedo

Miguel Rus, presidente de la CES, por Manuel Olmedo

Sucedió a Antonio Galadí -que era muy del sombrero cordobés- por aclamación y ha sido reelegido sin oposición. Miguel Rus dirige la patronal sevillana -la CES- sin necesidad de levantar la voz pero pendiente de cada detalle. En Sevilla, Randolph Hearst se pronuncia Juan Robles. Y el I+D+i más visible radica en los veladores, con sus aspersores y estufitas. «¿Esa bicicleta de quién es, María Luisa?», pregunta a su (hoy) contracturada jefa de comunicación tras capear al sol de frente desde la azotea de la nueva sede de la calle Granada, desde cuya oficina, dotada de proyector, se ve el Ayuntamiento, como si fuera un contrapoder en el mismo centro neurálgico de la capital. María Luisa Roldán, en sí misma, tiene una entrevista, con todo el empresariado en la cabeza. ¿Qué fue antes María Luisa Roldán o la CES?

Rus posa con la Torre Pelli de fondo, Torre Sevilla publicidad mediante (contactar a través del correo electrónico). A sus pies, el Laredo, hasta donde llega el imperio Robles, y la vista alzada sobre veladores. «Nadie quiere sacar la torre en las fotos», comenta. En estos cuatro años se ha puesto fin al subarrendamiento en la Cámara de Comercio. También se han tomado decisiones dolorosas para lograr la supervivencia. Miguel Rus conforma la tercera generación de una familia de empresarios vinculada al ámbito de la construcción. Hijo de Antonio Miguel Rus Velázquez y nieto de Salvador Rus López, fundador de la empresa que lleva su apellido. Primo de periodista de la agencia Efe, Manolo Rus, con quien comparte talante y «pelazo». Familiar también de otra plumilla, Marta Rus, que llevó la comunicación de IU. Es diplomado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Sevilla (1987). Después, ingresó en el departamento de Administración de la empresa Salvador Rus López Construcciones. En 1994 fue nombrado director económico-financiero. En 1996, apoderado del Grupo Salvador Rus, ahora Grupo Rusvel, que, en Sevilla se pronuncia igual que el apellido del trigésimo segundo presidente de los EE. UU. (El ordinal lo he buscado en Wikipedia, “obviusly”). Miguel  Rus tiene un aire a lo Kennedy y hechuras de alcalde. (Aviso para navegantes que busquen candidatos). En 1998 se convirtió en gerente de las empresas filiales y responsable de desarrollo inmobiliario. En 2001 en consejero delegado. Desde 2003 controla el grupo desde el puesto de consejero delegado de Grupo Rusvel y de todas sus empresas. Como presidente desde 2007. En sus respuestas, aunque no le gustan los focos y se le nota, hace gala de una educación y un trato exquisitos. Incluso recuerda a Benedict Cumberbatch cuando, interpretando a Sherlock, se instalaba en su «palacio mental» antes de ofrecer alguna solución a los misterios. De construcciones regias o plebeyas, no en vano, tiene mucha idea, como presidente de Gaesco desde 2007, a cuya fundación estuvo muy ligado su abuelo, que la presidió en los 70. Tras toda la mañana de entrevistas, se va en moto –nada de coche oficial ni chófer, a la anticasta se le cae la definición de casta– a su empresa, «que la tengo abandonada». Miguel Rus, a diferencia de muchos políticos, tiene un trabajo. Y da trabajo.Tiene por delante varios días fuera. Después, Semana Santa mediante, más entrevistas. Es un hombre de partos difíciles, bebés grandes, de más de cuatro kilos. En uno de los partos se tuvo que salir. En otro, a su mujer se le abrieron los puntos de la cesárea anterior. Los Rus, estirpe sevillana de pelazo, que pisa callado pero fuerte. En su despacho tiene una foto con Joan Rosell, actual presidente de la CEOE -a la que tras la crisis igual le añaden un OÉ OÉ; y quedaría CEOE-OÉ-OÉ-.  Miguel Rus le exige a sus empresarios cuando vienen con un problema “que traigan varias soluciones, para planteárselas a la Administración”. Tras cuatro años en la CES, el tipo está igual. Alguna cana como mucho, quizás. «La profesión va por dentro. Cuando llevaba dos años, parecía que ya eran cuatro», asegura.

El tiempo pasa lento en Sevilla. Tiene en la cabeza -aparte del pelazo- proyectos para todos los rincones de Sevilla. Un aparcamiento aquí, un túnel allá. Intangibles que no veremos. “Sevilla es eterna y se eternizan sus proyectos. Hay demasiadas opiniones o se le da demasiado valor a opiniones de sectores poco representativos que en muchos casos no busca el interés general ni el bien común. Necesitamos más políticos valientes, decididos, que sepan primar el interés general. No podemos, por ejemplo, en la Gavidia hacer un modelo de un proyecto protegido que no tiene sentido, aparte de estar construido con unos materiales contaminantes. Se le da un altavoz a veces exagerado a personas que no son las de verdad representativas de los intereses generales. Los que tenemos que estar al frente de esas manifestaciones somos los representantes de las distintas asociaciones, que de verdad defendemos el interés general y no con decisiones parciales, personales, a veces con intereses propios y sectarios o extremistas. Son opiniones muy personales que se llevan a un extremo que al final provoca la paralización de una ciudad o transmiten la impresión de ciudad paralizada”. 

“Más que un cambio de modelo productivo necesitamos un cambio de modelo legislativo y de actitud”, asegura. “Dentro del concepto de cambio de modelo, las empresas lo que queremos no son subvenciones, son facilidades. Queremos en todo caso incentivos que ayuden a la puesta en desarrollo, más a la financiación o apoyo en las etapas iniciales”. Se le acusó de cercanía al PSOE por sus críticas al Gobierno de Zoido. “Que este Ayuntamiento, al ser del mismo color de la Junta, debe generar unas expectativas de que pueda desbloquear algunas cosas, todos esperamos que sea así, sea del mismo partido o no. Sevilla necesita que se desbloqueen esos proyectos y uno de los retos de este alcalde -Juan Espadas- es aprovechar que ha estado trabajando en la Junta en diversos cargos y sabe cómo trabaja esa administración, la forma de interpretarla por los funcionarios y cómo eliminar las trabas para desarrollar esos proyectos”. Del anterior regidor: “No eran tan malas nuestras relaciones con Zoido, con quien me llevo magníficamente. Lo único, que él está para defender unas cosas y yo defiendo el interés de los empresarios. Zoido lo ha dado todo por esta ciudad. Lo digo en la CES, quizás lo importante no es el presidente, es tener un gran equipo. Yo creo que no ha sabido o querido o podido tomar las decisiones adecuadas para que Sevilla fuera más rápido en esa salida de la crisis”. Sobre la actual situación de Gobierno en funciones, “lo más grave es que cada mes sin Gobierno disminuye una décima la expectativa de crecimiento”. Eso sí, prefiere “un Gobierno en funciones que un Gobierno con Podemos”. “Elemental”, que en realidad es algo que Sherlock Holmes nunca dijo a Watson en las novelas de Sir Arthur Conan Doyle.

“Siete crisantemos” junto al Palacio de San Telmo

A los mitos sólo los juzga el tiempo. A Joaquín Sabina, Hijo Predilecto de madre putativa, jiennense de Madrid, madrileño de Úbeda,  lo llamó «Susana», «la tarde de febrero» que cumplió «67 tacos». «Presidenta, le dije, no me tiente, con medallas impropias de un gualtrapa, aunque si es de mi tierra y de mi gente será un honor lucirla en la solapa», recitó con  mucho arte, escasa voz y calaveras en los calcetines. «Alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado alguna vez más de lo que doy», cantó una vez Sabina, que sabe que «en Las Ventas se trabaja y en La Maestranza se  torea». Sabina llegó a Sevilla, recitó unos versos y cogió el AVE de vuelta a Madrid. Tiempo justo para los abrazos de Susana Díaz y selfis varios, entre ellos con el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, que confesaba que «Sabina ha sido siempre predilecto para mí. Desde hoy es Hijo Predilecto de toda Andalucía».

El día previo al 28F, en los fastos del PSOE en el Casino de la Exposición, Mercedes de Pablos recordaba que la consejería de Presidencia «cabía en un taxi». Treinta y seis años después, la Junta es el pesebre del 10% de la población activa andaluza De ahí, quizás, que hubiera que habilitar más alas del Teatro de la Maestranza que otros años. De ahí, por ejemplo, que se dejara ver el ex alcalde Monteseirín, flamante nuevo alto cargo a dedo de la Consejería de Salud. El titular del ramo, Aquilino Alonso, sonreía orgulloso cuando le decían, a las puertas del teatro que tres de los galardones eran para Ángel Salvatierra (especialista en trasplantes en Córdoba), Miguel Ángel Arráez (Neurocirugía en Málaga) y Medicus Mundi.

Salvatierra habló «por un quiebro de Sabina». El protocolo no entiende de mitos. Así que, bautizados como «hermanos predilectos», ambos tomaron la palabra. «No digo que sea injusto pero sí que sobrepasa mis méritos, me lo tomo como premio a los miembros del hospital», dijo Salvatierra. Habló de «un sistema sanitario que considero la joya de la corona, imperfecto pero al que todos pueden acceder y de muy alta calidad». «Hacen falta más recursos. Públicos y privados. Salud y Educación», reclamó. En «una época materialista», aludió a «la felicidad que da la entrega» con «gratitud a mis pacientes por lo que me han enseñado de la vida». Sabina bromeó sobre «la magia de Andalucía», de ahí «un hermano predilecto de tal fuste». El trovador jiennense tiró de Machado: «Estos días azules y este sol de la infancia». «Uno acepta encomiendas federales si no son desiguales y gregarias. Urge por eso, en tan inciertos días construir puentes, destruir barreras, que sea la verdiblanca la bandera de la cultura, el pan y la alegría». Señaló que «por ser buen andaluz no es necesario tocarle tantas palmas al ombligo. Mejor pasar a limpio los pecados, los ERE, la ignorancia, el desempleo. Andalucía sabe demasiado lo ingrato que es bailar con el más feo», refirió, para repasar después «el vivan las ‘‘caenas’’», «que aquí nacieron Lorca y su asesino» y «por eso a los tribunos que gobiernan les pido una patria decente, audaz, moderna, humana, justa, libre y progresista». De epitafio: «Dos versos, un cuaderno, un sacramento póstumo del mejor de los Machado, que nos dejó de noble testamento su cómo ser un andaluz honrado».

Entre el gentío, numerosos representantes de la llamada «casta»: Juanma Moreno siguió rompiendo con la tradición de Arenas de no acudir; Zoido; Antonio Sanz; Maeztu, defensor del Pueblo Andaluz, con muletas; Los del Río, cuya «Macarena» bailara Clinton; Diego Valderas, ex vicepresidente de Susana Díaz, y Juan Marín, portavoz de C’s en el Parlamento, unidos por el poderío capilar y como socios capitulares del PSOE en la Junta; los concejales Antonio Muñoz y Carmen Castreño; el ex presidente del Parlamento Torres Vela; o los consejeros de la Junta, entre ellos el actual vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, que al término del acto salió a fumar y a cuya pareja la Policía no dejaba volver a entrar, igual que a los concejales del pueblo de Manuel Carrasco. De los «anticasta» apenas se dejaron ver los diputados Begoña Gutiérrez y Moreno Yagüe. También, como cada 28F, «mucha, mucha Policía» –como cantó Sabina–, pendiente de la clásica manifestación a las puertas del Maestranza, que volvió a sacar en procesión a la «Santa Vagina».

Dentro del coliseo, hubo tiempo de levantar la bandera de la igualdad y, merecidamente, elevar a los altares a Alejandro Sanz, tanto por Susana Díaz –se barrunta nuevo Hijo Predilecto–, como por Sabina. Las condenas por botellas rotas en rostro de mujer son cosas del pasado, al punto que hasta la diputada y ex directora del IAM, Silvia Oñate, subrayó su talento. Parte del discurso de la presidenta sobre la importancia de los entes supramunicipales, en respuesta al pacto de Pedro Sánchez y Albert Rivera y la tentativa de supresión/cambio de nominación, debieron recordar a Sabina las que siempre ha dicho que fueron las últimas palabras de su padre -el comisario con el que se casó Adelita- en su lecho de muerte: “Ya quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales”.

La presentadora, Carmen Rodríguez, habló de un «progreso innegable» en Andalucía. Como la inercia en el autobús. Se recordó a Carlos Cano  un par de ocasiones, con los acordes de «La verdiblanca». En la antesala de las Medallas, la fiesta del PSOE a la que no invitaron a Chaves y Griñán, Escuredo, también presente ayer, se acordó de García Caparrós y señaló que «Blas Infante también era nuestro». Está al caer que se presente a Carlos Cano como socialista. «La rosa, por tener tantos significados, ya los ha perdido todos», señaló Umberto Eco. Sabina citó «El nombre de la rosa».« La barba es un hecho semiótico que permite distinguir un capuchino de un dominico», decía su autor. En el estrado había un jesuita y periodista –doble devoción y clausura–, Jaime Loring, que aguantaba para no dormitar durante el discurso, rojo en la vestimenta, de la presidenta. Israel Galván, zapatos verdes, demostró que los bailaores se mueven distinto hasta para recoger un premio. Los de IU, con Centella desprovisto ya de la luz del Congreso, esperaban a la viuda de Marcelino Camacho, Josefina Samper, que recogió el galardón con los brazos en alto, para hacerse fotos en plan «Beliebers». Pilar del Río abrazó la medalla. Susana Díaz entregó el premio a los andaluces más mediáticos entre los citados y Juan de Dios Mellado, Gracia Rodríguez, Migasa, Manuel Carrasco y María Luisa Escribano, mientras Canal Sur retransmitía con inverso entusiasmo que ante el encargo de televisar una comisión de investigación.  Al penúltimo que abrazó Díaz, tras el himno de Andalucía de Dorantes y Arcángel,  fue a un muchacho con síndrome down, días después de tumbar en el Parlamento una ley que garantice la atención temprana en Andalucía. «Siete crisantemos», que cantó Sabina, junto al Palacio de San Telmo.

 

Dos alcaldables en Varsovia y segunda vuelta de chaqué en la ciudad de la ojana

Sevilla 07-06-2012 Procesion del Corpus Christi  Foto: Manuel Olmedo

Espadas y Zoido en el Corpus. Fotografía del inefable Manuel Olmedo.

Con los dos alcaldables en Varsovia para apoyar al Sevilla FC en la Europa League –Zoido, en calidad de alcalde en funciones y sevillista; y Espadas, como jefe de la oposición, bético y «manque pierda» los comicios favorito para el bastón de mando–, los movimientos en la capital hispalense se circunscribieron al cierre del recuento por parte de la Junta Electoral con «discrepancias mínimas» y a recomendaciones con membrete oficial del Ayuntamiento, y la frialdad del clima polaco, a los posibles actores del pacto contra el PP. «A IU su relación con el PSOE en Ayuntamiento y Junta le ha costado 4.000 votos y estar a punto de desaparecer», señaló vía comunicado del Consistorio el portavoz municipal Curro Pérez.

En el espacio tangible del seno del PP de Sevilla se temen los efectos de la «reforma Montoro» en la ley electoral, que provocará que nueve ediles (casi la mitad de los 20 que hasta ahora tenían los populares) no cobren del Ayuntamiento. «Si quieren repetir el modelo que llevó a la ruina a Sevilla y que los ha puesto al borde de la desaparición en el panorama municipal son libres de hacerlo», añadió Pérez en un comunicado que cita expresamente al candidato municipal de IU Daniel González Rojas, @rojosevillano en el espacio virtual. El candidato de IU aseguró ayer que «serán los militantes y simpatizantes quienes digan qué vamos a hacer». También dijo que Zoido es «el represante supremo de la derecha en Sevilla y lleva cuatro años destruyendo la ciudad». El llamado «efecto Zoido» se difuminó el 24M emparentando con la solarigrafía, una técnica fotográfica que mezcla tecnología, artesanía y recolección. La solarigrafía posibilita trabajar en centenares de imágenes al mismo tiempo debido a que cada foto tarda meses en realizarse, como si de una investidura de Susana Díaz se tratase. En estas imágenes no instantáneas, como ha juzgado el electorado de la etapa de Zoido, el protagonista es el paso del tiempo y el movimiento del sol en el cielo.

Otra de las fuerzas que puede negociar con Espadas, Participa Sevilla, celebró ayer una reunión «preparatoria» de la asamblea de hoy para definir «medidas a corto plazo» para los primeros 100 días de mandato. La idea de fondo del PSOE es que es «ahora o nunca». Si no desbancan a Zoido, temen que aguante en el poder al modo de Teófila Martínez en Cádiz. Un tripartito sería la última opción de Espadas, que se quedó a 3.000 votos de Zoido y vivirá la particular segunda vuelta de los comicios en la próxima procesión del Corpus, con el recuento de los falsarios «me alegro de verte» y los dos candidatos de chaqué en la ciudad de la ojana. El objetivo del PSOE es «cerrar propuestas concretas de los otros grupos y gobernar en minoría».

La púrpura mortal del César

Sevilla (Andalucía)-Zoido presenta sus propuestas para que las administraciones cumplan su compromiso con Sevilla.18-5-2011.Foto cortesía del PP de Sevilla.

Zoido presentando sus propuestas para que las administraciones cumplan su compromiso con Sevilla. Mayo de 2011, foto cortesía del PP de Sevilla.

El color púrpura fue descubierto por los fenicios y cargado de connotaciones por los romanos. En tiempos de César, un pañuelo de ésos que gasta el director de Fibes, Felipe Luis Maestro –presente en la sala, como José Joaquín Gallardo, Santiago Herrero, María José Segarra y otros representantes sociales–, teñido de púrpura podía costar el sueldo de un mes de un funcionario y, en el siglo III a. C., un kilo de la púrpura de Tiro costaba tres veces el salario de un panadero del corte de Juan Gallardo, el tendero de Su Eminencia, también presente, protagonista de la campaña de Zoido.

Jesús, en un acto de provocación e inconsciencia –que no es lo mismo, pero es igual–, vestía de púrpura. Como después los papas y los cardenales. También fue el color de la toga triumphalis de los generales victoriosos. Zoido, en su día I como alcalde, vistió camisa azul, también la corbata, y traje gris marengo. Su mujer, Beatriz, llevaba un pequeño bolso morado, con ribetes dorados.También vistió el color púrpura Patricia Rato, sobrina del candidato popular que no fue, Rodrigo. En el Salón Colón de la ciudad mariana estaba Mariano Rajoy. Y Susana Díaz, la casi jefa de todo del PSOE andaluz, con permiso del también presente («llamadme Pepe») Griñán. Todo comunica y hay quien se desvela sin, quizás, saberlo.

Cuatro años atrás, el ausente Monteseirín, más cómodo en paradero desconocido –se descarta que estuviera infiltrado entre los indignados–, optó por una corbata roja y habló de «la ciudad de las personas». Igual que la postmodernidad tuvo al Titanic como símbolo de la arrogancia, la «era Monteseirín» tuvo el Metropol. Ricardo III fue el último rey inglés que murió en batalla y el ex alcalde, el último socialista. «Mi reino por un caballo». Poco antes de las 4.360 jornadas y media de Monteseirín como alcalde, un caballo se desbocó en la avenida de San Fernando. Jesús siempre fue en burro y Monteseirín, aunque –dice– va en bici, fue mucho de aviones y coche oficial. Colón también regresó preso en su tercera travesía. Todos los «conquistadores» acabaron mal, con permiso de Arturo Fernández. La arrogancia precede a la derrota. Y la derrota –por más que el Comisionado Jesús Maeztu comentara, tras conversar con el administrador del Betis, Bosch Valero, que «ser del Madrid o del Barça es muy fácil, hay que ir con los que pierden»–, es huérfana. Griñán, que vino a la toma de posesión de Zoido «con voluntad de colaboración», lo subrayó, con reminiscencias a bofetada en forma de teletipo: «No entro en los que no están. Estoy feliz con Espadas».

La victoria sí tiene muchos padres. Tantos como abrazos recibió ayer Zoido, convertido en hombre autoadhesivo, como Monteseirín, a ratos, ciclotimia mediante, cuando no devenía en hombre antiadherente. De «la ciudad de las personas», desde las 19:31 en que Zoido tornó en alcalde, se vira a «la ciudad del talento», previa mudanza a la bancada de la derecha del Pleno. Los de la izquierda también prefieren la diestra. A la franqueza de arponero de la oposición –el «fin de la crispación» que promulgó Espadas quedó en Suárez Palomares empujando la silla de Juan García– respondió el nuevo Gobierno con calma de Buda blanco. Espadas es más de Tomás Moro, de su isla de Utopía, de «otra forma de hacer política».

El discurso de Torrijos tuvo algo de lo que dijo Amaury, el delegado del Papa, en las Cruzadas: «Mátenlos a todos. Ya sabrá Dios reconocer a los suyos». El líder de IU dudó de que el PP pueda diferir del «se privatiza todo». Sólo hay una cosa peor que un comunista, un ex comunista.Dicen. O un converso. Uno que dice y no hace. Uno que habla de igualdad y lucha de clases y vive, legítimamente por supuesto, en Santa Cruz. El Che se pasaba días sin hablar con su mujer, hasta que ésta devolvía algún regalo. La mujer del César y del Che tienen que parecerlo. «Dios ha muerto.Marx ha muerto. Y yo mismo no me siento nada bien». Woody Allen en el salón de Plenos.

Aunque el Ayuntamiento atardeció amurallado, y blindado por policías, la vida no sucedía sólo puertas adentro. En la Plaza Nueva, varios centenares de «indignados» gritaban «No nos representan». A los parados no les gusta comer promesas, mientras esperan un mundo en el que nadie muera de hambre ni de indigestión. Sus gritos, velados en parte por la Banda Municipal, son el epitafio en el aire de que los alcaldes de hoy son los ex alcaldes de mañana y, por más que Rajoy y Griñán defendieran la participación en las urnas, una botella de náufrago. Aquello que un esclavo decía al César en la cuadriga camino de sus particulares tomas de posesión: «Memento mori». Recuerda que eres mortal.

Perdidos, de lejos; de cerca, bienhallados

Desde lejos, parece una ingente acumulación de personas sin sentido ni criterio. De cerca, es una certera celebración del tiempo lento, un tratado práctico que camina, a velocidad de vértigo y ritmo de sevillana, de la filosofía acuñada por Horacio – carpe diem, que «la vida son dos días y uno (ayer mismo) está nublado– y el existencialismo más profundo, pasando por el superhombre nietzscheaniano, al nihilismo que acompaña a la resaca. El «efecto Manzanilla».

Alba del Rocío Morales –tres años, ojos negros, lunares azules– desde lejos, en la estación de metro de Blas Infante, ya avisa a su madre, Rocío González, de que los farolillos están rotos por la lluvia, dejando la forma de una especie de lágrima que no cesa de llorar gentes. Calles abarrotadas. Tantas personas que Alba duró en la Feria el tiempo de echar una tómbola y ver a Bob Esponja, la atracción ferial allende la calle del Infierno.

De Costillares en adelante, la figura más paseada y expuesta es la de Juan Espadas, a medio desenvainar hacia la candidatura a la Alcaldía y ahora «desgafado»; no se vaya a confundir con Zoido, bautizado popularmente esta Feria como «el quinto Cantor de Híspalis» tras su salto de espontáneo junto a Pascual González la noche del «pescaíto». Ayer tocó función en la caseta municipal –recepción de la Diputación–, donde al socialista Caballos –al que llaman «don José»– le recuerdan «qué malamente lo vamos a pasar este año». Pero hablaban del Sevilla –«No sólo era Jiménez», dijo él– y no del PSOE de Sevilla. Sin embargo, nadie dijo «no sólo es Monteseirín», mientras se conjugaban en forma de militante socialista los tiempos del verbo «ser». Entre el presente y pasado de indicativo de Monteseirín; la perífrasis –«podría haber sido»– de María Jesús Montero; y el presente de (y por) imperativo –tiene que ser– de Juan Espadas.

Y como también tenía que ser, porque había alerta amarilla, se puso a llover a mediodía. Fiesta «interrupta», albero mojado, paraguas abiertos, miradas al cielo y vuelta a empezar, que es la primera. El cielo se nubló en pleno apogeo de la recepción en la caseta de Cajasol, en Pascual Márquez, vecina de la de Emasesa, vulgo «AguaSA», adornada en su interior con un gerente apellidado Marchena y con una réplica de los Caños de Carmona.

De Coria llegó, junto a sus compañeras –María Cabrera, Cinta García, Manuel García, María Salado y Rafa Esquina– del colegio Félix Hernández de Isla Mayor, Macarena Gallardo, camino de Pascual Márquez 235, «Los del Exterior». Macarena –ojos negros, pelo negro, vestigo de gitana blanco y negro– es nieta de Antonio Gallardo, quien fuera director del diario Odiel, «en los tiempos del blanco y negro».

En Pascual Márquez 159 está Nacho González Parrado, que celebra que Salvador Quintero va a ser abuelo y él, tito. Y en la misma caseta de Castilla La Mancha, Bittor Román, llegado de Vitoria para la fiesta, repite: «Esto es impresionante», tras contar que se queda «solo» y entra «sin problemas en todos lados», en contra del tópico de la Feria cerrada que, por contra, defiende con rapidez de lateral colchonero, en su misma mesa, José María Aguilera. «El tocapelotas y el agradecido», sentencia y define Panchu de la Huerga, 1,97 de anfitrión.

A pocos metros, en la caseta de El Emperaó, Inma Izquierdo comparte los caracoles que se ha traido de Casa Diego, en Triana. Hubo antojo generalizado y, al final, caben a caracol por cabeza. Comunismo fáctico en el Real. «Democracia caracoleña», según ella.

Desde lejos se confude con un escampado en el que miles de seres parecen perdidos, como los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic de la serie de la Fox, la favorita de Inma. De cerca, se cae en la cuenta de que el Real tiene algo de isla misteriosa, pero sus habitantes no son ni están perdidos –no más, al mens, que fuera de allí–, sino personas que se encuentran en la red social de la feria. El Real, como la isla de Perdidos; «morir solos, vivir juntos». Estado en el «facebook» ferial: bienhallados.

Aquellos maravillosos (e inocentes) años o la cruz del Gran Poder

CCzf3m8WAAAjPww

Autor: PP-A.

Javier Arenas, entonces presidente del PP andaluz; Enrique Esquivias, hermano mayor de la hermandad y, ese año, pregonero de la Semana Santa; Rodrigo Rato, por aquella época, presidente del Fondo Monetario Internacional, artífice del “milagro español”; y Juan Ignacio Zoido, candidato del PP a la Alcaldía hispalense, ante el Jesús del Gran Poder. La imagen la difundió el propio PP andaluz. Sevilla, Jueves Santo de 2007.

Las “hijas descarriadas” de Santo Domingo de la Calzada

Ninguna se llama Caye (como la protagonista de la película de León de Aranoa), pero todas hacen la calle. Ninguna espera ya que algún «príncipe azul» pase por las aceras de Santo Domingo de la Calzada y la rescate. El servicio mínimo, de media, son 10 euros. Un completo puede salir por unos 20. Aunque se puede regatear. Como hacen ellas con la vida, la Policía, los vecinos y, ya se verá cómo, con la futura ordenanza antivandalismo, que, según dicen, «más que salvarnos de la calle, nos boicotea el trabajo».

Los habitantes de la zona de la Huerta del Pilar solicitan la erradicación de la prostitución de su barrio. El PP se ha reunido con ellos esta semana para presentarles una de sus alegaciones a la normativa que prepara el Ayuntamiento para combatir el vandalismo. El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, se ha apresurado a hacer suya la propuesta, a pesar de que hasta hace poco aseguraba en el Pleno que «no me consta» ningún problema de prostitución y que se trata de «un pequeño grupúsculo». El portavoz del PP, Juan Ignacio Zoido, propone multas de hasta 3.000 euros para los clientes de las tusonas. De 701 a 1.500 euros, las faltas graves. De 1.501 a 3.000 las catalogadas como muy graves.

De 21:00 a 9:00 hora, horario ininterrumpido, la calle Santo Domingo de la Calzada acoge a un promedio de una decena de mujeres que ejercen el que dicen es el oficio más antiguo del mundo. En una esquina, la más cercana a Luis Montoto, dos supuestos «chulos» pasan la noche al leve abrigo de un soportal. En la otra, la más próxima a Eduardo Dato, una patrulla de la Policía Nacional charla amistosamente con una profesional del sexo. Se pasan un cigarrillo rubio. Ella, apoyada en la ventanilla del Citröen Xsara Picasso. Los agentes, uniformados dentro del vehículo. El periodista, con el coche en marcha desde un lugar estratégico. El triángulo de las tres «pes» que, en los tiempos sin «google», formaban putas, policías y periodistas. En otras épocas, entre los tres gremios controlaban toda la información de la ciudad y los baretos de madrugada que ofrecen las últimas copas y los primeros cafés servían como punto de intercambio de datos. Hoy por ti, mañana por mí.

Hoy, son las 3:30 de la madrugada, apenas 10 grados. Cuatro putas en esa calle; otras tres un poco más hacia el Centro Comercial Nervión Plaza, entre la parada de autobús y la calle Luis Belmonte. Entre las santas Justa y Rufina de la ciudad se ubican las últimas profesionales del sexo en territorio urbano. Entre la calle Santa Rufina de la Alameda, donde la actividad es menor, y la estación de Santa Justa, donde trabajan –a dos pasos del colegio del Buen Pastor– las «hijas descarriadas» de Santo Domingo de la Calzada, el patrono de los ingenieros.

Dice que se llama Leticia y que le gustaría estudiar una carrera. Tiene 25 años, es brasileña de Brasilia y madre de dos hijos, un niño y una niña. La mayor parte del dinero que gana, lo envía a su país. Para su madre, que trabaja como limpiadora en un colegio de infantil, y para unos hijos que tienen un padre que se marchó sin avisar a Irlanda; y en Brasil, un padre en Irlanda es como en Andalucía «un tío en Graná». «Ni tío, ni padre, ni ná».

Razones de un oficio
¿Por qué? «La gente me dice que tengo menos papeles que una cabra». Ni siquiera se llama Leticia. Leticia es la profesional. «Llegué con un visado de turista, y me quedé», cuenta. Eso fue hace ocho meses, cuando «por azar» se rebautizó con nombre de princesa de Asturias, guardando el suyo de gran duquesa rusa para la intimidad verdadera, para los ratos de libertad verdadera que quedan después de una ducha caliente tras aguantarle la mirada al espejo.

Leticia prefiere la libertad de la calle a la seguridad del club, donde tiene la sensación de que otros ganan «mucho dinero» a su costa. Más que valiente, es temeraria. Nunca se sabe quién conduce el coche y, en caso de peligro, estás sola. Por eso, procuran quedarse en una zona urbana. Por seguridad, por miedo, por tranquilidad. Los coches en doble fila sirven de lugar de encuentro entre prostitutas y clientes. No hace demasiado tiempo, un Miriafiori abandonado hacía las veces de alcoba. El parque, muchas veces abierto de madrugada, también.

Sólo esta semana, José Carlos Díaz, presidente de la Asociación Huerta del Pilar, ha tenido que llamar la atención tres veces a otros tantos coches en doble fila para poder sacar su vehículo e irse a trabajar. La historia se repite. 6:30 de la mañana. Coche en segunda línea con los cristales llenos de vaho. Toque en la ventana. «Por favor, ¿le puede usted dar pa’lante?». Coitus interruptus. Ida al trabajo. «Atrapado en el tiempo».

Desde hace más de una década, en Santo Domingo de la Calzada todas las jornadas son «el día de la marmota». Mujeres semivestidas cerca del Colegio del Buen Pastor; travestis que se cambian en plena calle; condones por todas partes; ofrecimientos «indecentes» a los adolescentes…

«Por las mañanas, la calle es una pocilga», critica María, una de tantos vecinos de la zona que solicitan «más presencia policial, más iluminación, cámaras de seguridad y más limpieza» y llegan a pedir al líder de la oposición que «dé bocados en el Ayuntamiento», si hace falta, para que el Equipo de Gobierno escuche sus propuestas y «haga algo».

El Foro Social de Sevilla es una de las asociaciones que más propuestas ha presentado en relación con la normativa antivandalismo, la cual considera que cuenta con bastantes artículos «inconstitucionales». Federico Noriega, el portavoz del colectivo, sugirió al Ayuntamiento que «escuche a los grupos de mujeres y de prostitutas porque tienen cosas que decir». En términos generales, el Foro Social considera que «la represión no suele ser una buena medida». «Es mejor inversión la prevención», manifestó Noriega. «Las sanciones van a quitar la prostitución de un sitio para llevarla a callejones más oscuros. No va a desaparecer, sino que se va a marginar más», aseguró.

La Asociación Pro Derechos Humanos explica que criminalizar a los clientes de la prostitución considerándolo «vándalos» supone «una falta de sensibilidad hacia las condiciones de las mujeres» y «una nueva dinámica de aplicar criterios morales respecto a la sexualidad».

La coordinadora del grupo de prostitución de APDH-A, Estefanía Acién, critica la «hipocresía» que se esconde detrás de estas medidas, que «no buscan resolver lo que en algunos casos son situaciones de explotación», sino «apartar a las mujeres de calle sin dialogar».

«Las prostitutas existen y cada vez más personas recurren a ellas», asegura Acién. «Hay que aceptar la realidad y gestionarla», defienden desde APDH-A, para concluir que «la solución está en «fomentar cauces de negociación para el uso del espacio público». Es decir, «negociar espacios, horarios y tratar a las prostitutas como personas».

El 95 por ciento de las mujeres con que trabaja APDH-A son «inmigrantes que utilizan la prostitución como medio temporal de subsistencia hasta conseguir la normalización de su situación». Por otro lado, están las mujeres –como el colectivo Hetaira, de Madrid– que defienden «la capacidad de elección y critica la injusticia de que se las juzgue sin cometer ningún delito». «Mientras se utilice la palabra puta como insulto es que las mujeres no tenemos la misma libertad», resume Pro Derechos.

La ordenanza sevillana comulga con las medidas que ya se aplican en Barcelona, capital pionera en la regulación de la prostitución callejera. En ambos casos, se persigue al cliente, se preserva al menor de la exposición pública de esta práctica, y se ofrece información y ayuda a las prostitutas.

Las sanciones en Sevilla serán mayores. Y menos duras con las prostitutas, que aquí, de momento, sólo serán avisadas de que no pueden ejercer en público la actividad con la que subsisten. La profesión más antigua del mundo. Las mismas reticencias que en la Biblia se solventaban a pedradas. Mientras llega la normativa, las últimas«magdalenas» de la ciudad todavía regatean a la vida, creen y trabajan en Santo Domingo de la Calzada. Veinte euros, el completo; 3.000 euros, la multa.

Memoria taquigráfica para la democracia

Emilio el hombre de los plenos del ayuntamiento

Emilio, el “abuelo” del Ayuntamiento. Por Manuel Olmedo: http://manuelolmedofotografo.blogspot.com.es/

El bebé más prematuro del mundo nació en 2007, cuando las penúltimas municipales en España; pesó 284 gramos, midió 25 centímetros. La Democracia fue un parto largo, de ésos que llaman «de burra», con una Transición que ahora, instalados en una red de incertidumbres y seres desalojados, tras años con la desmesura del elefante, se antoja efímera como el amanecer en Ecuador. Emilio Díaz Campos tenía 11 años cuando acabó la guerra y «unos meses menos que Sarita Montiel». Ya vivía en San Jerónimo. «No se podía ni hablar». Como el barrio está «cerca del cementerio», se oían «disparos». Recuerda a su madre rezando. Llora más el ateo que el creyente. Tratar de resumir de los albores democráticos a una época sobrepasada de lamentaciones viene a ser como meter la Iliada en un tweet. Con 30 monedas de plata no se iba a ninguna parte. Sin embargo, cuentan que Judas vendió a Cristo en tiempos de los romanos. En tiempos del pelotazo, por muchos millones se hipotecó el sistema. «Al que más y al que menos, se nos fue la cabeza». Roma locuta, causa finita. Este viernes se cumplieron 34 años de los primeros ayuntamientos democráticos.

A Franco le dio un trombo viendo por la tele el Mundial que Beckenbauer ganó a Cruyff en el 74. Desde el 19 de abril de 1979 hasta 2011, nueve legislaturas nos contemplan. En Andalucía, en la primera, el 98,69% de alcaldes fue hombre; en 2007, el 82,86%. Hubo dos listas más votadas: UCD y PSOE, Emilio tenía 51 años; en 2007, el PSOE copó el 63,77% de consistorios, Emilio ya tenía 79. Había crisis también tras la «larga noche de piedra» del Franquismo. Entusiasmo, aquel 3 de abril del 79, con las calles llenas de cartelería, 30 días de campaña, movilizaciones, mítines. La ilusión de las primeras luces. Tierno Galván, en Madrid. Serra, Barcelona. Uruñuela en Sevilla. Después vino el 23F de 1981. «Se sienten, coño». La Democracia, apuntalada por silencios, se levantó. «Cedant arma togae». En arquitectura, las obras maestras suelen ser la solución a exigencias opuestas; como la anatomía de la mujer, que nació de dos necesidades contradictorias: correr rápido y dar a luz.

Aunque Emilio era de Dos Hermanas, de «chico» se vino a Sevilla y ahora, mudanza de pie quebrado o manriqueña, vive en la calle Arroyo. Se le conoce como «el abuelo del Ayuntamiento». Memoria viva. Testigo directo, paciente y silente de cada pleno. Inquilino ocasional en «la casa de todos». Le presentaron a la ministra Pastor y a Cospedal, que le dio «dos besos». «Emilio está más tiempo en el Consistorio que yo», dijo Zoido.

Arroz, pan, garbanzos, tabaco
«Queipo de Llano era muy duro. No lo quería ni el cardenal Segura, que se iba a San Juan cuando venía Franco porque pensaba que no era quién para salir bajo palio». «Y mucha hambre. El dinero no servía. Cartillas de racionamiento, para garbanzos, arroz, pan; y para tabaco». No se votaba ni delegado de clase. Anteayer en la historia. «Con tantas necesidades», le mandan «a estudiar al Colegio de Huérfanos Ferroviarios de Madrid», pero «allí comía todavía peor». El padre de Emilio, José Díaz Rubio, «era jefe de estación en San Bernardo». Se negaba a ponerse el gorrito y «se le conocía porque siempre iba con un sombrero cordobés». El abuelo del Ayuntamiento estudió taquigrafía –«método Pitman»– en los Madriles. Un Día de la Victoria, casi le detienen por copiar el discurso de Franco. Salió de Madrid con 18. Rafael Medina, duque de Alcalá, era el alcalde en Sevilla.

La clase dirigente conoce tres etapas: la edad de la superioridad, la del privilegio y la de la vanidad. Una vez que sale de la primera, se degenera en la segunda y se apaga en la tercera. A los políticos, ahora, les apoya el sindicato de humoristas. Les dan los chistes hechos. Desde la época de Soledad Becerril, Emilio Díaz no se pierde un Pleno. Vinieron Rojas Marcos, Monteseirín y Zoido. Antes, Uruñuela y Del Valle. Recuerda «mejor» las autonómicas, «en las que salió Fernández Viagas». Emilio considera que «hablan, pero a la hora de la verdad…». Monteseirín hizo «mucho bueno y cometió errores». «Le faltó cabeza para las obras». «Y que 11 años pesan». Rojas Marcos y Becerril, «ni fu ni fa». De la marquesa, recuerda «el parque al lado del Consulado de Portugal». Los Jardines del Prado. «La Expo dio mucha vida». Acabó con las colas en la Macarena «de los coches para Madrid con la salida en Carretera de Carmona».

La querencia plenaria de Emilio es un vicio por los debates convertido en virtud ya maduro, cuando colgó el mandil a los 63. Reniega de las «Belenesteban» de la vida. Y optó por pasar largos ratos en «la casa de todos». Primero, en la Diputación y la Casa de la Provincia. Villalobos es «bético y buen amigo» por más que Emilio sea sevillista. Es militante del PSOE desde «hace siete u ocho años», cuando «don Fernando» le dijo: «A ver, Emilio, de centro, nada; ¿tú con quién vas?» Como orador, destaca «a Torrijos». Se queja de que «unos y otros, recuerdan mucho lo antiguo». Espadas le parece «buena gente y bien considerado». Zoido es «muy serio». Recuerda para mal uno de los plenos en los que «Torrijos y el presidente (Landa) tuvieron un agarrón». «Casi se pegan». La pasada legislatura, todos los grupos se pusieron de acuerdo –casi un eclipse en Sevilla– y le entregaron un diploma de reconocimiento. «Hacía más de 20 años que nadie tenía ese honor».

«Pa’bajo que escarba»
Con 85 púas en el DNI, lamenta que «la crisis va a peor». «¿Dónde va a llegar esto?». «Portugal va ‘pa’bajo’ que escarba. Detrás, vamos nosotros». Critica «el exceso de optimismo que vivimos». Con vocación de Pedro, «Zapatero negó la crisis». «¿Peor que en el 39? Qué sé yo. Veníamos de una guerra. Me da miedo». La nieta de Emilio mantiene la tradición ferroviaria del bisabuelo de sombrero cordobés. Similares vías, trenes más rápidos, bonitos, insensibles, sin tiempo para el paisaje –símbolo postmoderno– y que antes transportaban emigrantes con la casa a cuesta y comida en papel de estraza y ahora a los nietos de la Democracia, currículum en mano o PDF. La nieta de Emilio expende billetes en Santa Justa. «Se ha comprado un piso en Sevilla Este. Si la echan, cómo paga», cuenta, con surcos de utopía en la cara. En el 79 –Beckenbauer y Cruyff ya estaban en EE UU– y en el 2013, «las ideas siguen moviendo el mundo» entre las traviesas de la vida. En plena reforma del municipalismo, a falta del cartel de cerrado por derribo, se prepara el de cierre por ruina. Tiempos en los que igual soñamos «por encima de nuestras posibilidades». «Mientras escampa», Emilio Díaz tira de memoria y hace las veces de taquígrafo contra el olvido. Abuelo del Ayuntamiento, agente del asombro. Faltan dos años para las décimas municipales. «Caminito» se llamaba también el tango favorito de Fernán Gómez.